28 de septiembre de 2008

DE UN CURSO DE DOCTORADO DE SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA

Reproduzco aquí tres fragmentos memorables de sendos trabajos de alumnos de mi curso de doctorado "La sociología del conocimiento científico: un enfoque racionalista", en la Facultad de Filosofía de la UNED.

.

Enhorabuena a los tres autores.

.

1. Ramón Manuel Álvarez Halcón:

"La idea de construcción social de la realidad de los antropólogos posmodernos de la ciencia se tiñe de una amplia jerga con el único propósito de salvar las apariencias de la coherencia interna de su discurso, que es circular, cerrado, impenetrable para un observador no imbuido de la teoría que sustenta esta corriente de pensamiento. Todos los intentos por comprender qué quieren decir resultarán en vano, porque cambian su discurso desde la ambigüedad de sus expresiones, los argumentos falaces y la terminología ad hoc. Reconocer el desconocimiento de la “tribu” que investigan. Como acertadamente demostró Sokal, no están instalados en la esfera de la racionalidad, sin en la de la ambigüedad, luego entonces se llega a la conclusión de que sus afirmaciones son, o verdaderas, pero banales, o sorprendentes, pero manifiestamente falsas.

La aportación que se hace aquí es que, además de argumentos banales o manifiestamente falsos, las ambigüedades de Latour y demás autores de la antropología posmoderna que se ocupan de “lo científico” o bien son obras de la irracionalidad o bien son argumentos calculados para mantener un cierto estilo de vida académico a costa de la libertad de cátedra. Bajo la máxima de que cuando no se tiene nada que decir, se lo inventan en forma de órdago, hasta el punto de creerse sus propias invenciones y, si luego hace falta, desdibujar toda la obra.Efectivamente, en su obra La Esperanza de Pandora, Latour cae en el mayor de los cinismos (en sentido propio), cuando rehúsa de su tesis constructivista social manteniéndose en cierta equidistancia, a favor de una tercera cultura, después de haber expresado claramente la tesis de la construcción social de la ciencia en sus obras de “juventud”. ¿Cómo, si no, cabe interpretar tanta confusión? Y sin embargo, sus tesis se perpetúan."

.

2. Eugenio Manuel Fernández Aguilar:

"En la transmisión de toda información entra en juego siempre el factor ruido, así, la transmisión del mensaje divulgativo sufrirá siempre una pérdida debida a la inconmensurabilidad de los lenguajes de emisor y receptor. Pérdida que puede paliarse mediante la alfabetización, la divulgación y la popularización de la ciencia. Este gap entre científicos y el gran público puede ser minimizado si los esfuerzos se concentraran en los siguientes tres problemas:

- El receptor no conoce todos los conceptos (de ahí la necesidad de la popularización).

- Muchos conceptos no tienen equivalentes verbales (aquí es más importante la alfabetización).

- El tiempo necesario para comprender un concepto puede ser elevado. El sujeto divulgado no siempre está dispuesto a perder su valioso tiempo en entender conceptos que, aparentemente, no le conciernen ni le aportan nada para su vida cotidiana (con la divulgación se intenta que los fenómenos sean atractivos, la inversión de tiempo será tanto más productiva cuanto mejor alfabetizado esté el sujeto y más “popularizado” estén los conceptos que se manejen en el acto divulgativo). Es una cuestión económica, algunas personas piensan que el coste por entender un mensaje divulgado es mayor que sus beneficios."

.

3. Francisco Molina Artaloytia:

“Si aceptamos que existen dosis de politización de la ciencia, aunque ciencia y política sean cosas diferentes, y que la red de instituciones sociales, valores compartidos y formas de vida influyen no sólo en el saber lego sino que se trasladan con frecuencia a la ciencia, la cuestión quizá no sea tanto prevenir esas “contaminaciones” sino ser conscientes de ellas y – esto ya se sale hacia la ética y la filosofía política – procurar contextos sociales que hagan una ciencia democratizada y al servicio de la consecución de los Derechos Humanos. La creencia de que la ciencia es algo descarnado y que se eleva con sus teorías por encima de la sociedad, como las coronas por encima de los escudos populares en la heráldica absolutista, es también ideología. Los resultados de la ciencia, las líneas de investigación, a medida que se alejan de la ciencia básica y se acercan a las ciencias aplicadas y las ciencias sociales se cargan ética y políticamente.

Hecho ese alegato, con independencia de que el discurso racional sistemático de la ciencia sea una forma de conocimiento fetén y ampliamente objetiva, contrastable, no

cabe duda de que ese discurso está contextualizado y que en el caso que nos ha ocupado, la medicina, tiene fuertes componentes de creencias y políticas, tanto por su papel social como por la idea de salud social e higiene.

La propia lectura de los cuerpos como “cuerpos políticos” se traslada al discurso científico. Los nuevos movimientos sociales, tanto feministas como LGTB, han reivindicado arrebatar a la medicina el monopolio del discurso y han pasado a conformar el primer plano de lucha sin permitir a la ciencia médica un discurso monolítico. La reacción conservadora, especialmente la derivada de las terapias reparadoras y del sacerdocio “ex gay” que pretende reconvertir a los enfermos, se viste de ciencia pero luego no tiene problemas en invocar a la Divinidad para la consecución de la mejora terapéutica. Hay que decir además que dichas terapias y movimientos de defensa de la normalidad se han visto envueltos en escándalos de lo más variopinto relacionados directamente con lo que intentaban demoler.”

9 comentarios:

  1. Ramón M. Álvarez, habla del discurso circular, cerrado, hermético -impenetrable-.
    Eso es la circularidad de la ciencia. Y Francisco Molina, no se desmarca mucho de las opiniones de zentolos..
    Saludos!!!

    ResponderEliminar
  2. Ramón M. Álvarez Halcón28 de septiembre de 2008, 20:18

    Hola:

    Primero decir que, efectivamente, este texto seleccionado forma parte de un trabajo, pero más amplio, en el que explico de qué concepción de la ciencia parto, que desde luego no es un discurso circular, cerrado, hermético o impenetrable. Quiero decir que el asunto da más de sí, y que mi crítica al constructivismo social está más ampliamente argumentada. Recomiendo "sufrir" la lectura del libro de Latour "La esperanza de Pandora", calificada por el propio autor como "extraña y traqueteante exploración de la realidad de los estudios de la ciencia".

    Añado ahora que no estoy de acuerdo con esa supuesta "circularidad de la ciencia". Lo que criticó Sokal fue precisamente que ciertos intelectuales posmodernos imiten burdamente el modelo científico de elaboración y transmisión del conocimiento, sin conducir a nada serio. Sokal desmontó todo eso, lo puso en evidencia. Pero otra cosa es que de ahí se caiga en el cientificismo. Por ejemplo, considero que existen muchas dosis de cientificismo en el libro de Carlos Elías "La razón estrangulada", que introduce interesante temas de análisis, pero en conjunto la obra desprende una (a mi juicio) excesiva cientificidad; este libro está siendo muy comentado en otros blogs similares a éste en el que estamos, por eso no añado más.

    En cuanto al comentario de "mpiryko", quisiera aclarar que del ámbito de lo científico se pueden criticar y cuestionar muchas cosas, pero algunos reivindicamos que se haga con cierto rigor. La ciencia no es ni circular ni cerrada ni hermética. Para participar en ella activamente se debe conocer (y usar) su lenguaje técnico. Para ser partícipes (en distintos niveles o grados) del conocimiento científico puede ser suficiente con tener acceso a buenos materiales de divulgación científica, sin pensar que éstos sustituyen en modo alguno el conocimiento que se pretende divulgar, que para eso les cuesta lo suyo a los científicos obtenerlo.

    Por eso, la ciencia, a pesar de sus defectos y controvesias, sólo es circular, cerrada, hermética e impenetrable para los que son felices en la ignorancia científica, que también se puede ser feliz en ella, por supuesto. Claro que hasta los ignorantes se benefician luego de los logros de la ciencia. Pero no conozco a nadie que se haya beneficiado de la pseudociencia o de las tesis de Latour, salvo ellos mismos, por supuesto.

    Hasta luego,

    Ramón M. Álvarez Halcón

    ResponderEliminar
  3. Voy a hacer un ratito de abogado del diablo. En mi descargo puedo alegar que es domingo por la tarde. Es un atenuante cualificado.

    El señor Ramón Álvarez debería, por el bien de su trabajo y de sus lectores, dar menos patadas a la sintaxis y a la redacción, lo que redundaría en beneficio de su legibilidad. Cuando se está criticando además el lenguaje cerrado e impenetrable de los posmodernos, eso debería ser una prioridad. Hay que tener en cuenta además que tales seres criticados (con más razón que un santo, desde luego) suelen ser franceses, y por tanto, devotos de la correccion gramatical y lingüistica, aunque la empleen en sandeces.
    Algunos ejemplos a continuación, dejandome bastante en el teclado, porque es el texto en su conjunto el que da cierta impresión de mal redactado o de haber desaparecido frases y palabras intermedias que le darían el sentido o la corrección que le falta.
    La frase "Reconocer el desconocimiento..." ¿tiene predicado? ¿sí? ¿ande está?
    Donde dice "... sino en la de la ambigÚedad, luego entonces se llega a la conclusion..." ese "luego" está sobrando, porque la segunda frase no se deduce de la primera, por ciertas que puedan ser ambas (lo de banales vs. falsas está muy bien, desde luego).
    "La aportación que se hace aqui es que..." ¿Es qué? ¿Mostrar? ¿Mantener? ¿Proponer? ¿Por que esa ojeriza a los predicados?
    "Bajo la máxima (...) desdibujar toda la obra". Esta frase es un lío. Por ejuemplo, tiene faltas de concordancia (no se tiene nada que decir--> se inventa, o no tienen nada que decir --> se lo inventan). Además de algún infinitivo sobrante, desdibujar por desdibujan.
    ¿Qué es "rehúsar de su tesis"? ¿No será renegar? ¿O "rehusar hacerse responsable" o "dar cuenta"?
    En fin, lo de "los argumentos calculados para mantener un cierto estilo de vida academico..." me parece un hallazgo, como lo de las afirmaciones banales o falsas. No voy a decir solo cosas malas.
    (Leo, antes de publicar este comentario, uno del propio Ramón Alvarez y para mi agradable sorpresa, resulta que redacta bien y con claridad. Igual este trabajo también lo hizo un domingo por la tarde).

    Y ahora voy a confesar por qué me he puesto en plan chinchorrero y pedante: es por el señor Eugenio Fernandez, cuyo tono general me toca un poco las narices, y mira, lo ha pagado el de arriba:
    ¿Qué es eso del "sujeto divulgado"? Oiga usted ¿por quién nos toma? Eso suena igual de mal que lo del "sujeto pasivo" que decía la Administración Pública antes, y mira si sonaba mal y prepotente, que ya no lo dice.
    Ese tono general de superioridad y elitismo está de más. La suposición general de que el analfabeto populacho no sabe elegir el empleo de su tiempo y esfuerzo y elige mal por definición, porque hay una élite que es la que sabe lo que le conviene, es de un sobradito que ya le vale.
    Además de contraproducente, si lo que se pretende es resultar interesante y "vender" divulgación científica. Por supuesto, la suposición de la economía académica de que todo el mundo elige los usos de sus recursos con racionalidad perfecta no es cierta. Suponer en cambio que nadie tiene ni idea d lo que le conviene ni elige racionalmente sus intereses salvo la élite científica, tampoco lo es.

    Al señor Francisco Molina se le entiende lo que dice, lo que dice es interesante y lo escribe bien. Nada que criticar. Me quedan las ganas de saber qué narices pueden ser LGTB y el sacerdocio "ex-gay", pero no se puede tener todo, y a lo mejor lo explica en otra parte de su interesante texto.

    Nota: Los alumnos de doctorado que yo sepa son todavía pre-Logse. Aclaración destinada a los que inmediatamente empezarán a decir que esto con Franco no pasaba y que ahora los jóvenes han perdido aquel bachillerato y universidad cojonudos que por lo visto había.
    Nota 2: Pertenezco de toda la vida al populacho descualificado que constituye "el sujeto" del portaobjetos del microscopio. Y encima soy un paramecio resentido. Asi que esto ha sido defensa propia.

    ResponderEliminar
  4. Sr. Aloe:

    Qué mal ha entendido usted un texto que está descontextualizado y qué mal se toma su complejo de inferioridad.

    No voy a explicar aquí a fondo el tema del "sujeto divulgado", si usted se lo ha tomado a mal es por ese complejo que menciono arriba.

    Sólo decirle, para que no se sienta mal, que yo soy un "sujeto divulgado" en cada segundo de mi existencia, y usted, y el profesor Zamora. El mismísimo Hawking es un sujeto divulgado. Todos los somos, en el momento que recibimos información que desconocemos.

    ¿Usted lee, oye o ve las noticias?

    Si le he tocado las narices no es por mis palabras, es un problema suyo. No tengo ni que pedir disculpas, auque me arrepiento, pues ahora me tengo que limpiar las manos, cuando se toca una nariz se puede uno llenar de mocos.

    ResponderEliminar
  5. Por cierto, si mi tono fuera de superioridad no tendría un blog de divulgación científica. Me dedicaría a reunirme con mis colegas físicos y a discutir sobre física cuántica.

    ResponderEliminar
  6. Desde luego que me ha sorprendido el profesor Zamora al publicar un párrafo de mi producción en su blog.
    Espero tener mañana tiempo - porque ganas tengo - de aprender bastante de mis compañeros de curso a los que desde aquí mando un caluroso saludo en el mutuo desconocimiento que nos da la distancia, que como dijera el Arcipreste, es condición de desamor.

    Al participante denominado ALOE intento aclararle sus dudas:

    LGTB es la sigla que significa "Lesbianas, gays, transexuales y bisexuales" (aclaración que venía explicitada en el trabajo original y que por razones obvias no está aquí). Hay que señalar que dicha sigla tiene connotaciones tanto epistemológicas como políticas en cuanto que es utilizada recurrentemente por movimientos sociales políticos como seña de identidad que renuncua a la categoría clínica de "homosexualidad" (lo que implica un distanciamiento tanto político de las instancias sanitarias, como epistemológico, de los discursos terapéuticos). Digamos, groseramente, que se refiere a los movimientos de liberación homosexual.
    El "sacerdocio exgay" hace referencia al activismo reparador-pastoral-doctrinario de personas LGTB (toma ya) supuestamente reparadas por técnicas reparadoras (toma ya otra vez)y que venía avalado por la propia experiencia de los sujetos que, encontrando a vaya Ud. a saber que entidad más allá del tiempo y del espacio - "id est" trascendente, hallaban la luz para reconvertir a otros.(Es la idea de "para muestra un botón" con impregnaciones clínicas y teológicas y encima te "abotonoré"). Con mucha mejor erudición que la que yo pueda demostrar un domingo a estas horas y posiblemente mañana a otras, me refería a lo argumentado por Francis Mark Mondimore en "Historia natural de la homosexualidad", que tiene una edición en español en Paidos.
    Por cierto, soy pre-logse, pero las bondades y problemas de esa legislación requerirían muchos caracteres y muchos cafés.
    Un cordial saludo.
    F.Molina

    ResponderEliminar
  7. Ramón M. Álvarez Halcón29 de septiembre de 2008, 0:37

    Hola:

    En relación con el contenido del mensaje del Sr. Aloe, quisiera realizar algunas observaciones.

    Acepto su recomendación de que debo mejorar mi sintaxis y redacción, por el bien de mi trabajo y de mis lectores, y le agradezco su interés en las correcciones. Quisiera corregir la frase que peor se entiende:
    Reconocen el desconocimiento de la “tribu” que investigan, como acertadamente demostró Sokal (1999: 101-106): no están instalados en la esfera de la racionalidad, sino en la de la ambigüedad, de manera que se llega a la conclusión de que sus afirmaciones son, o verdaderas, pero banales, o sorprendentes, pero manifiestamente falsas.

    La frase “Bajo la máxima […]”, reconozco que si se lee deprisa es un lío, debería haber escrito mejor lo que quería transmitir. Está redactada como si la expresara oralmente, en un tono más coloquial, quizás porque en ocasiones escribo directamente lo que pienso, lo cual a veces da buenos resultados, otras veces hay que revisarlo con más calma, como es el caso.

    Rehusar significa no querer o no aceptar algo. Lo que digo en el texto es que Latour rehúsa de su tesis constructivista social en su libro titulado “La esperanza de Pandora”: no quiere aceptar la tesis que mantuvo en sus obras “La vida en el laboratorio” y “Ciencia en acción”. En “La esperanza de Pandora”, Latour no acepta ya como suya la tesis constructivista, pero no reniega expresamente de ella, sino que ni siquiera la acepta como suya inicialmente, cuando en su día sí lo fue (explícitamente en su propia obra, como explico con detalle en otras partes de mi trabajo). Por eso he preferido emplear el verbo “rehusar” en esta ocasión.

    Acierta usted también cuando dice que da la sensación de haber desaparecido frases y palabras intermedias que le darían el sentido o la corrección que le falta. Sí, en concreto las notas a pie de página que se refieren a citas bibliográficas donde queda mejor contextualizado mi discurso, y en concreto este fragmento en el contexto de todo el trabajo escrito.

    También debo añadir que el texto seleccionado por el profesor Jesús Zamora pertenece a un trabajo por supuesto más extenso, pero también elaborado sin mayor pretensión que expresar mis ideas sobre uno de los temas tratados durante el curso de doctorado. Quiero decir que de un párrafo cuyo texto no conoce en su integridad, y sin conocer al autor del mismo, no sé cómo puede concluir que el autor (el que suscribe) “igual este trabajo también lo hizo un domingo por la tarde”, como su comentario en este blog. No conviene sacar conclusiones rápidas de lecturas breves.

    Espero que siga con la agradable sorpresa de que, a pesar de algunas de mis frases, al menos las que ahora le dedico sí estén bien redactadas y con claridad, aunque sea alumno “pre-Logse”. Y por favor, no se sienta un “paramecio resentido” ni en la necesidad de escribir aquí “en defensa propia”, que nadie le está atacando.

    Saludos,

    ResponderEliminar
  8. Algo deben tener los domingos en su horario vespertino que llaman a añadir comentarios a esta entrada.
    Supongo que puede ser el cambio estacional con su disminución de horas de insolación el que nos lleva a entrar en divagaciones sin sentido como la del señor aloe, empeñado en su cruzada gramatical o como esta misma en la que lanzaré algunas cuestiones con la vana esperanza de que me sea respondida siquiera alguna de ellas.

    A D. Eugenio preguntarle cual es la relación entre los tres textos elegidos, si es que existe. O cual fue su motivación para elegir dichos textos.

    Al señor Fernández Aguilar (aparentemente olvidado hasta este momento en estos comentarios) cuestionarle si al conceptuar como "ruido" la diferencia de "diccionario de codificación" entre divulgador y divulgado, lo hace de manera metafórica consciente, ya que el significado más ampliamente aceptado como "ruido" en lo que a transmisión de información se refiere es cualquier tipo de información añadida que desvirtua, invalida o distrae la información principal transmitida.

    Y por último a D. Francisco Molina preguntarle si ha considerado la posibilidad de que lo que consideramos "medicina" coloquialmente hablando no sea más que una "praxis médica" siendo como tal praxis, objeto de debate de éticos y moralistas mientras que la "medicina" como ciencia sean los conocimientos "per se" exentos de cualquier añadido que pueda ser catalogado de moral.

    Agradecido por su tiempo me despido, disculpándome de antemano por cualquier desliz cometido; ya que a pesar de considerarme a mí mismo algo más que un paramecio (ya ven, cosas de la autoestima), mis conocimientos de sociología o filosofía de la ciencia no dejan de estar en fase cigótica a lo más.

    ResponderEliminar
  9. Hola,

    Estoy muy impresionado por el nivel general del blog y, por supuesto, de los 3 doctorantes. No conocía al Profesor Zamora Bonilla pero, sin ser un experto en la materia, ha conseguido que me identifique con su punto de vista, con el positivismo lógico, y que me interese por la figura (insuficientemente valorada en el mundo académico tal vez) de Otto Neurath. Como estudiante de Historia, ya conocía el papel que jugó el filósofo en la breve (pero intensa) República Socialista de Baviera en 1919, pero desconocía su aportación específica al mundo del conocimiento filosófico.

    Nada que objetar a los tres extractos publicados en cuanto a su contenido, puesto que soy un simple aprendiz, un peón de brega en el amplio campo de las filosofías, y no estoy capacitado para juzgar los conocimientos ajenos. En cuanto al continente, es decir, la forma de expresarlo, coincido en parte con Aloe en que la mayor parte de filósofos (y estudiantes de filosofía) utlizan una jerga impenetrable, sin duda con un punto de elitismo y corporativista (pero no más que la de los médicos o los abogados, por poner dos ejemplos flagrantes del mismo mal);quizá no es culpa suya actuar así, y hasta podría disculparse que nos llenaran la cabeza de "epistemologías" y "praxis" diversas, "palabros" desafiantes donde los haya, pero que no resisten la prueba del algodón de buscar su significado en cualquier Diccionario de la Lengua. Lo peor es, como señala acertadamente Aloe, que muchas veces las construcciones gramaticales son tan enrevesadas y a veces incorrectas que se hace dificil seguir el texto. Si a eso añadimos que algunos filósofos, especialmente los posmodernos franceses, siguen un razonamiento lógico de lo más caprichoso el panorama para el lector no demasiado iniciado en la materia es francamente desalentador (a esto se refería precisamente Ramon M. Alvarez Halcón en su extracto).

    Y sobre el texto de Francisco Molina, especialmente interesante pese a su forzada brevedad, tan solo le recriminaría que no utilice con más desparpajo las inevitables comillas al hablar de términos tan ambiguos y debatibles como la "normalidad" (al no incluirlas da a pensar que la única normalidad fuera la heterosexualidad, precisamente lo contrario de lo que pretende defender). En lo único en que no puedo coincidir con F. Molina es en su arriesgada afirmación de que la distancia conduce al desamor. No conviene generalizar en estos temas tan irracionales. Sin ir más lejos, yo me siento más hermanado con cualquiera de ustedes/vosotros, filósofos y librepensadores de cualquier lugar del mundo, que con mis vecinos del quinto, dos fervientes cruzados del Foro de la Familia, a pesar de su evidente cercanía en el espacio/tiempo.

    Dicho lo cual, me retiro a mis cuarteles de otoño/invierno, no sin felicitar una vez más al Profesor Zamora por este magnífico y sin embargo ameno blog, con el que me hace pasar muy buenos ratos y sobre todo usar las neuronas para algo más que seguir las aventuras del Duque Silvestre y demás ralea en la caja lista.

    Un cordial saludo a todos.


    Apeiron'99

    ResponderEliminar