27 de febrero de 2009

POESÍAS DE JUVENTUD: DOS SONETOS "SOLEMNES"



Estos dos sonetos los compuse (si no recuerdo mal), cuando hacía segundo de Filosofía en la UAM, con dieciocho o diecinueve años, en una época en la que aún pensaba que podía llegar a ser un escritor importante. Por algún lado debo tener un montoncillo de hojas con otras poesías, pero éstas son las únicas que recuerdo de memoria (y es curioso, cómo he vuelto a recordarlas el otro día después de muchos años sin volver a pensar en ellas). Era un tiempo en el que mi vocación literaria me llevó a integrarme en la redacción de Solemne, el gordo (la revista literaria que hacían los alumnos de la UAM), un puesto que dejé tras ser copada esa redacción por miembros del grupo Juventud Idente, que compruebo en internet con cierta nostalgia que aún existe (un grupo, digámoslo también para dejar constancia de mi perspicacia, con el que me relacioné durante un año o así, aunque tardé unos tres meses en enterarme de que eran una organización religiosa)..
En fin, a la vista de estos sonetos, supongo que se confirmará el optimismo cosmológico leibniziano, por la armonía preestablecida que me hizo abandonar aquella vocación (o que la vocación me abandonase a mí).
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Ahí quedan:
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SIN TÍTULO

Entenderé los trinos del jilguero
sólo al desentenderme en su poesía,
y cuando la esbeltez de su armonía
se cierre en mi habitáculo postrero.
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Saborearé las hojas del romero
únicamente cuando al alma mía
expulse tras la etérea celosía
que me limite al fin, fugaz y entero.
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Sermonearán mis ojos apagados
la plática infantil de la incongruencia,
para parecer doctos de alejados;
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Y no tendrá mi anhelo más vivencia
que el hoyo inmóvil de los fieles prados
en los que anatemice mi existencia.
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BEETHOVEN
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Paciendo las esperas deshonradas
por el sin fin mugir de la cadencia
de una cítara virgen, de una ausencia
musical y profunda. Están trabadas
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(o, tal se oyen, tal vez desesperadas)
en una juvenil melancolía:
hay ya sólo desdicha sobre el día
que soporta sus horas acabadas.
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Vendré una vez rompiendo todo esto
para imponer en dios mi sexo enhiesto,
y entonces será solamente oído
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el silencio fatal de mi palabra,
Getsemaní de música y de ruido:
po-po-po-pom. ¿Quién va? ¡Beethoven; abra!
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26 de febrero de 2009

LA COMUNICACIÓN DE LA CIENCIA (DOCUMENTAL DE TELEUNED)

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Se ha colgado en "CanalUNED" el documental que se emitió hace un par de años en La 2 sobre "La comunicación de la ciencia".
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Intervenimos en el documental Pablo Jáuregui (director de la sección "Ciencia" de El Mundo), José Manuel Abad (periodista científico, ex director de Popular Science, y por entonces responsable de comunicación de la FECYT), Sergio Ripoll (arqueólogo, profesor de la UNED), y un servidor.
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Que lo disfrutéis.
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(Nota: el Programa Modular "Periodismo científico y comunicación científica" de la UNED, del que habla el documental, tiene ahora 16 módulos, en vez de los 27 originales).
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24 de febrero de 2009

JOÉ, QUÉ CALÓ


¿Dónde hace más calor, en el cielo o en el infierno? (parece una pregunta de Wyoming).
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El estupendo blojs Mihterios al descubierto nos los explica con gran maestría, en un encomiable ejercicio de divulgación bibliocientífica, o científico-bíblica, mejor.
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23 de febrero de 2009

PLATONISMO MATEMÁTICO Y RELIGIÓN


De un comentario mío en una apasionante discusión que estamos manteniendo en el blog El libro de la almohada.

Sobre la religión y el mundo platónico.
Se trata de dos cuestiones COMPLETAMENTE DISTINTAS. La cuestión del platonismo es un problema filosófico interesante PORQUE LOS TEOREMAS MATEMÁTICOS SON VERDADEROS. Es decir, puesto que SABEMOS que existen infinitos números primos, podemos plantearnos la cuestión FILOSÓFICAMENTE INTERESANTE (y científicamente interesante) de CÓMO COÑO SOMOS CAPACES DE AVERIGUARLO, o sea, cómo es capaz un cacho de carne (nuestro cerebro) de darse cuenta de una "verdad eterna, no empírica, etc, etc, etc.".
[A mí, personalmente, el platonismo me parece que no resuelve nada: los teoremas matemáticos pueden vivir muy bien en un mundo platónico, pero no veo cómo puede un CACHO DE CARNE ir hasta allí y verlo (o "escuchar" a una parte del "yo" que ha ido hasta allí). Es decir, creo que el platonismo no explica precisamente aquello para explicar lo cual había sido inventado; en cuyo caso, para qué lo queremos ("ir al mundo platónico a na, es tontería")].

Pero, volviendo a la religión, en este caso no podemos partir del HECHO de que "existe una realidad trascendente y nosotros percibimos esa realidad a través de ciertas experiencias"... porque ese HECHO es lo que tendríamos que demostrar. Insisto: en el caso de las matemáticas, tenemos el HECHO de que las matemáticas son verdaderas, y queremos explicar cómo tenemos "acceso" a ellas (aunque este uso de la palabra "acceso" ya es más sesgado que los telediarios de Telemadrid; prefiero el castizo "cómo coño nos damos cuenta de que lo que dicen las matemáticas es verdad"). Mientras que en el caso de la religión, lo ÚNICO que tenemos son los SENTIMIENTOS de la gente... ¡que es algo completamente natural, para lo que no NECESITAMOS ninguna explicación sobrenatural!
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Más sobre el tema:
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21 de febrero de 2009

EL CYBORG


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Veo, casi un mes más tarde de publicar esta entrada, que la realidad copia de nuevo a la ficción.

LA QUESTION C'EST... VOULEZ VOUS?


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People everywhere
A sense of expectation hanging in the air
Giving out a spark
Across the room your eyes are glowing in the dark
And here we go again, we know the start, we know the end
Masters of the scene
We've done it all before and now we're back to get some more
You know what I mean

Voulez-vous (ah-ha)
Take it now or leave it (ah-ha)
Now is all we get (ah-ha)
Nothing promised, no regrets
Voulez-vous (ah-ha)
Ain't no big decision (ah-ha)
You know what to do (ah-ha)
La question c'est voulez-vous
Voulez-vous...

I know what you think
"The girl means business so I'll offer her a drink"
Feeling mighty proud
I see you leave your table, pushing through the crowd
I'm really glad you came, you know the rules, you know the game
Master of the scene
We've done it all before and now we're back to get some more
You know what I mean

Voulez-vous (ah-ha)
Take it now or leave it (ah-ha)
Now is all we get (ah-ha)
Nothing promised, no regrets
Voulez-vous (ah-ha)
Ain't no big decision (ah-ha)
You know what to do (ah-ha)
La question c'est voulez-vous

And here we go again, we know the start, we know the end
Masters of the scene
We've done it all before and now we're back to get some more
You know what I mean

Voulez-vous (ah-ha)
Take it now or leave it (ah-ha)
Now is all we get (ah-ha)
Nothing promised, no regrets
Voulez-vous (ah-ha)
Ain't no big decision (ah-ha)
You know what to do (ah-ha)
La question c'est voulez-vous
Voulez-vous...

Voulez-vous (ah-ha)
Take it now or leave it (ah-ha)
Now is all we get (ah-ha)
Nothing promised, no regrets
Voulez-vous (ah-ha)
Ain't no big decision (ah-ha)
You know what to do (ah-ha)
I can still say voulez-vous

Voulez-vous (ah-ha, ah-ha, ah-ha)
Voulez-vous (ah-ha, ah-ha, ah-ha)
Voulez-vous (ah-ha, ah-ha, ah-ha)
Voulez-vous (ah-ha, ah-ha, ah-ha)

Voulez-vous (ah-ha)
Take it now or leave it (ah-ha)
Now is all we get (ah-ha)
Nothing promised, no regrets
Voulez-vous (ah-ha)
Ain't no big decision (ah-ha)
You know what to do (ah-ha)
I can still say voulez-vous

{repeat and fade}
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19 de febrero de 2009

EL SATÉLITE DE GOOGLE ES BIZCO

Y bizco me quedo yo casi al intentar buscar las perspectivas de esta imagen de la Ciudad de los Periodistas, en Madrid. ¿Está hecha la foto desde el norte, o desde el sur?

17 de febrero de 2009

EL PRIMER MARKETING VIRAL DE LA HISTORIA (O: ARQUÍMEDES, PRECURSOR DE SOKAL Y WYOMING)


Cuando aún no se han apagado los ecos de la "broma de Wyoming", con su sabor a engaño sokaliano, descubro esta mañana, en el libro El código de Arquímedes (que, a pesar de su título, no tiene nada que ver, por fortuna, con el fantasioso Código da Vinci, salvo un obvio intento de asimilación publicitaria), que el famoso matemático griego fue el primero en emplear este tipo de argucias, como él mismo cuenta en el prólogo de su obra Sobre las espirales (puede descargarse aquí una vieja traducción inglesa; váyase a la página 341). Acabo de empezar la lectura del libro (una historia sobre el redescubrimiento y la restauración de un palimpsesto que contenía varias obras de Arquímedes), así que puede que escriba más sobre él en los próximos días.
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El caso es que la publicación de resultados matemáticos era un asunto complicado, allá por la Antigüedad esa. No había journals, ni preprints, ni mucho menos scientific commons... o, a lo mejor, eran demasiado "commons" para el gusto de Arquímedes. El caso es que, por lo visto, lo que más les molaba a los pocos matemáticos que había en la época era presumir de resultados (teoremas) extraordinarios: "¡mira lo que he demostrado!, ¡chincha, rabiña!". Bueno, en griego clásico quedaba muchísimo mejor. "¡A ver si lo puedes demostrar tú, Horcajóstenes, que te crees tan listo!". Así que se decían unos a otros el teorema (o "proposición") sin comunicar la prueba, que llegaba en una segunda entrega.
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Pero, ¡ah, humana conditio!, siempre ha existido el típico listillo (como digo, un Horcajóstenes cualquiera), que aprovechaba que Arquímedes se gastaba un pastón enviando un puñado de copias por Seur (no había otro medio) a otros tantos coleguis, para, hallando una demostración de alguno de esos teoremas, afirmar que él lo había descubierto independientemente. Al fin y al cabo, con lo que tardaban las comunicaciones, quién iba a decir que no.
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Entonces Arquímedes ideó su estratagema: en una de las listas de teoremas que envió, introdujo dos proposiciones falsas. "El listo que diga que las ha demostrado, hará el mayor de los ridículos, ante nos, y ante la historia", debió pensar el siracusano. En la siguiente obra que mandaba a su amigo Dositeo (un judío de Alejandría, que le hacía de enlace con la pequeña comunidad de matemáticos mediterráneos), conteniendo las pruebas de los teoremas anunciados, hizo pública la broma, aunque no consta que alguno de los colegas "listillos" hubiera mordido el anzuelo hasta el fondo (o sea, hubiera dado a conocer alguna "prueba" de aquellas proposiciones falsas).
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Así que pasa con Sokal (y Wyoming) como con casi todo el mundo: que siempre que uno tiene una buena idea, resulta que algún jodido griego la tuvo ya en la Antigüedad. Lo que nos lleva inevitablemente, como diría Wyoming: "¡Qué cabrón, Arquímedes!".
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Q.E.D.
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EL REGRESO DEL ANTISEMITISMO (ARTÍCULO DE JEAN BRICMONT)

Puestos a seguir copiando Sin Permiso, aquí va un artículo de Jean Bricmon (sí, el coautor de Imposturas Intelectuales). Esto sí que es blogueo del fácil.

[ADVERTENCIA: El editor de este blog -uséase, yo mismo- no comparte al 100 % el contenido ni los sentimientos del autor del artículo aquí fusilado. Lo he colgado única y exclusivamente porque me ha parecido interesante, pero ruego que no se me atribuyan a mí las opiniones de su autor].


Sobre el regreso del ni-ni, el islamismo y el antisemitismo en las manifestaciones
Jean Bricmont · · · · ·
 
15/02/09
 

 

Este texto es, en parte, una repuesta a una Carta Blanca  « ¿El poder, a los barbudos ? ¡No gracias! », publicada en Bélgica (Le Soir), después de unas manifestaciones sobre Gaza.

Existe una especialidad en ciertos movimientos de izquierda o pacifistas que consiste, en ocasión de cada conflicto, en volcarse en el ni-ni. Ni Milosevic, ni OTAN, ni Bush ni Saddam y, actualmente, a equiparar a Israel con Hamas o Hezbollah. En todos los casos, el problema es triple:

Se ignora la diferencia entre las relaciones de fuerza.

Se pone en condiciones de igualdad a agresor y a agredido

Y, lo más importante, nos situamos como si estuviéramos fuera de los conflictos, por encima de la disputa, cuando es evidente que  nuestros gobiernos no lo están.

En el caso del conflicto de Gaza, la versión dominante del ni-ni consiste en condenar al mismo tiempo el lanzamiento de cohetes de Hamas y la respuesta de Israel, juzgada a veces desproporcionada. La palabra “desproporcionada” es en sí misma absurdamente desproporcionada en relación a la desigualdad de las fuerzas en presencia. Por una parte hay un ejército nacional archisofisticado. Cuando este ejército ataca, lo hace para destruir infraestructuras y aterrorizar a toda una región a través de la demostración de su superioridad militar. Por la otra, hay algunos cohetes artesanales que se lanzan hacia Israel sin esperanza ninguna de ganar una batalla, sino más bien para hacer ver con desespero que un pueblo desposeído, encerrado y olvidado existe todavía. Los disparos de cohete no son más que un medio de golpear las puertas de una prisión, mientras que el agresor es ante todo quién ha encarcelado injustamente a todo un pueblo, privándolo desde hace decenios de otros medios para dar a conocer su existencia. La gente que lanza estos cohetes sobre Israel son frecuentemente los descendientes de quienes fueron expulsados de sus tierras en 1948. Los cohetes son el eco de esta desposesión que tiene ya sesenta años de duración. Mientras no se reconozca plenamente este hecho fundamental, y casi nunca lo es en Occidente, es imposible tener una visión realista de la profundidad del problema.

Este proviene en realidad de los principios sobre los que se funda Israel, a saber, que es legítimo para ciertas personas, en virtud de una propiedad adquirida por nacimiento (ser “judío”) ocupar la tierra de otras personas a las que el azar del nacimiento no ha conferido esta propiedad.  El que se invoque la Biblia o el holocausto como justificación más directa de esta ocupación, no cambia en nada su carácter intrínsecamente racista, es decir fundado a fin de cuentas en una distinción importante hecha entre los seres humanos y ligada únicamente a su nacimiento.

Este aspecto racista está evidentemente presente en el espíritu de las víctimas y de todos aquellos que se identifican con ellos – especialmente las poblaciones del mundo árabe-musulmán y una parte del tercer mundo, a quienes el proyecto sionista recuerda dolorosamente experiencias anteriores del colonialismo europeo, pero no se integra prácticamente nunca en el debate en Occidente. Hay que subrayar que se trata aquí de un racismo institucional, es decir ligado a las estructuras de un estado, lo que es muy diferente del racismo “corriente”, el, por desgracia muy extendido, aunque con frecuencia pasivo, que existe en el espíritu de muchos individuos. Es el racismo de estado el que en general se considera “de extrema derecha”, “incompatible con nuestros valores”, “contrario a la modernidad y al espíritu de las Luces”. Es este racismo el que llevaba a la condena general del Apartheid en África del Sur y de su ideología. Pero éste no es el caso del sionismo, que es sin embargo la ideología que legitima este racismo institucional. Por desgracia, es frecuentemente la izquierda occidental, la que, siendo la más dispuesta a denunciar en general el racismo de Estado, es también la más dispuesta a hacer una excepción con “el Estado judío”.

Además, todo el discurso dominante respecto a este conflicto está indirectamente contaminado por el punto de partida racista:

Todas las partes y todos los intelectuales o comentaristas “respetables” deben, antes que nada, reconocer “el derecho a la existencia de Israel”, pero la expresión “derecho a la existencia de Palestina” es prácticamente inexistente. Respecto a los palestinos, su Estado, suponiendo que algún día exista alguno, no será el resultado de un derecho, sino de una negociación; es más, de una negociación con un interlocutor palestino “responsable”, es decir que reconozca como condición de toda discusión el derecho a la existencia de su adversario, quién de ninguna manera le reconocerá el mismo derecho.

Cualquier persona de origen judío tiene derecho a instalarse en Israel, pero los no-judíos que fueron expulsados en 1948 o más tarde, así como sus descendientes, no pueden hacerlo. Incluso en los Territorios llamados palestinos sus desplazamientos de un sitio a otro están fuertemente limitados.

Hay que impedir que Hamas y Hezbollah se rearmen, pero Israel puede recibir de los Estados Unidos, gratuitamente, todas lar armas que desee.

Israel es constantemente alabado como “la única democracia en el Medio-Oriente”, pero las elecciones libres de los palestinos son ignoradas.

Los palestinos deben “renunciar a la violencia” pero no así Israel.

Irán no puede poseer la fuerza nuclear, pero desde luego sí Israel.

Todas estas diferencias de trato responden a fin de cuentas a la idea de que la empresa inicial de colonización era legítima, o que pertenece al pasado y no es deseable volver a hablar de ella; pero ambas actitudes equivalen a negar la humanidad plena  y entera de las víctimas, lo que nos devuelve a la cuestión del racismo. Porque imaginemos cual sería la reacción europea si el Estado de Israel se hubiera creado, por ejemplo, en una parte de los Países-Bajos o de la Costa Azul haciendo huir a una fracción importante de sus habitantes.

Estos dos pesos, dos medidas, se encuentran constantemente en todos los niveles del discurso dominante, por ejemplo cuando se repite que “no hay que importar el conflicto” en Francia, como si el hecho de que casi toda la clase política francesa acepte ser sermoneada, con ocasión de la cena anual del CRIF, respecto a su actitud supuestamente pro-árabe, no constituyera ya una “importación del conflicto”, pero unilateral, a favor de Israel.

El discurso que estigmatiza a la extrema derecha adolece igualmente de estos dos pesos, dos medidas; generalmente, este discurso apunta a la extrema derecha francesa tradicional en sus distintas variantes, o los islamistas, pero nunca al sionismo. En realidad, gran parte de la izquierda política e intelectual adopta, respecto a la cuestión de Palestina, una posición implícitamente racista que se habría considerado de extrema derecha referida  al África del Sur en la época del Apartheid.

La izquierda ataca frecuentemente con gran pomposidad a una extrema derecha ciertamente desagradable pero débil y marginal (precisamente por eso puede atacarla) mientras que, en el mejor de los casos, permanece pasiva frente a otra extrema derecha (el sionismo) que se sostiene militar y diplomáticamente gracias a la más poderosa democracia del mundo.

Una forma de intentar acallar las protestas contra la política israelí consiste en denunciar el antisemitismo en las manifestaciones, así como la identificación entre Israel y nazismo. Evidentemente esta última comparación es excesiva, pero todo el mundo comete este tipo de excesos, constantemente. ¿Qué decir de “CRS-SS” (en Mayo del 68, cuántos muertos, comparado con Gaza)? o de Hitlerosevic? , o de  Nasser, el Hitler del Nilo (en 56)? ¿Por qué los partidarios de Israel pueden constantemente identificar a Hamas o al Irán con Hitler mientras que el exceso contrario está prohibido? Podría responderse que debe ser debido a lo que los nazis hicieron a los judíos. Pero este tipo de consideraciones nunca ha impedido la comparación con los nazis de los soviéticos o los serbios, que también sufrieron mucho durante la guerra. Menos que los judíos, sin duda, pero ¿a partir de qué nivel de sufrimiento se convierten en inaceptables los excesos? De una forma más fundamental, a partir del momento en que la nazificación del adversario es la principal arma ideológica de Occidente y de Israel, es inevitable que esta arma se vuelva contra ellos cuando la ocasión se presenta.

Por lo que respecta al antisemitismo, no hay que olvidar que la política israelí se hace en nombre de un Estado que se dice judío y que es fuertemente apoyada por organizaciones que según ellas representan a los judíos (con razón o sin ella). ¿Como puede esperarse, en un clima como éste, evitar que mucha gente se vuelva anti-judía? Es demasiado pedir a la psicología humana. Durante la guerra, la mayor parte de los habitantes de los países ocupados eran anti-alemanes (contra los “Boches”), no solamente antinazis. Durante la guerra del Vietnam, los oponentes eran frecuentemente anti-americanos, no solamente opuestos a la política US (todavía es así respecto a su política en Oriente Medio). Es absurdo esperar que la gente se haga la guerra sin odiarse, respetando los derechos del hombre, siendo buenos antirracistas.  Puesto que el conflicto ha sido importado desde hace mucho tiempo en el discurso mediático y la acción política, existe ciertamente una guerra ideológica cuyos efectos previsibles son exactamente los que se deploran.

No se puede tampoco pedir a los oponentes de Israel que hagan la distinción entre judíos y sionistas cuando el discurso dominante no lo hace casi nunca (mucho menos cuando esta identificación permite presentar a Israel como un país  eternamente “víctima” o “paria”)

Además ¿como puede imaginarse que una población que es constantemente diabolizada, ridiculizada, insultada, porque en su condición de musulmana se la considerada incapaz de comprender la democracia, los derechos del hombre, los derechos de la mujer, y se la considera “comunitarista” cuando proclama sus convicciones religiosas, no reaccione de forma virulenta (por lo menos verbalmente) frente a las masacres de Gaza?

Lo precedente no es una “justificación del antisemitismo” sino una observación banal sobre un aspecto desagradable pero bastante universal de la psicología humana. Podría añadirse que todos los discursos de denuncia y condena del antisemitismo que no tengan en cuenta el contexto en el que se desarrolla no sirven para nada y son, sin lugar a dudas, contraproductivos, como lo son en general los discursos moralizantes. 

La situación aquí es prácticamente tan inextricable como la situación en la misma Palestina. Cierto que el antisemitismo aumenta, así como la identificación comunitaria, en todos los campos. Somos incapaces de resolver la situación en Medio-Oriente, pero por lo menos podría empezarse por reconocer aquí la verdadera naturaleza del problema (el racismo institucional de Israel) y cambiar radicalmente de discurso. Habría que poner fin igualmente a las intimidaciones y a los procesos (por delito de opinión), hacer que todos puedan decir lo que piensan verdaderamente de Israel y de quienes le apoyan y establecer la igualdad de armas en los debates referidos al sionismo. También sería necesario que la política francesa y europea se determinara independientemente de la influencia de los grupos de presión. Solamente así puede esperarse, a largo plazo, descomunitarizar el debate y hacer retroceder el antisemitismo.

Jean Bricmont, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO,es profesor de física en la Universidad de Louvain la Neuve, Bélgica. Es miembro del Tribunal de Bruselas. Su último libro acaba de publicarse en Monthly Review Press: Humanitarian Imperialism (traducción castellana en prensa en la Editorial Viejo Topo, Barcelona). Es sobre todo conocido en el mundo hispano por su libro –coescrito con el físico norteamericano Alan Sokal— Imposturas intelectuales (Paidós, 1999), un brillante y demoledor alegato contra la sedicente izquierda académica relativista francesa y norteamericana en boga en los últimos lustros del siglo pasado. Una larga entrevista político-filosófica a Bircmont puede verse en el Número 3 de la Revista SINPERMISO en papel (mayo de 2008).

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16 de febrero de 2009

LA RAZÓN ESTRANGULADA


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Esta es la videograbación del debate que hemos mantenido en CANAL UNED entre Carlos Elías (segundo por la izquierda), Lluis Quevedo (primero a la derecha)  y un servidor (primero a la izquierda), moderados por Miguel Álvarez, a propósito del libro de Carlos La razón estrangulada. La videograbación se enmarca en el Programa Modular "Periodismo Científico y Comunicación Científica", de la UNED. Que lo disfrutéis.
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¿Dos culturas?
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POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE DARWIN (ARTÍCULO DE RICHARD DAWKINS)

Transcribo (o, como dirían los de Enchufados, anarosifico) el artículo de Richard Dawkins que ha sacado la revista Sin Permiso (y aprovecho el título de la revista, de paso):

Segundo centenario: por qué es tan importante Darwin
Richard Dawkins · · · · ·
 
15/02/09
 

Charles Darwin tuvo una idea grandiosa, posiblemente la más potente de todos los tiempos. Y como todas las grandes ideas es seductoramente simple. Tan asombrosamente simple, tan deslumbrantemente obvia, que aun si otros que le precedieron merodearon en su torno, ninguno dio en buscarla en el lugar adecuado.

Darwin tuvo muchas otras ideas (por ejemplo, su ingeniosa y en gran parte correcta teoría de la formación de los arrecifes de coral), pero es su gran idea de la selección natural, publicada en Sobre el origen de las especies, la que dio a la biología su principio-guía, una ley rectora que contribuye a dar sentido a todo lo demás. Entender su fría y maravillosa lógica es imprescindible.

El poder explicativo de la selección natural no se limita solamente a la vida sobre este planeta; es la única teoría propuesta hasta la fecha que podría, incluso en principio, explicar la vida sobre cualquier planeta. Si hubiera vida en cualquier otra parte del universo –y mi apuesta provisional es que la hay—, es casi seguro que la base de su existencia vendría dada por alguna versión de la evolución por selección natural. La teoría de Darwin funcionaría igualmente bien por extraña, alienígena y estrambótica que la vida extraterrestre pudiera ser, y mi conjetura a día de hoy es que puede llegar a ser más estrafalaria de lo que podemos llegar a imaginar.

La razón explicativa

Pero ¿qué hace de la selección natural una fuerza tan especial? Una idea potente consigue explicar mucho partiendo de pocos supuestos. Ofrece muchas explicaciones "de peso" gastando poco en supuestos o postulados. Te da un montón de dividendos cognitivos por unidad explicativa. Su razón explicativa –es decir, lo que explica, dividido por lo que necesita suponer para explicarlo—, es grande.

Si algún lector sabe de una idea que disponga de una razón explicativa mayor que la de Darwin, que nos lo haga saber. La gran idea de Darwin explica toda la vida y sus consecuencias, y esto incluye a cualquier cosa que posea un mínimo grado de complejidad. Este es el numerador del quebrado, y es enorme.

Sin embargo, el denominador de la razón explicativa es espectacularmente pequeño y simple: selección natural, la supervivencia no azarosa de los genes en acervos genéticos (para decirlo en términos neodarwinianos, más que en los del propio Darwin).

Se puede condensar la grandiosa idea de Darwin en un sencillo aserto (formulable también en términos actuales, que no son exactamente los de Darwin): "con tiempo suficiente, la supervivencia no azarosa de las entidades hereditarias (que producen copias ocasionalmente defectuosas) generará complejidad, diversidad, belleza y una ilusión de diseño tan convincente, que resultará casi imposible de distinguir de un diseño inteligente intencionado". He puesto entre paréntesis "que producen copias ocasionalmente defectuosas" porque los errores son inevitables en cualquier proceso de copia. No precisamos, pues, incluir las mutaciones entre nuestros supuestos. La "entrada" de mutantes le sale gratis a la teoría. La locución "con tiempo suficiente" tampoco representa el menor problema, salvo para una mente humana que ha de lidiar con la formidable magnitud del tiempo geológico.

Un cierto tipo de mentes

Es precisamente su capacidad para simular la ilusión de diseño lo que parece convertir a la gran idea de Darwin en una amenaza para cierto tipo de mentes. Y es esa misma capacidad la que presenta el mayor obstáculo para su comprensión. La gente es incrédula por la naturaleza ante la idea de que algo tan sencillo pueda explicar tanto. La idea que se le impone a cualquier observador ingenuo de la maravillosa complejidad de la vida es que tiene que haber sido diseñada de manera inteligente.

Pero la idea de un diseño inteligente (DI) se halla en el extremo opuesto de lo que debe ser una teoría potente: su razón explicativa es patética. El numerador es el mismo que el de Darwin: todo lo que sabemos sobre la vida y su prodigiosa complejidad. Pero el denominador, lejos de la prístina y minimalista simplicidad de Darwin, es al menos tan grande como el propio numerador: una misteriosa e inexplicada inteligencia, lo suficientemente grande como para poder diseñar toda la complejidad que, de partida, se trataba de explicar.

Puede que aquí radique la respuesta a un enigma que sigue importunando en la historia de las ideas. Luego de la brillante síntesis de la física a que procedió Newton, ¿por qué se tardó cerca de 200 años hasta la entrada en escena de un Darwin? Porque lo cierto es que el logro científico de Newton parece mucho más arduo. Tal vez la respuesta sea que la solución que acabó dando Darwin al misterio de la vida es aparentemente demasiado fácil.

Otros reivindicaron la prioridad de la idea. Patrick Matthew, por ejemplo, en el apéndice a su obra On Naval Timber, según fue puntillosamente reconocido por el propio Darwin en ulteriores ediciones del Origen Sin embargo, aunque Matthew comprendió el principio de la selección natural, no está nada claro que entendiera su fuerza modeladora de la vida. A diferencia de Darwin y de Alfred Russell Wallace, quien dio en la selección natural por su cuenta, lo que estimuló a Darwin a publicar su teoría, Matthew parece haber entendido la selección como una fuerza puramente negativa, eliminatoria, y no como la fuerza propulsora de toda vida. En realidad, la selección natural le resultaba algo tan obvio, que ni siquiera necesitaba ser descubierto.

Versiones confusas 

Aunque es verdad que la teoría de Darwin admite aplicaciones mucho más allá de los confines de la evolución de la vida orgánica, quiero prevenir contra un tipo particular de "darwinismo universal", a saber: contra la acrítica inyección de alguna que otra confusa versión de la selección natural en cualquier ámbito concebible de las ciencias humanas, venga o no venga a cuento.

No es imposible que las empresas "más aptas" sobrevivan en el mercado comercial, ni que las teorías "más aptas" sobrevivan en el mercado científico, pero deberíamos andarnos con mucha cautela antes de dejarnos llevar por este tipo de discursos. Y además, huelga decirlo, hubo el llamado "darwinismo social", que culminó en la obscenidad del hitlerismo.

Menos  nocivo, pero no menos infértil intelectualmente, es el modo tan laxo como acrítico con que algunos biólogos aficionados aplican inapropiadamente la selección a determinados niveles de la jerarquía de la vida. "Supervivencia de las especies más aptas, extinción de las especies peor adaptadas" suena, superficialmente, a selección natural, pero las apariencias engañan aquí de todo punto. Como el propio Darwin puso particular empeño en destacar, la selección natural versa sobre los diferenciales de supervivencia en el seno de las especies, no entre ellas.  

Termino con una reflexión sobre una parte más sutil del legado de Darwin. Darwin eleva nuestra consciencia al nivel de la vigorosa capacidad de la ciencia para explicar las cosas grades y complejas a partir de las pequeñas y simples. En biología, anduvimos a ciegas durante siglos, enterquecidos en pensar que la extravagante complejidad de la naturaleza precisa de una explicación extravagantemente complicada. Darwin triunfó de esa engañosa ilusión, y la deshizo.

Quedan pendientes, en física y en cosmología, interrogantes de muy hondo calado que aguardan a su Darwin. ¿Por qué son como son las leyes de la física? ¿Y por qué hay leyes? ¿Por qué hay universo? También aquí es tentador el señuelo del "diseño". Pero contamos con el antecedente de la cautela metodológica de Darwin. Ya hemos pasado por esto. Gracias a Darwin, y por difícil que resulte, nos avilantamos a buscar auténticas explicaciones: explicaciones que expliquen más que sus supuestos de partida.


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13 de febrero de 2009

ECOS DE LA EDAD MEDIA


Anoche, leyendo el libro de Roberto Casati, El descubrimiento de la sombra, tuve la asombrosa experiencia de sentir que la Edad Media había acabado, como quien dice, ayer. Algo así como si, al volver de la calle, te enterases de que la persona con la que habías coincidido en el ascensor era el Cardenal Cisneros en persona.
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Tiene todo esto que ver con un refrán que, sistemáticamente, mi suegra recita todos los meses de diciembre, y que seguramente muchos habréis oído, en una versión u otra:
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"Para Santa Lucía, se acortan las noches y se alargan los días".
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Cada vez que la escuchaba, hasta ahora, me lo tomaba como un ejemplo de cultura popular poco preocupada por la exactitud científica (en este caso, astronómica), pues Santa Lucía es el 13 de diciembre, ocho días antes que el verdadero solsticio, el 21. Al fin y al cabo, con los medios de una sociedad rural como la que vivió mi suegra en su infancia y juventud, ni era fácil medir con precisión la duración de los días y las noches, ni la diferencia debida al error era tan importante como para vencer a las exigencias poéticas de la rima. Varias veces había intentado convencer a mi suegra de que, en realidad, las noches se empezaban a acortar el 21 de diciembre, pero la fuerza de la tradición era mucho más potente que mis argumentos, y, hasta la fecha, ella sigue convencida de que lo que dice "su" refrán es verdad.
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Lo que me extrañaba era que no fuera más popular algún refrán que asociara el fenómeno astronómico del solsticio con la Nochebuena , una fiesta más importante y bastante más cercana a la fecha "correcta" (sólo 3 días de diferencia). Una explicación psicológica me parecía más verosímil para esto último: adelantar mentalmente la fecha del solsticio podría responder nada más que a las comprensibles ganas de la gente de que hubiera más luz.
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Pero el libro de Casati me hizo ver que la explicación era otra muy distinta: lo que pasa realmente es que el refrán era correcto. Insisto en lo de "era": antes de la reforma gregoriana del calendario, los solsticios y equinocios REALES se adelantaba progresivamente con respecto a la fecha oficial, hasta llegar a una diferencia de 10 días en el siglo XVI, de modo que el solsticio de invierno cayó alrededor del 13 de diciembre a finales de la Edad Media (hacia los siglos XIII-XIV, sobre todo). El dicho en cuestión, por lo tanto, sería originario de esa época.
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Por lo tanto, el refrán que escucho en mi casa todos los meses de diciembre es un "meme" que lleva repitiéndose (con ligeras variaciones) al menos setecientos u ochocientos años, es "una larga conversación".
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Otras entradas:
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12 de febrero de 2009

CENSURA EN "EL PAÍS"

Nunca consigo que un comentario mío a cualquier noticia del diario El País aparezca. Supongo que mis direcciones de correo electrónico, la de mi blog, o directamente el IP de mi ordenador están en alguna lista negra que los bloquea.
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¿Alguien tiene experiencias similares?
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¡Qué diferencia con la libertad de expresión que ofrece Público!
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11 de febrero de 2009

DAWKINS EN EL MUNDO

Muy recomendables textos y vídeo el otro día en El Mundo sobre Richard Dawkins:  y un comentario en el blog de Arcadi Espada, incluyendo la famosa "carta a su hija" del famoso divulgador.

LA NOCHE DEL CAZADOR


Me gustaría que dios existiera para pedirle unos poderes públicos más decentes. (Aunque lo malo es que tal vez exista y nos haya mandado a éstos, que diría Wyoming). Y encima, con lo mal que me caen los cazadores y amantes de las armas en general, habitualmente tan de derechas.
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10 de febrero de 2009

ALVARO POMBO, ESE NEURATHIANO

Visto en Público (sobre el nuevo poemario de Álvaro Pombo):

Protocolos (1973), Variaciones (1977), Los enunciados protocolarios... ¿Por qué a sus poemarios de amor les pone nombres en clave filosófica?

Es que mis frases, por ejemplo, qué se yo [lee]: "Todo el fragor del oleaje caducado [...]". Es cómico llamar a esto protocolo, pero es un enunciado. Lo tomo de la Escuela de Viena, que hablaba de los enunciados básicos en la ciencia. Por ejemplo: a las 5.43 la partícula se mueve del punto A al C. Y el amor también tiene su protocolo. No es aquí te pillo aquí te mato.

9 de febrero de 2009

SOBRE DARWIN, CENSURAS, CRISTIANISMOS Y ESPOSAS

"Por más hermosa que sea la moralidad del Nuevo Testamento, apenas puede negarse que su perfección depende en parte de la interpretación que hacemos ahora de sus metáforas y alegorías."

Preciosa y justísima frase de las que la esposa de Darwin censuró en la Autobiografía de su marido (según El País de ayer). Parece sacada del mismo God delusion de Dawkins y su insistencia sobre el zeitgeist.

7 de febrero de 2009

SOBREVIVIRÉ: BUS ATEO, EL MUSICAL

video

En esta línea del bus ateo, nada puede superar a esto.
Tal vez en otra vida sí.
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[Traducción de la letra:

AL PRINCIPIO, TENÍA MIEDO,
ESTABA PETRIFICADO.
SEGUÍA PENSANDO
QUE NUNCA PODRÍA VIVIR SIN TI A MI LADO.
PERO LUEGO, PASÉ TANTAS NOCHES
SOLAMENTE PENSANDO EN CÓMO ME HABÍAS HERIDO.
Y ME VOLVÍ FUERTE.
APRENDÍ A SOBRELLEVARLO.

Y AHORA VUELVES
DEL ESPACIO EXTERIOR.
SIMPLEMENTE ENTRÉ Y TE ENCONTRÉ AQUÍ
SIN ESA MIRADA EN TU CARA.
DEBERÍA HABER CAMBIADO LA MALDITA CERRADURA.
DEBERÍA HABERTE HECHO DEJAR LA LLAVE,
SI HUBIERA SABIDO, POR SÓLO UN SEGUNDO,
QUE VOLVERÍAS PARA MOLESTARME.

OH, AHORA VETE,
SAL POR LA PUERTA.
SÓLO DA LA VUELTA.
AHORA, YA NO ERES MÁS BIENVENIDO.
¿NO ERAS TÚ EL QUE INTENTÓ DEJARME?
¿PENSASTE QUE ME DESVANECERÍA?
¿PENSASTE QUE ABANDONARÍA Y MORIRÍA?

PUES NO, YO NO.
SOBREVIVIRÉ.
MIENTRAS SEPA CÓMO AMAR, SÉ QUE ESTARÉ VIVO.
TENGO TODA MI VIDA PARA VIVIR.
TENGO TODO MI AMOR PARA DAR.
SOBREVIVIRÉ.
SOBREVIVIRÉ.
SÍ, SÍ.]


Más sobre el bus ateo:
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6 de febrero de 2009

EL BUEN SAMARITANO

VIVA EL RELATIVISMO (7)


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A propósito del comentario 115 de la entrada anterior, que copio aquí:


Raus: el resto de tu argumento se limita a mostrar (y en eso estoy TOTALMENTE de acuerdo), que hay una base COMÚN de cosas que a la inmensa mayoría de los seres humanos (yo no diría que a todos) les parecen ABOMINABLES. ¿Y qué demuestra eso? Pues que los seres humanos SOMOS DE HECHO así y emitimos DE HECHO esos juicios morales. Pero eso no es a lo que yo opongo mi relativismo: precisamente lo que digo es que esas cosas son ABOMINABLES desde el punto de vista de... en este caso, la mayoría de los seres humanos.

Pero si fuéramos descendientes de las mantis religiosas, en vez de de los monos, tal vez consideraríamos DE PUTA MADRE que los machos fuésemos devorados lentamente mientras interpretamos nuestra única y maravillosa cópula ("estoy echando un polvo de morirse").

Un ejemplo en sentido contrario: la inmensísima mayoría de los seres humanos consideramos ABOMINABLE el incesto. Desde el punto de vista biológico, lo cierto es que no trae consecuencias graves para la descendencia (el hijo de hermanos tiene el mismo "problema" con sus genes que el hijo de dos primos terceros en una tribu de pocos cientos de habitantes, donde el pool genético es muy reducido). De hecho, el incesto nos sigue pareciendo REPUGNANTE MORALMENTE incluso cuando uno de los actores, 
pongamos por caso, es estéril. Esto es así, no porque haya un argumento RACIONAL contra el incesto en ese caso, sino simplemente porque estamos programados para NO SENTIR apetito sexual por los familiares próximos, y para SENTIR INDIGNACIÓN hacia quien siente ese apetito por SUS familiares próximos. ¿Es tan difícil y tan traumático darse cuenta de que el MECANISMO que nos hace tener juicios morales en el caso del incesto es EL MISMO que el que nos hace tener LOS DEMÁS juicios morales?


Entrada previa:
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5 de febrero de 2009

CÁTEDRA PEDRO JOTA DE TEOLOGÍA

Sobre el artículo "Dios probablemente existe", de Juan Antonio Herrero Brasas.


De un Jota Pedro a un Pedro Jota: parece que el diario El Mundo ha tomado partido en la polémica levantada por la campaña del bus ateo. De momento, ha sacado una "Tribuna" en el número de ayer, publicitando algunos de los argumentos más simplones y populistas en defensa de una "creación inteligente" del universo y de la vida. Los argumentos sorprenden viniendo de un autor con pedigrí de progre, como Juan Antonio Herrero Brasas (profesor de ética en Northridge, California), lo que, por otro lado, demuestra que el ser de izquierdas no inmuniza, ni mucho menos, contra el virus de la religión. No sé de las creencias del autor en su juventud, pero el hecho de que el artículo comience hablando sobre la "conversión" a la fe del anciano y otrora gran ateo Anthony Flew sea un reconocimiento inconsciente del hecho biológico de que la proximidad al final de la vida hace más atrayente la oscuridad lumínica e intelectual de las capillas y mausoleos..
El artículo en cuestión, de todos modos, tiene poca chicha argumentativa, en parte por la estrategia demagógica (muy evangélica, por cierto) de ponerse en el lugar del que "no es un intelectual de élite" (Dios nos guarde de los intelectuales "de élite", dicho entre nosotros; a mí lo que me gustaría es que cada cual se esforzara por ser un poco más "intelectual"). La cuestión es si este movimiento de monseñor Pedro Jota quedará ahí, o habrá posibilidad de contestar para el otro bando autobusero, o si más bien el director de El Mundo habrá pensado en esa profunda máxima filosófica de que, "para ser conductor de primera, acelera, acelera" (o, "al enemigo, ni agua"). Veremos.
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Y ahora, varios comentarios sobre el artículo de Juan A. Herrero Brasas:
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- La religión PRETENDE tratar sobre “verdades últimas”, o dicho de otra manera, platea PREGUNTAS para las que, si hubiera una respuesta, ésta sería una “verdad última”; pero no hay ABSOLUTAMENTE ninguna razón para pensar que las RESPUESTAS que da la religión a esa cuestión sean ni siquiera aproximadas a las verdaderas respuestas (si es que las hay… no todas las preguntas tienen respuesta -p.ej., ¿cuál es el mayor número primo?). Lo más que podemos decir es, por tanto, que las religiones han INVENTADO algunas respuestas a esas “preguntas últimas”. Pero, tras cincuenta mil años de religiones, aún estamos esperando que nos proporcionen algún método para ESTIMAR si esas respuestas tienen algo que ver con la verdad sobre el tema, o si andan tan desencaminadas con respecto a la auténtica verdad como la cosmología babilónica lo estaba con respecto a la astronomía actual.
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- Los mejores teólogos (p.ej., Agustín de Hipona, Tomás de Aquino) ya mostraron que la cuestión de si el universo tiene una CAUSA es diferente de la cuestión de si tiene un COMIENZO en el tiempo. Por lo tanto, que el universo haya empezado a existir en un momento determinado (cosa que tampoco sabemos EN ABSOLUTO: lo que sabemos es que hace 13.500 millones de años todo estaba mucho más junto que ahora; no tenemos NI IDEA de qué pasaba antes, ni de si hubo un "antes") es IRRELEVANTE para la cuestión de si el mundo ha sido creado o no: puede que el mundo sea eterno y haya sido creado, que tenga un comienzo y haya sido creado, que tenga un comienzo y no haya sido creado, y que sea eterno y no haya sido creado. Cuando Bertrand Russell (ese "mal ejemplo de filosofía" donde los haya -¿?-) se preguntaba que quién o qué ha creado al creador del universo, no necesitaba preguntarse CUÁNDO, sino cuál es la causa de que el creador exista; si el creador no necesita tal causa, ¿por qué el universo la va a necesitar?
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- En mi opinión, el problema que subyace a todo esto es que no tenemos NI IDEA de qué queremos decir con "causa": afirmamos que X es causa de Y cuando vemos que Y se sigue regularmente de X; los filósofos empiristas de la Ilustración ya aclararon suficientemente que no podemos aplicar "con fundamento" (que diría Arguiñano) el concepto de causa en situaciones en las que no tenemos constancia empírica de X, de Y, y del hecho de que van unidos por una conexión regular. Así que, cuando preguntamos por la "causa" del universo, no sabemos QUÉ estamos preguntando, pues lo único que podemos averiguar son las LEYES (o "regularidades") que obedecen las entidades del universo; no hay ningún SENTIDO en el que podamos averiguar (ni siquiera saber qué es lo que estamos intentando averiguar) al preguntar "¿por qué las leyes del universo son las que son?" . Las únicas respuestas posibles consisten en DEDUCIR MATEMÁTICAMENTE esas leyes a partir de otras -que tengamos razones empíricas independientes para pensar que son correctas-; pero entonces, por definición, no podemos preguntar con sentido: "si ya hubiéramos descubierto TODAS las leyes físicas del universo, ¿cómo buscaríamos OTRA LEY que las explicara?". Otra forma de expresar lo vano de este propósito es darse cuenta de que sólo podemos saber CÓMO son las cosas, no POR QUÉ: una aparente respuesta a un "por qué" no es más que la descripción de un cómo. La ingenua pregunta "por qué" es aplicable sólo al mundo de la vida cotidiana, no al conocimiento de la naturaleza. Esa es la auténtica razón por la que la existencia del universo y de sus leyes "siempre será un misterio": es un misterio porque es una pregunta SIN respuesta, no porque la respuesta sea "misteriosa", y además, accesible a través de una conexión espiritual con el más allá, o algo así.
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- Quien afirma la “imposibilidad” de entender el origen del universo sin postular un creador, está hablando tal vez de su propia “incapacidad”, de su falta de imaginación, pero es algo que muchas personas pueden “entender” sin el más mínimo problema. Es como si decimos que tiene que haber un número primo que sea el más alto, y damos como argumento nuestra “imposibilidad” de pensar un conjunto infinito. De hecho, postular que el universo ha sido creado como resultado de la INTENCIÓN de un ser, supone olvidar que, POR LO QUE SABEMOS, “intenciones” es algo que sólo pueden tener determinada clase de seres vivos: una estalactita o una bacteria no tienen intenciones, ni un abeto, ni posiblemente un mejillón… hace falta, como mínimo, un cerebro que produzca DESEOS. Los deseos son un FENÓMENO BIOLÓGICO, tan biológico como la digestión o como la fotosíntesis, y es absurdo atribuir a un ser “trasdencente al universo”, y que, por lo tanto, ni siquiera es material, las características de un ANIMAL. Decir que el universo es resultado final de un DESEO es tan ridículo como decir que es el resultado final de una DIGESTIÓN.
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- La misma FALACIA se observa en la sorprendente afirmación de que "si no hay Dios, nos encontramos con que el Universo -en última instancia una roca inmensa- ha decidido existir y ha dado lugar a su propia existencia" (cursivas mías). Me temo que Juan Herrero está preso aún en la trampa animista de considerar que las "causas últimas" deben tener la naturaleza de... ¡¡¡nada más y nada menos que una DECISIÓN!!! Hace falta ser, al menos, un BICHO para poder tomar decisiones: porque, como he dicho, hace falta tener deseos, además de alguna capacidad de razonamiento, y sólo un cerebro muy desarrollado puede hacer eso. Además, lo de que el universo es un pedrusco enorme es un hallazgo metafórico fundamental. No sé qué tendrá el autor del artículo contra las piedras, que al fin y al cabo están constituídas por elementos interesantísimos, como los quarks, electrones, etc., que si no son algo, es "pasivos", sino más bien "espontáneos": ¡hasta tienen la capacidad de aparecer y desaparecer aleatoriamente! (según una determinada ley de probabilidades).
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- No hay ABSOLUTAMENTE ningún motivo para pensar que la relación entre cerebro y pensamiento sea una de esas “cuestiones últimas”. De hecho, cada vez se conocen más DETALLES sobre la forma en que las conexiones neuronales (o su falta o mal funcionamiento) afectan a los procesos psicológicos. Esta es, sencillamente, una cuestión científica PARTICULARMENTE DIFÍCIL, pero tampoco se pensaba hace doscientos años que la ciencia podría enviar un hombre al espacio. Por otro lado, puestos a explicarle las cosas al que no es un "intelectual de élite", la afirmación de que "si dios existe, la relación entre cerebro y alma/pensamiento representaría el internet final" no deja de ser la típica metáfora biensonante que, en el fondo, todos ignoramos lo que significa ni a cuento de qué viene.
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- Por último, se agradecería que el autor del artículo hubiera ejemplificado las “afirmaciones disparatadas” del libro de Dawkins. Yo me lo he leído y no he encontrado ninguna. Al menos, ninguna tan disparatada como muchas de las que leo en lo que escriben los defensores de las religiones.
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Más sobre ateísmo y el bus ateo:

.Seguramente, no hay vida después de la muerte.

.Dignidad de la fe, dignidad del ateísmo.

.Llega el autobús ateo, cargado de odio.

. La cruzada de las librerías.

. Algo tiene que haber (¿o no?). Comentario de El espejismo de Dios.

.¿Es Dawkins creacionista?

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2 de febrero de 2009

EL BUS ATEO EN ITALIA

Tras los reparos del grupo italiano de autocontrol de la publicidad a la campaña del bus ateo, que allí iba a circular con el eslogan "La mala noticia es que Dios no existe; la buena, que no era necesario" (traducción libre), ahora parece que la campaña se ha aprobado con un nuevo eslogan que hurga en la llaga de la represión latente a la que se enfrentan los ateos:
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"La buena noticia es que en Italia somos millones de ateos; la mejor es que creemos en la libertad de expresión".
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Fantastico por los amigos italianos.
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Más sobre el bus ateo:
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Castigo:

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