En la entrada anterior, sobre si la multiplicación de los panes y los peces pudo haber violado algunos derechos de propiedad intelectual (amén de hundir en la miseria al honrado pequeño comercio de las costas del mar de Galilea), discutíamos, dentro de los comentarios, sobre otras formas de sacar beneficios de la creación intelectual, que no fuese haciendo pagar directamente al lector-espectador-consumidor, y ponía el ejemplo de las series de televisión, que, salvo en los casos de las producidas directamente para la tele de pago, no son compradas por los espectadores. Eso muestra que hay otras formas de hacer rentable la creación intelectual; que sean más o menos eficaces, habrá que verlo en cada caso.
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A este ejemplo se le podría poner la pega de que, en la medida en que la creación de la obra no esté financiada por el destinatario final, sino por "patrocinadores", se menoscaba la libertad del creador, quien tendrá un incentivo para hacer la pelota a sus mecenas y no dar rienda suelta a sus auténticas ideas.
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En fin, para que meditéis sobre ello, nada mejor que un típico ejemplo de creación artística sufragada por patrocinadores que pretenden imponer su propia ideología, de creadores vendidos al poderío económico del patrocinador, y como resultado, obras de calidad menos que ínfima, infestadas de mensajes publicitarios superliminales (ver, sobre todo, el fragmento entre 3:20 y 3:30 minutos).
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Definitivamente, ¿qué producción intelectual de calidad podemos esperar de un sistema como el del patrocinio?
Jesús, creo que estás muy por encima de estas chapuzas argumentativas basadas en un historicismo cutre. Es como los que argumentan de debe existir Dios, o "algo debe haber" porque ha inspirado algunas de las más bellas obras de arte en todas las disciplinas.
Que el patrocinio y sus miserias y servidumbres fuese así hasta el Romanticismo no quiere decir que una ver reinstaurado no sea una fábrica de hacer mierda espesa. Son momentos históricos diferentes con circunstancias históricas y resultados diferentes. Que sí, que quizá el Quevedo del futuro escribirá poemas ñoños a la Cocacola para ganarse la vida y su obra satírica publicada anónimamente será la que perdure en el tiempo, pero no dejará se de ser una vergüenza.
Respecto a que entonces sólo el que tenga pelas y un buen trabajo por otra parte para luego dedicarse libremente al arte como mejor le plazca e incluso invertir en su promoción, pues también suena a antiguo, pero niega el principio mismo de esta supuesta revolución igualitaria que se supone que equilibra las oportunidades de todos para dar a conocer el producto de su espíritu. Si no, a adular a los poderosos como hacían todos los autores del Siglo de Oro. Joder con la democracia digital, todo cambia para quedarse igual o peor que estaba. El futuro se empieza a parecer a ese respecto demasiado al siglo XIX. Al final va a ser que el progreso es regreso.
El sistema de patrocinio era una basura. Que saliesen cosas buenas de él no lo justifica, igual que el siglo de Pericles y sus logros no justifican conductas de su sociedad que ahora nos parecen intolerables, o los avances de la Revolución Industrial y las condiciones laborales de la época que ayudaron a conseguirla.
Patrocina quien cobra por sus productos mucho mas de lo que valen, tanto que da para sostener cadenas de televisión, períodicos, revistas y todo tipo de eventos musciales, ...
Yo por principio desconfio de los productos que se publicitan en los medios. Y cuanto mas se publicitan mas desconfío.
Supongo que dentro de la lógica de mercado los "patrocinadores" de series deberán de tener en cuenta los gustos de la audiencia (consumidores finales) y no al revés.
Y los autores o'creadores' de contenidos de ficción son profesionales que suelen saber que tipos de serie pueden calar o no.
En ese sentido, y aunque puedan equivocarse, los autores gozan de cierta independencia y criterio profesional frente a los "patrocinadores" siempre y cuando los resultados les respalden.
Y un buen resultado deja contento a los "patrocinadores", a los autores y a la audiencia.
Toda la investigación que se hace en la universidad (en España no tanta) es de patrocinio. Todo lo que escriben los escritores que son profesores de literatura o de otra cosa y entre cuyos méritos académicos cuentan esas obras, en muy buena medida, también. La mayoría de los conciertos de música clásica y de la demás, en grandísima parte, también (desde pagar directamente a los músicos a subvencionar el teatro municipal en donde tocan). Cuando una empresa, fundación o quien sea concede una beca para estudiar o hacer algo, también.
No todo patrocinio es servidumbre ni miseria ni humillación ni chapuza. De hecho, la mayoría no lo es en absoluto. Incluso en épocas pretéritas y barrocas, además de los músicos querer tener un patrocinador, los patrocinadores se peleaban por tener los mejores músicos. La ley de la oferta y la demanda vale para los dos lados del mercado.
Claro que uno de los lados tenía más poder de mercado, pero la ley dice que el querer a los mejores implica que las cosas no podían ser tan déspotas y humillantes para el patrocinado como se está dejando entender.
- ¡Freman! ¡Se quema la Biblioteca de Alejandría 2.0! ¡Arde la memoria de la humanidad! - Bah, me la s..., perdón, dejadla que arda, que es una memoria de infamias, melendis y dospuntoceristas...
Creo que estáis metiendo en el saco del patrocinio demasiadas cosas y muy diferentes. Desde el que invento lo del "Todo va mejor con Cocacola" (poeta de Madison Avenue) hasta Ictino, Calicrates y Fidias Arquitectos y escultor del Partenón. con lo que este termino queda vacío de significado. No es lo mismo patrocinar a Karlheinz Stockhausen y su laboratorio de música concreta de la Radio de Colonia o el IRCAM de Boulez en el Pompidou de Paris, o sin ir tan lejos ni de tan "vanguardista" el magnifico trabajo que esta haciendo Oliver Diaz con la joven orquesta del Teatro Jovellanos de Gijón* que los patrocinios el Grupo Prisa, Sogecable, Intereconomía, Vocento, Unidad Editorial, Iberia, FCC, Acciona, Abengoa, Telefónica o el Grupo Santander. para la próxima gira o tourneé española del Papa y sus mariachis.
El edificio de la nueva biblioteca de Alejandria es del estudio noruego Snoetta, (con palito en la o) del que se puede ver una estupenda exposición de sus obras y proyectos en la fundación COAM de Madrid en la calle Piamonte.
* Si vais por Gijón y podéis escuchar algún concierto de esta gente podréis apreciar lo bien que suenan. Y para muestra un botoncillo: http://www.beringola.tv/tv/canales/canal-musica/39-clasica/139-musica-degenerada
Yo quiero que el himno español sea atonal, o mejor, dodecafónico. Eso impedirá, entre otras cosas, que se cante en los partidos de furbo y en las fiestas alcohólicas. Pero me temo que las autonomías pedirán que, además, sea polifónico, para que cada autonomía o criptonación, pueda cantar a su puta bola.
Beethoven, el más grande de los grandes, era católico (oficialmente, él parece que creía lo que le daba la gana) y ese sí que se benefició del patrocinio. Básicamente le dieron renta vitalicia para que compusiera lo que quisiera. ¡Qué humillación para Beethoven!
Todos sabemos cómo fue el encuentro del patrocinado Beethoven y del no patrocinado Goethe con la aristocracia aquella vez que charlaron y cuál de los dos rindió pleitesía ante los ociosos y cuál hizo que se apartaran a su paso.
Claro que si un autor digamos genial como Mozart se da cuenta del fin triste de su predecesor y no quiere acabar como él, puede que se dedique al envasado de espárragos cultivados en China.
Además Jesús, ¿sabes cuántas veces se pudo interpretar la Misa en si menor en vida de su autor y lo que pudo reportarle? Mira que como ejemplo da que pensar.
HE ESTADO LEYENDO... (con nota). Lista iniciada en diciembre de 2009.
182. El abuelo que saltó por la ventana y se largo. Jonas Jonasson. Una especie de Forrest Gump en Ikea, pero sin gracia y sin la intriga de Millenium. (3)
181. The number sense. Stanislas Deahene. Interesante exposición sobre la psciología y neurología del pensamiento matemático, aunque no se esperen much filosofía profunda. (7)
180. The Ego Tunnel: The Science of the Mind and the Myth of the Self. Thomas Metzinger. Fascinante exposición sobre el estudio científico de la conciencia y sus repercusiones éticas y sociales. (8)
179. An introduction to the philosophy of mathematics. Marc Colyvan. Tremendamente claro, aunque no se mete en muchos berenjenales. (8)
178. Yo confieso. Jordi Cabré. Estupenda, en la trama y en la escritura; lástima que del resto de España sólo parezca que existe Franco. (8,5)
177. Following the rules. Joseph Heath. Demasiado moralista, aunque razonable. (6)
176. La vida bajo escrutinio. Antonio Diéguez. La mejor introducción en castellano a la filosofía de la biología, con la claridad característica de este autor. (8)
175. The music instinct. Philip Ball. Introducción bastante clara a por qué sabemos tanto de música incluso los legos, y muchas más cosas. (7)
174. Radicales libres. La anarquía secreta de la ciencia. Michael Brooks. Filosófica y sociológicamente trivial, aunque con algunas anécdotas interesantes. Políticamente más incisivo. (6)
173. La entropía desvelada. Arieh Ben-Naim. Muy instructivo, aunque no explica bien el problema de la flecha del tiempo. (6)
172. La delicadeza. David Foenkinos. Cursi, pero agradable y fácil de leer. (6)
171. Los pentáculos de Turing. Enrique Alonso. Proyecto de novela de misterio basada en una supuesta conexión entre Turing y Gödel. (7)
170. Sin noticias de Gurb. Eduardo Mendoza. Tronchante relectura, casi veinte años después.
169. Second Nature. George Edelman. Típico ejemplar de la especie "reflexiones filosóficas seniles de una eminencia en lo suyo". Al menos, es breve. (4)
168. Yo! and Lo! The pragmatic topography of the space of reasons.. Rebecca Kukla y Mark Lance. Algunas ideas muy originales, pero bastantes triviales también. (7)
167. Beethoven: the ninth symphony. David Benjamin Levy. Polifacética monografía sobre esta obra cumbre. Un poco demasiado técnica a ratos, pero no hay más remedio. (7).
166. Between saying and doing. Robert Brandom. O sea, "del dicho al hecho". Simplemente genial. (9)
165. Beethoven, the universal composer. Edmun Morris. Interesante, aunque demasiado ligera. (6)
164. El contable hindú. David Leavitt. Apasionante novela sobre el matemático G.H. Hardy y la homosexualidad en Inglaterra hace un siglo, con la excusa de Ramanujan. (8)
163. No turning back. Richard Ellis. Una monocorde divagación sobre la extinción de las especies. (3,5)
13 comentarios:
Es que hoy es mal día:
1/8C+(D-d) 3/8xTI MxNA
Penoso el vendido de JSB. Y este peor que era funcionario
http://www.epdlp.com/pintor.php?id=399
Jesús, creo que estás muy por encima de estas chapuzas argumentativas basadas en un historicismo cutre. Es como los que argumentan de debe existir Dios, o "algo debe haber" porque ha inspirado algunas de las más bellas obras de arte en todas las disciplinas.
Que el patrocinio y sus miserias y servidumbres fuese así hasta el Romanticismo no quiere decir que una ver reinstaurado no sea una fábrica de hacer mierda espesa. Son momentos históricos diferentes con circunstancias históricas y resultados diferentes. Que sí, que quizá el Quevedo del futuro escribirá poemas ñoños a la Cocacola para ganarse la vida y su obra satírica publicada anónimamente será la que perdure en el tiempo, pero no dejará se de ser una vergüenza.
Respecto a que entonces sólo el que tenga pelas y un buen trabajo por otra parte para luego dedicarse libremente al arte como mejor le plazca e incluso invertir en su promoción, pues también suena a antiguo, pero niega el principio mismo de esta supuesta revolución igualitaria que se supone que equilibra las oportunidades de todos para dar a conocer el producto de su espíritu. Si no, a adular a los poderosos como hacían todos los autores del Siglo de Oro. Joder con la democracia digital, todo cambia para quedarse igual o peor que estaba. El futuro se empieza a parecer a ese respecto demasiado al siglo XIX. Al final va a ser que el progreso es regreso.
El sistema de patrocinio era una basura. Que saliesen cosas buenas de él no lo justifica, igual que el siglo de Pericles y sus logros no justifican conductas de su sociedad que ahora nos parecen intolerables, o los avances de la Revolución Industrial y las condiciones laborales de la época que ayudaron a conseguirla.
Egloga al patrocinio:
Patrocina quien cobra por sus productos mucho mas de lo que valen, tanto que da para sostener cadenas de televisión, períodicos, revistas y todo tipo de eventos musciales, ...
Yo por principio desconfio de los productos que se publicitan en los medios. Y cuanto mas se publicitan mas desconfío.
Querido Jesús:
Supongo que dentro de la lógica de mercado los "patrocinadores" de series deberán de tener en cuenta los gustos de la audiencia (consumidores finales) y no al revés.
Y los autores o'creadores' de contenidos de ficción son profesionales que suelen saber que tipos de serie pueden calar o no.
En ese sentido, y aunque puedan equivocarse, los autores gozan de cierta independencia y criterio profesional frente a los "patrocinadores" siempre y cuando los resultados les respalden.
Y un buen resultado deja contento a los "patrocinadores", a los autores y a la audiencia.
Toda la investigación que se hace en la universidad (en España no tanta) es de patrocinio. Todo lo que escriben los escritores que son profesores de literatura o de otra cosa y entre cuyos méritos académicos cuentan esas obras, en muy buena medida, también. La mayoría de los conciertos de música clásica y de la demás, en grandísima parte, también (desde pagar directamente a los músicos a subvencionar el teatro municipal en donde tocan). Cuando una empresa, fundación o quien sea concede una beca para estudiar o hacer algo, también.
No todo patrocinio es servidumbre ni miseria ni humillación ni chapuza. De hecho, la mayoría no lo es en absoluto. Incluso en épocas pretéritas y barrocas, además de los músicos querer tener un patrocinador, los patrocinadores se peleaban por tener los mejores músicos. La ley de la oferta y la demanda vale para los dos lados del mercado.
Claro que uno de los lados tenía más poder de mercado, pero la ley dice que el querer a los mejores implica que las cosas no podían ser tan déspotas y humillantes para el patrocinado como se está dejando entender.
- ¡Freman! ¡Se quema la Biblioteca de Alejandría 2.0! ¡Arde la memoria de la humanidad!
- Bah, me la s..., perdón, dejadla que arda, que es una memoria de infamias, melendis y dospuntoceristas...
Creo que estáis metiendo en el saco del patrocinio demasiadas cosas y muy diferentes. Desde el que invento lo del "Todo va mejor con Cocacola" (poeta de Madison Avenue) hasta Ictino, Calicrates y Fidias Arquitectos y escultor del Partenón. con lo que este termino queda vacío de significado.
No es lo mismo patrocinar a Karlheinz Stockhausen y su laboratorio de música concreta de la Radio de Colonia o el IRCAM de Boulez en el Pompidou de Paris, o sin ir tan lejos ni de tan "vanguardista" el magnifico trabajo que esta haciendo Oliver Diaz con la joven orquesta del Teatro Jovellanos de Gijón* que los patrocinios el Grupo Prisa, Sogecable, Intereconomía, Vocento, Unidad Editorial, Iberia, FCC, Acciona, Abengoa, Telefónica o el Grupo Santander. para la próxima gira o tourneé española del Papa y sus mariachis.
El edificio de la nueva biblioteca de Alejandria es del estudio noruego Snoetta, (con palito en la o) del que se puede ver una estupenda exposición de sus obras y proyectos en la fundación COAM de Madrid en la calle Piamonte.
* Si vais por Gijón y podéis escuchar algún concierto de esta gente podréis apreciar lo bien que suenan.
Y para muestra un botoncillo:
http://www.beringola.tv/tv/canales/canal-musica/39-clasica/139-musica-degenerada
Yo quiero que el himno español sea atonal, o mejor, dodecafónico. Eso impedirá, entre otras cosas, que se cante en los partidos de furbo y en las fiestas alcohólicas. Pero me temo que las autonomías pedirán que, además, sea polifónico, para que cada autonomía o criptonación, pueda cantar a su puta bola.
Bueno
para eso ya esta el himno de la comunidad de Madrid, estupendo himno con música de Pablo Sorozabal y letra de San Agustín García-Calvo.
http://www.youtube.com/watch?v=VCjZGAKZIdA&feature=related
el vídeo es impagable.
Ninguno se ha referido al hecho de que Bach era luterano
Beethoven, el más grande de los grandes, era católico (oficialmente, él parece que creía lo que le daba la gana) y ese sí que se benefició del patrocinio. Básicamente le dieron renta vitalicia para que compusiera lo que quisiera. ¡Qué humillación para Beethoven!
Todos sabemos cómo fue el encuentro del patrocinado Beethoven y del no patrocinado Goethe con la aristocracia aquella vez que charlaron y cuál de los dos rindió pleitesía ante los ociosos y cuál hizo que se apartaran a su paso.
Claro que si un autor digamos genial como Mozart se da cuenta del fin triste de su predecesor y no quiere acabar como él, puede que se dedique al envasado de espárragos cultivados en China.
Además Jesús, ¿sabes cuántas veces se pudo interpretar la Misa en si menor en vida de su autor y lo que pudo reportarle? Mira que como ejemplo da que pensar.
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