14 de febrero de 2014

¿Por qué nos fascina tanto el Apocalipsis?

No me refiero al último libro de la Biblia (que sólo es uno de los muchísimos "libros apocalípticos" que se escribieron en la Antigüedad y después, y ni siquiera es el único presente en la propia Biblia), sino a la idea del "fin del mundo" en general. Y más en concreto, ahora que las posibles causas que podrían hacer que realmente se acabase de la noche a la mañana el propio universo físico, me refiero a la idea del fin de la humanidad.
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Catástrofes naturales (choque de la tierra con un asteroide, p.ej), despropósitos humanos (una guerra nuclear o bacteriológica), o una mezcla de ambos tipos de cosa (el cambio climático), son los sospechosos habituales en la literatura (a menudo de ficción, pero no sólo) acerca de nuestro final. En cierto sentido, es natural la preocupación (yo también quiero que mis libros se sigan leyendo dentro de varios siglos, faltaría más), pero a lo que me refiero en esta entrada no es tanto a la preocupación, cuanto a la fascinación que nos provoca la idea de que la humanidad se acabe (o al menos, la "civilización"). (Por cierto, ¿habéis visto alguna vez una concentración de paréntesis tan densa en un solo párrafo, eh?).
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Quiero lanzar en este blog la tesis de que la principal causa de esa fascinación es nuestra incapacidad para imaginarnos un futuro "masivamente largo", por así decir; un futuro de muchos cientos de miles, de muchos millones de años. Nos resulta sencillamente más fácil pensar que la especie humana se termina cuando aún vive una época parecida a la nuestra, que concebir una sociedad tan radicalmente distinta de la actual como la actual puede serlo de las de hace cientos o miles de años. Y eso mismo ha sucedido siempre.
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Al pensar en el futuro, tendemos también a aplicar una especie de "principio de aumento de la entropía social": cuantos más años o siglos pase la gente viviendo en una sociedad en la que nada cambia radicalmente, más irá estropeándose todo, del puro "uso" y del puro aburrimiento, de modo que al final, la gente "es que incluso tendrá ganas de acabar de una vez con la historia, y aquí paz y después gloria". O eso pensamos intuitivamente.
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Por supuesto, hay obras de ciencia-ficción en las que se habla de "futuros profundos" para la civilización. Recuerdo, p.ej., la saga de las Fundaciones de Asimov, y también su novela El fin de la eternidad (una de las mejores sobre viajes en el tiempo), pero incluso en ese caso el panorama de una persistencia millonenaria (válgame el neologismo) es retratado en esas obras de manera bastante pesimista, como una especie de estancamiento permanente (lo que no deja de recordar a la tesis del otrora famoso libro de Francis Fukuyama, El fin de la historia).
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Por lo tanto, pensar en el "fin del mundo" es algo que en realidad, nos tranquiliza. Nos quita de encima, o de dentro, muy dentro, la preocupación de pensar en lo impensable. Y también nos da la tranquilidad de pensar que nuestra propia sociedad es la más avanzada y perfecta posible.
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Así que, vaya desde aquí mi pronóstico anti-agoreros: la civilización humana (o mejor, las civilizaciones) no durarán sólo unos cientos de años, ni siquiera unos pocos milenios, sino más bien muchos millones. ¿Cómo serán esas sociedades de nuestros tátara-tátara-tátara-...-tátara-nietos? Pues no tengo ni pajolera idea, pero seguro que, algunas de ellas, al menos tan distintas de la nuestra como la nuestra lo era de la de los iberos.

16 comentarios:

  1. Muy interesante, pero yo me inclino más a pensar que la razón por la que nos fascina el fin de la humanidad es que, al imaginarnos un universo sin humanos, estamos forzados a cuestionar que el ser humano es el niño mimado de la Creación. Nuestra insignificancia a algunos nos fascina, a otros, les aterra porque desmiente las supersticiones que han abrazado desde su tierna infancia.

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  2. Jesús:

    Buen intento, pero ten en cuenta otras hipótesis. Por ejemplo la forma dramática que tanto gusta para las historias.

    La explicación abstracta es algo que desagrada a una gran mayoría a la que DIVIERTE más la aventura con héroes que sufren antes de ganar la gloria el éxito, casarse con la chica o matar al malo.

    Todos tenemos unas raíces animales, actuamos como lo que somos y tenemos un modelo fantaseado de la realidad con el cual jugar y ganar destreza. O simplemente usamos esa facultad para divertirnos. Y no me digas que lo de el apocalipsis no es el no va más del dramatismo.

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  3. Casi en paralelo a este post Yuri a publicado este otro http://www.lapizarradeyuri.com/2014/02/15/el-apocalipsis-improbable/ sobre el mismo tema.

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  4. El mito del apocalipsis eleva a rango destinista la finitud humana. Es el modo de la facticidad ante el demiurgo: igual que vinisteis os iréis a la nada. Es el reverso ontológico de nuestro origen. Nacho

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  5. Ninguna especie dura para siempre. Es más, ninguna especie dura, por término medio, más que unos pocos millones de años. Por diversos motivos, tenemos razones para pensar que la nuestra puede estar en uno de los extremos de la distribución de la duración (porque somos una especie rarita), pero pocas para creer que será el extremo de la derecha y que duraremos más que el promedio.
    El futuro más probable a mi me parece que sí será catastrófico. La ley de Murphy no falla. Lo que no tiene esa catástrofe es por qué producir la extinción completa de nuestro linaje. Es más probable que sobrevivan algunos individuos y que la rueda siga girando. Solo que ese cuello de botella genético y una posible expansión subsiguiente (como las que ya ha habido antes) implicaría probablemente una nueva especie, tan distinta de sapiens moderno como nosotros lo somos de nuestros antepasados sapiens arcaicos o más atrás, de los antepasados de los que desciende sapiens.
    En resumen, nuestra especie tiene los días contados como todas, y más cortos seguramente que la mayoría, y a la vez, es perfectamente posible que nuestro linaje sobreviva y nos suceda otra (u otras), a la vez diferente y muy parecida

    Bueno, y ahora me voy a leer a Yuri, a ver si me convence de lo contrario... :)

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  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  8. Sr. Zamora


    Se me ocurren dos objeciones importantes a su hipótesis:

    1. La fascinación que sentimos por el apocalipsis, la destrucción total, se parece mucho a la que sentimos por otras destrucciones parciales: demoliciones de edificios, incendios, etc.

    2. No todas las sociedades fascinadas por el apocalipsis se han considerado las más avanzadas y perfectas de la historia. De hecho, muchas sociedades combinan esa fascinación con la nostalgia del Paraíso, de la perdida edad de oro, del "todo tiempo pasado fue mejor".

    Por lo demás, está clarísimo que el fin está muy cerca.

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  9. Leandro
    no digo que no a ninguna de las objeciones.
    Sobre el último argumento, ahí si quieres hacemos una apuesta. Como tienes tan claro que el fin está cerca, si te parece, podemos quedar llevando 100.000 euros cada uno dentro de 30 años: si para entonces ha ocurrido el Apocalipsis, tú ganas; si para entonces no ha ocurrido, gano yo. El que gana, se lleva los 200.000 euros.

    Saludos

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    1. Vale. Pero para darle más emoción, que sean 100 años mejor.

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  10. Leandro. 100 años no vale: ni tú ni yo nos fiamos de que la medicina mejore tanto como para que tú y yo lleguemos a esa edad (lo de 30 no es baladí, por lo menos para mí).

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  11. No se queje, que usted por lo menos tendría opción a cobrar. Lo mío es puro lose-lose.

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  12. Puede ser uno de los motivos (y uno que no había pensado), pero puede haber otros.

    Uno, la irreprimible manía de darnos importancia como especie. No nos hace gracia la idea de que somos una especie como otra cualquiera que puede cambiar o exitinguirse tranquilamente. Si tenemos que acabar que sea con un zambombazo lo más gordo posible, y mejor si se lleva todo el planeta con él, o el universo si se puede.

    Otr, que no nos satisface la idea de irnos sin una buena razón. Los buenos apocalipsis suelen ser un justo castigo por nuestros pecados, ya sea religiosos o laicos (p.ej. el apocalipsis nuclear, por violentos, o el apocalipsis ecológico, por guarros).

    Por supuesto, el que un apocalipsis sea atractivo no impide que pueda ocurrir. Sigue habiendo bombas nucleares y el equilibrio ecológico sigue deteriorándose.

    Pero vamos, yo creo que lo más probable es que, aunque nuestra civilización se hunda a medio plazo, la historia no se acabará, habrá resurgimientos y decadencias, experimentos extraños, y con el tiempo algunas poblaciones evolucionen genéticamente y se formen nuevas especies humanas. Hasta que un día acabemos como los dinosaurios, porque haya o no apocalipsis, ninguna especie es eterna.

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  13. Posiblemente sea más sencillo imaginarse un futuro más o menos cercano en que todo se va al carajo por causas las que sean (incluyendo o no la posibilidad de un "reboot") que imaginarse un porvenir sin sobresaltos catastróficos a 1.000, 10.000 o 1 millón años vista.
    Sin embargo esto último se ha tratado y se sigue tratando mucho en la literatura de ficción (que no nos ofusquen las modas "Z" y similares).
    Ahora, que duda cabe que es más fácil montar una historia y especular en torno a unos tipos no muy diferentes a nosotros en una sociedad no muy distinta de la que conocemos (o para el caso la misma) y que tienen que lidiar con una situación extrema (el armagedon), que empatizar y apasionarse con los problemas de unos "trashumanos", mitad máquinas, conectados a nivel neuronal por redes de banda ultra-ancha, con una vida media de 500 años, donde la principal causa de muerte sea que se te escojoncie el "sistema operativo" y que vivan en una sociedad donde términos como abuela, esposo, hijo o hermana, caso de seguir existiendo, no se identifiquen con las primeras acepciones que ahora figuran en nuestros diccionarios... por decir algo.
    Pero de estas historias existen muchas. Otra cosa es que "Mad Max" sea más resultón como entretenimento o que "La Carretera" permita más comodamente reflexionar sobre la condición humana sin añadir niveles de complejidad adicionales.

    Saludos, Ramiro

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