Jesús, ¿qué haces tú leyendo esos libros (si es que lo has leído)? Yo sí lo leí (pasado mañana, concretamente) y, para lo petardos que suelen ser estos pretenciosos sabihondos, hay que decir que está muy interesante. El autor (lo siento por los que no lo hayan leído, porque les voy a desvelar el desenlace), en esta edición c o m p l e t a m e n t e c o r r e g i d a, afirma haber llegado a la conclusión de que todos los criterios epistémicos que había defendido vehementemente en su anterior edición, están completamente equivocados. Ahora ya no cree que haya que demostrar una hipótesis científica contrastándola con ciertos hechos relevantes (esto lo considera una patraña), y tiene claro que ninguna deducción es válida; se ríe de los que acusan a otro de contradecirse... Está de puta madre. Me ha parecido irrefutable. ¡Y el autor tiene ya cincuenta y tantos años! Es un espíritu joven y libre, no hay duda.
Compáralo con el, ese sí auténtico coñazo, que leía dos días después (o sea, ayer), titulado "La apariencia aparente", de un tal J. O'Silly, doctor en limpieza de laboratorios abandonados, y conocido por su incombustible defensa del falibilismo. Mi edición era la enésima, pero sigue diciendo exactamente lo mismo que la vieja edición que había en la biblioteca de mi instituto: "todo, absolutamente todo conocimiento humano es falible, y esto es sin duda".
Juan Antonio, ¿cuándo has leído -o leerás- el susodicho primer libro, al cual te has referido? ¿Antes de anteayer, anteayer o pasado mañana? No me queda nada claro.
Si la ciencia no trata de contrastar hechos derivados experimentalmente de la hipótesis, i.e., inducción-deducción, deducción-inducción; vámonos que nos vamos.
José Manuel, mi comentario era irónico, perdónamelo. No he leído un libro que no existe ni puede existir en un día que aún no ha llegado. Pretendía reducir al absurdo el falibilismo, para ayudarle así a encontrar su verdadera identidad.
Tu frase última puedes dirigírsela perfectamente al primer falibilista que te encuentres (pero mira bien, porque a veces se camuflan, haciéndose pasar por infalibles ellos mismos).
De acuerdo, Juan Antonio. La ironía, tanto en la radio como en Internet, no se comprende si no hay un contexto muy, muy claro (obviamente, falta la percepción visual, la tonalidad, el lenguaje no verbal, etc).
HE ESTADO LEYENDO... (con nota). Lista iniciada en diciembre de 2009.
182. El abuelo que saltó por la ventana y se largo. Jonas Jonasson. Una especie de Forrest Gump en Ikea, pero sin gracia y sin la intriga de Millenium. (3)
181. The number sense. Stanislas Deahene. Interesante exposición sobre la psciología y neurología del pensamiento matemático, aunque no se esperen much filosofía profunda. (7)
180. The Ego Tunnel: The Science of the Mind and the Myth of the Self. Thomas Metzinger. Fascinante exposición sobre el estudio científico de la conciencia y sus repercusiones éticas y sociales. (8)
179. An introduction to the philosophy of mathematics. Marc Colyvan. Tremendamente claro, aunque no se mete en muchos berenjenales. (8)
178. Yo confieso. Jordi Cabré. Estupenda, en la trama y en la escritura; lástima que del resto de España sólo parezca que existe Franco. (8,5)
177. Following the rules. Joseph Heath. Demasiado moralista, aunque razonable. (6)
176. La vida bajo escrutinio. Antonio Diéguez. La mejor introducción en castellano a la filosofía de la biología, con la claridad característica de este autor. (8)
175. The music instinct. Philip Ball. Introducción bastante clara a por qué sabemos tanto de música incluso los legos, y muchas más cosas. (7)
174. Radicales libres. La anarquía secreta de la ciencia. Michael Brooks. Filosófica y sociológicamente trivial, aunque con algunas anécdotas interesantes. Políticamente más incisivo. (6)
173. La entropía desvelada. Arieh Ben-Naim. Muy instructivo, aunque no explica bien el problema de la flecha del tiempo. (6)
172. La delicadeza. David Foenkinos. Cursi, pero agradable y fácil de leer. (6)
171. Los pentáculos de Turing. Enrique Alonso. Proyecto de novela de misterio basada en una supuesta conexión entre Turing y Gödel. (7)
170. Sin noticias de Gurb. Eduardo Mendoza. Tronchante relectura, casi veinte años después.
169. Second Nature. George Edelman. Típico ejemplar de la especie "reflexiones filosóficas seniles de una eminencia en lo suyo". Al menos, es breve. (4)
168. Yo! and Lo! The pragmatic topography of the space of reasons.. Rebecca Kukla y Mark Lance. Algunas ideas muy originales, pero bastantes triviales también. (7)
167. Beethoven: the ninth symphony. David Benjamin Levy. Polifacética monografía sobre esta obra cumbre. Un poco demasiado técnica a ratos, pero no hay más remedio. (7).
166. Between saying and doing. Robert Brandom. O sea, "del dicho al hecho". Simplemente genial. (9)
165. Beethoven, the universal composer. Edmun Morris. Interesante, aunque demasiado ligera. (6)
164. El contable hindú. David Leavitt. Apasionante novela sobre el matemático G.H. Hardy y la homosexualidad en Inglaterra hace un siglo, con la excusa de Ramanujan. (8)
163. No turning back. Richard Ellis. Una monocorde divagación sobre la extinción de las especies. (3,5)
7 comentarios:
La única verdad es que todo es mentira.
Jesús,
¿qué haces tú leyendo esos libros (si es que lo has leído)?
Yo sí lo leí (pasado mañana, concretamente) y, para lo petardos que suelen ser estos pretenciosos sabihondos, hay que decir que está muy interesante. El autor (lo siento por los que no lo hayan leído, porque les voy a desvelar el desenlace), en esta edición c o m p l e t a m e n t e c o r r e g i d a, afirma haber llegado a la conclusión de que todos los criterios epistémicos que había defendido vehementemente en su anterior edición, están completamente equivocados. Ahora ya no cree que haya que demostrar una hipótesis científica contrastándola con ciertos hechos relevantes (esto lo considera una patraña), y tiene claro que ninguna deducción es válida; se ríe de los que acusan a otro de contradecirse... Está de puta madre. Me ha parecido irrefutable. ¡Y el autor tiene ya cincuenta y tantos años! Es un espíritu joven y libre, no hay duda.
Compáralo con el, ese sí auténtico coñazo, que leía dos días después (o sea, ayer), titulado "La apariencia aparente", de un tal J. O'Silly, doctor en limpieza de laboratorios abandonados, y conocido por su incombustible defensa del falibilismo. Mi edición era la enésima, pero sigue diciendo exactamente lo mismo que la vieja edición que había en la biblioteca de mi instituto: "todo, absolutamente todo conocimiento humano es falible, y esto es sin duda".
Juan Antonio, ¿cuándo has leído -o leerás- el susodicho primer libro, al cual te has referido? ¿Antes de anteayer, anteayer o pasado mañana? No me queda nada claro.
Si la ciencia no trata de contrastar hechos derivados experimentalmente de la hipótesis, i.e., inducción-deducción, deducción-inducción; vámonos que nos vamos.
José Manuel,
mi comentario era irónico, perdónamelo. No he leído un libro que no existe ni puede existir en un día que aún no ha llegado. Pretendía reducir al absurdo el falibilismo, para ayudarle así a encontrar su verdadera identidad.
Tu frase última puedes dirigírsela perfectamente al primer falibilista que te encuentres (pero mira bien, porque a veces se camuflan, haciéndose pasar por infalibles ellos mismos).
De acuerdo, Juan Antonio. La ironía, tanto en la radio como en Internet, no se comprende si no hay un contexto muy, muy claro (obviamente, falta la percepción visual, la tonalidad, el lenguaje no verbal, etc).
Me recordáis a monsieur Jordain, asombrado al descubrir que ha estado tantos años hablando en prosa.
Monsieur JoUrdain, Monsieur JoUrdain, Freman. Algunas veces me haces reír... Unas, ocurrentes, otras, sin complejos, oyes.
Publicar un comentario en la entrada