11 de diciembre de 2013

Otro problema en la ética de Kant: hagas lo que hagas, estará bien

El mes pasado indicaba en este blog un problema en la ética kantiana (que no permitía distinguir cómo de buena era una acción moral, o cómo de mala una acción inmoral). En esta nueva entrada señalaré otra dificultad, que en mi opinión es más grave.
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Recordemos que el imperativo categórico afirma lo siguiente:
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"Actúa de tal manera que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en ley universal".
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Vamos a fijarnos en el concepto de "máxima": una máxima es, para Kant, la regla subjetiva que uno sigue al actuar ("subjetiva" en el sentido de que es la de cada uno en cada circunstancia, no necesariamente una ley general o racional). Su estructura general es del tipo "cuando me encuentre en una situación de tales y cuales características, actuaré así y asá". Por ejemplo, "cuando me encuentre apurado de dinero, pediré prestado pero no lo devolveré", o "cuando vea a alguien en dificultades, intentaré ayudarlo", o "cuando no sepa una pregunta en un examen, intentaré copiar la respuesta de otro alumno".
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Lo que sugiere la ética de Kant es que, al actuar, nos fijemos en la máxima o regla que de hecho estamos siguiendo, y hagamos el experimento mental de imaginar que no fuera una regla subjetiva, sino una ley universal ("¿y si todo el mundo que pidiera prestado dinero decidiera no devolverlo?", "¿y si todo el mundo que no sabe una pregunta en el examen copiara la respuesta?", etc.). Kant nos plantea si podríamos querer que nuestra regla subjetiva fuese una ley universal que se cumpliera siempre. Si la respuesta es "sí", nuestra acción es moralmente correcta. Si la respuesta es "no", nuestra acción es inmoral.
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Pues bien, lo que voy a argumentar es que todas las acciones son moralmente correctas según este criterio. Lo único que tenemos que hacer es elegir una formulación suficientemente sutil de la máxima que estemos siguiendo en cada caso.
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Recordemos que nuestra máxima o regla dice algo como "cuando me encuentre en una situación de tales y cuales características, bla, bla, bla...". La cuestión es, ¿cuáles son esas características? En los ejemplos que he puesto, las "circunstancias" son "me encuentro apurado de dinero", "no sé la pregunta a un examen", etc. Pero estas descripciones de las circunstancias son totalmente arbitrarias: podría decir "cuando me encuentre apurado de dinero un miércoles por la mañana", o "cuando no me sepa la pregunta de un examen de trigonometría de 4º de la ESO". De hecho, podría describir las circunstancias con una precisión indefinidamente grande... tan grande que sea imposible que se vuelvan a dar jamás. P.ej., puedo también incluir en esa descripción las características de la persona que actúa y de las que me rodean, de modo que la definición de mi máxima haga imposible que alguien como yo esté en la situación de quienes me rodean (p.ej., de quien tiene que decidir si presta el dinero o no).
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Es decir: puedo definir la máxima que estoy siguiendo, de tal manera que resulte trivial que yo pueda querer que se convierta en una ley universal, o sea, que pueda querer que "todo el mundo siga esa regla en todos los casos", porque estos "todos los casos" sólo pueden ser, según esa definición 'sutil' de mi máxima, solamente un caso (el caso en el que yo quiero aplicarla), un acontecimiento irrepetible. O definirla de tal manera que sea imposible que alguien con exactamente mis características pueda sufrir alguna consecuencia negativa si la máxima se generalizara.
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Dicho de otro modo: el imperativo categórico kantiano es una fórmula que no está hecha a prueba de abogados suficientemente sutiles. Cualquier juez se vería obligado a admitir que cualquier acción es coherente con el imperativo categórico, sólo con que la "máxima" que seguía quien realizaba la acción esté descrita con la suficiente inteligencia.
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Más:
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El tema de la ética

6 comentarios:

  1. Hombre, si restringimos tanto el campo de aplicabilidad, más que una máxima, debería llamarse una "mínima".

    También es verdad que ninguna ley es a prueba de abogados lo suficientemente hábiles.

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  2. Toni
    varias cosas a tus comentarios en tuiter:

    1. Mi crítica no es a la ética kantiana en general, sino sólo a su pretensión de que todos los problemas morales se pueden resolver aplicando algorítimicamente sus fórmulas del imperativo categórico, y en particular, la primera fórmula (con la de "no uses a los seres racionales sólo como un medio" tengo otros problemas, que no he indicado en la entrada; espero hacerlo próximamente).

    2. Mi crítica consiste exclusivamente en la tesis de que la noción kantiana de "máxima" es demasiado ambigua para lo que él pretende. Una máxima tiene siempre la fórmula "en tales circunstancias, actuaré de tal manera"; no es propiamente un imperativo, ni categórico ni hipotético, es una descripción de la propia acción, aunque también puede formularse como un imperativo, claro está ("actuarás de tal manera"). Lo malo es que el "tal" no tenemos ninguna manera de restringirlo a priori. Una máxima puede tener CUALQUIER forma y contenido (puede ser "de habilidad", o de lo que sea); pero lo que dice Kant es que para saber si tu acción está bien, BASTA ver si la máxima es universalizable, y lo que yo digo es que cualquier acción puede describirse con alguna máxima universalizable, y por lo tanto, la (primera) formulación kantiana del imperativo categórico no permite distinguir acciones moralmente buenas de acciones moralmente malas. (O peor: TODAS las acciones serían moralmente buenas).
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    Un saludo

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  3. Algunas cuestiones sobre su entrada:

    • Las circunstancias pueden ser todo lo amplias que se quieran, pero dentro del ámbito de lo racional (donde sitúa Kant lo moral, no en el deseo o capricho) habría que tenerse en cuenta que es lo RELEVANTE para cada caso. Que es racionalmente relevante y que no. Como al hacer ciencia, cualquier experimento es concreto e irrepetible, pero en lo relevante de tal experimento, es universalizable.

    • Cuando dice : "definirla de tal manera que sea imposible que alguien con exactamente mis características " . Precisamente la ley moral que se da uno a sí mismo, si es moral, lo es en tanto reconoce la realidad del otro, y a uno mismo como un otro entre otros. Pensar solo como "exactamente mis características" sería negar al otro diferente de mí, tomarlo como medio y no como fin, cosa totalmente alejada de las postulaciones morales kantianas.
    Necesitamos "la mirada de otro realmente otro" , no sólo del otro igual a nosotros, si queremos que nuestra libertad sea una acción que transcienda la situación de realidad y deseo en la que estamos. Si queremos que sea una acto realmente de libertad constituida como moral, siempre debe serlo como siendo desde mí, pero como un otro entre otros. En caso contrario, es una simple justificación de nuestro deseo pragmático de hacer lo que nos de la gana y no lo moralmente correcto.
    Según Kant (el Kant que yo me invento, tal vez) la propia constitución de la libertad como tal se autoimpone esa regla sino quiere contradecirse así misma, y no perderse entre las cosas, y el deseo. Si la libertad no se autoafirma como autovalidandose universalmente en el otro, no es tal, se niega así misma, no transciende la realidad y verdad de las cosas y del otro, ya que sin esa transcendencia no es tal libertad.

    y hagamos el experimento mental de imaginar que no fuera una regla subjetiva, sino una ley universal

    Kant no diría eso creo yo. Diría que las reglas subjetivas llevan en su seno la regla universal de ser ya constitutivamente una regla en todos si son morales. Porque ir "más allá de los deseos", tener moral, es tener una libertad que solo es tal, en virtud de haberse constituido por la presencia del otro en mí. Entre lo buscado y el que busca, si el acto no es espontaneo e irreflexivo, si es un acto genuinamente cargado de moralidad, es porque siempre hay constitutivamente e incondicionalmente en tal acto de libertad, perspectiva de que yo soy también un otro. Para Kant, sin esa perspectiva no hay genuina libertad, una libertad que actúe en contra de eso, se niega, se autocontradice, no es tal. Requiere reafirmarse en la intersubjetividad.
    Podríamos decir que la ley moral se la da la libertad para consigo misma para su autoconservación. La máxima moral hay que buscarla en la libertad misma.

    Saludos,

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  4. Enric
    dentro del ámbito de lo racional (donde sitúa Kant lo moral, no en el deseo o capricho) habría que tenerse en cuenta que es lo RELEVANTE para cada caso
    Totalmente de acuerdo, pero el problema es que Kant pretende darnos una fórmula con la que EN PRINCIPIO NO HARÍA FALTA PENSAR ESO, sino que bastaría aplicarla para saber si "lo que" estamos haciendo está bien o mal. El problema es que para todo "lo que" hay al menos una descripción que pasa el test de esa fórmula. De modo que, si queremos tener en cuenta lo que dices, necesitamos ALGO MÁS que la fórmula.
    Por otro lado, tampoco el precisar lo de "racionalmente" relevante me parece muy útil: cualquier consideración de "relevancia" será una consideración hecha desde nuestra capacidad de razonar, tanto las consideraciones que nos parecen morales como las que nos parecen inmorales.
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    Pensar solo como "exactamente mis características" sería negar al otro diferente de mí, tomarlo como medio y no como fin
    Sin duda. Pero eso tiene que ver con la tercera formulación del imperativo categórico, no con la primera y la segunda, que son las que analizo aquí. Kant presume de que todas ellas son meras RE-formulaciones equivalentes, pero no es verdad: hay casos que se pueden resolver con unas formulaciones, y casos que se pueden resolver con otras; si fueran REALMENTE equivalentes, no haría falta más que una.
    Para la tercera formulación (la que distingue entre usar a alguien como medio o como fin) tengo OTRAS pegas que espero contar un próximo día. También sobre la noción kantiana de libertad.
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    Kant no diría eso creo yo. Diría que las reglas subjetivas llevan en su seno la regla universal de ser ya constitutivamente una regla en todos si son morales.
    No me parece una forma nada kantiana de decirlo, pero bueno, como exégesis no está mal.
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    En todo caso, no estoy argumentando contra, digamos, la ética de "inspiración kantiana", que me parece bastante bien como un "modelo aproximado" de explicación de en qué consiste la moralidad o inmoralidad de las acciones. Sólo he argumentado contra un detalle de su formalismo.
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    Saludos

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  5. No sé si con lo extensión y la densidad con la que Kant decidió escribir sus textos, tuvo tiempo de atender estos vericuetos que nos trae la lógica moderna.

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  6. Hola, Carlos. No creo que la dificultad que he expuesto dependa mucho de los desarrollos de la lógica postreriores a Kant. Tal vez sí algo más sobre la filosofía del lenguaje.
    Un saludo

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