30 de septiembre de 2009

¿MODERACIÓN SALARIAL?















Vota en nuestra encuesta a través de los comentarios. ¿Quién hace más por fomentar la moderación salarial en estos tiempos de crisis? ¿Fernando Alonso, o José Ignacio Goirigolzarri?
.

16 comentarios:

  1. ¿Y quién quiere moderación salarial? Yo no quiero que me moderen salarialmente. Sí quiero que el Estado no me sablee más para pagar parásitos.

    Alonso y el tío ese del BBVA que ganen lo que quieran: trabajan para empresas privadas, y si las empresas se equivocan, que se vayan a la quiebra. Eso sí: que el Estado tampoco venga entonces a "salvarlas"... a costa de mi dinerito.

    En estas cosas, hay que tener muy claros los conceptos.

    ResponderEliminar
  2. ... y lo peor es que venga después cierto chuloputas y me diga "nos hemos opuesto a los poderosos". Sí, ya lo vemos...

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. Yo la verdad, debo entender poco de economía o no todo es como lo parece porque no creo de verdad que Alonso genere más dinero que Goirigolzarri. Vamos no creo que un directivo financiero de primera división gane menos que un piloto por muy formulaunista...Pero en fin

    Y por supuesto, yo como Freman, no quiero que me moderen salarialmente y menos para que las mujeres dirijan más películas pero aquí más que sensación de ser un analfabeto económico lo que me entra es cierta misantropía.

    ResponderEliminar
  5. La moderación salarial se justifica por la potencial perversidad de determinados incentivos en mercados de riesgo. No es que ser rico sea "eo ipso" moralmente malo y un mal ejemplo para la sociedad, como probablemente cree el tartufo iletrado de Zapatero.

    ResponderEliminar
  6. La moderación salarial se justifica por la potencial perversidad de determinados incentivos en mercados de riesgo.

    Ya (yo trabajo con mercados de riesgo, por cierto). Pero la intervención sólo se "justifica" cuando el Estado ha tenido que meter dinero para salvar a agentes (a los grandes agentes, por cierto). Y en mi opinión, era preferible un palo grande, pero breve seguido de un reajuste, que las medicinas homeopáticas que han alargado la duración de la enfermedad.

    ResponderEliminar
  7. A mí me parece muy bien que las empresas privadas y sus trabajadores lleguen a los acuerdos salariales que les parezca, pero con algunas salvedades:
    1) el poder de negociación de las partes debe ser razonablemente paritario;
    2) cuando se utiliza en la negociación un argumento para no subir mucho el salario de algunos, ese argumento tendrá que ser aplicable a todos los casos (salvo justificación en contrario);
    3) una vez determinado el salario, que se paguen los impuestos correspondientes (que no se pague de manera tramposa, o en paraísos fiscales -reales o virtuales-); respecto a esto último, sospecho que Goirigolzarri pagará un porcentaje mayor de su renta como impuesto en España que Alonso.

    ResponderEliminar
  8. el poder de negociación de las partes debe ser razonablemente paritario

    No. Si el obrero no quiere hacer el trabajo, que no lo haga. Punto. Montar piquetes, hacer sabotajes y ese tipo de cosas simplemente es una incitación a que la otra parte recurra también a la violencia. Y pedirle a la otra parte que se cruce de brazos es una hipocresía digna de los transmundanos de los que hablaba Nietzche. La rebelión de los mierdas e incapaces, vamos...

    Con toda esa tontería sólo se consigue aumentar el riesgo que implica crear empresas. Y que aumente el paro, al estilo europeo.

    ResponderEliminar
  9. Los bancos y las demás instituciones financieras son un caso aparte, por dos motivos (relacionados):
    - No se las puede dejar hundir en la práctica, por mucho que la economía ortodoxa diga supuestamente que hay que dejar caer a quien sea que le vaya mal, y allá él con su mala gestion. Se ha visto el año pasado: se ha visto con Lehman y con los demás... los demás a los que no se dejó hundir.
    - Los incentivos y las remuneraciones de los altos directivos (y de los accionistas con poder ejecutivo en su caso) plantean un problema de agencia de aúpa. Agravado cuando, debido a lo anterior, resulta que no son agentes sólo de sus accionistas, sino que resultan serlo de todos, porque no los podemos dejar caer (o sea, que añadimos el riesgo moral).
    Y agravado porque los incentivos a corto a lo mejor no hacen mucho daño en el mercado de tornillos, pero en el financiero sí, que se basa en la confianza y las expectativas (sobre realidades lo bastante opacas para que no las pueda examinar bien nadie) hasta extremos tan extremos, que ganar hoy aparentemente mucho dejando los pufos para meñana es factible a gran escala.

    En resumen, que el dogma del mercado no es suficiente cuando ese mercado, por su naturaleza, no es y no puede ser eficiente. Y con las remuneraciones de altos directivos, al menos en el sector financiero, pasa eso.

    Lo de Alonso es otra cosa distinta. Se basa en cuánto de popular es un entretenimiento, y cuanta pasta deja a sus organizadores. Hoy en día, deportistas, cantantes y demás (algunos de ellos) se benefician de la globalización del entretenimiento: sacar un real a cien espectadores daba para cómico de la legua o ciego de aleluyas, sacar un euro a quinientos millones de personas da para mucho más. Así que ese sector está montado sobre ese fenómeno de "el ganador se lo lleva todo", mientras antes se repartía entre doscientos circos ambulantes y tres mil dulzaineros.
    Los que pierden con el cambio se aguantan porque esperan ser mañana de los poquitos ganadores.

    ResponderEliminar
  10. Freman, el sabotaje y la violencia están prohibidos como medio de presión en la negociación. Lo que dice Zamora se materializa en el derecho a la negociación colectiva, que tiene aspectos peculiares comparado con el marco general de negociación contractual entre partes.
    Cada vez menos, desde luego. Los convenios colectivos van en decadencia.

    Me imagino, por otra parte, que aplicando tu regla a rajatabla, las leyes de consumidores están fatal: negocia tú solito sin leyes marco tuitivas la hipoteca, la garantía de compra de tu coche y la solvencia de tu compañía de seguros ¿no?
    Ah, y compra alimentos no sujetos a obligación alguna: si la lata tenía veinte años y había criado fauna, se siente, haber tenido en casa un laboratorio de análisis, y que tus herederos demuestren, a pelo y partiendo de cero, que hubo mala fe o negligencia por parte del Carrefú.

    Que ser draconiano para los demás y querer para uno derechos razonables es un vicio muy fácil.

    ResponderEliminar
  11. Me imagino, por otra parte, que aplicando tu regla a rajatabla, las leyes de consumidores están fatal

    ¡Pero es que nadie va a pensar en los niiiiñoooos!

    Pues mira, yo no soy ancap. Ultimamente, los jesuitas (no los de Zamora, sino los otros) han logrado que estos sean los que más chillan de "liberalismo" (es un decir) en España, y claro, es fácil identificarlos con este asunto.

    No, yo no creo que Somalia sea el modelo. Pero no creo que sea tan difícil distinguir entre unas leyes de protección al consumidor y el intervencionismo a favor de ciertos agentes en economía, por razones ideológicas. ¿A que si te paras y lo piensas lo ves enseguida (y me ahorras tres párrafos)?

    ResponderEliminar
  12. No se las puede dejar hundir en la práctica, por mucho que la economía ortodoxa diga supuestamente que hay que dejar caer a quien sea que le vaya mal

    Observación: está muy mal, al parecer, cuando es el propio mercado quien se los carga.

    Pero parece que estaba muy bien cuando era el propio gobierno psocialista quien quería pinchar, como fuese y por los medios que fuese, la famosa "burbuja inmobiliaria". Ahora incluso he leído a alguien acusando al gobierno del "mardito" Aznar el haber entregado una "economía inflada y enferma" a los pobrecitos psocialista. Las palabras no son literales, pero creo que eso era la idea.

    Mercado no. Gobierno sí. ¿Por qué? ¡Está claro! ¡Con el Gobierno iba a ser un pinchazo controlado! (por el gobierno). Es decir, toda una petición de principio, o una hipótesis que nunca se permite su verificación. Supongo que los parados por el pinchazo provocado por el Gobierno iban a estar más felices, por contribuir con su paro al Progreso de la Especie y la Concordia Interplanetaria. El paro sostenible...

    ResponderEliminar
  13. Freman, no la líes, que no hay motivo: una burbuja especulativa ya sabemos (má o meno) lo que es, desde la de los tulipanes aquélla. Y no tiene que ver (o no directamente, o no mucho) con lo que yo decía.
    Con burbuja o sin burbuja, no se puede dejar caer a un agente muy grande (o a varios grandecitos) del sistema financiero, porque detrás va el sistema en su conjunto.

    Por otra parte, a mi no me consta que ningún gobierno haya intentado pinchar la burbuja especulativa inmobiliaria de los últimos 10 años en España (si eso se hubiera hecho, estaríamos mejor que estamos ahora): ahí ha estado, creciendo, hasta... ¿finales del 2007? Vamos, hasta que el BCE, en un alarde de visión, se puso a subir los tipos a toda pastilla. Después de que durante los años anteriores los hubiera bajado demasiado para nuestra economía: no vamos sincronizados con las economías centrales de Europa, y la politica monetaria se hace para ellas.
    Una gestión inmobiliaria seria hubiera implicado no permitir ni alentar la especulación desatada en los ayuntamientos (y sus cuñados, sus lobbystas y sus sobornadores). Además de implicar otras cosas.

    Por otra parte, a mi dar trato de favor (a espaldas de la ley) a un Banco o a su dueño me parece muy feo, aunque sea por el interés y los favores mutuos y no por la ideología. Sinencambio, si votamos (supongamos) que a tal tipo de negociacion o contrato le vamos a dar una regulación especial por razones de peso, me parece muy bien: y nadie puede decir que no sea una ley general. Porque todo el mundo puede buscar un trabajo en el sector de Hostelería y acogerse a su fabuloso convenio en cuanto quiera, y todo el mundo tiene que comprar seguros o yogures o lavadoras. Mientras que todo el mundo no puede llamar al móvil del ministro de Economía y recordarle lo que se juega como le moleste a él o los suyos.
    A mi me parece inevitable y normal que la ideología (en el sentido de visión del mundo y ética pública sobre él) juegue un papel en nuestras preferencias políticas y legislativas. También la juega en las tuyas. Lo que es muy diferente de que la ley, cuando ya existe, no se aplique igual a todos.

    ResponderEliminar
  14. Freman, me vas a perdonar mi ignorancia, pero no se lo que es un "ancap" y el resto de ese comentario tuyo permanece para mi en el impenetrable misterio.
    Ya sé, ya sé que Google es mi amigo.
    Pero hoy es viernes y habrá que salir un poco a tomar algo, en lugar de quedarse haciendo el friki con el ordenador...

    ResponderEliminar
  15. Pues vale, ya me ha explicado Google que ancap es como se llama a los anarcocapitalistas (supongo que esta palabra es demasiado larga si no eres alemán).
    Me gusta la abreviatura, aunque dicha en alto parece que estás tosiendo.
    Curiosa gente. Me acuerdo de haberlo pensado cuando leí algún libro de Heinlein de ese palo ("La luna es una cruel amante")... cuando otros iban de modelos de sociedad super militarista. Una afinidad que da que pensar, y que no debe ser rara. Como "El día de los trífidos". La c-f daba para mucho.

    ResponderEliminar