El chiste sobre
la belleza que publiqué hace poco, y la discusión que hemos mantenido acerca de él, me incita a mostrar mi lado más macarra, que lo hay. Puestos a confesar, confieso que
éste es mi grupo de música favorito, y la canción que sale si pinchas, la que más me gusta (entre otras cosas, porque es un ejemplo fabuloso de
argumentación retórica -¡no me digáis que no!-, aunque no me dejan ponerlo como tal en los cursos de la universidad).
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