20 de noviembre de 2007

"LA CIENCIA DE TODOS", DE DANIEL INNERARITY


. Muy buen artículo del filósofo Daniel Innerarity hoy en El País (y, en el fondo, muy en línea con el "positivismo humanista" que se defiende a bordo de nuestro navío, aunque Daniel se piense que él es un antipositivista). Únicamente le reprocharía el vicio típicamente filosófico de confundir lo metafórico con lo literal, cuando habla de "experimentos colectivos" queriendo referirse en general a las consecuencias de la actividad científica fuera de los laboratorios (eso no es un "experimento" más que metafóricamente; de hecho, lo de que la "extensión del laboratorio convierte a la sociedad en un ensayo general" es un "latourianismo" de los que suenan bien pero no resisten dos reflexiones sosegadas).
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. Pero a pesar de ello, estoy de acuerdo con el fondo del asunto: el problema no es si aquello por lo que protestan ecologistas, agricultores de países pobres, y demás, es "un ensayo científico" o no, sino la trivial cuestión de "de quién están en juego las lentejas".
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. Sí que pondría algunas pegas a la afirmación de que "l
a democratización de la ciencia no significa abolir la diferencia entre el experto y el que no lo es, sino en politizar esa diferencia". Lo primero, chapó (hasta el "sino"); lo segundo, me temo que no lo entiendo, y que Innerarity se deja caer aquí en el segundo vicio del filósofo: dejar las afirmaciones en un sobreentendido entre pedantes (¡ay!, me temo que nunca llegaré a ser un gran filósofo porque no consigo dominar esa técnica). Pues, ¿en qué consiste eso de "politizar la diferencia entre el experto y el que no lo es"? ¿Es que esa diferencia puede ser otra cosa que "política"? (recordar el mensaje del "positivismo humanista": la cuestión es de quién es la autoridad intelectual). Tal vez lo que quiere decir Daniel es "hacer explícito" ese carácter político; pero me temo que su afirmación suena más a otra cosa que un vulgar positivista como yo no atina a descifrar.
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. En fin, en todo caso, es una buena noticia no sólo el que El País incluya un artículo sobre ciencia y democracia en su sección de "Tribuna", sino que un filósofo tan distinguido, y nada sospechoso de cientificista, como Daniel Innerarity, otorgue esa importancia al tema.

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