World Science Festival 2009: Bobby McFerrin Demonstrates the Power of the Pentatonic Scale from World Science Festival on Vimeo.
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Visto en BioTay.
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Los próximos días 5, 6 y 7 de abril se celebra en el Centro Asociado de la UNED en La Coruña un curso con el título "Museos científicos, periodismo y democracia", en sesiones de tarde. Intervendrán, entre otros, Ramón Núñez, Manuel Toharia y Javier Armentia. Yo daré una charla con el título "El periodismo científico como subgénero del periodismo deportivo".
Se cuenta que en la puerta de un departamento de cierta facultad de alguna universidad cuyo nombre no consta, lucía el siguiente cartelito:
América del Norte y Europa se alejan a unos 5 centímetros por año (tampoco es que corran mucho, las muy perezosas). Eso quiere decir que, en el tiempo que llevan tendidos los cables telegráficos transatlánticos más antiguos, la distancia entre sus extremos ha aumentado unos 5 metros (una millonésima parte de su longitud, más o menos).
"Casi nadie recuerda nada y a casi nadie le importa, más allá de un minuto. La gente se afana y trampea por triunfar en competiciones u obtener distinciones que cada día dejan menos huella, entre otras razones porque hay demasiadas y nuestra memoria no da abasto. Ganar o perder viene a dar lo mismo"

Desde que comencé la lista de "He estado leyendo" (en la barra lateral del blog), allá por diciembre pasado. Salen a unos seis al mes. No está mal, para no tener casi tiempo de leer.

No sé que tienen las letras "ADN", que transforman a un periodista en un remedo de brujo arquimédico-alquímico dispuesto a levantar el mundo con la palanca de la doble hélice.
Como Slide Rocket se ha pasado al pay per use, ya no está accesible la presentación sobre "La divulgación científica en España" que colgué el año pasado, correspondiente al taller que organicé en el Congreso de Jóvenes Investigadores. La charla está pensada, por esta razón, sobre todo para una audiencia de científicos que se plantean hacer divulgación de la ciencia, aunque también puede ser interesante para periodistas y otros comunicadores.

¿Cómo reaccionaría un profesor normal, si se le condenara a pasar los próximos doce años de su vida asistiendo todos los días siete horas a cursillos del CEP -o similar-? Yo, al menos, supongo que sería bastante rebelde, y pondría más interés en ligar con las compañeras que en las chorradas que me cuenta el liberado de turno.
Así que hay que empezar por hacer UNA REFLEXIÓN SERIA acerca de PARA QUÉ, EXACTAMENTE, queremos que estén los chavales de ocho y media de la mañana a cinco de la tarde (o el horario que toque). Y no hay que pensarlo, por supuesto, en función de cuáles son las asignaturas de las que tenemos profesores ahora, sino exclusivamente en función de qué es lo que interesa a los ciudadanos.
Si asumimos que una gran parte de ese horario infernal está justificado básicamente por el hecho de que los padres no tienen dónde dejar a los niños mientras ellos trabajan, tal vez resulte que sólo harían falta tres o cuatro horas al día de “estudio” (y estudiando cosas realmente importantes), y el resto se podían dedicar a actividades más “lúdicas”, y que fueran formativas en un sentido no académico, sino social, cívico, artístico, físico, emocional, etc.


Una tesis OBVIA, pero que los profesores nos resistimos a aceptar como gato panza arriba, es que la nota que ponemos a un alumno es un acto de MEDICIÓN, lo que no implica que lo que estemos midiendo sea algo intrínsecamente cuantitativo, pero sí el que es, o debemos suponer que es, algo OBJETIVO. Asímismo, como toda medición, se trata también de una PREDICCIÓN.

¿Buscan un remedio barato y eficaz para mejorar la calidad de nuestro sistema educativo? Pues acaban de encontrarlo.

He estado leyendo el "Manifiesto de Maestros y Profesores", y aunque contiene muchísimas cosas que comparto, me parece que en general es un mal manifiesto, no tanto por lo que dice, como por los muchos temas sobre los que calla.

Durante la carrera, creo que no tuve ninguna asignatura más aburrida que la de "Filosofía de la Historia", pero luego me he arrepentido de no saber un poco más sobre el tema, ya que la historia es un asunto que me apasiona, y da para mucha reflexión filosófica interesante (aunque la mayoría de los paradigmas dominantes sobre el tema, de la línea hegeliana, son un tostón).
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Así que dedicaré una serie de entradas (contingentes, por supuesto, como la historia misma) a hacer filosofía de la historia.
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Por de pronto, presentaré al antihéroe de esta historia, o sea de esta serie de entradas. No podía ser otro que el bueno de Heróstrato (en castellano se suele trasliterar sin la hache, pero no se por qué quitársela). Como muchos sabréis, la fama de este personaje se debe a que, la noche del 21 de julio del 356 a.C., incendió una de las siete maravillas del mundo antiguo, el Artemision de Éfeso (un templo parecido al Partenón, pero el doble de grande). Bajo tortura, confesó que el motivo de su "hazaña" había sido el alcanzar fama imperecedera. Artajerjes, rey de Persia bajo cuyo dominio estaba la ciudad en aquellos tiempos, ordenó, asustado por las admoniciones de sus adivinos de que la destrucción era el símbolo de una gran catástrofe para su reino, que nadie pronunciara jamás el nombre del pirómano. Y quizá el persa hubiera conseguido su propósito de condenar a Heróstrato al olvido absoluto en el que reposa eternamente la inmensa mayoría de la humanidad, de no ser porque esa misma noche, al otro lado del Egeo, nació un niño que sólo un par de décadas después acabaría con el imperio persa. Efectivamente, Alejandro el Grande nació el mismo día que fue quemado el templo de Diana (perdón, Artemisa, la de múltiples pechos) por el pastor Heróstrato (aunque lo de pastor no está del todo claro).
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Según los últimos soplos que me llegan desde el gabinete de ideas de la Puerta del Sol, tan creativo como siempre, Esperanza Aguirre, en su tauromáquico-numantina defensa de los pobres autónomos martirizados por Zapatero, ha decidido que, a partir del verano, devolverá a la Hacienda estatal hasta el último céntimo de la parte de la subida del IVA que le corresponda en las transferencias del Estado a la Comunidad de Madrid. Y, si la Salgado cierra el bolso y no le deja meter back a la Espe ni medio euro, entonces la presi, desgastando sus propios tacones, irá puerta por puerta de las pymes de Madrid para darle a cada pymempresario lo que en justicia era suyo y el pérfido gobierno zapatero-castrichavista le expropió.
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(¡Y qué gallitos!)
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Diez años después, ya había color, en las parroquias dejaban llevar melena, y algunos/as habían empezado a coger kilitos.
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Y otra década más tarde, dejaron de ser mozos/as, y estuvieron mejor callados.
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(De un comentario mío en el blog Opus Prima; en cursiva, el texto de Joan que comento)
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Joan:
das a entender que... la libertad humana se explicaría completamente como un funcionamiento físico-químico de las neuronas
Bueno, para ser más exactos, lo que he argumentado en mi blog es más bien que la libertad NO EXISTE, sino que es una ilusión cognitiva (PARECE que podríamos haber elegido de manera diferente a como lo hemos hecho, pero es una APARIENCIA falsa: dadas las leyes de la física, nuestra decisión no podría haber sido otra... o, si las leyes son indeterministas, tal vez podría haber sido otra, pero por azar, no por influencia nuestra).
Al fin y al cabo, tú, yo, y los demás estamos totalmente de acuerdo en que la SENSACIÓN de libertad de elegir existe. Me parece obvio que el hecho de que tengamos esa SENSACIÓN no implica lógicamente que REALMENTE tengamos libertad; por lo que la demostración de que EXISTE la libertad tiene que basarse en algo DIFERENTE de las meras sensaciones subjetivas de lo que NOS PARECE que es "nuestra mente". Y el hecho es que todas esas explicaciones (al menos las que yo conozco, que son muchas) son INCOMPATIBLES con la tozuda realidad de que los átomos SÓLO pueden ser movidos por fuerzas físicas. Así que lo que hay que explicar es por qué NOS PARECE que tenemos libertad; mi respuesta favorita es que se trata de una ilusión inevitable para un sistema que funciona mediante la toma de decisiones (es decir, no podríamos tomar decisiones sin "sentir" que tenemos opciones... lo que no implica que las tengamos realmente).
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tu idea, que en el fondo es lo que sostiene el monismo reduccionista, es, científicamente hablando, aventurada cuando no quijotesca
No sé muy bien a qué te refieres con lo de "tu idea". Lo que afirmo es que el cerebro está hecho de materia, y la materia sólo se mueve según leyes físicas. Ahí no hay nada más que decir. Naturalmente, es un problema científico dificilísimo el AVERIGUAR cómo diantres se las apañan las conexiones neuronales para dar lugar unas veces a un soneto, otras a un puñetazo, y otras a aguantarse las ganas de hacer pis. Pero, insisto, IMAGINAR una realidad etérea SUPLIENDO la falta de una explicación DETALLADA del funcionamiento de las neuronas, sencillamente equivale a introducir una hipótesis contraria a las leyes de la física, y a DEJAR SIN EXPLICAR el meollo de la cosa, o sea, cómo diantres se las apañan las conexiones neuronales para hacer lo que hacen (y, además, no dejaría de ser curioso que las leyes de la física se violaran precisamente en el cerebro humano, y no en el hígado de los peces, o en los volcanes del Pacífico).
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Qué el cerebro es la última explicación de la conducta humana más que una reflexión filosófica y una demostración científica, es una creencia determinista
NOOOO: consiste sencillamente en saber un poquito de lógica y sacar las consecuencias lógicas del HECHO de que los iones sólo se pueden mover de un lado a otro por la FUERZA ELECTROMAGNÉTICA que genera la distribución de otros iones a su alrededor (y otras fuerzas por el estilo). Te repito, si descubres que hay ciertos iones en las sinapsis que NO OBEDECEN la ley de Coulomb o similares, sino que están misteriosamente movidos por algo así como "el alma", ganarás a la vez el premio Nobel de física, de química y de biología.
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la misma ciencia, en otras disciplinas, ha demostrado que esto no es así – el principio de incertidumbre, la mecánica cuántica matricial, la teoría entrópica, la teoría de la relatividad, etc
Que no es "así", ¿el qué? Ninguno de los descubrimientos a los que te refieres invalidan en absoluto el principio de conservación de la energía, ni dejan lugar a que un ion de potasio o de calcio pueda saltar de una neurona siguiendo una ley distinta que la Ley de Coulomb (o la ley cuántica de la que la ley de Coulomb es una aproximación precisa, o la ley física que se cumpla en ese caso).
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declarar vehementemente
Esperaría ese comentario de alguien menos dado a pronunciarse vehementemente. Cualquier análisis estilístico de tus textos y los míos dejaría bastante claro cuál es, de los dos, el que se pronuncia más vehementemente.
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si la conciencia no es más que un rasgo biológico del cerebro, la conciencia humana sólo es un fenómeno biológico como puede ser la fotosíntesis o la digestión
Como dijo Aquél: "tú lo has dicho". La pregunta es, ¿y qué tiene de MALO?
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¿qué me dices de la subjetividad, la reflexión, la intención, la libertad?
Sobre la libertad, ya te lo he dicho: me parece que es una ilusión cognitiva inevitable para un sistema que funciona mediante la toma de decisiones. Sobre la subjetividad, en mi opinión no tiene mucho que explicar: si te das un martillazo en un dedo, te duele a ti, no a mí (es decir, es "tu" dolor, es un dolor "subjetivo"), lo que significa sencillamente que es el estado cognitivo de ESTE sistema (el sistema orgánico en que consistes tú), y no de aquel otro (el sistema en el que consisto yo). Y sobre la reflexión y la intención, no veo cuál es el problema: se trata de procesos cognitivos; obviamente, desconocemos el DETALLE de cómo se las apañan las neuronas para generar ESOS procesos cognitivos, pero INVENTAR una entidad sobrenatural que tampoco tenemos ni puñetera idea de CÓMO produce las reflexiones, las intenciones, las decisiones, etc., y además, si aceptamos esa entidad, también tenemos que explicar de qué manera se relaciona LO QUE PASA EN LAS NEURONAS con lo que hace dicha entidad, no sólo NO resuelve el problema para el que te lo has inventado, sino que te CREA problemas nuevos.
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Esos procesos físico-químicos absolutistas [?????] que citas (....) tampoco son capaces de mostrar cómo funciona el cerebro humano como conjunto unitario en el proceso cognitivo, emocional y en la autoconciencia.
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De nuevo con una cita que te sonará: "¿cómo es que reparas en la brizna que hay en el ojo de tu hermano...?" A muuuuy poquito que repares en tu propia "explicación", te darás cuenta de que eso, no sólo NO explica "CÓMO funciona la mente de manera unitaria, emocional, etc." (o sea, te limitas a DECIR que funciona así, pero no EXPLICAS por qué, o sea, CÓMO SE LAS APAÑA la mente para hacerlo), sino que TAMPOCO EXPLICA por qué da la curiosa coincidencia de que PARA QUE LA MENTE FUNCIONE ASÍ, la pringosa materia del cerebro tiene que hacer un mogollón de cosas complicadas QUE TAMPOCO EXPLICAS CÓMO SE RELACIONAN CON LA MENTE.
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No hay duda que negar la dimensión espiritual del hombre o el hecho de afirmar que no es más que un producto de la evolución material es una mágica pretensión que no tiene nada que ver ni con la ciencia ni con la filosofía y, consecuentemente, con la verdad
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Hombre, Joan, te admito que negar la dimensión espiritual es algo sobre lo que se puede razonablemente dudar (aunque, ya digo, la ley de Coulomb es muuuy tozuda al respecto), pero de hay a decir que "¡¡¡no hay duda!!!" de lo que dices, es un ejemplo más de la "vehemencia" que me achacas a mí y no reconoces en ti mismo. Repito, conviene tomarse la pastilla del escepticismo por las mañanas, y salir a la calle con más dudas que ayer.
Por otro lado, insisto en que lo MÁGICO es afirmar que los iones saltan de una neurona a otra mediante un proceso diferente de las leyes físicas. La explicación materialista consiste, PRECISAMENTE, en preguntarse: "vamos a ver qué averiguamos sobre el mundo SIN PRESUPONER NADA DE MAGIA" (es decir, de violación de las leyes físicas). Afirmar que preguntarse ESO es lo que es "magia", es retorcer el significado de las palabras.


El principio de exclusión de Pauli es uno de esos aspectos de la mecánica cuántica que resulta profundamente anti-intuitivo y, a la vez, es muy fácil de derivar a partir del formalismo de sus ecuaciones, y tiene una enorme capacidad predictiva. De hecho, es el que permite la formación de todas las estructuras complejas a las que da lugar el juego matemático de la materia y la energía, al dar lugar a las posibilidades de la organización química a través de la constitución de las diveras capas electrónicas de los átomos. De hecho, en comparación con los otros dos "grandes" creadores de la visión cuántica de la realidad en los años 20, Schrödinger y Heisenberg, Pauli es el que me cae más simpático (que no el que más envidio), con su contribución tan preñada de contenido empírico, menos atrayente para los dados a filosofar que las de los otros dos, pero posiblemente más valiosa desde el punto de vista del conocimiento detallado de la realidad. Podéis verlo en las fotos, con su cara de tímido, en una de ellas caracterizado como Peter Lorre.
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Me ha recordado el asunto la entrada de ayer del observatorio astronómico, que me ha hecho pensar también en una aparente (?) paradoja, que tiene que ver con los agujeros negros. A saber: el principio de exclusión prohibe que dos fermiones (quarks, electrones...) ocupen simultáneamente la misma posición; pero supuestamente, la relatividad general predice que la materia, en ciertas condiciones, ejercerá una atracción gravitatoria tan intensa que toda ella se concentrará en un punto geométrico (una "singularidad"). Mi pregunta es, ¿no son ambas cosas incompatibles? Y si lo son, ¿cuál habría que rechazar más razonablemente?