
Las últimas noticias indican que la ludopatía podría tener un fuerte componente genético. Si esto se confirma, sería posible en un futuro no muy lejano, y gracias al diagnóstico preimplantacional, evitar que nacieran niños con predisposición genética hacia la ludopatía.
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Esto suscita varias preguntas interesantes:
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1) ¿Sería moralmente correcto realizar ese tratamiento? ¿Lo sería igual que para otro tipo de enfermedades?
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2) ¿Sería aceptable su financiación pública?
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3) Y lo más importante filosóficamente: ¿tendría sentido?, ¿no implicaría una contradicción pragmática -o "performativa"? Al fin y al cabo, si uno es ludópata, ¿no preferirá definitivamente que el procedimiento que determine si sus hijos hereden el gen de la ludopatía o no, sea un procedimiento puramente aleatorio? (Pues si no, vaya mierda de ludópata)
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[A no ser, claro, que uno sea sólo portador del gen; o que sea la pareja del ludópata].
Menéame. ¿Qué te cuesta?

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7 comentarios:
Bueno, yo solo juego a unos cincuenta juegos de ordenador. Estoy en el top ten de los frikis.
Me paso tantas horas que no duermo, no como, no foll...En fin, pero si es algo genético a ver si la inseguridad social me costea el tratamiento.
Lo malo es que tendría que ponerme a trabajar, o hacer algo productivo para la sociedad.
- Hola, querida. ¿Cómo está tu marido?
- ¿Comparado con quién?
Todo depende de la alternativa. Si sé que, al rechazar al feto ludópata me enfrento al riesgo de que el feto sea filósofo platónico, filólogo lexicómano o antropólogo cultural, las consideraciones de coste y beneficio harían que me decidiese por el ludópata. Educarlo es menos caro, y es más fácil que le toque el bote a un ludópata que a un filósofo le den un Nobel y le resuelvan la vida (entre otras cosas, porque sólo dan un Nobel por año y hay botes en la Primi todas las semanas).
“¿Sería moralmente correcto realizar ese tratamiento? ¿Lo sería igual que para otro tipo de enfermedades?”
La moralidad no es algo grabado a fuego en las tablas de la ley. En parte evoluciona con los cambios tecnológicos, económicos y sociales. Lo que quiero decir es que una vez que la manipulación genética exista y plantee nuevas realidades y nuevos dilemas morales, las soluciones que se le den no serán las mismas que daríamos ahora.
De todos modos, viendo el tipo de sociedad hedonista e individualista hacia donde nos movemos, donde la gente se gasta la pasta en todo tipo de tratamientos de belleza y se ven casos de adolescentes a las que sus padres les regalan unas tetas de silicona por sacar buenas notas, creo que se darán (y en parte llegaremos a ver) procedimientos de manipulación y selección genética que ni imaginamos (y que es posible que ahora nos diesen asco).
No es difícil imaginar a padres preocupados porque sus futuros hijos sean lo más felices posibles, o lo que ellos querían ser y no pudieron. Hijos rubios de pelo rizado y ojos azules, con piernas largas o la polla grande, inteligentes o carismáticos, no creo que haya límite a lo que los padres quieran comprar con dinero si la ciencia y la ley lo permite.
Por supuesto que lo que menos problemas morales planteará será evitar todo tipo de enfermedades físicas y psiquiátricas de origen genético. Pero también existirá la tentación de evitar defectos de la personalidad, como la ludopatía, ¿por qué no?
¿Tal vez la predisposición al crimen y la delincuencia? Eso da mucho juego para escribir relatos de ciencia-ficción.
Hablando ya un poco en serio, para variar, el problema está en que muchas de estas características no se pueden apagar o encender sin afectar a muchas otras características aparentemente sin relación. Hay algún indicio, por ejemplo, de que los genes de la pigmentación de la piel estén relacionados con la tasa metabólica: la selección de pieles más blancas en el norte no se debería a la inutilidad de una piel con más melanina, sino a la presión selectiva para sobrevivir al frío (la enfermedad de Addison, curiosamente, aumenta la generación de melanina, al mismo tiempo que produce menos corticosteroides, con un aumento de la fatiga).
En otras palabras, es probable que si diseñas niños rubios, los estés también fabricando hiperactivos.
Gulliver:
Gattaca: http://es.wikipedia.org/wiki/Gattaca
Freman, tu comentario sobre la interacción de factores es procedente, pero yerras en el detalle.
La piel blanca en latitudes medias y altas "no se debería a la inutilidad de una piel con más melanina", por que tal inutilidad no existe. La melanina sigue siendo útil en estas latitudes para evitar los problemas de la radiación solar (tanto agudos como tumores a largo plazo).
Existen buenas evidencias de una presión positiva hacia el aclaramiento dérmico en latitudes altas, pero debido a la deficiencia en vitamina D: el aclaramiento es adaptativo pues aumenta la tasa de formación de Vit.D.
Poblaciones que tiene otras fuentes de vitamina D, no solar, no muestran esa tendencia a aclarar la piel. Ejemplo clásico: los esquimales con dieta de hígado crudo.
Poblaciones que tiene otras fuentes de vitamina D, no solar, no muestran esa tendencia a aclarar la piel
Buen argumento, sí señor. En mi defensa, el vínculo entre metabolismo y piel clara no es invento mío (aunque ahora no recuerdo a quién se lo leí) (quiero decir, en libros, no en Internet).
De todos modos, aunque el ejemplo sea incorrecto, sigue valiendo la advertencia: programar la máquina genética no es tan sencillo como programar una máquina Von Newman.
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