13 de febrero de 2013

Sobre el fundamento último de la moral y de todo lo demás

Fragmento de una discusión en el blog Opus Prima.
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Joan
el cristianismo ha sido incapaz durante más de dieciocho siglos de darse cuenta de que la dignidad de las personas implica muchas de las cosas recogidas en los derechos humanos (libertad de expresión, derecho a la educación, no discriminación por motivos de raza, sexo o religión, etc., etc.).
No niego que la noción de los derechos universales tiene PARTE de influencia del pensamiento y la cosmovisión cristiana, pero han hecho falta también otras influencias (como, por otro lado, el propio cristianismo las recibió de la filosofía helénica) para que la humanidad (o, al menos, occidente) SUPERASE la camisa de fuerza que los dogmas cristianos (y en especial, católicos… los protestantes estaban más avanzados en esas cuestiones) habían puesto al desarrollo moral de la sociedad.
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Tienes razón en que los derechos universales (en plural) se basan en el reconocimiento de la dignidad del individuo; pero ni hace falta ser cristiano para aceptar esta dignidad como fundamento de los derechos.
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el mensaje cristiano es simple y básico: Jesucristo
Admitirás que eso, más que un mensaje, es un test de Rorschach: cada uno (empezando por cada apóstol y cada evangelista) ha entendido ese mensaje como le ha parecido.
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  si la dignidad incondicional del hombre no se fundamenta en una realidad absoluta que es nuestra causa eficiente y respecto del cual dependemos ontológicamente cualquier ética basada en la dignidad del hombre, pienso en la Kantiana por ejemplo, no supone ninguna garantia último ni fundamento para guardar respeto a esa supuesta dignidad.
Bueno, no hay nada que nos pueda dar garantía última de nada. Tal vez la dignidad humana tenga un fundamento último más allá de ella, tal vez ella sea la realidad absoluta que es su propio fundamento último (al fin y al cabo, nadie tiene ni pajolera idea realmente de qué significa eso, así que, ¿por qué no iba a ser así?), o tal vez no haya nada que tenga un "fundamento último" y no haya una "realidad absoluta". El caso es que, aunque tuvieras razón y hubiera una "realidad absoluta" que es el "fundamento último" de la dignidad humana (pero, insisto, nadie sabe lo que significan en realidad las expresiones entrecomilladas, si es que significan algo más allá de una forma de designar metafóricamente ciertos sentimientos nuestros), no habría manera de saber cuál es esa realidad ni si realmente lo fundamenta o no (a lo mejor la "realidad absoluta" es que todo da igual, y estamos equivocados al asumir la dignidad humana como valor supremo)... pues como es imposible de todo punto averiguar esas cosas para nosotros, el caso es que, en la práctica, tenemos que tomar la dignidad humana como fundamento último para nosotros, es decir, es aquello que fundamenta toda nuestra moral y nuestra vida, pero no lo podemos fundar con certeza racional en ninguna otra cosa. Tú dirás tal vez que no se trata de certeza racional, sino de fe, y estoy de acuerdo en llamar a eso fe (en el sentido de confianza no fundamentada en la razón, y por lo tanto, sin NINGUNA garantía de que sea verdadero lo que creemos), pero lo que digo es que, puestos a fundamentarlo en la fe, no veo diferencia en dirigir nuestra "fe última" a la dignidad humana, y dirigirla a una cábala incomprensible e incognoscible llamada "realidad absoluta". Al contrario, lo primero me parece más honesto desde el punto de vista intelectual (pues, aunque la fe es necesaria, también es necesario minimizarla).
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  si hay una realidad más absoluta, sólo cabe suponer un Impsum esse subsistens, es decir, metafísicamente hablando sólo puede haber un ser que posea en esencia el ser Lo siento, pero a mí eso me parecen meros juegos de palabras. No tenemos absolutamente NINGUNA manera de saber si esas palabras tienen un significado objetivo, o si esos conceptos son sólo un subproducto indeseable del funcionamiento habitual de nuestro sistema nervioso.

8 comentarios:

  1. Fantástico el comentario sobre Jesucrito: test de Rorschach. ¡Exacto! Y es que todavía gente no cristiana, v.gr, Dawkins, insistiendo en la supuesta brillantez discursiva de Jesus de Nazareth en todo lo referido a la ética.

    Más en general, me hace gracia cómo hay cierto parecido de familia entre aquellos moralistas que insisten que tiene que haber un fundamento libre de toda incertidumbre en lo referido a la ética, y quienes vienen a decir lo mismo referido ya más en general a todo conocimiento: el empirismo radical parece que no ha llegado a todo el mundo, por mi parte, considerar que no hay problema en no saber con absoluta certeza que mañana habrá un nuevo día, me lleva a pensar que no debiera haber problema en no tener absoluta certeza, aunque sí (inter)subjetiva convicción, de que dañar a un tercero porque sí está mal.

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  2. Si bien es cierto que hay algunos principios morales que aparecen en muchas culturas, por ejemplo "no matarás a un igual sin un buen motivo" hay una inmensa variedad de interpretaciones en quién es un "igual".

    Esto se ve incluso dentro del cristianismo a lo largo de la história.
    Si, las personas tienen dignidad merecen ser tratadas dignamente, el problema es quienes son considerados personas. Eso varía.

    Por lo tanto al ser tan cambiante a lo largo de los tiempos hace que en mi opinión todas no hay un absoluto moral, si ciertos principios comunes que más o menos pueden asimilarse uno con otro y que vienen de como evolucionó nuestro cerebro y como se forman nuestras sociedades.

    Kewois

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    1. Sobre la ética aquí hay un texto que habla sobre su deducción lógica, a ver que te parece:

      http://filosofiavegana.blogspot.com/2013/02/el-principio-de-identidad.html

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  3. A mi me empiezan a molestar un poco estos que, después de que las iglesias cristianas se han pasado la vida matando infieles, herejes y liberales, ahora dan una carrerita y se suben al carro de "la dignidad humana", "los derechos humanos" y reclaman derechos de autor y patente: "Oiga, que esto lo inventó el cristianismo, que es nuestro".

    Como bien dices, para haberlo inventado ellos, han tardado muchos siglos, y ha habido que esperar a que perdieran el monopolio de "la cosmovisión" y gran parte de su poder para que el invento se viera... a su pesar.

    Pero al final, todo es boquilla. Cuando se desciende al detalle (¿por qué la Iglesia católica no reconoce la igualdad de hombres y mujeres? ¿por qué intenta siempre que la legislación civil acate la doctrina católica? ¿por qué se gobierna mediante una autocracia absolutista? ¿por qué...?) queda claro que el Departamento de Marketing va por un lado posicionando la marca, y los Departamentos de Producción y de Atención al Cliente le dejan con el culo al aire continuamente.

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  4. Qué casualidad, justamente hoy venía pensando en eso. Una precisión, no es justa la primera apreciación relativa al derecho a la educación. Eso es históricamente comprobable.

    Respecto a lo demás, no le veo arreglo ninguno. No habiendo arreglo ninguno, tiro de mi Yo (como moderado idealista que soy), por tanto, el fundamento último de toda moral es aquello que Yo no trago, en mi caso, atentar contra la bondad, la verdad, la belleza y la alegría. Básicamente, una parte sustancial del mundo coincide conmigo. Y el problema ya no es otro que explicar porqué. Y en eso coincido básica (y cristianamente) con Kewois :) Nuestro cerebro resultó vagamente proclive a eso y las sociedades que se han configurado respecto a eso han salido vagamente mejor paradas que las que no. En el fondo, pienso, tiene que ver con el equilibrio entre empatía y egoismo. Algunas religiones en tanto que (por razones X, muchas de ellas espúreas)ponían el énfasis en la empatía, las sociedades derivadas resultaron más eficaces. Y a partir de ahí, un iusnaturalista tiene una posición argumentativa sólida (dentro de un orden, claro, pero yo en eso, ni me meto).

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  5. Jesús:

    Y aquí estamos una vez más frente a dos formas de ver y pensar la realidad: como algo que conocemos y fundamentamos desde principios a priori o desde los hechos; como algo que es diseñado como un fin o como algo que resulta de la interacción de sus elementos constitutivos.

    Lo que cree un teísta es que los derechos humanos o la dignidad humana son un propósito para el que se ha diseñado el mundo, propósito y diseño buscados por el diseñador como buenos, bellos y convenientes. En realidad busca enlazar el resultado con el principio de manera que no se trata tanto de que los derechos se funden en un Dios sino de que fundamentar así esos derechos es su manera de justificar la necesidad de un Dios. El fin es la teología y las ciencias y las ciencias sólo son sus sirvientes.

    Como decís varios, han pasado montones de siglos en los que las religiones apenas han protagonizado cambios progresivos y, en general, han tratado de impedirlos. Y no es sólo la iglesia católica que para los españoles parece el único sujeto religioso de la historia. Tenemos tolerancia e intolerancia en muchas partes porque lo religioso sólo es uno caso particular en los fenómenos sociales humanos. Por ejemplo, Bartolomé de las Casas y su defensa de los indígenas americanos; o los antiesclavistas cuáqueros norteamericanos; o la intolerancia católica sobradamente conocida, o la de Calvino frente a Servet (ver en cambio Sebastian Castellio); o la tolerancia de Spinoza que es maldito por los judíos de Amsterdam.

    Pero es lo mismo que sucede en el resto de fenómenos humanos: la tolerancia basada en la igualdad, la libertad y la razón, y al otro lado, la intolerancia del poder, el totalitarismo y el dogmatismo.


    Además de esto, está la postura del que cree que sin un fundamente absoluto no está garantizado nada. Y es cierto: los derechos humanos, la libertad, la racionalidad son sólo nuestra opción, pero es la que nos ha hecho progresar, la que nos ha hecho seres humanos como somos, por encima de otras especies y por delante de otros modelos sociales.

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  6. Jesús, yo hace tiempo que me caí del guindo. Un hombre o una mujer solos no hacen cosmovisión sino que son partes o particulares de la misma. Jesucristo se entronca en una cosmovisión enseñada por ciertas escuelas griegas mezclada con doctrinas egipcias y judías. El sustrato de todas ellas es una ética comunitaria que fracasó por razones diversas; ahí tienes la guerra del Peloponeso o la guerra de Troya que, básicamente, revelan el fracaso de una ética comunitaria. En el cristianismo original observamos las tensiones inherentes a una zona geográfica y cultural determinada, tensiones que acompañan a la cultura occidental hasta nuestros días.


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  7. Exacto, Anónimo
    Gracias a los demás también.

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