12 de marzo de 2010

EL SÍNDROME DE HERÓSTRATO (2)

Tomo el último tren de la noche. Entro a un vagón vacío. Elijo un asiento al azar. Intento mirar por la ventana, pero sólo veo mi reflejo desdibujado. Al cabo, oigo pasos. Alguien se sienta en el asiento que hay detrás del mío. Escucho su respiración, pero me da vergüenza volverme, así que me quedo sin verlo, y no puedo describir su aspecto. No han trascurrido muchos segundos, cuando se dirige a mí.
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H: Eres un gilipollas.
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J: ¡Ah, Heróstrato, eres tú! Yo también te quiero.
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H: Yo no. No te quiero a ti, y no me quiero a mí.
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J: Por eso te quiero yo.
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H: Pero tú además eres un cobarde de mierda. ¿Cuándo vas a quemar el Bernabeu?
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J: Te lo he explicado un montón de veces. No arde tan bien como el templo de Artemisa. Además, en nuestro mundo, eso me daría fama por unos meses, poco más. Los imitadores no somos tan recordados como lo sois los originales.
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H: ¿Y pretendes sustituir ese lance con la chorrada de tu blog?
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J: Tampoco. Hasta el bloguero más famoso es flor de un día; ¿qué no seremos los blogueros intrahistóricos?
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H: Ya, pero tú eres un gilipollas. A pesar de saber que el negocio de los blogs no te hará ingresar en el club de la historia...
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J: ...en el que te ganas tu miserable vida inmortal como portero de noche...
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H: ¡No me cortes, imbécil!
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J: Perdón.
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H: Te digo, pedazo de manteca tonsurado, que a pesar de que eres consciente de que no ingresarás en mi club escribiendo este estúpido blog, has tenido que traerme a colación en una de tus mamarrachadas.
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J: Eso no va contra nuestro pacto.
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H: ¿Qué pacto, idiota? Yo no tengo ningún pacto contigo ni con nadie. Yo no necesito pactar. Hago lo que me sale del bálano.
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J: Sí, sí que hicimos un pacto. Y, como dirá tu amigo Íñiguez, tú sabes que los pactos están para cumplirlos.
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H: ¡Ja, ja, ja! [perdón, era una risa mucho más violenta, pero no encuentro forma de transcribirla; Héctor, ayúdame e inventa en juego de lenguaje para la ocasión]. No sé de quién me hablas, ni me importa. El caso es que eres un imbécil. Te había dado esperanzas de permitir que te colaras en el club, a cambio de que me consagraras una novela o un ensayo, algo grande, algo que la gente recordase cuando casi toda tu miserable edad hubiera caído en el olvido. Te había soplado el argumento. ¡Te lo había puesto a huevo, cabrón!
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J: No es tan fácil.
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H: ¡Y tú me conviertes en una ridícula entrada de un insignificante blog, que dentro de unos meses será menos que un electrón en una aguja en el pajar del multiverso de google!
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J: No es una entrada, es una serie. Y pienso continuarla.
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H: ¿Para seguir poniéndome en ridículo? Olvídalo. Eso es querer meter el mar en un agujero en la arena de la playa.
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J: Pero google vivirá para siempre. Es eterno. Los libros desaparecerán comidos por los hongos. Si quieres seguir siendo inmortal, debes permitirnos a algunos dejar tus semillas en el ciberespacio.
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H: ¡Pamplinas! Tú y dos miserables más por década, a lo largo de tres mil años, dedicándome una serie de entradas en estúpidos blogs, ¿dónde me situarán? En algo tan ignorado como Lobsang Rampa.
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J: No recuerdo quién era ese.
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H: Mejor.
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11 de marzo de 2010

EL SÍNDROME DE HERÓSTRATO. APUNTES PARA UNA FILOSOFÍA PERSONAL DE LA HISTORIA


Durante la carrera, creo que no tuve ninguna asignatura más aburrida que la de "Filosofía de la Historia", pero luego me he arrepentido de no saber un poco más sobre el tema, ya que la historia es un asunto que me apasiona, y da para mucha reflexión filosófica interesante (aunque la mayoría de los paradigmas dominantes sobre el tema, de la línea hegeliana, son un tostón).
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Así que dedicaré una serie de entradas (contingentes, por supuesto, como la historia misma) a hacer filosofía de la historia.
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Por de pronto, presentaré al antihéroe de esta historia, o sea de esta serie de entradas. No podía ser otro que el bueno de Heróstrato (en castellano se suele trasliterar sin la hache, pero no se por qué quitársela). Como muchos sabréis, la fama de este personaje se debe a que, la noche del 21 de julio del 356 a.C., incendió una de las siete maravillas del mundo antiguo, el Artemision de Éfeso (un templo parecido al Partenón, pero el doble de grande). Bajo tortura, confesó que el motivo de su "hazaña" había sido el alcanzar fama imperecedera. Artajerjes, rey de Persia bajo cuyo dominio estaba la ciudad en aquellos tiempos, ordenó, asustado por las admoniciones de sus adivinos de que la destrucción era el símbolo de una gran catástrofe para su reino, que nadie pronunciara jamás el nombre del pirómano. Y quizá el persa hubiera conseguido su propósito de condenar a Heróstrato al olvido absoluto en el que reposa eternamente la inmensa mayoría de la humanidad, de no ser porque esa misma noche, al otro lado del Egeo, nació un niño que sólo un par de décadas después acabaría con el imperio persa. Efectivamente, Alejandro el Grande nació el mismo día que fue quemado el templo de Diana (perdón, Artemisa, la de múltiples pechos) por el pastor Heróstrato (aunque lo de pastor no está del todo claro).
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Así que mi reflexión sobre la historia comienza con la consideración de ésta como un territorio en el que penetrar, o como un club al que pertenecer. "Que la gente te recuerde mucho tiempo después de que hayas muerto". ¡Vaya estúpido propósito!, ¿no? ¿Qué puedes ganar por ello? Naturalmente, si hay un más allá con un agujerito para que puedas mirar tu antiguo mundo y ver cómo la gente habla de ti, tal vez tenga sentido. Pero el caso es que incluso muchos de los que no creen, o creemos, en una vida ultraterrena, experimentan como una intensa motivación el conseguir que las generaciones futuras se acuerden de ellos.
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La historia es, pues (entre otras cosas), lo que se recuerda (o se cree que se recuerda; gran parte es un invento) en el futuro. ¿Y por qué puede merecer la pena grabar el propio nombre en ese sutil material del recuerdo?
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10 de marzo de 2010

ESPERANZA AGUIRRE DEVOLVERÁ EL IVA


Según los últimos soplos que me llegan desde el gabinete de ideas de la Puerta del Sol, tan creativo como siempre, Esperanza Aguirre, en su tauromáquico-numantina defensa de los pobres autónomos martirizados por Zapatero, ha decidido que, a partir del verano, devolverá a la Hacienda estatal hasta el último céntimo de la parte de la subida del IVA que le corresponda en las transferencias del Estado a la Comunidad de Madrid. Y, si la Salgado cierra el bolso y no le deja meter back a la Espe ni medio euro, entonces la presi, desgastando sus propios tacones, irá puerta por puerta de las pymes de Madrid para darle a cada pymempresario lo que en justicia era suyo y el pérfido gobierno zapatero-castrichavista le expropió.
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¡Eso es coherencia y valentía política!
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P.D. Bueno, el informante que me lo contó apestaba lo suyo a licor de hierbas, así que será mejor tomarse esta noticia (como todo) con un chupito de escepticismo.

¡QUÉ TIEMPOS AQUELLOS DE CATEQUESIS EN BLANCO Y NEGRO!


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(¡Y qué gallitos!)
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Diez años después, ya había color, en las parroquias dejaban llevar melena, y algunos/as habían empezado a coger kilitos.
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Y otra década más tarde, dejaron de ser mozos/as, y estuvieron mejor callados.
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8 de marzo de 2010

MÚSICA PARA LUNES


Si arrastré por este mundo
la vergüenza de haber sido
y el dolor de ya no ser.

Bajo el ala del sombrero
cuantas veces, embozada,
una lágrima asomada
yo no pude contener.

Si crucé por los caminos
como un paria que el destino
se empeña en deshacer.

Si fui flojo, si fui ciego,
sólo quiero que comprendas
el valor que representa
el coraje de querer.

Era para mí la vida entera
como un sol de primavera
mi esperanza y mi pasión.

Sabí a que en el mundo no cabí a
toda mi humilde alegría
de mi pobre corazón.

Ahora, cuesta abajo en mi rodada
las ilusiones pasadas
no me las puedo arrancar.

Sueño con el pasado que añoro,
el tiempo viejo que lloro
y que nunca volverá.

Por seguir tras de su huella
yo bebí incansablemente
en mi copa de dolor.

Pero nadie comprendía
que si todo yo lo daba
en cada vuelta dejaba
pedazos de corazón.

Ahora, triste en la pendiente,
solitario y ya vencido,
yo me quiero confesar.

Si aquella boca mentía
el amor que me ofrecía,
por aquellos ojos brujos
yo habría dado siempre más.

Era para mí la vida entera
como un sol de primavera
mi esperanza y mi pasión.

Sabía que en el mundo no cabí a
toda mi humilde alegría
de mi pobre corazón.

Ahora, cuesta abajo en mi rodada
las ilusiones pasadas
no me las puedo arrancar.

Sueño con el pasado que añoro,
el tiempo viejo que lloro
y que nunca volverá.

4 de marzo de 2010

MENTE (O LO QUE SEA) Y CEREBRO

(De un comentario mío en el blog Opus Prima; en cursiva, el texto de Joan que comento)
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Joan:
das a entender que... la libertad humana se explicaría completamente como un funcionamiento físico-químico de las neuronas
Bueno, para ser más exactos, lo que he argumentado en mi blog es más bien que la libertad NO EXISTE, sino que es una ilusión cognitiva (PARECE que podríamos haber elegido de manera diferente a como lo hemos hecho, pero es una APARIENCIA falsa: dadas las leyes de la física, nuestra decisión no podría haber sido otra... o, si las leyes son indeterministas, tal vez podría haber sido otra, pero por azar, no por influencia nuestra).
Al fin y al cabo, tú, yo, y los demás estamos totalmente de acuerdo en que la SENSACIÓN de libertad de elegir existe. Me parece obvio que el hecho de que tengamos esa SENSACIÓN no implica lógicamente que REALMENTE tengamos libertad; por lo que la demostración de que EXISTE la libertad tiene que basarse en algo DIFERENTE de las meras sensaciones subjetivas de lo que NOS PARECE que es "nuestra mente". Y el hecho es que todas esas explicaciones (al menos las que yo conozco, que son muchas) son INCOMPATIBLES con la tozuda realidad de que los átomos SÓLO pueden ser movidos por fuerzas físicas. Así que lo que hay que explicar es por qué NOS PARECE que tenemos libertad; mi respuesta favorita es que se trata de una ilusión inevitable para un sistema que funciona mediante la toma de decisiones (es decir, no podríamos tomar decisiones sin "sentir" que tenemos opciones... lo que no implica que las tengamos realmente).
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tu idea, que en el fondo es lo que sostiene el monismo reduccionista, es, científicamente hablando, aventurada cuando no quijotesca
No sé muy bien a qué te refieres con lo de "tu idea". Lo que afirmo es que el cerebro está hecho de materia, y la materia sólo se mueve según leyes físicas. Ahí no hay nada más que decir. Naturalmente, es un problema científico dificilísimo el AVERIGUAR cómo diantres se las apañan las conexiones neuronales para dar lugar unas veces a un soneto, otras a un puñetazo, y otras a aguantarse las ganas de hacer pis. Pero, insisto, IMAGINAR una realidad etérea SUPLIENDO la falta de una explicación DETALLADA del funcionamiento de las neuronas, sencillamente equivale a introducir una hipótesis contraria a las leyes de la física, y a DEJAR SIN EXPLICAR el meollo de la cosa, o sea, cómo diantres se las apañan las conexiones neuronales para hacer lo que hacen (y, además, no dejaría de ser curioso que las leyes de la física se violaran precisamente en el cerebro humano, y no en el hígado de los peces, o en los volcanes del Pacífico).
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Qué el cerebro es la última explicación de la conducta humana más que una reflexión filosófica y una demostración científica, es una creencia determinista
NOOOO: consiste sencillamente en saber un poquito de lógica y sacar las consecuencias lógicas del HECHO de que los iones sólo se pueden mover de un lado a otro por la FUERZA ELECTROMAGNÉTICA que genera la distribución de otros iones a su alrededor (y otras fuerzas por el estilo). Te repito, si descubres que hay ciertos iones en las sinapsis que NO OBEDECEN la ley de Coulomb o similares, sino que están misteriosamente movidos por algo así como "el alma", ganarás a la vez el premio Nobel de física, de química y de biología.
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la misma ciencia, en otras disciplinas, ha demostrado que esto no es así – el principio de incertidumbre, la mecánica cuántica matricial, la teoría entrópica, la teoría de la relatividad, etc
Que no es "así", ¿el qué? Ninguno de los descubrimientos a los que te refieres invalidan en absoluto el principio de conservación de la energía, ni dejan lugar a que un ion de potasio o de calcio pueda saltar de una neurona siguiendo una ley distinta que la Ley de Coulomb (o la ley cuántica de la que la ley de Coulomb es una aproximación precisa, o la ley física que se cumpla en ese caso).
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declarar vehementemente
Esperaría ese comentario de alguien menos dado a pronunciarse vehementemente. Cualquier análisis estilístico de tus textos y los míos dejaría bastante claro cuál es, de los dos, el que se pronuncia más vehementemente.
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si la conciencia no es más que un rasgo biológico del cerebro, la conciencia humana sólo es un fenómeno biológico como puede ser la fotosíntesis o la digestión
Como dijo Aquél: "tú lo has dicho". La pregunta es, ¿y qué tiene de MALO?
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¿qué me dices de la subjetividad, la reflexión, la intención, la libertad?
Sobre la libertad, ya te lo he dicho: me parece que es una ilusión cognitiva inevitable para un sistema que funciona mediante la toma de decisiones. Sobre la subjetividad, en mi opinión no tiene mucho que explicar: si te das un martillazo en un dedo, te duele a ti, no a mí (es decir, es "tu" dolor, es un dolor "subjetivo"), lo que significa sencillamente que es el estado cognitivo de ESTE sistema (el sistema orgánico en que consistes tú), y no de aquel otro (el sistema en el que consisto yo). Y sobre la reflexión y la intención, no veo cuál es el problema: se trata de procesos cognitivos; obviamente, desconocemos el DETALLE de cómo se las apañan las neuronas para generar ESOS procesos cognitivos, pero INVENTAR una entidad sobrenatural que tampoco tenemos ni puñetera idea de CÓMO produce las reflexiones, las intenciones, las decisiones, etc., y además, si aceptamos esa entidad, también tenemos que explicar de qué manera se relaciona LO QUE PASA EN LAS NEURONAS con lo que hace dicha entidad, no sólo NO resuelve el problema para el que te lo has inventado, sino que te CREA problemas nuevos.
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Esos procesos físico-químicos absolutistas [?????] que citas (....) tampoco son capaces de mostrar cómo funciona el cerebro humano como conjunto unitario en el proceso cognitivo, emocional y en la autoconciencia.
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De nuevo con una cita que te sonará: "¿cómo es que reparas en la brizna que hay en el ojo de tu hermano...?" A muuuuy poquito que repares en tu propia "explicación", te darás cuenta de que eso, no sólo NO explica "CÓMO funciona la mente de manera unitaria, emocional, etc." (o sea, te limitas a DECIR que funciona así, pero no EXPLICAS por qué, o sea, CÓMO SE LAS APAÑA la mente para hacerlo), sino que TAMPOCO EXPLICA por qué da la curiosa coincidencia de que PARA QUE LA MENTE FUNCIONE ASÍ, la pringosa materia del cerebro tiene que hacer un mogollón de cosas complicadas QUE TAMPOCO EXPLICAS CÓMO SE RELACIONAN CON LA MENTE.
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No hay duda que negar la dimensión espiritual del hombre o el hecho de afirmar que no es más que un producto de la evolución material es una mágica pretensión que no tiene nada que ver ni con la ciencia ni con la filosofía y, consecuentemente, con la verdad
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Hombre, Joan, te admito que negar la dimensión espiritual es algo sobre lo que se puede razonablemente dudar (aunque, ya digo, la ley de Coulomb es muuuy tozuda al respecto), pero de hay a decir que "¡¡¡no hay duda!!!" de lo que dices, es un ejemplo más de la "vehemencia" que me achacas a mí y no reconoces en ti mismo. Repito, conviene tomarse la pastilla del escepticismo por las mañanas, y salir a la calle con más dudas que ayer.
Por otro lado, insisto en que lo MÁGICO es afirmar que los iones saltan de una neurona a otra mediante un proceso diferente de las leyes físicas. La explicación materialista consiste, PRECISAMENTE, en preguntarse: "vamos a ver qué averiguamos sobre el mundo SIN PRESUPONER NADA DE MAGIA" (es decir, de violación de las leyes físicas). Afirmar que preguntarse ESO es lo que es "magia", es retorcer el significado de las palabras.
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En fin, Joan, piensa en esto, por favor:
hay aquí dos hechos relevantes: uno, que las moléculas del cerebro sólo se mueven por causas físicas; dos, que nadie sabe cómo se las apañan exactamente las neuronas para producir los fenómenos psicológicos.
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Lo que tú pretendes es que aceptemos una teoría según la cual HAY ALGO INMATERIAL que es lo que produce los fenómenos psicológicos. Pero esta teoría:
a) no aporta exactamente ninguna ganancia con respecto a la de que son las neuronas las que causan dichos fenómenos, porque, me reconocerás (a poco que valores el octavo mandamiento), que tu teoría TAMPOCO EXPLICA DE NINGUNA FORMA “CÓMO SE LAS APAÑA EXACTAMENTE ese “algo inmaterial” para producir los fenómenos psicológicos,
b) no explica cómo interactúa ese algo inmaterial con el cerebro, y
c) cualquier posible explicación de esa interacción violaría las leyes de la física (pues obligaría a moverse alguna molécula por causas distintas que el influjo físico de las que la rodean).
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Piensa más bien en otra posibilidad: Dios, en su total omnisciencia y omnipotencia, es perfectamente capaz de hacer que un pringoso cacho de carne reciba una dignidad superior, sin dejar de ser algo más que un mero pringoso cacho de carne ¿Vas a ser TÚ el que le OBLIGUE a Dios a tener que crear algo así como un ESPÍRITU INMATERIAL para que un mero organismo pueda ascender a la dignidad de ser hijo Suyo? Si Dios QUIERE que los seres humanos, aun siendo mera materia, SEAN sus hijos, y sean resucitados en otro mundo, no vas a ser tú quien se lo impida con tus remilgos hacia el materialismo. Si Dios te ha dado una razón para averiguar cómo funciona la naturaleza que Él ha creado, y esa razón te dice que la naturaleza funciona así (p.ej., obedeciendo tercamente la ley de Coulomb), ¡¡¡pues lo lógico es admitir con humildad que eso es así!!!, y si a ti te resulta difícil de encajar la espiritualidad y la trascendencia con ese descubrimiento científico, piensa (al tomarte tu pastilla de escepticismo de por las mañanas) que tal vez lo único que pase ahí es que la FORMA como Dios tiene de convertirnos en un ser trascendente sea INESCRUTABLE para nosotros (tanto si nos inventamos teorías dualistas, como si las negamos).

1 de marzo de 2010

PREGUNTA PARA FÍSICOS: ¿IMPIDE EL PRINCIPIO DE EXCLUSIÓN LA FORMACIÓN DE AGUJEROS NEGROS?



El principio de exclusión de Pauli es uno de esos aspectos de la mecánica cuántica que resulta profundamente anti-intuitivo y, a la vez, es muy fácil de derivar a partir del formalismo de sus ecuaciones, y tiene una enorme capacidad predictiva. De hecho, es el que permite la formación de todas las estructuras complejas a las que da lugar el juego matemático de la materia y la energía, al dar lugar a las posibilidades de la organización química a través de la constitución de las diveras capas electrónicas de los átomos. De hecho, en comparación con los otros dos "grandes" creadores de la visión cuántica de la realidad en los años 20, Schrödinger y Heisenberg, Pauli es el que me cae más simpático (que no el que más envidio), con su contribución tan preñada de contenido empírico, menos atrayente para los dados a filosofar que las de los otros dos, pero posiblemente más valiosa desde el punto de vista del conocimiento detallado de la realidad. Podéis verlo en las fotos, con su cara de tímido, en una de ellas caracterizado como Peter Lorre.
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Me ha recordado el asunto la entrada de ayer del observatorio astronómico, que me ha hecho pensar también en una aparente (?) paradoja, que tiene que ver con los agujeros negros. A saber: el principio de exclusión prohibe que dos fermiones (quarks, electrones...) ocupen simultáneamente la misma posición; pero supuestamente, la relatividad general predice que la materia, en ciertas condiciones, ejercerá una atracción gravitatoria tan intensa que toda ella se concentrará en un punto geométrico (una "singularidad"). Mi pregunta es, ¿no son ambas cosas incompatibles? Y si lo son, ¿cuál habría que rechazar más razonablemente?
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MÚSICA PARA LUNES