5 de noviembre de 2013

Hay que subir los impuestos a los más ricos... y cobrárselos

Os dejo un par de artículos recientes sobre el tema, ciertamente jugosos:

* España es de los países con impuestos más altos, pero que menos recauda en proporción al PIB (vamos, que vivimos en Fraudilandia)
* Evidencias de que un tipo marginal muy elevado para las rentas altas sería beneficioso (¡vuelve, Robin Hood!)




Más:
* Una propuesta sobre el IBI
* Impuestos sobre la riqueza
* La "piratería" no perjudica a hacienda
* ¡No culpéis al gobierno!
* Cristobalito y Del Guindo, reformamos de lo lindo
* Pensées du bistrot


8 comentarios:

  1. Hola Jezú:

    Que guapo. Más que subir los impuestos, hay que bajarlos para que aumente el poder adquisitivo, el consumo y la inversión. Se crearan más empresas y descenderá el paro.

    Aunque el fondo del asunto que planteas, me parece un parche. El quid de la cuestión es cómo se genera la riqueza o el capital, al igual que la pobreza o el endeudamiento. Solo Marx desveló el mecanismo de la plusvalía como elemento definitorio de la generación de ambas magnitudes. Al que yo acompaño del valor añadido. Además de otros factores secundarios.

    Todo parte de la base de una opacidad en una aparente relación de igualdad o libertad a la hora de establecer las condiciones laborales (salario y jornada laboral). Es la deslealtad en este ámbito, donde se genera la diferencia que se traduce en beneficios. No niego, la mayor, pero creo que la creación de una TP o Tasa de plusvalía fijada a un 50% del beneficio creado por salario, supondría un aumento espectacular de la capacidad adquisitiva del trabajador, en un marco, que si se regulase en las mismas condiciones, mantendría la competitividad de las empresas.

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  2. Me gusta la idea, y se ve bastante clara yo creo. Lo que pantea Jordi también parece interesante y va por la misma línea aunque es más arriesgado y menos práctico. Pero básicamente es la misma idea, redistribuir los bienes, y a ser posible hacerlo de modo que no afecte negativamente a la economía, sino al contrario.

    Ahora, que yo soy más soñador jajaja y pienso que ni productividad ni pollas. Un poco de ética es lo que nos hace falta.Y PUNTO. (como si fuese un problema de productividad, que se tiene que resolver exclusivamente mediante medidas económicas más eficaces. ¿eficaces para qué y para quién?). Deberíamos poner la eficacia al servicio de la ética, y no al revés.

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  3. pharmakoi,

    Ya, pero yo lo que trato con la TP al 50% es que la empresa y el trabajador ganen en la proporción adecuada. Y regular en esa dirección. La ética preside en todo momento mi planteamiento.

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  4. Calcula cuanto genera tu sueldo estimando una plusvalía marxiana del 200%...

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  6. Si queréis un estudio impresionante de series históricas de datos, aderezado con análisis de las herencias en la literatura de Jane Austen, la filosofía de Karl Marx o David Ricardo y proyecciones razonables basadas en la mejor ciencia económica actual, os recomiendo el último libro de Thomas Piketty, Le Capital au XXIe siècle

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  7. El cuerpo humano es un organismo deficitario, es decir generador de deuda que ha de ser saldada mediante una actividad que consume tiempo y energía, que habitualmente denominamos trabajo.

    Siendo el trabajo obligatorio para nuestro sustento (comida, ropa, vivienda), es obvio que el eje de la economía debe girar en torno a la organización del trabajo. Como dijo Marx de si mismo, yo no soy marxista, desvinculándose de las distintas corrientes que empleaban su nombre para autodefinirse.

    El caso es que hoy en día la organización del trabajo, es una de las principales fuentes de riqueza de nuestro mundo, y no existe organización más arbitraria y desigual que esta, lo miremos por donde lo miremos. Como siempre digo, arreglemos primero lo básico y tal vez nos demos cuenta como pasa con frecuencia con el uso del lenguaje, que el desconocimiento de este, o de la economía, produce enredos, que se traducen en pseudoproblemas que nos abocan a la creación de tesis o disciplinas equivocadas para resolverlos, que se perpetúan por los siglos de los siglos.

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