16 de febrero de 2008

EL ECOLOGISTA ESCÉPTICO


Entrevista muy recomendable en Público a Bjorn Lomborg, el autor del libro (más recomendable aún) El ecologista escéptico. Lectura que también conviene complementar con otra noticia del día, sobre el pasado catastrófico de la Antártida, y, de paso, con la que salió hace unos días sobre unos científicos rusos que pronostican una nueva "era glacial" (supongo que pequeñita, al estilo de la de "pequeña edad del hielo" de los siglos XVI a XIX... aunque, ¿no se estaba "despertando el sol"? Joder, yo me hago un lío: que venga un astrónomo -o un meteorólogo- y me lo explique, porfa).
En fin, a la vista de todo este follón, más que limitarse a luchar para que el clima no cambie, tal vez tendríamos que preparar a la sociedad para adaptarse a los cambios, en el caso de que éstos no procedan de nuestra propia acción exclusivamente.
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Ojo, esto no quiere decir que podamos seguir contaminando y emitiendo CO2 alegremente. Con independencia del verdadero papel causal que nuestras ventosidades industriales tengan en los inviernos suavecitos de los que parece que gozamos últimamente, supongo que arrojar tanta basura por tierra, mar y aire no puede ser bueno. El principio elemental de la prudencia nos dice que es mejor contaminar menos.
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(Pero, ¿y si después de todo la producción en masa de CO2 es la que va a librarnos de una glaciación? Y es que una nueva edad del hielo -de las de hace 20.000 años, digo-, eso sí que sería chungo de verdad. ¿O no?)
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16 comentarios:

  1. Hola Jesús:

    Uf, menos mal...

    Ya estoy más tranquilo.

    jajajaja

    Un cordial saludo,

    Jordi Casado

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  2. En todo caso sería un climatólogo lo que te haría falta je :-)

    Te recomiendo el post de tecnología obsoleta:
    http://www.alpoma.net/tecob/?p=797

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  3. El 2004, en un congreso de periodismo científico celebrado en Montreal, asistí a un debate entre Lomborg (por entonces profesor asociado de ciencias sociales en la Universidad de Aarhus; parece ser que ahora es politólogo) y David Schlinder (catedrático de ecología de la Universidad de Alberta, en Canadá).

    Lomborg se centró en las predicciones sobre el cambio climático, que creía exageradas. Schlinder, con un gran experiencia en el estudio de los efectos de la actividad humana en el ambiente (eutrofización de las aguas, lluvia ácida, deforestación, acumulación de sustancias tóxicas, etc.) fue desmontando los argumentos de Lomborg. Se mostró de acuerdo con algunas de las opiniones del danés, pero demostró que se servía de los mismos recursos que los ecologistas radicales. Lomborg mostró estadísticas reales y cuidadas, si se consideran individalmente, pero que no pueden compararse porque se basan en criterios diferentes; en algunos casos no eran homogéneas y en otros él hacía extrapolaciones sin tener en cuenta la existencia de factores que podrían alterar los valores considerados. También dijo que acostumbrarse a los cambios que puedan producirse en el futuro sería más práctico y barato que aplicar el protocolo de Kioto (¿hubiese dicho lo mismo de vivir en un páis de la zona templada o tropical?).

    El Lomborg tan seguro de si mismo al principio del debate, que se movía por la tarima como si estuviese en un escenario y reforzando sus afirmaciones con las inflexiones de la voz, fue desplomándose; en algún momento incluso me pareció que su voz sonaba algo trémula.

    Salí del debate pensando si Lomborg creía realmente lo que decía o si estaba interpretando un personaje que él mismo había creado.

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  4. Bueno,

    El caso es que a este tipo, aunque se fuera llorando, hay que admitirle que al menos a sabido forrarse con la idea. Idea por otra parte, proclive a calar en los corazones cotidianos de la gente de la calle, que quiere creer que todo acabará bien, o al menos no tan mal como otros pronostican.

    Yo ya me estoy construyendo un refugio en casa, con viveres, agua corriente y eso. Además acumulo información para cuando se recupere el clima a ver si montamos otra civilización menos cutre que esta.

    Un cordial saludo,

    Jordi Casado

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  5. Me da la impresión de que Lomborg ha reculado un tanto en sus posiciones. De todos modos, creo que en la entrevista que citas roza dos temas del máximo interés:
    1. El calentamiento global es un tema de moda, para bien y para mal. Lo positivo es que se publicita un problema real (exageraciones aparte, creo que hay serias evidencias de que el uso de combustibles fósiles está modificando el clima)y ésa es la primera condición para que intentemos colectivamente prevenir este riesgo. Lo negativo es que se presta a la exhibición de personajes oportunistas de todo tipo, desde los profetas de la nueva religión milenarista (seguida de la sospechosa admonición final "...pero lo solucionaremos fácilmente si todos seguís mis consejos")hasta quienes buscan notoriedad nadando contra corriente y denunciando supuestas conspiraciones del establishment científico-político para mantener engañada a la humanidad. Me parece que tanto Gore como Lomborg son conspicuos representantes (y no de los peores, aunque sí de los que más partido le sacan) de ambas posiciones. ¿A quién hacer caso ante tanto bombardeo mediático? ¿Cómo separar el grano de la paja?¡Ay cuanta falta hacen iniciativas educativas como la nueva asignatura de Bachillerato "Ciencia para el Mundo Contemporáneo"! Entre tanto, hay algunos libros de buena divulgación científica sobre este tema, como "25 preguntas sobre el cambio climático" de Federico González de Castro, o las dos obras de Josep Enric Llebot, publicadas por la editorial Rubes. Sobre los cambios climáticos a lo largo de la historia de la Tierra, recomiendo el libro del profesor Javier Martín Chivelet "Cambios climáticos", en la editorial Libertarias Prodhufi.
    2.- Lomborg está acertado, en mi opinión, cuando hace pasar al primer plano el problema de la energía. En estas próximas décadas (ya mismo) se está ventilando un asunto muy serio desde el punto de vista económico, ambiental y social: la transicion de un modelo de civilización basado en el uso intensivo de los combustibles fósiles a otro basado en... ¿en qué fuentes de energía? ¿Renovables o no? ¿Ambientalmente sostenibles o no? ¿Controlables sólo por grandes estados o corporaciones o más "democráticas"? Sobre este asunto se habla bastante menos, pero es crucial para nuestro futuro y también puede iluminar con luz mucho más potente la cuestión del cambio climático.

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  6. Muchas gracias a todos por las informaciones.

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  7. De nada capitán:

    Por cierto...

    Recomiendo de paso dos libritos, no los he leido pero tienen buena pinta:

    La venganza de la Tierra, de James Lovelock

    y Diseño Inteligente de William. a. Demski.

    También sobre DI, está el libro de Ayala, pero supongo que no aportará más que el de Dembski.

    Yo no soy un idolatra aborregado Dauwkiniano, ni tampoco Demskiniano. Me suelo aproximar a aquellos teóricos que coinciden con mis resultados más exigentes, o sea que suelo pensar por mi mismo, y no me limito a cacarear lo que he leido en tal o cual libro, ese no es mi estilo.

    En cualquier caso, me gustaría saber tu opinión sobre las aportaciones de estos dos autores.

    Un saludo cordial,

    Jordi

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  8. Estimado amigo: disculpas en primer lugar por el off-topic, pero como no tengo tu e-mail, no tengo otra forma de ponerme en contacto contigo.

    Mi consulta trata sobre un curioso fenómeno: se trata del salto que algunos científicos dan desde la ortodoxia a la heterodoxia, o más directamente a la extravagancia, que podría ser un sinónimo. Por ejemplo, Brian Josephson (http://www.tcm.phy.cam.ac.uk/~bdj10/), que fue premio Nobel de Física en 1973 y ahora es un popular parapsicólogo, defensor de la existencia de la telepatía y otras cosas paranormales inspirándose en la física cuántica. Otro ejemplo es el Rupert Sheldrake (http://www.sheldrake.org/homepage.html), biólogo de la Royal Society que es ahora un popular escritor de temas paranormales (animales clarividentes y telépatas) y defensor de una concepción holista de la naturaleza que lo sitúa muy cerca de la Naturphilosophie y de la Lebensphilosophie alemanas.

    Se podría pensar, y quizá sea cierto en parte, que, al igual que otros individuos, éstos dos ansían la popularidad y el benefico económico que no podrían haber obtenido de haber seguido una trayectoria ortodoxa en la ciencia. Pero sospecho que debe haber otros factores en juego: la propia evolución intelectual, psicología personal, educación religiosa previa, manifestación en diversos grados de lo que en inglés se llama ciencia crank (excéntrico), etc.

    ¿Conoces algún artículo que trate específicamente estas cuestiones?

    Un cordial saludo.

    Ricardo Campo.

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  9. Es difícil saber la verdad, yo también leí que la tendencia climática era hacia una nueva glaciación "leve". En ese caso el efecto invernadero ayudaría a equilibrar la balanza. En caso contrario lo que haría sería catalizar el cambio. Todo es tán hipotético, por algo se construyen cientos de modelos climáticos predictivos. Ahora una cosa es segura, si se queire saber la verdad habrá que indagar en la litertura científica especializada, y a lo mejor (sólo a lo mejor) se pueda confiar un poco en las obras de divulgación sobre el tema.

    Lo del cambio climático en general resulta ser un eufemismo en cualquier caso: el planeta siempre está cambiando el clima, la cuestión es que lo haga muy lentamente de forma natural, o que nosotros "ayudemos".

    No soy anti-ecologísta, nada más lejos de la realidad, pero la corteza de miras y ese amor romántico por la "madre gea" no nos deja ver la realidad: que los cambios sobrevienen, y a veces son violentos. ¿Es eso una justificación para la destrucción sistemática del ecosistema? En absoluto, pero no hace falta ser un romántico ecologista para ello, simplemente hay que pensar en términos de supervivencia de la propia especie.

    El CO2 no va a cesar de existir, o está bajo tierra o está en el aire, pero va a seguir estando. Está claro que dependiendo de donde esté pasara una cosa u otra. Así que en realidad, expulsarlo o no a la atmosfera, no es nada especial, la cuestión es que "salga" poco a poco, a lo largo de millones de años, o que nosotros lo echemos de golpe. De nuevo esto no es una justificación, odio la economía basada en el petroleo, pero más por cuestiones geopolíticas y corporativistas que otra cosa.

    En cambio me preocupa mucho más lo siguiente: echar porquería a los mares y ríos, destruir sistematicamente todo sistema plantando urbanizaciones allí donde plazca, talar bosques y selvas (pobre Amazonas) sin ningún miramiento con el único objetivo de crear más terreno para la agricultura (como si se necesitase) o para enriquecer a la industria maderera.

    En cierto modo percibo que toda esta preocupación por el cambio climático desvía la atención hacia un sólo sector: el energético, y especificamente las petroleras. ¡Cuando la destrucción del ecosistema viene precisamente por otras vías!

    En fin, que paradojas, ¿no?

    P.D: no obstante creo que es hora de empezar a cambiar ya de fuentes de energía, y no ahce falta esperar a que las petroleras les de la gana empezar a vender otra cosa porque les resulta más rentable, no olvidemos que ellas ya se han asegurado el control total del futuro del suministro energético, faltaría más.

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  10. Jordi Casado Sobrepere18 de febrero de 2008, 20:30

    Estimado Ricardo Campo:

    Yo soy filósofo (que le voy a hacer, me ha tocado la china). Y veo la Ciencia desde mi fidelidad a mi propia ignorancia.

    No obstante, considero observando la historia de la ciencia, que el espíritu cientista, o al menos aquellos pioneros de la ciencia, eran personajes abiertos y progresistas que desafiaron la ortodoxia dominante de su tiempo, y que rompieron o hicieron añicos viejas y tradicionales concepciones.

    Por eso me choca el discurso de una Ciencia ortodoxa, conservadora, que excluye a algunos por tacharlos de locos o pirados, o que connota negativamente como paranormales determinadas investigaciones.

    Esta tendencia conservadora me parece del todo menos científica.

    Si un loco de estos, que tu citas, lograse demostrar clinicamente, en laboratoria una comunicación telepática entre dos individuos, y lograse articular una teoría para explicar dicho fenómeno,¿habría que tacharlo de loco o de excéntrico?

    Si, seguramente. Sin embargo el diría: ' y sin embargo se mueve...', como Galileo ante el Papa y la ortodoxia de su época.

    Los grandes genios de la historia de la ciencia, han sido meticulosos, han sido rigurosos, si, pero también han sido alocados y atrevidos, y por eso la ciencia a avanzado e innovado, sin prejuicios y cadenas, que digan qué es lo que se tiene que investigar y qué es lo que no.

    Por eso creo, que si la Ciencia acutal no se recicla, esto es, deja de volverse cada vez más conservadora y dogmática, el conocimiento surgirá de otras fuentes donde pueda resurgir la genialidad y el atrevimiento, y el verdadero espíritu científico innovador y progresista, aunque tengamos que emplear otra palabra para denominarlo.

    Por eso creo, que en este sentido, ante una ciencia ultraconservadora, la filosofía es un fertil terreno para todos aquellos que no tengan miedo de especular y equivocarse, pero que les apasione la búsqueda del conocimiento y no tengan temor de llegar hasta las últimas consecuencias, sin prejuicios y cortapisas vacuas.

    Un cordial saludo,

    Jordi Casado

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  11. Ricardo:
    no recuerdo ninguna obra específica sobre las tendencias de los científicos hacia el ocultismo, pero sí puede afirmarse que no es cosa de hoy. El propio Newton, se dice que escribió más páginas de alquimia a lo largo de su vida que de física y matemáticas. Supongo que hay en el fondo de nuestros cerebros una tendencia hacia lo misterioso, que no se nos quita por mucha lógica y positivismo que tomemos. ¿O no seguimos sintiendo miedo de pasar una noche solos en un cementerio (a pesar de que estemos convencidos de que no existen los fantasmas, convicción que podemos demostrar apostando un millón de euros a que no vemos ningún fantasma, pero aún así, el miedo no nos lo quita nadie)?

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  12. Jesús: gracias por tu comentario. En Tabula rasa me han recomendado el libro de Shermer "Why people belive in weird things", que ya conocía, pero que no he leído. En su última parte trata incluso de por qué la gente "smart" cree en cosas extrañas.

    El caso de Newton, en mi opinión, no es comparable al de algunos "cranks" actuales, porque en su época no se había producido la separación entre ciencia, filosofía y esoterismo. Él era un filosofo natural y no percibía como contradictorio el ser alquimista y profeta y al mismo tiempo lo que hoy solemos llamar científico.

    Lo llamativo es que hoy haya ejemplos de esto, desde los científicos espiritistas del siglo XIX (Wallace, Crookes) a los holistas contemporáneos (Sheldrake, Capra y otros).

    La repercusión de estos heterodoxos en la ciencia de vanguardia es nula, pero en la percepción popular de la ciencia son vistos como "esforzados luchadores" por el conocimiento. Supongo que a Velikowsky y a Lisenko los verían de forma parecida, je.

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  13. Ricardo,

    Probablemente no estás enterado de parte del panorama de la física teórica de vanguardia. La ciencia ficción al lado de este panorama es de risa. La cuestión es que, claro, tienen cierto fundamento (sobre todo matemático), pero hay mucha crítica por algunos sectores de físicos más experimentales que critican la falta de predicciones e imposibilidad de ser falsada (o comprobada).

    Este blog, de otro físico teórico, suele hacer un seguimiento y crítica de todo el "hype" alrededor de ello: http://www.math.columbia.edu/~woit/wordpress/

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  14. Naco:
    Naturalmente, en la divulgación científica, como en muchos otros ámbitos, hay autores buenos y no tan buenos. Afortunadamente, existen cada vez más científicos que hacen divulgación con rigor y calidad. Las obras que citaba en mi anterior comentario están escritas por científicos que trabajan en distintos aspectos del calentamiento global, o en temas muy relacionados. En todos ellos se pueden encontrar las pertinentes referencias bibliográficas que permiten seguir las afirmaciones hasta los trabajos originales. Cumplen, pues, el criterio de verificabilidad tan importante en la literatura científica.
    En cuanto a los trabajos originales, su comprensión directa no está al alcance de todo el mundo, además de ser complicado acceder a ellos, máxime en un tema tan "transversal" como éste. Los informes del IPCC serían quizá los más accesibles y sintéticos, pero ya son trabajos de segundo orden, es decir, revisiones de trabajos originales de investigación. Pero, si está hecha con rigor, la divulgación científica es fiable. Y hay procedimientos para evaluar esto.

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  15. Disculpa, quise decir "Nacho". Se me ha ido una tecla.

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  16. Rubén, no lo pongo en duda, pero en este tema hay tantos intereses creados, que es dificil fiarse. Incluso en la literatura científica hay mucho debate y no hay acuerdo común, de ahí nuestro desconocimiento.

    Gracias por las recomendaciones, no obstante, me las apunto.

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