Ser kantiano consiste en apagar el móvil en las gasolineras.
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comentarios:
Carl Cox
dijo...
Jesús, estoy siguiendo con bastante interés los debates que tienes abiertos con Joan en el blog de Opus. (Sorry por el offtopic, pero el titular de Kant me ha inspirado). Me gustaría comentar ahí y meter algo de baza, pero como ya he dicho en otras ocasiones, mis comentarios o bien no los publica, o bien los mutila, o bien les añade frases insultantes hacia su persona que yo no he pronunciado. (No sabía que reconfortara hacerse la víctima). Personalmente estoy muy de acuerdo con todas las reflexiones que haces. Bajo mi punto de vista estás dando toda una lección de conocimiento y educación. Desgraciadamente también estoy asistiendo a toda una demostración de dónde nos puede llevar nuestra "fe ciega" y nuestras "ideas preconcebidas". Esto último obviamente va por el discurso de Opus. Por otro lado intuyo ciertas contradicciones que le deben estar surgiendo ahora a Opus al publicar tus comentarios. Por una parte tu aportación sube enteros el nivel medio de su blog. Por otro el discurso y la retórica recargada de Opus queda en evidencia ante un "rival intelectual" de tu talla. Un saludo. Mis respetos. Opus, si lees esto, tómatelo como una crítica constructiva. Y abre un poco la mente, por favor. Ganarás en calidad de vida :).
Ser Kakántiano (no significa ser del Real Madrid) significa que todo el que nos vea pasear por la calle puede poner su reloj en hora.
También significa inventarse (literalmente) lo del 'giro copernicano' en filosofía. Y quedarse anonadado con la magnificencia del cielo estrellado, y más todavía con las leyes morales internas.
Kant viene a decir algo como lo de los médicos a las personas que se deshidratan: usted no siente sed pero necesita beber agua, lo importante no es su deseo sino que si usted quiere vivir debe beber (jeje). Usted no siente la necesidad de observar unas leyes morales pero son necesarias para que usted viva.
Lo malo es que Kant da por probado lo que debería probar: que ese fin moral es un fin para cada individuo siempre y en toda condición.
Tienes a un comentarista en el blog opusprima que te habla de moral absoluta, pero no creo que se dé cuenta de su contradicción como no se la dan los que te hablan de que mente y cerebro son dos realidades distintas.
También significa envolverse en mantas por la noche para evitar la tentación del "innombrable vicio"... Es el problema de Kant, que acaba dando ganas de encender el móvil (y el mechero) en la gasolinera...
HE ESTADO LEYENDO... (con nota). Lista iniciada en diciembre de 2009.
181. The number sense. Stanislas Deahene. Interesante exposición sobre la psciología y neurología del pensamiento matemático, aunque no se esperen much filosofía profunda. (7)
180. The Ego Tunnel: The Science of the Mind and the Myth of the Self. Thomas Metzinger. Fascinante exposición sobre el estudio científico de la conciencia y sus repercusiones éticas y sociales. (8)
179. An introduction to the philosophy of mathematics. Marc Colyvan. Tremendamente claro, aunque no se mete en muchos berenjenales. (8)
178. Yo confieso. Jordi Cabré. Estupenda, en la trama y en la escritura; lástima que del resto de España sólo parezca que existe Franco. (8,5)
177. Following the rules. Joseph Heath. Demasiado moralista, aunque razonable. (6)
176. La vida bajo escrutinio. Antonio Diéguez. La mejor introducción en castellano a la filosofía de la biología, con la claridad característica de este autor. (8)
175. The music instinct. Philip Ball. Introducción bastante clara a por qué sabemos tanto de música incluso los legos, y muchas más cosas. (7)
174. Radicales libres. La anarquía secreta de la ciencia. Michael Brooks. Filosófica y sociológicamente trivial, aunque con algunas anécdotas interesantes. Políticamente más incisivo. (6)
173. La entropía desvelada. Arieh Ben-Naim. Muy instructivo, aunque no explica bien el problema de la flecha del tiempo. (6)
172. La delicadeza. David Foenkinos. Cursi, pero agradable y fácil de leer. (6)
171. Los pentáculos de Turing. Enrique Alonso. Proyecto de novela de misterio basada en una supuesta conexión entre Turing y Gödel. (7)
170. Sin noticias de Gurb. Eduardo Mendoza. Tronchante relectura, casi veinte años después.
169. Second Nature. George Edelman. Típico ejemplar de la especie "reflexiones filosóficas seniles de una eminencia en lo suyo". Al menos, es breve. (4)
168. Yo! and Lo! The pragmatic topography of the space of reasons.. Rebecca Kukla y Mark Lance. Algunas ideas muy originales, pero bastantes triviales también. (7)
167. Beethoven: the ninth symphony. David Benjamin Levy. Polifacética monografía sobre esta obra cumbre. Un poco demasiado técnica a ratos, pero no hay más remedio. (7).
166. Between saying and doing. Robert Brandom. O sea, "del dicho al hecho". Simplemente genial. (9)
165. Beethoven, the universal composer. Edmun Morris. Interesante, aunque demasiado ligera. (6)
164. El contable hindú. David Leavitt. Apasionante novela sobre el matemático G.H. Hardy y la homosexualidad en Inglaterra hace un siglo, con la excusa de Ramanujan. (8)
163. No turning back. Richard Ellis. Una monocorde divagación sobre la extinción de las especies. (3,5)
162. The rejection of continental drift. Naomi Oreskes. Una historia de la geología (sobre todo en USA) de fines del XIX a mediados del XX, y por qué se rechazó la teoría de Wegener durante décadas. (7)
10 comentarios:
Jesús, estoy siguiendo con bastante interés los debates que tienes abiertos con Joan en el blog de Opus. (Sorry por el offtopic, pero el titular de Kant me ha inspirado). Me gustaría comentar ahí y meter algo de baza, pero como ya he dicho en otras ocasiones, mis comentarios o bien no los publica, o bien los mutila, o bien les añade frases insultantes hacia su persona que yo no he pronunciado. (No sabía que reconfortara hacerse la víctima).
Personalmente estoy muy de acuerdo con todas las reflexiones que haces. Bajo mi punto de vista estás dando toda una lección de conocimiento y educación. Desgraciadamente también estoy asistiendo a toda una demostración de dónde nos puede llevar nuestra "fe ciega" y nuestras "ideas preconcebidas". Esto último obviamente va por el discurso de Opus.
Por otro lado intuyo ciertas contradicciones que le deben estar surgiendo ahora a Opus al publicar tus comentarios. Por una parte tu aportación sube enteros el nivel medio de su blog. Por otro el discurso y la retórica recargada de Opus queda en evidencia ante un "rival intelectual" de tu talla.
Un saludo. Mis respetos.
Opus, si lees esto, tómatelo como una crítica constructiva. Y abre un poco la mente, por favor. Ganarás en calidad de vida :).
mi no entender.... pero mi gustar, como las películas de David Lynch...
Un abrazo, muy buen blog.
¿Los que no lo apagamos somos spinozistas, o qué?
Vaya preocupaciones que nos das, Jesús Zamora.
Querido Jesús:
Ser Kakántiano (no significa ser del Real Madrid) significa que todo el que nos vea pasear por la calle puede poner su reloj en hora.
También significa inventarse (literalmente) lo del 'giro copernicano' en filosofía. Y quedarse anonadado con la magnificencia del cielo estrellado, y más todavía con las leyes morales internas.
Por eso yo soy del Barça.
Joder, Jesús es más prolífico en sus magistrales intervenciones en otros blogs que en el suyo propio!
Y quedarse anonadado
(DRAE)
"Quedarse anonadado": sumergirse en el agua hasta que ésta alcance el conducto rectal.
Jesús:
Kant viene a decir algo como lo de los médicos a las personas que se deshidratan: usted no siente sed pero necesita beber agua, lo importante no es su deseo sino que si usted quiere vivir debe beber (jeje). Usted no siente la necesidad de observar unas leyes morales pero son necesarias para que usted viva.
Lo malo es que Kant da por probado lo que debería probar: que ese fin moral es un fin para cada individuo siempre y en toda condición.
Tienes a un comentarista en el blog opusprima que te habla de moral absoluta, pero no creo que se dé cuenta de su contradicción como no se la dan los que te hablan de que mente y cerebro son dos realidades distintas.
Te leo con atención.
También significa envolverse en mantas por la noche para evitar la tentación del "innombrable vicio"... Es el problema de Kant, que acaba dando ganas de encender el móvil (y el mechero) en la gasolinera...
Gracias, Sursum
Apagar el móvil en la gasolinera es un Imperativo Categórico??
Obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal.
K
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