15 de junio de 2009

VAIS A SABER LO QUE ES BUENO (¡Viva el relativismo! - 13)

Tal como anda explicando José Luis Ferreira en su blog, la naturaleza es un Lego gigante, en el que hay un pepertorio no muy grande (pero más grande de lo que tal vez les gustaría a algunos) de piezas que, debido a sus propiedades eléctricas, se combinan unas con otras formando bloques más grandes. Puesto que las piezas y los agregados andan constantemente uniéndose, separándose, modificándose y recomponiéndose, resulta bastante chungo identificar ENTIDADES en este juego: las "partículas elementales" son elementales en el sentido de que, por lo que sabemos, no se componen de otras, pero eso no deja de ser una hipótesis, y los "bloques complejos" (o sea, los formados por la "unión" o "interacción" de varias otras partículas o bloques) duran lo que duran (unos, miles de millones de años -p.ej., un átomo de helio-), otros, sólo femtosegundos (p.ej., algunas partículas que aparecen fugazmente en los procesos de desintegración nuclear, y que dan lugar a otras más estables).
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Pero, cuando consideramos CONFIGURACIONES más tochas (p.ej., un meteorito), tenemos el problema añadido de DETERMINAR dónde y cuándo empieza y acaba la entidad en cuestión. Un meteorito, ¿cuándo "nace"? Y, a medida que entra en la atmósfera y se va desintegrando, ¿es EL MISMO meteorito cuando ha perdido la mitad de su masa, o el 99 %, debido a la fricción del aire? Cosas como ésta llevaron al viejo Heráclito a dudar del pensamiento que nos llevaba a FIJAR entidades en nuestro lenguaje, cuando dijo aquello tan famoso de "uno no puede bañarse dos veces en el mismo río, sobre todo si está infestado de pirañas hambrientas" (en griego jónico queda mucho mejor la frase, por supuesto).
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Cuando pasamos al ámbito de los seres vivos, la dificultad se acrecienta: la colonia de termitas que vive en el mismo termitero desde hace un siglo, ¿es LA MISMA colonia?, ¿o eso es SÓLO una manera de hablar? Asímismo, la COLONIA de células que me forman A MÍ, ¿es LA MISMA que la que me formaba cuando nací?, ¿o eso es sólo una forma de hablar? (un "decir"). En el caso de algunas formas animales (la que pasan por una etapa de larva), se ha propuesto incluso la hipótesis de que se trata en realidad de la fusión simbiótica del genoma de dos animales distintos, de modo que uno aprovecha el material orgánico durante un período de la vida (el de crecimiento: la larva), y el otro hace lo mismo en el período de reproducción (el adulto).
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Es cierto que, al contrario que sustancias más "amorfas", como una corriente de agua, una duna, o una isla volcánica, las entidades biológicas nos dan mucho más la impresión de constituir una unidad que "transciende" los cambios constantes en la materia de la que está compuesta, y "permanece siendo la misma" (aunque entidades biológicas "más amorfas", como un tapete bacteriano o un hongo disperso por varias hectáreas, desafían un poco más a la intuición que quiere cortar a los individuos "por sus junturas"). Pero, EN REALIDAD, lo único que tenemos aquí son CONFIGURACIONES de materia que obedecen una dinámica que las mantiene estables durante un cierto período de tiempo. No es, en el fondo, algo diferente del río: la configuración del relieve y la del clima hacen que esa corriente se mantenga como una "entidad permanente" durante un largo período de tiempo. Lo mismo pasa con los torbellinos (que duran menos que un río), y con los agregados más estables de todos (p.ej., un protón, que al fin y al cabo es un torbellino de quarks, o una molécula de água, que es un torbellino formado por un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno).
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La evolución biológica ha favorecido la proliferación de aquellos torbellinos de moléculas orgánicas que han gozado de la capacidad de engendrar más copias de sí mismos que sus primos. Pero, igual que no hay ninguna razón que justifique aplicar los conceptos normativos de "bien" y "mal" al hecho de que una molécula de agua dure más o dure menos, o se encuentre, por esas casualidades de la vida, en un entorno que la mantenga estable o en uno que la descomponga en sus iones, no hay tampoco ninguna razón para adoptar la postura romántico-animista según la cual la mayor duración de una cierta configuración molecular en forma de una bacteria determinada, o de un elefante determinado, es "buena", mientras que las circunstancias en las que las moléculas que forman parte de la bacteria o del elefante se van cada una por su lado sean algo "malo". Podría decirse: "¡es que queremos decir 'bueno para la bacteria'!", pero en ese mismo sentido podríamos decir que es "bueno para la duna" el que se sigan acumulando granos de arena en ella a un ritmo que compense los que pierde, o que es "bueno para la molécula de agua" el que no llegue un ion de hierro y le arranque cruelmente su oxígeno. Lo que tenemos, tanto en el caos de los torbellinos biológicos, como en el de los demás, son circunstancias físicas que hacen que el torbellino se mantenga (o dé lugar continuamente a otros que, pragmáticamente, nos resulta útil seguir considerando el mismo torbellino, y circunstancias que hacen que se desintegre y se formen otros torbellinos). La evolución biológica favorece que los torbellinos creados por ella duren lo suficiente para generar copias, pero no hay en esto, tampoco, ninguna necesidad de hacer una lectura normativa de esta perogrullada.
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Ahora bien, esta evolución también ha creado muchas otras cosas: por ejemplo, ha creado entidades (torbellinos) con la capacidad de hacer la fotosíntesis, otros con la capacidad de consumir azufre... y otros con un subsistema de células capaces de monitorizar el comportamiento del bicho a través de la creación de: a) representaciones del entorno y del propio bicho, y b) sensaciones de placer y dolor, asociadas a algunas situaciones y representaciones. Naturalmente, los bichos que tenían un sistema cognitivo cuyas sensaciones de placer les conducían a realizar acciones tendentes en último término a fabricar más copias de sí mismos, pues dejaron más copias que los que encontraban placer en comerse sus propios testículos a bocados. De modo que, lo habitual es encontrar bichos en los que las sensaciones de placer y dolor estén correlacionadas con las actividades que ayudan a mantener la permanencia del remolino (y, sobre todo, de sus copias). Éste es el sentido más primario en el que empieza a tener algo de utilidad hablar de "bueno" y "malo" ("bueno - uuuummmmm /// malo - pupa"), pues esas sensaciones constituyen una motivación para la conducta (y, donde no hay motivación, no hay necesidad de introducir conceptos normativos: se pueden introducir si uno quiere, pero con la misma utilidad que se pueden introducir conceptos gastronómicos para explicar las leyes de la acústica... o sea, para nada - bueno, sí, para crear confusión).
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Pero a la evolución, no contenta con eso, le dio por fabricar un bicho de mentalidad aún más retorcida (más torbellinosa): en los cerebros de nuestros antepasados homínidos, algún cambio de cableado sucedió, que permitió la aparición de un sistema de motivación AÑADIDO al del placer y el dolor. Nuestros cerebros nos permiten catalogar las posibles acciones o situaciones, no sólo en función de lo placenteras o incómodas que resultan, sino también en función de dos sentimientos NUEVOS (evolutivamente hablando): el sentimiento de obligación y el de tabú (o, en otros términos, los de aprobación y rechazo MORAL). Obviamente, de nuevo aquellos homínidos cuyo programa genético hizo que experimentasen esas sensaciones de tal modo que pasaran más copias de ese programa a la siguiente generación, son antepasados nuestros con más probabilidad que sus primos. Este sistema es, de todas formas, muy complejo, y no asocia necesariamente los mismos sentimientos a las mismas situaciones en todos los seres humanos, sino que está "diseñado" para que sea modulado por la experiencia vital de cada individuo (de manera muy análoga a los lenguajes... pues la capacidad para el lenguaje sea posiblemente otra manifestación de este mismos sistema cognitivo).
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Pero el SENTIMIENTO MORAL (hablo de "sentimiento" en un sentido muy laxo: me refiero a TODO EL PROCESO PSICOLÓGICO que le lleva a uno a experimentar algo como obligatorio, o como éticamente repugnante, y en ese proceso intervienen todos los aspectos de nuestro sistema cognitivo: emociones, percepciones, juicios, memoria, imaginación, razonamiento, etc.; pero insisto en llamarlos "sentimientos" para apuntar a su papel biológico como factores de motivación), este sentimiento, digo, no es algo que esté, en algún sentido metafísico u ontológico, "por encima" de la naturaleza a la que nos permite juzgar, o que "la trascienda", sino que es, todo lo contrario, una creación provinciana de la evolución, y, por lo tanto, muy dependiente de los detalles de su origen, o sea, muy contingente, aunque, como buena provinciana, absolutamente chauvinista y etnocéntrica (pero eso no es más que una ilusión psicológica).
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Viva el relavismo (10): la rebelión de los esclavos de las pasiones.
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Materialismo, darwinismo y finalismo.
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45 comentarios:

  1. Jesús:

    Me queda la duda de si tiene sentido plantearte que uses los puntos y aparte para que se pueda leer bien tu texto, pero creo que lo tiene.

    Si practicamos un reduccionismo radical no podemos decir que hay bien ni deseo ni pensamiento pues todo eso sólo existe como algo del compuesto, pero no está presente en los componentes, como el doce no está presente en los elementos de la docena. Tampoco el dolor está en los átomos ni la sensación de color blanco o de acorde consonante, a no ser que optes por una filosofía al estilo de Leibniz.

    Así que no hay más inconveniente en hablar de bienes que de colores, ya que suponemos un sujeto que elige. Y sólo desde el ser capaz de elegir tenemos que algo puede ser una finalidad, un medio o un bien.

    Hablamos de ética cuando hablamos de comportamientos finalistas y en ese contexto y análogos, es decir, suponiendo seres no humanos y con conciencia de fines y medios.

    Hablar de bien es como hablar de una baraja ordenada. ¿Es diferente o más improbable la sucesión por números y palos que la que se sigue de tirar las cartas al aire y recogerlas en un mazo tal como podamos? Habrá un orden si escoges una ordenación, que para el resto de la Naturaleza será algo indiferente. Habrá un bien para ti si vives o disfrutas, pero para el resto del Universo, indiferente entre nosotros y los virus de la gripe A, dará igual si vives o si mueres.

    El objetivista cree que hay una naturaleza a la que le "gusta" la perfección del ser humano más que la sencillez del virus, o un Dios que vela por nosotros. Me temo que no hay nada de eso y que mi bien es algo mío, tan indiferente a otros como que mi dolor por un golpe sólo lo percibo yo.

    Un saludo.

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  2. resulta bastante chungo identificar ENTIDADES en este juego.

    ... y no digamos ya IDENTIDADES. El concepto de identidad no existe en la teoría cuántica.

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  3. Sursum: yo no sé si practico "un reduccionismo radical". Creo, más bien, que identificar ciertas ENTIDADES como "fundamentales" es "una forma de hablar", y que son MUCHO MÁS IMPORTANTES (sobre todo desde un punto de vista empírico) las RELACIONES entre entidades (al fin y al cabo, tanto la mayoría de los hechos, como nuestra actividad de captarlos, son RELACIONES). Aceptar que el agua "se reduce" a la COMBINACIÓN de O y H no nos exige NEGAR que el agua tiene tales y cuales propiedades, QUE SON MUY DIFERENTES a las del O y el H. Del mismo modo, tampoco me cuesta ningún trabajo admitir que "hay pensamiento" (igual que "hay digestión"), el cual consiste en cierta ACTIVIDAD de millones de células interactuando mutuamente.
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    Sobre la relación entre los bienes y la elección, no puedo estar más de acuerdo. No me parece NECESARIO hablar de "bien" en el caso de la molécula de agua (ni en el caso de un pino), porque la molécula (o el pino) no "elige" ser, o permanecer siendo, de determinada manera en vez de otra. En cambio, el sentimiento de placer y dolor es importante SÓLO cuando ciertos sistemas nerviosos crean la POSIBILIDAD de determinar un curso de acción como resultado de un proceso de ELECCIÓN. Y cuando interviene el sentimiento de obligación o prohibición, pues más todavía. SÓLO en esos casos tiene sentido hablar de "bien" y "mal".
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    Lo que ocurre es que, sobre todo los mecanismos HUMANOS de valoración, son muy flexibles, y pueden terminar categorizando como "buenas" o "malas" cosas muy diferentes a las de otros humanos.
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    Por otro lado, serás tú el que habla de "ética" siempre que "hablemos de comportamientos finalistas". Para mí, la ética sólo tiene sentido en el caso en el que los FINES tienen carácter MORAL (o sea, están "teñidos" por esa sensación de obligación o prohibición). Si no, es mero comportamiento animal.
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    Tampoco comparto la identificación del bien con el orden. Un régimen totalitario es mucho más "ordenado" que uno liberal, pero no me parece mejor. De todas formas, en cualquier caso, aunque fuera lo contrario, el BIEN sería un TIPO de orden, lo que no nos AUTORIZA a llamar "bien" a CUALQUIER tipo de orden.

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  4. Jesús dice:

    este sentimiento, digo, no es algo que esté, en algún sentido metafísico u ontológico, "por encima" de la naturaleza a la que nos permite juzgar, o que "la trascienda",.

    Claro, porque no existe forma de verificar que exista algo por encima de la naturaleza y sin embargo eso no nos ha impedido hacer ciencia.

    sino que es, todo lo contrario, una creación provinciana de la evolución, y, por lo tanto, muy dependiente de los detalles de su origen, o sea, muy contingente, aunque, como buena provinciana, absolutamente chauvinista y etnocéntrica.

    Sí, y una creación que por su origen -el biológico- es de carácter impositivo e ineludible para el ser humano por lo que decir que, en general, el ser humano siente repulsión a X puede ser tan descriptivo de los seres humanos como decir que una molécula se comporta de tal o cual forma si se dan tal o cual condiciones.

    Si con los mimbres dados en el segundo caso se puede, pongamos, estudiar científicamente las relaciones entre moléculas desde la ciencia química y hablar de reacciones químicas, ¿por qué en el primer caso aún con los mismos mimbres no hablamos de estudiar científicamente las relaciones entre personas desde la ciencia biológica y hablar de reacciones morales?

    Para mi el hablar de relativismo moral con estas premisas me sigue pareciendo un non sequitur, máxime si se es un naturalista estricto.

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  5. Héctor: ¡que empeño en malinterpretarme! ¿Quién dice que NO HAY "reacciones morales"? ¿Quién dice que no se puedan estudiar científicamente? TODO LO QUE ESTOY DICIENDO en esta entrada consiste precisamente en la descripción del enfoque que permite estudiar la MORAL como cualquier otro hecho biológico.

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  6. No, claro, pero por eso digo que a lo tu has escrito yo no le llamo relativismo moral.

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  7. Hola, Jesús,

    Gracias por el enlace. Me apunto a lo de los puntos y aparte (miraré a ver si yo caigo en lo mismo).

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  8. Jesús:

    Yo sólo creo en una postura metodológica en cuanto a lo que considero conocimiento y es separar todo lo que yo ponga de mi parte en lo dado en mi conciencia del resto, que será como mucho lo que pueda saber del mundo.

    Así que, si trato de explicar algo, mi postura deberá ser reduccionista pues o nos cabe explicar lo que es complejo por lo que sabemos que lo compone o deberemos buscar algo que explique lo que falta. Pero en cuanto a lo que existe, debemos ser escépticos hasta la médula por lo que dices: qué sabemos nosotros lo que es elemental y si alguna vez podremos reducir lo "elemental" a algo aún "más elemental".

    No tengo ni idea de qué es lo que compone el mundo ni de cómo pueden ser las explicaciones más básicas sino sólo de que debemos reducir lo complejo a lo simple -entendidos relativamente- y no nos debe preocupar más que el protón esté compuesto de partículas elementales que lo que nos preocupa que el agua lo esté de Oxígeno e Hidrógeno y éstos, de protones, neutrones y electrones.

    En fin, ciencia dura e irnos sacando las espinitas metafísicas que nuestro pensamiento nos clava entre el conocimiento positivo. Lo que hacemos en la llamada filosofía es quitar problemas que ponemos nosotros porque- hemos de confesarlo- somos nosotros los que nos ponemos trampas de pensamiento sustantivizando cualidades o relaciones o fabricando entidades a capricho.

    Pero la cosa nos reserva sorpresas tras cada esquina. ¿Entendemos lo que es nuestro pensamiento cuando lo reducimos a una explicación reduccionista? Ahí es donde me surgen las paradojas y donde debo detenerme sin "fingir hipótesis" y quedarme con lo que es aparente. Percibo color, percibo un acorde. ¿Cómo puedo reducir eso a algo de los protones y electrones? No lo sé y les dejo a los investigadores de cada ciencia que hagan su labor sin prejuicios. Lo que hago es tratar de disolver los problemas que ponemos NOSOTROS junto con nuestros prejuicios.

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  9. Mi teoría la llamo "relativismo" en el sentido de que los jucios morales no se basan en que, DE HECHO, haya cosas que sean "buenas o malas en sí mismas", y nuestros juicios deban "captar" cómo son de buenas o malas las cosas "en sí mismas". Una cosa es el HECHO de que "el incesto es moralmente malo en sí mismo, con independencia de la opinión de la gente al respecto" (hecho que, según mi teoría, es FALSO), y otra cosa es el HECHO de que "a la mayoría de la gente le parece moralmente reprobable el incesto, y posiblemente esto tiene una explicación biológica" (hecho que, posiblemente, es verdadero).
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    En el caso de los juicios DE HECHO (no los juicios de valor), una cosa es que pensemos que la tierra está quieta, y otra cosa es que lo esté; la tierra se mueve con independencia de lo que pensemos nosotros sobre ello. Se puede hacer una DIFERENCIACIÓN CONCEPTUAL, por lo tanto, entre LOS HECHOS, y NUESTRAS OPINIONES SOBRE LOS HECHOS. Intentamos que nuestros juicios sean verdaderos, porque pueden ser verdaderos o falsos.
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    En el caso de los juicios morales SÓLO EXISTEN NUESTRAS OPINIONES, no existen "hechos" que hagan VERDADERAS O FALSAS esas opiniones. Naturalmente, el HECHO de que nosotros tenemos ciertas opiniones es un HECHO, pero no es ése el hecho que haría VERDADERA la opinión.

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  10. Sursum:
    el pensamiento "se reduce" o "consiste en" la cosa esa que hacen nuestras neuronas... pero ¡no tenemos todavía mucha idea de QUÉ es lo que hacen!
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    Naturalmente, si se MUESTRA EMPÍRICAMENTE que hay algo que interviene en nuestro pensamiento QUE NO ES el comportamiento de las neuronas, moléculas, etc., pues lo aceptaré, como acepté que existen las ondas electromagnéticas (¡que mira que son "anti-intuitivas" y "anti-mecanicistas"... "anti-newtonianas", en el fondo!).
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    De todas formas, a mí me parece que la gente se come demasiado la cabeza con la pregunta sobre QUÉ ES el pensamiento (pregunta cargadita de trampas), en vez de dedicarse a AVERIGUAR COSAS sobre cómo pensamos, y qué pasa en nuestro cerebro cuando pensamos.

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  11. sigue->

    Sólo hay orden o desorden donde hay una serie de hechos que se apartan del azar. Por ejemplo, decimos que la vida está ordenada porque es un sistema que se mantiene estable a costa de mandar toda la entropía fuera de sí. Y entenderemos azar como un proceso que no implica información desde un paso al siguiente.

    Nosotros, como sujetos, es decir, como seres conscientes, nos reducimos a unos procesos en los que los hechos que influyen en nuestro sistema los consideramos causas físicas si actúan sobre nosotros de modo no consciente, como si tropecemos con una piedra, o datos sensoriales si actúan sobre nuestras facultades perceptivas, como si vemos la piedra antes de tropezar con ella.

    Pero sea lo que sea el hecho del que formamos parte justo con otros seres de la Naturaleza, lo que resulta de ello depende de lo que somos o de cómo estamos. Por decirlo más claro: si nos golpeamos con la piedra podemos rompernos un dedo del pie, se pueden romper algunos capilares y resulta un hematoma. Si vemos una piedra, algo de luz llega a nuestra retina y eso activa determinadas neuronas a partir de lo cual se da un proceso complejo que implica información almacenada. Físicamente no veo diferencia pues en cada caso, hay sistemas físicos funcionando según leyes físicas (como les gustaría explicar a todos, incluido juanantonio).

    Pues bien, parte de esos sistemas funcionan disparando comportamientos seleccionados por haber hecho sobrevivir a sus portadores durante generaciones. Y lo que nosotros, como sujetos, vemos desde dentro es que algunas imágenes son fines para nosotros, que modulamos nuestros actos por lo que sentimos con respecto a esas imágenes acerca del futuro, y llamamos a eso actuar conforme a esos fines.

    Y como son esos estados a los que se orienta nuestro comportamiento, lo que ponemos como información desde nuestra constitución orgánica y nuestro desarrollo cognitivo selecciona algunos estados posibles y a eso llamamos orden, que lo es sólo en relación con nuestros deseos o con el conocimiento de alguien que comprendiera la información contenida en ellos.

    Sólo si hay elección hay orden, aunque eso no signifique nada distinto de que algo sea resultado de unas leyes naturales y de un estado de cosas definido, a partir del cual no ocurre todo al azar sino sólo determinados sucesos.

    Por cierto, ¿los creacionistas no han reflexionado acerca de que vamos de una situación de mayor orden a una de mayor desorden? Parece como si el fin del Universo es avanzar hacia el desorden, cosa poco compatible con un diseño o un propósito.

    Los humanos clasificamos las cosas como buenas o malas porque conceptualizamos y categorizamos lo que en otros seres vivos es automático e instintivo. El ñu huye del león sin plantearse ninguna cuestión sino de forma meramente instintiva, probablemente como nosotros saltaríamos al oír un rugido. LO que nos sucedes es que todo eso lo asociamos a lo que sabemos que ocurre y va a ocurrir, como el león dándonos un zarpazo, con lo eso debe de doler...

    Que a eso lo llamemos mal no añade más que un nombre, como el llamar "agua" a lo que bebemos del vaso no añade sino un signo a una serie de imágenes asociadas. Lo interesante es que nosotros incluimos en lo que sabemos de algo lo que hemos conocido por nosotros en otras ocasiones o por otras personas y eso amplía mucho nuestra capacidad de decidir.

    (contesto luego a lo que has respondido)

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  12. sigue->


    Con respecto a lo que llamo ética o a lo que llamas moralidad, también es una cuestión de límites entre conceptos.

    En general, lo restringimos a lo que elegimos y puede producir un bien o un mal a otros o a uno mismo. Clavar un clavo porque sabemos que eso sujeta la pata de la silla a la silla es un acto consciente y que tiene un fin: reparar la silla para sentarme en ella, pero no parece un acto moral sino si lo hago por mi vecina anciana que no podría hacerlo ella misma ¿verdad?

    Pero es cierto lo que dije, y que sólo hay actos morales cuando hay elección consciente, aunque no llamamos acto moral a todo acto consciente conforme a fines.

    Sin embargo los límites siempre son difusos pues un acto consciente implica que preferimos algo a otra cosa en vista de que creemos que una nos beneficia más o nos perjudica menos, aunque sea al nivel de los instintos de buscar lo que nos complace. Y si lo reducimos a lo que hace bien o mal, o gusta o disgusta a otros, tampoco eliminamos del todo lo limites. Lo importante, en cualquier caso, es no confundir lo que hay en cada caso por ambigüedades semánticas.

    Por ejemplo, yo no creo que un régimen dictatorial sea más ordenado que uno democrático y esa falacia de darnos a elegir entre orden y libertad es una puerta que dejamos sin cerrar para los enemigos de la libertad y del orden.

    Una dictadura impone un estado de cosas que es el que interesa al que manda, no a los afectados, por lo que es difícil que los afectados -y perjudicados- lo vean como un orden. Evidentemente lo es en el sentido de que se sigue del deseo del dictador y es previsible dado que sabemos lo que pretende le dictador. Pero que algo sea conforme a los fines del dictador, que sea bueno para él, que sea ordenado en su beneficio, no nos debe impresionar a los demás ni un instante. "Orden", "fin", "bien" sabemos que es relativo a quien elige y por lo tanto, si no hemos elegido y además hemos sido perjudicados, nuestro orden, fin y bien nada tiene que ver con lo que otro nos imponga. Así que totalmente de acuerdo con lo último que escribes.

    Esto es relativismo, Jesús: quién decide, con que fin y con qué consecuencias.

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  13. Jesús:

    "el pensamiento "se reduce" o "consiste en" la cosa esa que hacen nuestras neuronas... pero ¡no tenemos todavía mucha idea de QUÉ es lo que hace"

    Sí. El inconveniente es que tanto hay neuronas haciendo eso cuando veo o cuando oigo y no puedo reducir colores a sonidos. Y cada punto visual ocupa un lugar que excluye a otro, pero los sonidos son simultáneos. Creo que nunca podemos reducir lo que percibimos a lo que es el proceso neurofisiologico o, si no, podríamos definir al ciego lo que es ver y vería.

    Lo que podremos, en todo caso, es estimular tales neuronas de modo que el sujeto verá colores o percibirá otras imágenes sensoriales. De hecho, se hace. Pero, sin un cerebro, todo sería un agitarse de átomos y ondas electromagnéticas.

    Lo dudoso es que se pueda mostrar que hay algo aparte de nuestras neuronas. Las ideas y el carácter se ven muy influidos por una molécula tan pequeña como el etanol, nuestra ansiedad por un psicofármaco, nuestra depresión por otro, nuestra memoria por unas neuronas de menos, un golpe nos aturde, una lesión cerebral nos hace incapaces de dar nombre a las cosas que conocemos. ¿De qué manera algo que no esté en espacio, que sea un objeto físico, podría influir en las neuronas, que son objetos físicos? Los espiritualistas no nos explican por qué si mi alma no es material no siente lo que siente el presidente de Corea del Norte, o eso junto con lo que sienten los restantes miles de millones de humanos. Por qué sólo lo que llega a mis neuronas.

    ¿Y cuando duermo? ¿Dónde queda la conciencia? ¿Y los recuerdos cuando no pienso en ellos? ¿Y mis hábitos que tanto cuesta adquirir como tocar el piano con cierta soltura o pronunciar el ingles con algo de acento british y sin hacer vibrar las erres y confundiendo la b y la v?

    Yo creo que siempre debemos hacernos preguntas sobre lo que está fuera de los limites de lo conocido pues es la naturaleza del pensamiento no respetar límites y así avanzan las ciencias. Pero la diferencia entre investigar y especular es la que hay entre descubrir el rinoceronte o el narval e imaginar el unicornio como un caballo con un cuerno en medio de la frente, sólo que a mucha mayor escala.

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  14. Respondo luego a lo que queda sobre el relativismo.

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  15. Jesús,

    Me debato entre verme como una infección platónica de tu blog, y hacerte una especie de desplante si no contesto a esta entrada. Hemos debatido mucho este asunto, decías hace unos días. Y en una entrada anterior he ofrecido múltiples argumentos a los que no has contestado más que con una expresión ritual de adoración a mí que no he sabido discriminar cuán sincera era. Pero creo, teniendo en cuenta lo hospitalario que es este barco, que no verás de más que conteste una vez más. No obstante, he hecho voto de no contrarreplicar a las posibles réplicas que mi comentario provoque. Así que voy a intentar resumir todo lo que objeto a tu “relativismo” moral.

    Lo cierto es que lo veo como una acumulación de errores, todos del mismo tipo, que podríamos llamar el “reduccionismo peor”.

    -En primer lugar está el reduccionismo natural o intranatural, según el cual lo que realmente hay no son más que montones de átomos. Esto no es más que una tesis metafísica que no has sido capaz de sostener cuando la hemos debatido. Para mantener el hecho de que no podemos dejar de hablar en términos de cuerpos macroscópicos distingues reduccionismo ontológico de epistemológico. Ahora bien ¿cuál es el criterio ontológico, según tú? El más empirista de los criterios que conozco, el de Quine, dice que hay que aceptar como entidades todas aquellas cosas que el lenguaje científico debe usar en variables ligadas. Ahora dinos si la ciencia puede dejar de hablar de perros o personas. No es así. Por tanto, es falso que lo que realmente existe es un montón de átomos.
    La opción es: o no existen en absoluto cosas como animales o personas, y en ese caso debemos dejar de hablar de ellas; o aceptar que de alguna forma, como entidades emergentes o epifenoménicas si quieres, pero irreducibles (al menos hasta que llegue la ciencia final), existen tales cosas. Existen animales y personas, aunque a nivel cuántico sean un cúmulo de estados cuánticos. Y existen propiedades teleológicas de esas entidades, como puede observarse viendo cualquier texto científico que hable de ellas (incluidos tus párrafos evolucionoides).

    -Hasta aquí no hay un lugar directo para el lenguaje ético, sino sólo para el “descriptivo”.
    La ética aparece cuando atendemos a “hechos” como los que se reflejan, por ejemplo, en las siguientes preguntas: ¿es bueno esto? ¿qué deseo hacer? ¿qué debo hacer en esta situación? Son preguntas que todos nos hacemos mil veces al día. Aquí aparece tu Reduccionismo descriptivista, según el cual tales cuestiones no existen realmente, porque no hay “hechos normativos”, sino sólo descriptivos. De forma que la pregunta “¿qué debo hacer?” debe ser reducida a una en que no figure la palabra “debo”, tal como “mi estado cerebral…” o “mi situación biológica…”
    Nuevamente ¿es eliminable el lenguaje ético? No. Otra vez confundes un plano del discurso con otro. Incurres en la falacia genética según la cual explicar cómo sucede algo físicamente reduce o explica completamente su justificación normativa. Pero de nada sirve una explicación física de lo que pasa en ti cuando te planteas una cuestión moral. No podemos eliminar el lenguaje evaluativo y normativo. Decir que no es compatible con el lenguaje científico y objetivo es tan falso como decir que no existen los caballos.

    El reduccionismo descriptivista es tan absurdo aquí como lo es pretender que la validez de los razonamientos matemáticos se reduce a los fenómenos fisiológicos de tu cerebro.
    Si alguien me dice: “sólo crees en la matemática porque tu cerebro…” está diciendo un contrasentido, que vuelve absurda su propia aserción, porque elimina todo criterio objetivo de verdad.

    (Otro reduccionismo típico en ti, solidario de este, es el ontológico, por el cual, por ejemplo, lo mental y lo abstracto no existen, existe el cerebro, etc. Con lo que estarías comprometido a reducir la matemática y la lógica a fisiología, lo cual no puede ser más absurdo, como has oído ya mil veces. Te rogaría que traduzcas todo tu discurso de emociones y deseos a un lenguaje neurológico, o mejor, cuántico).
    (sigue)

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  16. Claro que lo normativo es irreducible a descriptivo, pero no es eliminable ni inconexo con lo descriptivo. Todo el mundo hace evaluaciones morales y las toma por conectadas con las propiedades reales de las cosas. Una forma de decirlo es: lo evaluativo superviene a lo descriptivo.

    De hecho tú utilizas el lenguaje del “debe” perfectamente, tanto en la ciencia (donde aparece el ‘necesariamente’ o el ‘posiblemente’ en cualquier parte) sino en la ética, aunque sólo en el ámbito de los medios (“si quieres x debes hacer y”). Cuando crees en la pócima de Hume, según la cuál no se puede pasar de un “es” a un “debe”, es decir, de un “es así” a “necesariamente es así”, eliminas todo lenguaje modal, incluido el de la ciencia, donde “necesariamente a = a” es lo más natural del mundo. Así que tu problema no debe ser lo normativo, sino lo normativo aplicado a los fines últimos.

    El reduccionismo descriptivista, si pretende ser cierto, tiene que sostener que cada vez que nos planteamos una cuestión moral la debemos traducir a descriptiva.
    Esto es completamente falso. La cuestión ¿debo hacer lo que la biología me obliga a hacer? es relevante.

    Así que, de nuevo, tiene que ser compatible el lenguaje descriptivo con el moral o evaluativo, o con el normativo en general. Cuando describas un teorema matemático o una norma moral

    -De hecho tú haces evaluaciones a diestro y siniestro. Aquí, colocado en este nuevo nivel que tus propias tesis te tenían prohibido, aparece una nueva tesis reductiva: todas nuestras decisiones están causadas por sentimientos o deseos. La razón es esclava (o contable) de las pasiones. Llamemos a esto Sentimentalismo o reduccionismo sentimentalista. Su objetivo, claro, es negar que la Razón diga qué es lo bueno o malo, y se limite a señalar los medios para conseguirlo.

    Este reduccionismo es tan falso como los anteriores. Ante la pregunta “¿qué debo hacer?”, contestar “lo que deseo” es o una tautología o una falsedad manifiesta. Es una tautología si por deseo entiendes lo mismo que voluntad, la cual puede elegir libremente, de acuerdo a razones. Pero si por deseo entiendes una determinación psicológica por la cual la volición no hace más que afirmar lo que dice el sentimiento, no hay nada más falso, porque la pregunta pertinente siempre, la que da lugar precisamente al conflicto moral (y no a una simple evaluación económica de medios) es ¿debo hacer esto aunque lo “desee” o me apetezca? El sentimentalismo recurre normalmente aquí a decir: pero si no estuviésemos motivados por el sentimiento de respeto hacia la ley moral que sea, no la respetaríamos. Esto es claramente una inversión del orden de causa y efecto, porque lo que hay que preguntarse es por qué tenemos ese sentimiento de respeto hacia tal cosa. Como tesis psicológica es manifiestamente falsa, porque cualquiera tiene la experiencia de hacer con un fuerte sentimiento de desagrado o disgusto lo que cree que debe. Pero supongamos que se probase que un sentimiento precede siempre a una volición. ¿Qué se prueba con eso? Si tú supieses que lo que haces lo haces totalmente determinado por tus sentimientos ¿dejarías de hacer evaluaciones morales, en las que se presupone siempre la libertad? No puedes hacer tal cosa sin dejar de tener voliciones. No puedes decir simplemente: puesto que son los sentimientos los que mandan, dejémonos llevar. Nuevamente confundes dos planos, el psicológico y el moral.

    (Aquí corres la tentación de volver al reduccionismo biológico y decir: es que la evolución nos ha hecho así. ¿Y qué? No estamos hablando de cómo ha sucedido, sino de cómo evaluamos tal cosa. Si es fruto de la evolución que creamos buenas tales cosas, entonces es que es natural que las creamos. Pero también ocurre que nos planteemos: ¿debo querer tal cosa, aunque fomente la supervivencia?)

    Todas estas tesis filosóficas son además perniciosas moralmente, porque se presentan como una justificación del irracionalismo moral, como ya te he dicho en otras ocasiones.

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  17. Así que, según tú:

    a) no existen realmente personas, sino montones de átomos… aunque, en algún sentido, podemos hablar de ellas, qué le vamos a hacer.

    b) No existen realmente fenómenos psíquicos, sino sólo reacciones químicas en el cerebro… aunque, podemos seguir usando el lenguaje mentalista, qué le vamos a hacer.

    c) No existen realmente cosas universales sino sólo trozos de espacio-tiempo… aunque tenemos que seguir hablando de números y otros conceptos que sirven para indefinido número de eventos reales.

    d) No existen realmente hechos evaluativos, sino sólo descriptivos… aunque podemos seguir hablando de qué querría, qué debo hacer…

    e) No existen realmente motivos racionales para los deseos. Cuando me duele pensar que cada siete segundos muere un niño de hambre, no me duele porque sea objetivamente malo, sino que lo considero malo porque me duele. ¿Por qué me duele? Porque me duele. Si en lugar de eso me alegrase sería tan racional como lo soy doliéndome, porque ni existen personas, ni existen evaluaciones o normas ni hay razones para los sentimientos.


    Según el racionalismo y objetivismo moral:

    a) Existen realmente entidades con propiedades teleológicas y consciencia. La consciencia es irreducible a mecánica.

    b) Existen cuestiones valorativas y normativas, del tipo ¿qué debo hacer?, que presuponen tanto la objetividad de las cualidades axiológicas como la libertad del sujeto al evaluarlas.

    c) Las propiedades axiológicas no son naturales, pero supervienen a las naturales, es decir, que dadas dos situaciones naturales idénticas no pueden corresponderles propiedades morales diferentes.

    d) Las evaluaciones morales son racionales, es decir, están sujetas a condiciones de universalidad, tanto en los medios como, sobre todo, en los fines.

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  18. Jesús:

    No creo que tenga ningún sentido decir que las cosas son buenas o malas en sí mismas, como no lo sería decir que son mayores o menores en sí, cercanas o lejanas en sí y anteriores o posteriores en sí. Sólo lo son en cuanto relacionadas con algo que es medido, situado o sucedido.

    Pero el motivo para no creerlo es que quien habla de cosas buenas en sí no lo deja ahí sino que pasa inmediatamente a postular que eso es norma de nuestro comportamiento, con lo cual lo que es algo en sí se convierte en algo en relación con nosotros.

    Cuando vemos algo decimos que es verde o redondo o caliente porque hay operaciones que se pueden asociar a esa descripción verbal. Si alguien me pregunta si una tarjeta es de algún color y respondo que verde, la marca y la guarda en un saco con tarjetas no marcadas y de diferentes colores,s e trata de comprobar si yo puedo identificar la tarjeta por el color y no por el rótulo, accesible en el experimento sólo para el controlador de los resultados (incluimos un doble ciego). Y por eso procedimiento puedo identificar las tarjetas verdes, las que huelen a rosa o las que tienen alguna otra cualidad objetiva.

    ¿Puedo diseñar un experimento para determinar tarjetas buenas? Mi tesis es que NO.

    Puedo diseñar tarjetas con círculos verdes y rojos de manera que puedo ver que tener círculos no va ligado a que sean verdes, pero no puedo diseñar un experimento en que la bondad de algo no vaya asociada a algo descriptible y que no incluya la bondad. Imaginemos no tarjetas sino videos en los que registramos acciones porque -y esta es una clave de la cuestión- ¿hay cosas buenas o sólo hechos buenos? ¿Y por qué?

    Veremos que no podemos determinar si algo es bueno o malo salvo porque califiquemos así otras características de la acción. No percibimos lo bueno o lo malo sino que calificamos así a otras cosas que percibimos y observamos y lo bueno o malo es algo que sentimos como emoción, como valoración, como cualidad de las cosas.

    Pero, además de todo eso, si lo bueno o lo malo fuera algo de las cosas o coincidente con otra cualidad de manera necesaria como el calor extremo y el dolor van asociados ¿por qué no se detiene ahí la cosa sino que implica, al parecer, nuestra acción? Quizá porque lo bueno o lo malo sólo es un termino de valoración de nuestras opciones al escoger y no algo intrínseco a las cosas o los actos de manera independiente de que alguien haga una elección que lleve a un resultado valorado.

    Algo será bueno para mí y malo para otro, como algo está cerca de mí y lejos de otro. Es contradictorio decir que algo es verde y de color no verde pues el color es algo de la cosa, supuesto un punto y un momento determinados. Pero no es contradictorio decir que algo es grande y pequeño si es más pequeño que el jardín de mi tía pero más grande que el casco de mi sobrino.

    Del mismo modo algo es bueno para A y malo para B si podemos decir que bueno y malo son cosas que se dicen en relación con A y B. Y parece claro que todo lo que expliquemos de la conducta humana consciente y moral -tomo nota de la aclaración anterior- se puede reducir a las elecciones individuales conforme a fines individuales. Si es así, que lo es, podremos decir a los que hablan de fines y bienes absolutos que hablan sin dar sentido a sus palabras.

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  19. Sursum:
    esto supone avanzar en una hipótesis que tengo pero que no he desarrollado, y no me atrevo a comentarla en voz muy alta. Mi opinión es que el problema de la "reducción" de lo mental a la actividad de las neuronas es fácil: cuando describimos la actividad de las neuronas "en tercera persona", no estamos describiendo las neuronas COMO SON EN SÍ MISMAS, sino como se nos manifiestan en la experiencia (p.ej., en este espacio tridimensional, que es, tal vez, creación psicológica nuestra); o sea, nos imaginamos PERCIBIENDO las neuronas, y claro, no PERCIBIMOS ningún "pensamiento" ni "experiencia" en ellas.
    En cambio, nuestra "experiencia mental" (los fenómenos) consisten en la actividad de las neuronas TAL COMO ESTA ACTIVIDAD ES EN SÍ MISMA (no "tal como nos la representamos").
    Si este modo de describirlo es correcto, lo ÚNICO necesario (y posible) para "explicar" la conciencia y sus detalles es ENCONTRAR una correlación entre COSAS QUE PODEMOS OBSERVAR QUE LES PASAN A LAS NEURONAS, por un lado, y NUESTRAS EXPERIENCIAS SUBJETIVAS.
    .
    Cuando se me ocurrió esto, hace veinte años o así, lo llamé "neurofenomenología" (o sea, los fenómenos subjetivos ES COMO SON las neuronas al producirlos). Después, he visto que el término está en uso, aunque no sé si será para designar lo mismo.

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  20. JA:
    "no hay más que montones de átomos"; ¿y qué más hay? Además, no sólo hay átomos (de hecho, los átomos ya son AGREGADOS de otras entidades más pequeñas); también hay BOSONES (que no forman parte de los átomos; los más importantes son los fotones), NEUTRINOS, y, más relevante, campos electromagnéticos y gravitatorios. Yo no digo que SÓLO HAYA MATERIA, sino que hay MATERIA QUE INTERACCIONA CON OTRA MATERIA SEGÚN FUERZAS FÍSICAS, y no hay nada más
    .
    Si esta tesis es falsa, hay una forma facilísima de mostrarlo: ENSÉÑAME algo REAL (no imaginario) que no consista en elementos materiales organizados mediante FUERZAS físicas de alguna manera.
    .
    El problema es que, incluso si me consigues mostrar eso, es IMPOSIBLE que eso actúe sobre la materia, porque los átomos, los jodíos, tienen la manía de NO MOVERSE más que por la fuerza que ejercen sobre ellos los campos creados por otros átomos (que, además, los jodíos, tienen la manía de no crear campos MÁS QUE EN FUNCIÓN DE LA POSICIÓN que ocupan).

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  21. Además, POR SUPUESTO que las personas, los cuernos, y LAS MOLÉCULAS DE AGUA, son "entidades emergentes", que pueden describirse mediante PROPIEDADES EMERGENTES. Pero lo que esto quiere decir es que, aunque SE DERIVAN de las propiedades físicas de sus componentes, NOSOTROS NO PODEMOS (o puede que no podamos) reproducir esa derivación en nuestros cálculos (por motivos ÚNICAMENTE de complejidad matemática), y entonces no nos queda más remedio que aceptar esas propiedades como un DATO.
    .
    Algunos "torbellinos" pueden describirse mediante conceptos teleológicos (el corazón late PARA bombear la sangre), pero eso no quiere decir (o sea, no IMPLICA) que esos torbellinos EN SÍ MISMOS (además de NUESTRA DESCRIPCIÓN de ellos) estén organizados por algo así una CAUSALIDAD FINAL objetivamente existente:
    no, CADA átomo del corazón y de la sangre se mueve EXCLUSIVAMENTE por el empujoncito que le dan sus vecinos, debido a las leyes mecánicas y electromagnéticas, y ocurre que LOS BICHOS QUE CASUALMENTE TUVIERON CORAZONES QUE LES PERMITÍAN PROCREAR MÁS, pues... procrearon más. Insisto en lo que he dicho algunas veces: no es que el darwinismo nos demostrara que no existen las causas finales, es que, como la FÍSICA había demostrado que no existen las causas finales (salvo en el incontrastable sentido de que "el universo como un todo, y sus leyes, han sido diseñadas para que este lápiz esté ahora a mi lado", o algo así), el darwinismo resulta que es la ÚNICA EXPLICACIÓN CONOCIDA de cómo una MATERIA que sólo responde a LEYES FÍSICAS NO TELEOLÓGICAS, puede organizarse de tal modo que dé lugar a entidades A LAS QUE RESULTA ÚTIL DESCRIBIR EN TÉRMINOS TELEOLÓGICOS.
    .

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  22. Y dale: yo no pretendo ELIMINAR EL LENGUAJE ÉTICO, ni las cuestiones éticas. Lo que pretendo es:
    a) EXPLICAR cómo es posible que los nietos de un chimpancé se formulen esas cuestiones,
    b) EXPLICAR qué pueden SIGNIFICAR, y
    c) explicar cómo RESPONDERLAS.
    .
    "¿Debo aceptar este trabajo, aunque ello suponga alejarme de mi familia?". ¿Qué me estoy preguntando cuando me pregunto ESO? Pues me estoy preguntando QUÉ EMOCIÓN O SENTIMIENTO MORAL PRODUCIRÁN EN MÍ (y en los otros, en la medida en que eso afecte a mis emociones morales) LAS CONSECUENCIAS DE CADA POSIBLE DECISIÓN QUE TOME. Cuando digo "no debo hacer esto", lo que QUIERO DECIR es "hacer esto provoca en mí una sensación de culpabilidad, o al menos, de rechazo moral". Tú quieres decir ESTO, igual que yo, PERO ADEMÁS, añades un significado, que es el que yo creo que (porque NO SIRVE PARA MEJORAR LA RESPUESTA QUE MI TEORÍA DA A LAS TRES PREGUNTAS, a, b y c).

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  23. Lo que pasa en nuestro cerebro no explica, ni puede explicar, la VALIDEZ de una demostración matemática, ¡obviamente! Pero lo que pasa en nuestro cerebro es LO ÚNICO QUE PUEDE EXPLICAR por qué tú CREES en dicha validez (a veces acertando, y otras equivocándote).
    .
    Lo que estoy defendiendo aquí es que la moral NO REQUIERE un concepto de "validez objetiva" como las matemáticas, y como en el conocimiento empírico. Los mecanismos que provocan en nosotros el sentimiento de CREENCIA (tanto la percepción como el razonamiento) han evolucionado haciendo que, en general, si tendemos a creer X (al menos en circunstancias en las que X es fácilmente contrastable), SUELE SER VERDAD X (la ciencia aprovecha el uso de LOS MECANISMOS MÁS FIABLES de entre todos esos). Pero nuestros mecanismos de generación de SENTIMIENTOS MORALES no han tenido que ADAPTARSE a "verdades morales universales", sino que CUALQUIER MECANISMO de generación de dichos sentimientos que permitiera que nuestros antepasados siguieran procreando, valía (obviamente, NO TODOS LOS MECANISMOS POSIBLES habrían valido igual, pero NO SÓLO EL QUE TENEMOS es el único que habría valido).
    .
    Y con respecto a tu siguiente comentario: de nuevo insisto en que yo no pretendo ELIMINAR el lenguaje normativo, sino EXPLICAR CÓMO FUNCIONA, POR QUÉ FUNCIONA COMO FUNCIONA, y usar esas respuestas para USARLO LO MEJOR POSIBLE ("mejor", claro, en el sentido en el que MIS SENTIMIENTOS MORALES me dicen que es mejor).
    .

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  24. ¿No es cierto, Zamora, que la potencia de una teoría se pone a prueba por su capacidad de predecir acontecimientos? En tal caso, una visión puramente mecanicista de la consciencia (y de tantísimas otras cosas), es totalmente ciega e impotente (la cual no la solucionaría ni la viagra en dosis de caballo). El comportamiento de las personas –o ciertos comportamientos- se puede predecir en algún grado considerable a partir de ciertas teorías psicológicas, pero no mirando los átomos de los individuos: y no sólo porque sea materialmente imposible esto último.

    Tú, Zamora, -como cualquiera de nosotros- tiene una teoría de la mente propia y ajena. Y es esa teoría la que utilizas a diario para intentar predecir el comportamiento de los demás. Al cruzarte por la calle con cuatro muchachos con la cabeza rapada y lustrosas botas militares, ¿se te ocurrirá gritar, por ejemplo: “en España hay sitio para negros y sudamericanos”? Me apostaría lo que fuera a que no dirías ni mu. ¿Miraste la posición de cada uno de los átomos de esos tipos para prever o imaginar cuál sería su respuesta? Evidentemente no. Más bien tuviste en cuenta entidades psicológicas irreductibles a la danza atómica. Y así, con todo lo demás. Huelga decirlo: ni tú -ni nadie- te conduces en esta vida haciendo cálculos atómicos.
    O dime tú qué haces para prever la conducta ajena a base de reduccionismo atómico.

    Saludos.

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  25. JA:
    sigo, y te cito; dices según tú: a) no existen realmente personas, sino montones de átomos… aunque, en algún sentido, podemos hablar de ellas
    Eso es ROTUNDAMENTE FALSO. Yo no digo que no existan las personas, o que no exista el agua. Digo que existen las personas y el agua, y que ambas cosas SON ciertas formas que tienen las moléculas de enredarse unas con otras

    b) No existen realmente fenómenos psíquicos, sino sólo reacciones químicas en el cerebro… aunque, podemos seguir usando el lenguaje mentalista
    Idem. Yo no soy "eliminativista". Lo que digo es que los fenómenos psíquicos SON (o "supervienen") a las reacciones químicas de nuestro cerebro. Hay MUCHAS cosas que pasan en nuestro cerebro que NO SON fenómenos psíquicos (los procesos inconscientes), y otras que SÍ LO SON. Ciertas configuraciones de actividad neuronal CONSTITUYEN fenómenos psíquicos, y otras no.

    c) No existen realmente cosas universales sino sólo trozos de espacio-tiempo… aunque tenemos que seguir hablando de números y otros conceptos que sirven para indefinido número de eventos reales.

    No he abordado EN ABSOLUTO la cuestión de la existencia de "cosas universales". En cualquier caso, de existir, no existen COMO COSAS FÍSICAS, que es de lo que sí he estado hablando. Por otro lado, nuestra mente tiene, entre otras muchas capacidades, la de CREAR, APRENDER Y MANIPULAR CONCEPTOS; no es una capacidad cognitiva MÁS misteriosa que la de ser capaz de oler, aunque seguramente es más compleja. Lo importante de los conceptos no es que sean "universales", sino si las REPRESENTACIONES COGNITIVAS que fabricamos con su ayuda (y en particular, las CREENCIAS a las que llegamos) son ADECUADAS o no a los fines (biológicos y psicológicos) para los que los utilizamos ("fines", por supuesto, entendido en el casto sentido darwinista, sin contaminación de causas finales aristotélicas incompatibles con la mecánica racional). Lo importante de mi capacidad de oler es que las DISCRIMINACIONES perceptivas a las que dan lugar mis sensaciones de olor, se correspondan lo suficiente con las peculiaridades de mi entorno, para no hacerme confundir la presencia de un tigre con la de mi amada. Los conceptos SIRVEN para lo mismo: para hacerme creer un enunciado empírico o matemático SI Y SÓLO SI dicho enunciado es verdadero. Sobra decir que NO HAY NINGUNA GARANTÍA de que TODOS nuestros conceptos nos van a "funcionar bien" en este sentido SIEMPRE y NECESARIAMENTE: el concepto de "flogisto", el de "gabacho", y el de "conjunto de todos los conjuntos" les puede parecer a algunos que son "adecuados", pero al intentar desarrollarlos (o sea, sacar consecuencias a partir de ellos y contrastarlas), se vio que no. NINGÚN concepto viene con "garantía de por vida".

    d) No existen realmente hechos evaluativos, sino sólo descriptivos… aunque podemos seguir hablando de qué querría, qué debo hacer…

    Existen hechos evaluativos en el sentido de hechos que consisten en que Fulanito evalúa algo. Lo que NO ES NECESARIO es presuponer que ALGUNOS criterios de evaluación MORAL son absolutamente válidos, con independencia de los SENTIMIENTOS MORALES de la gente.

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  26. e) No existen realmente motivos racionales para los deseos. Cuando me duele pensar que cada siete segundos muere un niño de hambre, no me duele porque sea objetivamente malo, sino que lo considero malo porque me duele. ¿Por qué me duele? Porque me duele. Si en lugar de eso me alegrase sería tan racional como lo soy doliéndome, porque ni existen personas, ni existen evaluaciones o normas ni hay razones para los sentimientos.

    ¡ATENCIÓN, FALACIA!: Yo admito lo primero (con ciertos matices), pero NO POR LA RAZÓN QUE TÚ DICES ("porque no existen personas, etc."), pues ya te he dicho que sí creo que existen las personas y las evaluaciones. El matiz es que YO SÍ CREO QUE EXISTEN RAZONES para muchas evaluaciones morales (tenemos que razonar UN MOGOLLÓN para hacerlas, para saber si están en mutua contradicción, etc.); lo que digo es que no existen RAZONES ÚLTIMAS, en el sentido de "razones -o sea, PREMISAS de un argumento moral- cuya verdad se pueda descubrir usando SÓLO la razón y NO el sentimiento moral. Si los humanos hubiéramos desarrollado un sistema de reproducción como el de los peces, de modo que engendráramos MILLONES de huevos fecundados, y los echáramos al mar, y a los niños los recogiéramos y acogiéramos cuando salieran andando por las playas por sus propios medios, después de haber sido consumidos por los depredadores 999 de cada mil (y hasta nosotros los pescáramos habitualmente y nos los comiéramos), pues en ese caso, NO CONSIDERARÍAMOS UN CRIMEN matar a esos niños-peces.

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  27. JA, sigo copiando, y de paso contesto a Raus, que pregunta por lo mismo:
    .
    a) Existen realmente entidades con propiedades teleológicas y consciencia. La consciencia es irreducible a mecánica.

    Claro que existen realmente entidades con propiedades teleológicas (los bichos que tienen deseos; los que no los tienen, o las partes de esos bichos que no dependen de sus deseos, son solo "aparentemente teleológicas", es decir, se pueden explicar por la selección natural). Y claro que existe la consciencia (en el sentido de que ciertos hechos consisten en que Fulanito, o el Conejo Cejo, es consciente de tal o de cual cosa). ¡Claro que la consciencia es 'irreducible' a la mecáncia! Pero hay que distinguir reducción ONTOLÓGICA y reducción EPISTEMOLÓGICA. La consciencia se reduce ONTOLÓGICAMENTE a la mecánica en el sentido de la superveniencia que dices más abajo: DADA cierta configuración de la materia, y DADAS las leyes físicas que gobiernan el comportamiento de esa materia -o sea, la mecánica-, esa materia tendrá tales y cuales propiedades. El HECHO de que yo me dé cuenta de que está sonando la música se produce SI Y SÓLO SI se dan ciertas configuraciones MECÁNICAS de la materia de mi cerebro (no es una relación uno-a-uno: muchas configuraciones distintas pueden dar lugar a la misma expereriencia consciente, aunque experiencias conscientes DISTINTAS no pueden corresponder a UNA misma configuración de la materia).
    Pero lo que PODEMOS SABER sobre la consciencia (igual que lo que podemos saber sobre los fluídos) NO LO PODEMOS DEDUCIR de las leyes de la mecánica (por razones matemáticas que tienen que ver, por un lado, con la COMPLEJIDAD de las ecuaciones involucradas, y por otro lado, por la INCOMPLETUD involucrada por los lenguajes formales necesarios para describir las ecuaciones de la mecánica; bueno, y hay una tercera razón: que las leyes de los "componentes" tampoco las conocemos con absoluta precisión y completud). Dicho de otra manera, si existiera Dios, él SÍ que podría deducir las propiedades de un AGREGADO conociendo las propiedades que rigen el comportamiento de sus partes, pero NOSOTROS no podemos: así que no nos queda otra que INTENTAR ENTENDER el agregado a partir de CONCEPTOS inventados ad hoc para categorizar sus propiedades y relaciones tal como las experimentamos "a nivel macroscópico", por así decir. Yo soy MUY liberal con respecto a estos conceptos: CUALQUIER juego de conceptos (como juego de herramientas) me sirve, siempre que me permita hacer predicciones; lo que ocurre es que, como decía en un comentario anterior, NINGÚN SISTEMA DE CONCEPTOS VIENE CON GARANTÍA DE POR VIDA. En particular, el lenguaje "mentalista" es utilísimo, pero tiene sus límites, y SEGURO que representa muy mal muchas cosas de la mente; que no tengamos otro MÁS ÚTIL no quiere decir que SEA INEVITABLEMENTE ÓPTIMO, ni, sobre todo, que sea NECESARIAMENTE CORRECTO como un descripción de las "clases naturales" o "tipos de entidades" que REALMENTE suceden en la mente humana.

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  28. b) Existen cuestiones valorativas y normativas, del tipo ¿qué debo hacer?, que presuponen tanto la objetividad de las cualidades axiológicas como la libertad del sujeto al evaluarlas

    Si quieres, me copio esto cien veces con buena letra..., pero no he visto ninguna DEMOSTRACIÓN de que sea verdad. CREER esto es el TÍPICO EJEMPLO de lo que yo llamo un "sentimiento moral de los que se tienen porque sí".

    c) Las propiedades axiológicas no son naturales, pero supervienen a las naturales, es decir, que dadas dos situaciones naturales idénticas no pueden corresponderles propiedades morales diferentes.

    Eso digo yo. Pero que "X tiene tal o cual propiedad axiológica" lo EXPLICO yo como "X produce tales o cuales sentimientos morales en el sujeto Y", y a su vez, ESTO, es lo que "superviene" a las propiedades físicas de X y de Y.

    d) Las evaluaciones morales son racionales, es decir, están sujetas a condiciones de universalidad, tanto en los medios como, sobre todo, en los fines.

    ¿Qué quieres decir con lo de "ser racional, ES DECIR, estar sujetas a condiciones de universalidad"? ¿Que CUALQUIER ser pensante, si estuviera EN LAS MISMAS CIRCUNSTANCIAS, tendría que llegar a la misma conclusión? Esto, o bien es una tautología, o bien es falso. Si por "las mismas circunstancias" quieres decir las MISMAS circunstancias... ¡pues claro! Si estuviera en LAS MISMAS circunstancias, o sea, si la situación fuera IGUAL ÁTOMO-POR-ÁTOMO, no le quedarían más huevos que llegar a la misma conclusión, porque el llegar a esa conclusión SUPERVIENE a la configuración atómica de la situación.
    Si por "las mismas circusntancias" quieres decir "las mismas circunstancias RELEVANTES", entonces ya tienes en tu casa el demonio del relativismo, porque ¿cómo decidimos qué circunstancias son relevantes y cuáles no?
    .
    Por otro lado, llevo veintiocho años intentando que alguien me DEMUESTRE cómo se puede "universalizar" un fin de manera que sea LÓGICAMENTE INEVITABLE hacerlo así (o sea, que el argumento que me dé sea un argumento sin ningún defecto LÓGICO). Pero sigo esperando.

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  29. A ver, creo que es mi turno de réplica.

    Jesús (y Jose Luis), vale, puedes llamar relativismo a tu teoría en base a las razones por ti expuestas pero lo importante es responder si cabe una argumentación empírico/racional para la etiquetación moral.

    No sé si estás o estáis de acuerdo con lo que digo así que veremos si hay réplica vuestra o de quien sea. Sermoneo, pues:

    Si cabe que si a un zóologo estraterrestre se le pregunte por si sienten repulsión moral los humanos al incesto y aquel pueda responder de forma científica (apelando a la lógica evolutiva, a registros antropológicos, etc) entonces estamos en que los juicios morales hechos por cualquiera de cualquier modo no tienen el mismo valor.

    Si por el contrario el extraterrestre debe decir que dependerá de cada individuo entonces ningún juicio morales tiene más autoridad que otro.

    Yo voto por el primer caso porque creo en una naturaleza humana enraizada en lo biológico.

    Se dice:
    En el caso de los juicios morales SÓLO EXISTEN NUESTRAS OPINIONES, no existen "hechos" que hagan VERDADERAS O FALSAS esas opiniones.

    Bueno existe primeramente el hecho biológico sobre el que sustentar nuestras opiniones, el decir yo siento u opino esto porque tal o cual gen me obliga a sentirlo, porque, en suma, no elegimos quienes somos.

    Siguiendo con la lógica del texto del post estaremos de acuerdo que para un ser humano tan natural le es la repulsión y tan elegible como a dos moléculas de hidrogeno enlazadas con oxígeno ser una sustancia líquida a temperaturaras entre los 0 y los 100 grados.

    Yo creo que si no queda claro lo mejor y más ilustrador es recoger la perspectiva en tercera persona (de un extraterrestre, pongamos) y ver como la idea de una ciencia moral surge espontáneamente de forma que lo que nosotros llamamos juicios normativos, ellos considerarán juicios descriptivos de nuestra naturaleza.

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  30. Héctor:
    no sé qué quieres decir con "si cabe una argumentación empírico/racional para la etiquetación moral".
    .
    Creo que el aspecto definitivo, que no he mencionado en la entrada, es que otros seres inteligentes NO TENDRÍAN POR QUÉ TENER NADA REMOTAMENTE PARECIDO A LO QUE NOSOTROS LLAMAMOS "EMOCIONES MORALES"; es como si fueran sordos, y quisiéramos explicarles lo que es la música, y por qué algunos prefieren Beethoven y otros a los Chichos, unos la irritante música tradicional china y otros el gregoriano.
    .
    Los extraterrestres podrán averigüar DESCRIPTIVAMENTE qué es la música (la pueden detectar con aparatos -como nosotros detectamos la radiactividad-, pero no OÍRLA) y averigüar también CÓMO Y POR QUÉ reaccionamos nosotros a ella como reaccionamos. Pueden averigüar, e incluso PREDECIR, qué le va a gustar a cada uno, y por qué. Pero eso a ellos les deja "completamente fríos". Una cosa es saber que "fulanito APRUEBA X" y otra cosa es hacer la inferencia, "puesto que fulanito aprueba X, X tiene algo en sí mismo por lo que YO debería aprobarlo" (que es en lo que consistiría reconocer la "autoridad" de las evaluaciones morales).
    .
    No debes confundir el hecho que CAUSA que fulanito piense "X es valioso" (o "X es de bronce"), con el hecho que HACE VERDADERO -o falso- el pensamiento de X. Cuando digo que, en el caso de los juicios morales, no hay hechos que hagan verdaderos o falsos nuestros juicios morales, lo que quiero decir no es que haya hechos QUE CAUSEN nuestros juicios (obviamente, los hay), sino que nuestros juicios morales NO ESTÁN CON NINGÚN HECHO EN LA MISMA RELACIÓN en la que los juicios fácticos están con los hechos que les hacen verdaderos o falsos.

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  31. Pero yo ponía el ejemplo de los extraterrestres precisamente para enfocar la filosofía moral en tercera persona y no en primera, no hablaba de moral universal sino de moral humana, de lo que los humanos consideran bueno o malo y desde la perspectiva, insisto y recomiendo, de un extraterrestre.

    Por lo demás esta frase hay que cogerla con cuidado:
    No debes confundir el hecho que CAUSA que fulanito piense "X es valioso" (o "X es de bronce"), con el hecho que HACE VERDADERO -o falso- el pensamiento de X.

    La reformulo de este modo:
    No debes confundir el hecho que CAUSA que fulanito vea a X verde, con el hecho que HACE VERDADERO la verdosidad de X.

    A lo que respondería que el hecho que HACE VERDADERO la verdosidad de X es creado estrictamente por nuestra neurobiología -si lo dudas pregúntaselo a un daltónico- pero esto no invalida el juicio valorativo y objetivo de que fulanito al ver X verá su verdosidad si es una persona normal.

    Otro tanto se puede hacer con, y decir de la moral y me refiero a poder decir que asociado a una acción X hay la percepción de verdosidad, digo, de repulsión o satisfacción moral dada nuestra particular naturaleza y poco importa que el objeto X no sea en sí mismo verde, ¡perdón!, quiero decir que poco importa que la acción X sea en sí misma mala o buena.

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  32. Héctor:
    o no te entiendo, o no me entiendes.
    No tengo NADA que objetar a la DESCRIPCIÓN EN TERCERA PERSONA de los procesos que conducen a nuestras experiencias valorativas. Lo que digo es que ENTENDER Y ACEPTAR ESOS HECHOS no implica en absoluto RECONOCER que las valoraciones que aparecen en esos hechos "tienen autoridad moral" sobre el que está observándolas "desde fuera".
    .
    Con respecto a lo otro, es obvio que, si nuestro sistema cognitivo funciona de manera normal, ALGUNOS hechos SUELEN causar en nosotros el juicio de que dichos hechos son verdaderos. Pero yo me estoy refiriendo a la DIFERENCIA CONCEPTUAL entre "el hecho que CAUSA mi juicio A" y "el hecho que haría verdadero mi juicio A". ¡Claro que EN CIRCUNSTANCIAS "NORMALES" ambos hechos PUEDEN ser el mismo! Pero a lo que quiero que dirijas tus tiernas neuronas es a la cuestión de que se trata de DOS TIPOS DIFERENTES DE RELACIÓN ENTRE HECHOS Y JUICIOS (mi padre puede ser mi jefe, pero "ser mi padre" no es lo mismo que "ser mi jefe"). Una cosa es la relación que tiene un hecho con mi juicio A (que puede ser verdadero o falso, tautológico o contradictorio, absurdo o no) como CAUSA de ese juicio, y otra coas es la relación que tiene ESE MISMO u OTRO hecho con mi juicio A COMO CONDICIÓN NECESARIA Y SUFICIENTE de la verdad de ese juicio. Esto es especialmente VISIBLE en el caso de los juicios sobre el futuro: si yo digo "el año que viene el Madrid ganará la liga", entonces ME ADMITIRÁS que el hecho de que la vaya a ganar no es la CAUSA de que yo ahora lo crea.
    .
    La primera relación (causal) es una relación FÍSICA (o biológica, o natural). La segunda es una relación SEMÁNTICA.
    .
    Y lo que digo es que los hechos que CAUSAN que tengamos ciertos o creencias morales NO SON hechos que hagan verdadero o falso el CONTENIDO de esas creencias (no "que hagan verdadero o falso EL HECHO de que tengamos esas creencias").

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  33. Hola

    No he leído los comentarios y pido perdón si trato temas que ya se hayan tratado, solo quiero expresar mi opinión sobre el post.

    Quizá que soy amante de simplificar el problema lo más posible; pero en cuanto a la primera parte tengo que decir que nuestra visión del mundo está limitada por la forma que tenemos de conocerlo. Obviamente ni el meteorito ni el termitero son en modo alguno el mismo cuando pierde un solo gramo el primero o cuando pierde una termita el segundo. Pero eso es algo que escapa a nuestra percepción. El conocimiento nos saca un poco de este pozo de ignorancia porque obviamente no tiene la misma visión del monte un botánico, que un geólogo, que un servidor que solo pudiese ver rocas y plantas sin dar más detalle.

    En cuanto a la segunda parte tengo una visión bastante "naturalista" de lo que implica la moral. Porque todos los "beneficios" con los que la naturaleza nos dota y nos hacen estar mejor adaptados tienen su sentido. Somos gregarios en muchos aspectos (incluido el ideológico) porque nos resulta beneficioso y nos diferenciamos de los animales en el único sentido en que somos conscientes de ello y por tanto podemos cambiar las pautas (aunque dependiendo de la rigidez de nuestra moral esto sea mas o menos difícil).

    Un saludo.

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  34. Bueno ya que nadie sigue la vez me cuelo.

    No nos entendmos Jesús pero por eso podemos discutir y matar el tiempo así que no lo lamentemos.

    Para el marciano lógicamente los hechos que provocan la moral humana no le sirven como argumento de autoridad para ellos, los marcianos pero eso no nos preocupa sino si los hechos morales que descubren los extraterrestres surgen de una práxis científica y son normativos para los humanos.

    Con el marciano se ve que nuestros juicios normativos, exclusivamente normativos para nosotros, son descriptivos de nuestra naturaleza para todos. Ese es el quid que quiero iluminar.

    La primera relación (causal) es una relación FÍSICA (o biológica, o natural). La segunda es una relación SEMÁNTICA..

    ¡Vaya! Justo pensaba lo mismo lo que pasa es que no quería liar el debate.

    Diré, grosso modo, que la dimensión semántica no es más que aquella que se da cuando un observador es capaz de describir las conductas interactivas habidas entre dos organismos como si el significado que él asume que ellas tienen para los participante determinasen el curso de tales interacciones habiendo sido hecha entonces dicha descripción en términos semánticos.

    Creo que ahora se ilumina esta frase:

    los hechos que CAUSAN que tengamos ciertos o creencias morales NO SON hechos que hagan verdadero o falso el CONTENIDO de esas creencias.

    Sí que lo hacen en la medida en que el contenido de dichas creencias morales sobre los humanos, de asumirse como ciertas, sirven para describir las conductas interactivas habidas entre dos organismos (humanos) de forma tal que es la misma que tienen los participantes que determinan el curso de las interacciones que se pretenden describir.

    Supongo que todo depende de lo que tú consideras que hace verdadero un juicio.

    En cualquier caso, el apelar a las terceras personas evita precisamente el hecho de preocuparnos por la semántica de un juicio.

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  35. Juanma, muchas gracias po rtu comentario, con el que coincido en su mayor parte.
    Tan sólo querría precisar que hay una circularidad en decir que "lo que la naturaleza hace que sea BUENO para nosotros es lo que nos BENEFICIA", pues en el concepto de "beneficiar" ya entra lo de "ser bueno". Lo importante es darse cuenta de que "lo que nos da la naturaleza" (como dice el oso Baloo) no nos lo da CON LA INTENCIÓN de "beneficiarnos": simplemente, somos descendientes de bichos que tuvieron la SUERTE de tener características que les permitieron TENER MÁS HIJOS (no "ser más felices").

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  36. Héctor:
    la MAYORÍA de la gente, cuando dice "X es malo" lo que quiere decir es alguna de estas dos cosas (o las dos):
    a) X ES PECADO (o sea, ha sido explícitamente prohibido por Dios),
    b) NADIE debería hacer X.
    .
    Lo que yo te digo es que el marciano podría usar su conocimiento sobre nuestra biología y psicología para predecir qué cosas nos parecerán malas, en qué casos las haremos, etc., pero TODO ESO NO LE LLEVA A ACEPTAR ni a ni b. Eso es lo que yo quiero decir. Lo que AÑADAS a eso (como "zoología hecha por marcianos con animales terrestres, entre ellos los humanos"), pues lo puedo compartir. Lo que quiero saber es si tú admites LO QUE DIGO YO.
    .
    Por otro lado, seguramente el marciano descubrirá que hay un conjunto PEQUEÑO de cosas que a la gran mayoría de humanos les parecen mal (pero no a TODOS), y un conjunto ENORME de cosas que a unos humanos les parecen mal y a otros humanos les parecen bien. Tal vez consiga desarrollar una teoría para predecir qué cosas habrá en cada caso, pero ESO ES IRRELEVANTE PARA EL PROBLEMA DEL QUE ME ESTOY OCUPANDO: el problema es "¿en qué medida el marciano estará forzado a ADMITIR que, cuando un humano dice 'esto no lo debe hacer nadie, ni siquiera tú, marciano', el humano tiene razón, y por lo tanto, él (el marciano), no lo DEBE hacer.

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  37. Bien, vamos acotando las argumentaciones al punto de posiblemente haber encontrado ya el núcleo de nuestras divergencias.

    Yo creo que b) es cierto, siempre y cuando maticemos el significado de "debe".

    Todo nace, creo, de una confusión de lo que es el sentimiento moral.

    Mira, personalmente siento y creo que en esto coincido con bastante gente, repugancia a comer heces así como a violar bebés. No obstante sólo considero, consideramos de hecho, lo segundo una repulsión moral significando esto que toleramos que se practique primero por terceras personas aunque jamás lo practicaríamos nosotros pero jamás consentiríamos a terceros lo segundo.

    El sentimiento moral, pues, no es un mero sentimiento de repulsión a hacer algo sino que es un sentimiento de repulsión a hacer algo o que alguién haga ese algo.

    Cuando alguien tiene una biológica repulsión moral al incesto lo que ello implica es no sólo que no va acostarse con su madre porque ello le parece mal sino que considera que tampoco está bien, es más siente repulsión a que otra persona se acueste con su madre.

    No hay indignación moral en ver a alguien beber su orina, pensaremos que es gilipollas pero no sentiremos que está mal pero ello no pasa con lo que consideramos una actividad inmoral que será una actividad que no llevaremos a cabo y que desearemos que nadie lleve a cabo. Es aquí donde aparece la idea de que cuando alguien tiene una repulsa moral hacia X considera que b), que NADIE debería hacer X porque así está implementada la propia circuitería de las percepciones morales.

    Esto, además, tiene una explicación biologicista que en cierta ocasión barrunté para principalmente dar una justificación descriptiva/normativa de la aparición del Estado y dicha explicación se cifra en que:
    la moral surge para mantener cohesionados a los grupos practicando pautas o comportamientos adaptativos de forma que si viniera un extraterrestre con afán de ser zoólogo no tendría problemas en descubrir que los seres humanos realizamos ciertas acciones y rechazamos ciertas otras siendo las primeras aquellas que consideramos buenas y siendo las últimas aquellas que consideramos malas y siendo la distinción de ambas lo que posibilitó, posibilita y posibilitará nuestra supervivencia y siendo todo esto que acabo de anotar hechos que el zoólogo puede recoger para una ciencia del comportamiento humano, o lo que es lo mismo, para una ciencia de la moral humana.

    Y claro, insisto, dicha normatividad no es extensible a seres no-humanos como el dichoso extraterrestre cuya moral será justificada dios sabe cómo.

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  38. Cada vez que escribimos sobre estas cuestiones, se hace más y más difícil no caer en la repetición de argumentos. Y lo peor es que, al parecer, a mayor inversión de esfuerzo, mayor sordera de los implicados. La cual, desde luego, puede afectarnos a los de un lado u otro. Menudean las respuestas automáticas, que ya son casi como reflejos condicionados, como defensivos bastiones.
    Por mi parte, si pongo tanto empeño en combatir el relativismo (epistémico o moral) es porque, sencillamente, me parece peligroso que, a estas alturas de la historia, se nos proponga el absolutismo del gusto personal (¡qué ironía!). La humanidad ha recorrido un largo camino desde la selva hasta la civilización. Aquélla, claro está, nunca ha desaparecido del todo, pero, al menos, tenemos ya el hábito de denunciarla cuando asoma el hocico entre nosotros. Denunciar la selva es denunciar el absolutismo de aquéllos que quieren imponer sus gustos o preferencias personales sin dar más razones que las que salen de las gónadas. “¿No coinciden tus gustos con los míos? Pues hostia que te crío.” ¿Qué otra salida puede haber para todas aquellas cuestiones que, según el relativista, están fuera del alcance de la razón? La glorificación del gusto personal, en detrimento del uso de la razón, arriba en el infierno de la fuerza bruta, en el absolutismo de “porque así lo veo yo”, en la mutilación literal de la parte que “peca” (y aquí pecar es no coincidir en gustos). Como decía el vasco del chiste: “Chico, ¿para qué vamos a discutir si lo podemos solucionar a hostias?”
    ¿Dónde reside, a mi juicio, el error del relativismo? En que cree que las cosas objetivas, en la medida en que lo sean, se imponen a la conciencia del ser racional, suavemente y sin esfuerzo, a modo de luz que penetra en los ojos. Nada más falso. Por eso no salen nunca las cuentas. El relativismo nos dice que si lo bueno y malo fuera objetivo y sujeto a razón, todo ser racional entendería por bueno y malo las mismas cosas. Pero no, existe el violador y el asesino en pleno uso de razón. Por tanto, lo bueno y lo malo es relativo al sujeto, tan relativo como el gusto (o disgusto) por el sabor de las manzanas. Si el bien y el mal fueran cosas objetivas, se impondrían a la conciencia de todo ser racional, terráqueo o sideral. Nadie racional podría no reconocer el bien y el mal… Pero no es así: hay criaturas racionales que no reconocen tales cosas. En consecuencia, no hay más salida que aceptar esto que llamamos relativismo moral.
    Mas no acaba aquí la aventura relativista. Una vuelta de tuerca más dejará lista la maquinaria del relativismo epistémico. Bastará con preguntar a las gentes si ven cosas que la ciencia ve con claridad meridiana. La diversidad de respuestas será, de nuevo, abrumadora. Si la evolución de las especies fuese cosa objetiva, se reconocería como tal por todos los seres racionales. Esa objetividad se impondría a la conciencia, como se impone la luz a las células fotosensibles del ojo, de modo que éste no puede sino ver el mundo, lo quiera o no. Si el tiempo y el espacio fuesen objetivos, ningún ser racional los seguiría pensando absolutos. Si los razonamientos agnósticos fueran indubitablemente ciertos, ningún sujeto racional creería en Dios, en horóscopos, en hadas o en duendes del bosque, etc., etc. Incluso es posible que existan personas con las facultades mentales intactas que crean que 2+2 no son 4.
    ¿Entonces qué? Hay dos posibles opciones:
    1. Las cuestiones axiológicas (lo bueno y lo malo, la elección correcta o incorrecta) y las científicas pueden ser sometidas, ambas, a una visión racional. Cuando no se someten a tal visión, se comete el error moral y el error científico, respectivamente.
    2. Las cuestiones axiológicas y científicas son, en el fondo, meras construcciones de la voluntad, convenciones sociales, mudables según los tiempos y las modas.
    Los objetivistas, huelga decirlo, creemos en la primera opción. Los subjetivistas, en la segunda.

    (Sigue)

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  39. ¿Qué intento decir? Intento decir que las cosas objetivas de este mundo lo son con total independencia de lo que diga el sujeto. Por eso nada nos dice el hecho de que el asesino considere magnífico el asesinato. Por eso nada nos dice el hecho de que haya personas que crean en hadas madrinas o nieguen cualesquiera evidencias científicas. El rigor y la objetividad de la ciencia (y de los juicios éticos) no dependen, claro está, de lo que puedan decir, sin más, las personas interrogadas. Pues, si de ello dependieran, veríamos a los científicos rechazar la teoría de la Relatividad por el mero hecho de que muchos informantes la negaran. O la teoría de la evolución de las especies, o la de la termodinámica, o la de la gravedad…

    El error mayúsculo que comete el relativismo (moral y epistémico) es creer, insisto, que, si algo es objetivo, se impondrá al entendimiento humano (o cualquier entendimiento racional del universo). Si esto fuera cierto, la diversidad de respuestas (sobre asuntos éticos y científicos) nos obligaría, sencillamente, a concluir que nada es objetivo, que nada existe (escepticismo, nihilismo, solipsismo…). De repente, el mundo ha desaparecido.

    Ni siquiera queda el baile atómico: bastaría con preguntar por la objetividad de los átomos a un puñado de personas (legas) en la materia para comprender que cada uno de los entrevistados tiene su particular creencia sobre los átomos. El relativista cree, en efecto, que la diversidad de visiones le obliga a negar la objetividad de los enunciados axiológicos y científicos (también estéticos).

    Las cosas del mundo no penetran el entendimiento como la luz penetra en la retina. No funcionan así las cosas. Ésa es una concepción teórica que considera pasivo el entendimiento (empirismo), que cree que las cosas del mundo se instalan en el cerebro según su condición e idiosincrasia. Pero la realidad es otra: han pasado millones de años hasta que un hombre comprendió que el tiempo y el espacio eran (son) relativos. Millones de años hasta descubrir el ADN, el código de la vida en la Tierra. Millones de años hasta descubrir las ondas hertzianas. Millones hasta hallar teorías matemáticas sobre las partículas elementales… Todo esto era objetivo (el ADN, las ondas hertzianas…), mas NO obvio al entendimiento. Ha sido éste el que ha tenido que ir a indagar los secretos del mundo y explicar las leyes que lo rigen, y no sin sudor. Todo esto era objetivo: existía con independencia de qué supiese el ser humano de ello. El error del relativista es confundir “objetivo” con “obvio” (o fácil, o evidente en sí).
    Así las cosas, a los objetivistas (realistas) no nos impresiona la vasta diversidad de maneras de entender el mundo (o de no entenderlo). La diversidad de respuestas humanas no indica que el objeto de estudio carezca de objetividad (de existencia). Y así como consideramos que la concepción animista del mundo no roba objetividad a las ondas hertzianas (es decir, que seguimos creyendo que la razón nos permite comprender racionalmente por qué podemos oír la radio), también comprendemos que la concepción psicopática del psicópata no despoja de maldad objetiva a la tortura, la violación o el asesinato; es decir, seguimos creyendo que la razón nos permite comprender éticamente (racionalmente) la elección humana, y saber que nuestra manera de ver el mundo y la vida es más acertada, penetrante, profunda y justa cuando sabemos calificar algunos actos como buenos y otros como malos.

    No podemos esperar a que todo el mundo comprenda que la tortura es mala para comprender que es objetivamente mala (pues objetivamente produce un mal); como, análogamente, tampoco los físicos pueden esperar a que todo el mundo comprenda la teoría cuántica o la teoría de la evolución para seguir trabajando en y con ellas.

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  40. Claro que no a todas las personas les repele el asesinato. Claro que no todo el mundo comprende la teoría de Darwin o de Einstein. Pero quienes sí comprenden la injusticia del asesinato (o el valor de cualquier teoría científica razonablemente demostrada), comprenden mejor el mundo de los seres humanos. Quien desconoce el horror del crimen, desconoce el orbe de la justicia, guiándose en la vida como el león en la selva. Pero no podemos esperar a que las conductas del ser humano lleguen a nuestro entendimiento con un rótulo que las califique: “bueno”, “malo”, “justo”, “injusto”…, sino que somos nosotros, si realmente hacemos uso de la razón, quienes debemos calificar las conductas en función de los efectos que producen, las intenciones con que se desarrollan y la naturaleza humana en que acontecen. La ciencia no ha sido nunca gratuita al entendimiento, ni la ética tampoco. ¿Es la ética algo que construimos nosotros? Evidentemente, pero no de manera arbitraria ni por convención, sino basándonos en los dictados de la razón, de las evidencias: sólo la razón descubre qué es la justicia. Virtud que inclina a dar a cada uno lo que le pertenece o lo que le corresponde. Pero esto es algo que descubre el entendimiento, y no todos los entendimientos están igual de afinados.
    Espera el relativista moral, en su ingenuidad irreductible, que los actos humanos se presenten al entendimiento (de toda persona sana) con un prospecto de sus propiedades axiológicas: “No pagar al empleado: injusto”; “pegar duramente al niño: malo, injusto”; “devolver el favor: justo”… No, ya quisiéramos. Las ondas hertzianas no llevan pegadas en el lomo la etiqueta con su nombre. Si algo es justo o injusto tampoco lo sabremos porque lo justo o lo injusto lleven la etiqueta de “justo” o “injusto”. No la llevan.
    Nuestra visión del mundo mejora cuando comprendemos y aceptamos la bondad y validez de ciertas teorías científicas, y nuestra visión del ser humano mejora cuando aprendemos a pensar en términos de lo que es justo e injusto. Pero aprender, comprender y explicar son actividades del entendimiento, no meras imposiciones de las cosas del mundo en la tabla rasa del entendimiento. No hay tabla rasa que valga.
    Irracional es quien, dotado de la facultad de razonar, se niega a mirar el mundo racionalmente. Si careciese de dicha facultad sería a-racional, como el león o el cerdo. El asesino inteligente es irracional (se comporta como irracional) porque, sencillamente, no gobierna su conducta con razones, sino con gustos personales, con impulsos e instintos. “Me gusta matar y mato”. “Me gusta robar y robo”. “Me gusta violar y violo”. “Punto”. Pero no, pues entonces, simplemente, ejerce de absolutista, de irracional. Y éste, como harto vemos, es el destino que nos anuncia y pregona el relativista moral: hacer algunas cosas (en realidad, todas) simplemente por gusto personal, creyendo, dogmáticamente, que los gustos personales, por el mero hecho de ser propios, son sagrados.
    Irónicamente, el relativismo ameriza en tan procelosas aguas. Nos dice que las cosas de la ética son refractarias a la razón: por eso sólo cabe la hostia limpia con quien discrepa, el cuchillo de rebanar glándulas pecadoras, la fuerza como recurso de “convivencia” mundial. Obcecado en que todo es creación de la voluntad, no habrá más salida que volver a la selva de la violencia. Todo ello, eso sí, bajo el estandarte del amor a la libertad. Sí, pero ¿qué diferencia hay entre el amante de la libertad y el intransigente si ambos se orientan con la brújula de la sangre, la ferocidad y la fuerza, la brújula arbitraria del irreductible gusto personal?
    Lo racional exige la actitud de querer ser racional para comprender bien lo que se tiene delante. Basta con preguntarse: “¿Vale más mi vida que la del vecino? ¿Vale más, objetivamente más, al margen de mis gustos y mi instintiva inclinación hacia mi persona? ¿Por qué vale más? Dejemos mis gustos e instintos a un lado: ¿por qué habría de valer más? ¿Cualquier observador independiente juzgaría más valiosa mi vida que la de mi vecino?”

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  41. ¿Se pregunta algo de todo esto el asesino? Con seguridad: no. Tampoco se hacen muchas preguntas quienes deciden vivir cómodamente instalados en el animismo y la superstición.
    El horror del relativismo (de la irracionalidad) es ceder poderes al gusto personal, antesala de todo absolutismo despótico. Y todo esto, la vuelta al infantil y selvático “porque sí, porque lo digo yo, porque me gusta a mí”, es lo que se pretende enseñar en estas páginas; lo que, ciertamente, se dicta en engoladas aulas de filosofía; lo que, en definitiva, se les dice a los jóvenes de hoy. “Si el otro no concuerda con tus gustos morales, ahí tienes la panoplia de las hostias, el cuchillo y el balazo. Utilízala para enderezar gustos contrarios a los tuyos. Viva la libertad.”
    De pavor.

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  42. Raus:
    1) yo no defiendo ningún ABSOLUTISMO (ni de "gustos", ni de nada), ni quiero IMPONER mis gustos (al menos, no en mayor medida que lo que TÚ puedas querer "imponer" el cumplimiento de lo que te parecen derechos y obligaciones básicos e irrenunciables).
    .
    2)Reconocer que en el fondo la moral es cuestión de PREFERENCIAS (no de gustos: los gustos son un TIPO de preferencias -todos los gustos son preferencias, pero no todas las preferencias son gustos), NO IMPLICA renunciar a utilizar la RACIONALIDAD Y EL DIÁLOGO en la ordenación social; la razón y el diálogo se utilizan INTENSÍSIMAMENTE en muchos campos en los que lo que está en juego son "gustos", no veo por qué no cuando están en juego preferencias morales. Eso sí, el hecho es que cuando hay PREFERENCIAS MORALES ABSOLUTAMENTE IRRECONCILIABLES, no veo qué solución hay, CON TOTAL INDEPENDENCIA DE SI QUIEN TIENE ESAS PREFERENCIAS CREE QUE LAS TIENE COMO "CRITERIOS SUBJETIVOS" O COMO "VERDADES DE RAZÓN", O COMO "PALABRA DE DIOS". Así que el problema que señalas lo tiene CUALQUIER teoría sobre la moral, no sólo la mía.
    .
    3) Mi argumento a favor del relativismo moral no se basa (como premisa necesaria) en la DIVERSIDAD de creencias morales. Se basa en que NO ENCUENTRO DE QUÉ MODO podemos basar nuestros juicios morales SÓLO en razonamientos lógicos (sin incluir el "input" de nuestros sentimientos morales). Sería IGUAL de relativista, en este sentido, aunque todo el mundo a lo largo de la historia hubiera tenido exactamente LOS MISMOS CRITERIOS MORALES.
    .
    4) La ciencia (y, en general, los juicios DE HECHO) tiene un criterio de objetividad (o dos) que le faltan a la moral: el criterio de la EVIDENCIA LÓGICA -no conozco ningún juicio moral, por básico que sea, cuya verdad sea EVIDENTE desde el punto de vista lógico, es decir, cuya contradicción no sea PENSABLE-, y el criterio del ÉXITO EMPÍRICO (VERIFICAMOS -en la medida de lo posible- nuestras HIPÓTESIS fácticas mediante sus predicciones; pero no veo cómo podemos hacer lo mismo con nuestras hipótesis morales).
    .

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  43. Raus, sigo:
    .
    5) ¿Dónde he dicho yo que nuestro entendimiento sea PASIVO? El cerebro trabaja a un ritmo desenfrenado, produciendo conceptos, imágenes, recuerdos, razonamientos, emociones, y muchas cosas.
    .
    6) ¿Dónde digo yo que "objetivo" sea igual a "obvio"? Lo que digo es que, mientras que hay formas de PROBAR -dentro de lo que cabe- que el ADN es el que transmite la herencia genética, NO HAY FORMAS DE PROBAR que el asesinato es MALO INTRÍNSECAMENTE (ni falta que nos hace).
    .
    7) Claro que "quienes comprenden la injusticia del asesinato comprenden mejor el mundo de los seres humanos"; y quienes comprenden la mitología azteca comprenden mejor el canibalismo. NO HACE FALTA "APROBAR" moralmente las ideas de un individuo o de una sociedad para COMPRENDERLAS ni para adquirir un conocimiento científico o práctico estupendo sobre esa sociedad.
    .
    8) Tampoco digo que las cosas lleven pegada su "etiqueta moral" de modo fácilmente identificable. Por eso INSISTO UNA Y OTRA VEZ (pero estás sordo en ese tema y no me quieres oir) que EL RAZONAMIENTO ES IMPORTANTÍSIMO en cuestiones morales: porque es DIFÍCIL averiguar qué emociones morales nos despierta una cosa, mientras no examinamos las CONSECUENCIAS o CIRCUNSTANCIAS. Insisto en que "yo no me niego a mirar el mundo racionalmente". Lo que niego es que LA RAZÓN SOLA nos pueda descubrir gran cosa sobre el mundo, si no le añadimos la EXPERIENCIA SUBJETIVA de los sentimientos de aprobación o reprobación moral que las cosas nos provocan. ¡Pero esto no es "negarse a usar la razón"! Es como si me dices que los coches pueden andar sólo con el motor, pero sin gasolina: si yo te digo que necesitan LAS DOS COSAS, no te estoy diciendo que NO NECESITEN el motor.
    .
    9) De modo que me resulta INDIGNANTE (en mi sentido relativista) que digas cosas como que según el relativismo "sólo cabe la hostia limpia con quien discrepa". ¡Que no, Raus, QUE NOOOOOOO! MI relativismo es una teoría sobre EL ESTATUS EPISTEMOLÓGICO DE LOS JUICIOS MORALES, y le deja A CADA CUAL que juzgue cuál es la forma de dirimir las disputas. Quienes más se han destacado a lo largo de la historia en resolver estas cuestiones "a hostia limpia" han sido personas CONVENCIDÍSIMAS de que las verdades morales se podían descubrir por la razón, y además, de que ELLOS las habían descubierto ya (tal vez con un empujoncito de la Revelación). Mahoma, Alejandro Magno, Napoleón, Stalin, Mao, Franco, no creo que ninguno de ellos fuera un "relativista moral" (al menos en el sentido que yo defiendo el relativismo).
    .
    10) "¿Vale más mi vida que la del vecino?". Pues depende: primero, no veo CÓMO DEMONIOS sacar DE LA PURA RAZÓN el concepto de "valor", así, para empezar. Como todo concepto, tendrás que empezar DEFINIÉNDOLO SIN AMBIGÜEDAD. Y luego, ocurrirá indefectiblemente que el SIGNIFICADO y los CRITERIOS DE APLICACIÓN de ese concepto diferirán muchísimo de situación en situación, o sea, que no habrá un ÚNICO concepto de valor que sea igualmente aplicable a todos los casos. Seguro que con muchos de esos conceptos, mi vida vale más que la del vecino, con otros, al revés, con otros más, las dos vidas igual, y con otros más, ninguna de las dos vidas valdrá nada.
    .
    10) Tu último comentario me parece una muestra más de tu INCAPACIDAD para entender mi posición. No hay NINGÚN ARGUMENTO LÓGICO que lleve de las tesis que yo he defendido a la conclusión de que a los jóvenes "hay que" fomentarles el odio al otro y el valor de resolver las cosas a hostias. ¡¡¡ABSOLUTAMENTE NINGÚN ARGUMENTO!!!

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  44. Raus:

    Veo que sigue usted dando vueltas al mismo error: cuando hablamos de ética, de moral o de los comportamientos de los individuos de un grupo, el hecho de que un robo sea visto como un mal por la víctima no es DETERMINANTE para la conducta del ladrón.

    Es un hecho objetivo que la persona víctima de un robo lo ve como un mal, pero el ladrón no actúa por los fines de la víctima sino por los usyos propios y para él es un bien, salvo que la sociedad se encargue de que no lo sea.

    ¿Cree usted que, sin la acción de la sociedad o de otros individuos, el mal de la víctima tendría alguna posibilidad de influir sobre el comportamiento del ladrón?

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  45. Disculpe mi tardanza en contestarle, Sursum corda! A ver si encuentro un hueco. Aunque sea para darle vueltas a lo mismo.

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