22 de noviembre de 2007

NO SE CALLARÁN (LO LLEVAN EN LA PIEL)


. Es fantástico el reciente descubrimiento sobre cómo transformar células de la piel en células pluripotentes mediante modificación genética. Además de por el mérito científico, tiene también el mérito social de haber sido igualmente celebrado por todas las partes enredadas en el debate sobre la investigación con células madre. Enhorabuena.
.
. Lo que ya no tengo tan claro es que el descubrimiento (protagonizado por James Thomson y Shinya Yamanaka) vaya a terminar con las polémicas morales. Desde mi absoluta ignorancia sobre los detalles del tema, se me ocurre preguntar: las células pluripotentes procedentes de células adultas, ¿podrían llegar a convertirse ellas mismas en células embrionarias con un tratamiento adecuado? Es decir, ¿podríamos crear un embrión utilizando células adultas? Al fin y al cabo, en principio tal vez sea posible al menos producir tejido ovárico a partir de esas células madre, y este tejido a su vez podría producir óvulos. En fin, las posibilidades están abiertas y son de momento puras esperanzas, aunque tal vez, repito, mi duda sea sólo fruto de mi peculiar ignorancia.
.
. La cuestión es, por tanto: una célula madre no embrionaria, ¿es un ser humano distinto del adulto del que ha sido extraída? Y si lo es, ¿no recomenzaremos el debate sobre la creación y manipulación de estas células?
.
. [MORALEJA: todo esto debería llevar a la conclusión de que, después de todo, experimentar con células embrionarias tampoco está tan mal éticamente hablando, porque no hay tanta diferencia con las células madre no embrionarias. En fin, sobre este debate, nada mejor que (re)leer a Lee Silver, sobre todo su Challenging nature].
.
[Javier Armentia lo explica mejor que yo. Ver también el comentario de Tábula Rasa].
<>

No hay comentarios:

Publicar un comentario