12 de junio de 2009

LA CAFETERA ITALIANA (3)

LORENZO: De todas formas, con tu modelo parece que los científicos pueden imponer las normas metodológicas que más les beneficien a ellos (como grupo, digamos), aunque no sean las que más beneficiarían al resto de los ciudadanos.
VIOLETA: Admito que en muchas ocasiones habrá ocurrido así. Por ejemplo, los científicos pueden favorecer proyectos de investigación excesivamente costosos, cuyos beneficios para los ciudadanos no estén claros; o también pueden favorecer reflexiones puramente especulativas, sin ninguna repercusión práctica y ni siquiera con garantías de que las conclusiones a las que se lleguen sean “correctas” en algún sentido relevante.
FAUSTINO: O pueden favorecer a las multinacionales para las que trabajan.

VIOLETA: Por supuesto. Pero en todos estos casos, lo que el individualismo sugiere es que deben promoverse cambios institucionales que favorezcan la participación de cuantos más ciudadanos sea posible. Por ejemplo, incrementando la competencia entre los científicos, entre escuelas, entre las disciplinas...
FAUSTINO: ¡Qué agradable música celestial! ¿Y tú eras la que afirmaba que no hay ningún criterio por encima de las preferencias de cada individuo? Con tanta escuela, disciplina, y asociación, ¿no es siempre tu punto de vista el de una “colectividad”?
VIOLETA: Como mucho, admito que algunos, o muchos de los criterios, preferencias y modos de pensar de un individuo habrán de ser aprendidos a partir de las prácticas colectivamente adoptadas en los grupos de los que forma parte. Pero no son en modo alguno preferencias o modos de pensar del grupo, sino de cada individuo, que puede decidir cambiarlos si le interesa, o irse a otro grupo. O más bien, volviendo al ejemplo de las reglas de una disciplina científica: son criterios que cada individuo acepta obedecer (aunque no coincidan necesariamente con los que más le gustarían) porque son los que los demás obedecen, pero si a un número lo suficiente decisivo de individuos le interesara modificarlos, se modificarían. Al fin y al cabo, decir que los individuos son los únicos que toman decisiones no implica asumir que lo hagan sin tener en cuenta las decisiones que esperan que tomen los demás. Los individuos no son “átomos”, sino “moléculas”, que reflejan mediante su propia estructura una parte de la estructura que ellos mismos atribuyen a los grupos de los que forman parte.
FAUSTINO: Bueno, bueno. A mí me sigue dando la impresión de que todo esto son subterfugios para defender una teoría racionalista de la ciencia, que a su vez pueda ser empleada para justificar el statu quo tecnocientífico. Creo que los “individuos” de tu individualismo no son más que una construcción abstracta, mera retórica.... Pero estamos en mi casa y los temas de discusión serán los que proponga yo, o me llevo las pastas, no hago ya más café, y por supuesto, no pongo el partido en la televisión. Así que, si aceptáis estas mínimas pero rotundas reglas, establecidas por quien tiene el poder, tenéis que esperarme hasta que traiga una nueva cafetera llena, y mientras tanto, querida Violeta, ve buscando argumentos para responderme a la siguiente pregunta: ¿qué barbaridad era esa de que con tu individualismo podías ofrecer una justificación de la “unidad de la ciencia”? Antes saldría zumo de naranja de la cafetera.
LORENZO: Ciertamente, Violeta, eso me extrañó también a mí. Al fin y al cabo, a no ser que tus individuos sean poco más que una simple copia los unos de los otros, cada uno tendrá sus gustos, sus formas de pensar, sus opiniones, y esto conducirá más bien a un pluralismo radical, no al unificacionismo de los viejos positivistas.
VIOLETA: Es que es un pluralismo radical; más radical que el tuyo, que al fin y al cabo es más bien un pluralismo de culturas o de grupos sociales, más que de individuos. En todo momento acepto que en la ciencia conviven, no siempre en armonía, miles de prácticas diferentes, miles de criterios metodológicos, millones de hipótesis, millones de intereses; como en cualquier otro tipo de realidad social, dicho sea de paso. Lo que yo pretendo defender es que, por debajo (o por encima) de esa enorme diversidad, existe una estructura relativamente uniforme, más o menos como a la diversidad de los seres vivos subyacen el mismo código genético y la misma bioquímica.
FAUSTINO (regresando de la cocina): Cualquier cosa tiene tantos rasgos en común con cualquier otra como uno desee.
LORENZO: Bueno, tampoco es eso. Si cualquier clasificación fuese totalmente convencional, no merecería la pena hacer ninguna.
VIOLETA: En fin, es muy fácil de explicar. Lo que afirmo, en primer lugar, es que en la ciencia, considerada sobre todo como un conjunto de prácticas e instituciones, se comparte un esquema de valores que, aunque no es el mismo para todos los sujetos ni en todas las circunstancias, tiene una estructura común. Y en segundo lugar, que también se comparten los mismos métodos fundamentales.
LORENZO: Supongo que los “valores” los entenderás al modo que nos has explicado hace un momento, ¿no?
VIOLETA: Por supuesto. Los valores son aquellos fines que los individuos quieren alcanzar mediante la aplicación de los criterios públicos que se hayan adoptado. Ahora bien, algunos fines pueden ser también medios, de modo que podremos establecer algún tipo de relación jerárquica entre los valores. Representemos gráficamente esta relación de tal modo que, si un valor es instrumental para conseguir otro, o (lo que a menudo será lo mismo) si el segundo se utiliza como justificación del coste de alcanzar el primero, entonces escribimos el primero (el “medio”; p. ej., el empleo de una cierta notación matemática estandarizada) por debajo del segundo (“el fin”; p. ej., facilitar la comunicación), y los unimos con una flecha ascendente.
“El principal punto a favor del pluralismo es que, si intentamos completar este dibujo, enseguida llenaremos todo el espacio del que dispongamos: tantos son los valores que intervienen en el juego de la ciencia. Además, en comunidades científicas distintas, o en la misma disciplina pero en períodos distintos, los valores que aparecerán en el dibujo podrán ser bastante diferentes, y sus posiciones y relaciones también podrán cambiar. Un buen trabajo para jóvenes estudiantes sería el de dibujar estos “mapas de valores” para varias disciplinas o contextos históricos, y compararlos. A veces las flechas serán horizontales, o irán de arriba abajo, y también habrá bucles; los dibujos se diferenciarán en muchos detalles.
FAUSTINO: ¿Y cuándo nos vas a enseñar la unidad subyacente?
.
(Continuará)

7 comentarios:

Freman dijo...

¿Y cuándo nos vas a enseñar la unidad subyacente?-

Porno is coming!

Anónimo dijo...

Nah, Freman, esa desquiciada conversación anafrodisiaca no pone ni a un filósofo. Nos quedamos sin porno. A no ser que escribamos la versión guarra uncensored paralela en los comentarios para fastidiar a Jesús.

J.N.

Paula dijo...

si, esta muy bien, pero.. ¿A que huelen las nubes?

eulez dijo...

Parece que todos esperamos el porno ;) Aunque hay muchos sitios porno gratis por ahí, recomiendo buscarlos en otra parte.

En cuanto a todo esto. El conocimiento científico funciona. Es decir, a pesar de los esfuerzos, peleas, publicaciones y demás. Las cosas funcionan. Los aviones vuelan, como le digo a la gente.

Se presupone en todo el texto que la "ciencia" es una actividad como que un poco estúpida, que depende de opiniones, manipulaciones, preferencias... "es que en la ciencia, considerada sobre todo como un conjunto de prácticas e instituciones" Desde luego es así, como toda actividad humana. La diferencia con otras prácticas humanas es que esta es la única que tiene algo, aunque sea un poco, de objetividad. Las cosas se miden. Los aviones vuelan. Da igual lo manipuladores que sea el grupo de investigadores que sea.

Jesús Zamora Bonilla dijo...

Eulez:
en el texto digo que los criterios científicos dependen de las PREFERENCIAS Y OPINIONES de los científicos (¿de qué otra cosa iba a depender?). Lo que no creo que diga por ningún lado es que DEPENDA DE MANIPULACIONES.

eulez dijo...

El salto para pasar de "opinión" a "manipulación" es mínimo. De hecho, es algo que se da habitualmente en la Ciencia, muchas veces hay que dudar del grado de "manipulación" acerca de lo que algunos dicen haber calculado/medido/observado. Precisamente porque se le está dando demasiada importancia a la "opinión" o a la "preferencia" bajo el argumento de "esto tiene que ser así".

Jesús Zamora Bonilla dijo...

En el "porque" de tu última frase es donde veo que falta un argumento: no veo cuál es la conexión NECESARIA entre "opinión" y "preferencia", por un lado, y "manipulación", por otro. Lo que yo veo, más bien, es que TANTO cuando hay manipulación, como cuando no (o, tal vez mejor, cuando hay más o cuando hay menos), LO QUE HAY son opiniones y preferencias. La cuestión es CÓMO QUEREMOS QUE ESTÉN ORGANIZADAS E INTERRELACIONADAS las opiniones y las preferencias, no CÓMO ELIMINARLAS.