Cuando estaba en la universidad aprobé el examen de filosofía de la ciencia II en estado ebrio... Es verdad. Recuerdo que tenía muchas ganas de vomitar y que hice muchos esfuerzos por que no se notara... pero una vez con el boli en la mano y los folios delante, me puse a escribir y saqué un notable.
HE ESTADO LEYENDO... (con nota). Lista iniciada en diciembre de 2009.
181. The number sense. Stanislas Deahene. Interesante exposición sobre la psciología y neurología del pensamiento matemático, aunque no se esperen much filosofía profunda. (7)
180. The Ego Tunnel: The Science of the Mind and the Myth of the Self. Thomas Metzinger. Fascinante exposición sobre el estudio científico de la conciencia y sus repercusiones éticas y sociales. (8)
179. An introduction to the philosophy of mathematics. Marc Colyvan. Tremendamente claro, aunque no se mete en muchos berenjenales. (8)
178. Yo confieso. Jordi Cabré. Estupenda, en la trama y en la escritura; lástima que del resto de España sólo parezca que existe Franco. (8,5)
177. Following the rules. Joseph Heath. Demasiado moralista, aunque razonable. (6)
176. La vida bajo escrutinio. Antonio Diéguez. La mejor introducción en castellano a la filosofía de la biología, con la claridad característica de este autor. (8)
175. The music instinct. Philip Ball. Introducción bastante clara a por qué sabemos tanto de música incluso los legos, y muchas más cosas. (7)
174. Radicales libres. La anarquía secreta de la ciencia. Michael Brooks. Filosófica y sociológicamente trivial, aunque con algunas anécdotas interesantes. Políticamente más incisivo. (6)
173. La entropía desvelada. Arieh Ben-Naim. Muy instructivo, aunque no explica bien el problema de la flecha del tiempo. (6)
172. La delicadeza. David Foenkinos. Cursi, pero agradable y fácil de leer. (6)
171. Los pentáculos de Turing. Enrique Alonso. Proyecto de novela de misterio basada en una supuesta conexión entre Turing y Gödel. (7)
170. Sin noticias de Gurb. Eduardo Mendoza. Tronchante relectura, casi veinte años después.
169. Second Nature. George Edelman. Típico ejemplar de la especie "reflexiones filosóficas seniles de una eminencia en lo suyo". Al menos, es breve. (4)
168. Yo! and Lo! The pragmatic topography of the space of reasons.. Rebecca Kukla y Mark Lance. Algunas ideas muy originales, pero bastantes triviales también. (7)
167. Beethoven: the ninth symphony. David Benjamin Levy. Polifacética monografía sobre esta obra cumbre. Un poco demasiado técnica a ratos, pero no hay más remedio. (7).
166. Between saying and doing. Robert Brandom. O sea, "del dicho al hecho". Simplemente genial. (9)
165. Beethoven, the universal composer. Edmun Morris. Interesante, aunque demasiado ligera. (6)
164. El contable hindú. David Leavitt. Apasionante novela sobre el matemático G.H. Hardy y la homosexualidad en Inglaterra hace un siglo, con la excusa de Ramanujan. (8)
163. No turning back. Richard Ellis. Una monocorde divagación sobre la extinción de las especies. (3,5)
162. The rejection of continental drift. Naomi Oreskes. Una historia de la geología (sobre todo en USA) de fines del XIX a mediados del XX, y por qué se rechazó la teoría de Wegener durante décadas. (7)
8 comentarios:
... que no iba borracha, coño. Sólo se había autoadministrado una transfusión de la Sangre de Nuestro Salvador. Igual que este otro.
No es la única. Hoy hemos visto a que un diputado de la comisión de seguridad vial le ha pasado lo mismo.
http://www.elpais.com/articulo/espana/Dimite/comision/Trafico/diputado/PP/dar/positivo/control/alcoholemia/elpepuesp/20100224elpepunac_14/Tes
Oh, se me había adelantado Freman.
http://revistas.um.es/daimon/article/view/20781
Beber nos asemeja a dioses, y bebidos, nos asemejamos mucho mas.
Brindo por ello(s)
Cuando estaba en la universidad aprobé el examen de filosofía de la ciencia II en estado ebrio... Es verdad. Recuerdo que tenía muchas ganas de vomitar y que hice muchos esfuerzos por que no se notara... pero una vez con el boli en la mano y los folios delante, me puse a escribir y saqué un notable.
P: ¿Por qué crees que hay tantos filósofos famosos entre los alemanes y los ingleses?
...
R: ... porque en aquella época no existía el automóvil. De haber existido, se habrían matado al volante antes de hacerse famosos.
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