5 de noviembre de 2009

EL TEMA DE LA ÉTICA

(De una respuesta a un comentario en la entrada "¿Diseño inteligente, traducción inteligente?" (aunque tiene más que ver con la de "Viva el relativismo").
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En mi argumentación estoy partiendo siempre de la diferencia RADICAL entre lo que Kant llamaba "imperativos hipotéticos" e "imperativos categóricos". Los únicos que son MANDATOS MORALES son los segundos.
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Lo que tú propones son "consejos" del tipo "NO ES CONVENIENTE mentir". No tengo ABSOLUTAMENTE nada que objetar a la búsqueda (naturalmente, empírica en la búsqueda de premisas, y guiada por la argumentación racional en la extracción de conclusiones) de cuantos más "imperativos hipotéticos" de ese tipo (o sea, de "consejos para no tener problemas en la vida"). Si tú quieres reducir la ÉTICA a eso, estupendo (de hecho, es lo que hago yo, con la diferencia de que no me parece RELEVANTE la cuestión de si habrá o no habrá "imperativos hipotéticos UNIVERSALES" de ese tipo; a mí lo que me importa es que los "consejos" que adopte yo, me sirvan EFECTIVAMENTE a mí).
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En cambio, el tema de la ética (al menos desde Kant) no es si algo es "bueno" o "malo" en el sentido de que es ÚTIL para alcanzar nuestros fines, sino de si es bueno o malo EN EL SENTIDO DE QUE ES MORALMENTE OBLIGATORIO (como Kant expresa muy bellamente: la ética no trata de qué tenemos que hacer para LOGRAR ser felices, sino de que debemos hacer para MERECER MORALMENTE la felicidad -aunque hacerlo nos haga tremendamente infelices-; y mi respuesta a Kant es que esta segunda pregunta no tiene respuesta).

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Otro problema de la ética de Kant

37 comentarios:

  1. Jesús:

    A la moral kantiana parece que le sucede como al barón de Münchhausen, que pretendía salir con su caballo del barro tirándose de la coleta. Y no sale.

    Una regla que valga para todos es ética sólo si hemos concebido como un fin que sea válida para todos. Pero ¿por qué debería ser válida para todos -dirá en delincuente o el tirano- si a mí me va bien aprovechándome de los otros?

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  2. Jesus:
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    Si tú quieres reducir la ÉTICA a eso ...
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    Solo una puntualización: querrás decir ampliar, porque más reducida que está ...

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  3. A riesgo de aparecer como lo que soy (bastante ignorante en filosofía formal) yo diría que la ética debe tratar efectivamente de qué vida deberíamos llevar para ser felices, no para merecer ser felices.

    Claro que no vamos a ser felices si estamos todo el rato haciendo cosas que sentimos que están mal. Por lo tanto en mi opinión el juicio ético implica una elección continua entre líneas de acción que tienen, todas, algo en su favor (las que no tienen nada en su favor no hay que tenerlas en cuenta para elegir, claro): con una, por ejemplo, ganamos felicidad en el sentido de que va a favor de nuestros intereses inmediatos. Con otra, ganamos felicidad en el sentido de que no tendremos que sentir haber hecho el mal perjudicando injustamente a otros o a nosotros mismos (o podremos sentir que hemos hecho bien en alguno de esos sentidos).

    La otra cuestión que comentaría es que la ética tiene una cara pública, o intersubjetiva, y es una cara tan importante como la mera cuestión personal de qué valores o líneas de conducta elegir para nuestro propio bien.
    La consideración de qué es justo es central en la ética, y por definición, nunca es una cuestión que atañe o decide o implica a una sola persona.

    Decidir si es bueno para mi tomar psicotrópicos o tener hijos son cuestiones donde lo que se ventila es cual de esas elecciones me daría más felicidad, tomando todo en cuenta (no sólo las próximas dos horas). La cuestión de si es justo o no para los demás puede estar presente o no, o puede ser muy secundaria.

    Decidir que pagar a un sicario para que le rompa las piernas a mi vecino iracundo es malo, es cosa distinta: ahí lo importante es si es o no justo para el vecino y para el resto de la comunidad humana donde vivimos ambos.
    Si creo que es justo y que se lo merece, y que no tengo otra forma de resarcirme de los daños que me ha causado (por ejemplo) no se trata de cómo seré yo más feliz o menos feliz, sino de que esa norma mía choca frontalmente con las normas sociales según las cuales no podemos ni debemos tomarnos la justicia por nuestra mano, porque eso genera el caos civil y la injusticia generalizada.
    Ahí lo importante es si la norma social es equitativa, si es generalmente respetada y aceptada, si favorece la cooperación y la reciprocidad justas.
    Si es así (hasta un punto razonable) y y no la acepto, estaré obrando injustamente según el consenso social (que para regular el comportamiento de unos con otros es el que importa, porque ese es un asunto colectivo por excelencia) y me mereceré que me retribuyan de mi felicidad, por la venganza, con una infelicidad mayor por la cárcel. En ese aspecto sí le daria la razón a Kant.

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  4. DE POR QUÉ LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE ES, EN TÉRMINOS ÉTICOS, ABSOLUTA, Y NO RELATIVAMENTE SUPERIOR A LA SHARIA



    Este texto está dedicado a refutar la idea de que en ética, y por lo tanto en política (tomando esta como la ética aplicable a la polis, esto es, a los modos en los que el hombre organiza su vida colectiva), todo es relativo, cualquier postura constituye una arbitrariedad étnica, histórica o de otra clase, de modo que no es posible dirimir una jerarquía de valores que rija para todas las culturas, para todos los hombres. En lo que sigue argumentaré, a contrario, que una ética universal es posible, que es posible comparar, sobre una base comprensible no caprichosa, unos mandatos morales con otros, decidiendo cuál de ellos contribuye más y mejor a la justicia.
    La primera premisa será precisamente una definición: llamamos ética y política a la reflexión sobre lo que es justo en los ámbitos individual e interpersonal y social, respectivamente. Por comodidad, nos referimos en lo sucesivo solo a la ética.
    La segunda premisa tiene que ser una salvedad, pues se refiere al alcance epistemológico de las consideraciones acerca de la justicia humana. Aquí hemos de admitir que el grado de certeza que se alcanza en las reflexiones éticas no es el de las matemáticas o la física. El ser humano es un ente vivo cuya complejidad no admite conclusiones tan ineludibles como los referidos a la física o la aritmética. Es decir: cuando en este ámbito decimos “siempre”, deberíamos decir “casi siempre”; una proporción abrumadora de casos, pero seguramente no todos los casos. Sabiendo esto, a lo que podemos aspirar en ética es a sacar conclusiones suficientes, razonables, admitiendo una porción no demasiado grande, pero real, de excepciones. En todo caso, y ahora que la física cuántica ha introducido la idea de que acaso no haya hecho alguno que escape a cierta probabilidad, lo anterior no resta valor ni dignidad a la reflexión ética.
    La tercera premisa es que el hombre está dotado de un sentido moral. Es decir: dada la composición del cerebro humano, el resto de sus condicionantes fisiológicos, y lo que sabemos de su historia, podemos afirmar que todo hombre no profundamente trastornado (por motivos físicos, por un condicionamiento muy preciso, etcétera) se pregunta acerca de lo que está bien y lo que está mal. Ciertamente, no podemos extraer aún de su biología o de la psicología social el contenido de esa disposición ética (lo que está bien y está mal), y es por ello que la falacia naturalista es correcta. Pero, dada la menor carga instintual del hombre frente a otros animales, esto es, dado a que el hombre nace, como decía Nietzsche, das noch nicht festgestellte Tier; dado que el hombre viene al mundo “sin terminar”, goza de un grado de libertad para determinar su existencia que no está al alcance del resto de seres vivos. Signos rotundos de lo anterior serían que el hombre es el único ser mortal (que es consciente de que morirá de un modo distintivo y decisivo), o que es el único que se pregunta por “el sentido de la vida”, hasta donde sabemos.

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  5. A resultas de lo anterior, podemos decir que el hombre, para orientarse en el mundo, y por no estar perfectamente programado para encajar en él, tiene una serie de valores o preferencias que guían su acción. La mirada del hombre sobre el mundo es valorativa: en todo momento se ve compelido a calibrar cómo le afecta, gusta o disgusta, lo que encuentra ante sí. Un hombre que tiene esa capacidad dañada, que es incapaz de valorar, está seriamente trastornado, y es muy difícil que pueda desenvolverse sin ser asistido continuamente por otra persona.
    La cuarta premisa es doble, y sus dos caras están íntimamente relacionadas: el hombre reconoce que todo sufrimiento evitable es un mal absoluto, y como ser vivo que se ve impelido a perseverar en su ser en ausencia de impedimentos, considera que la vida exenta de sufrimiento es un bien absoluto. Nótese que esta premisa no se “deduce” de la naturaleza, sino que constituye un añadido “artificial” del ser humano. Como importante corolario, todo derecho, toda consideración sobre la ética o la justicia son una invención humana. Puede constatarse que no existe en el reino animal o vegetal o en el mundo inorgánico o a escala cosmológica algo parecido a esto: una conclusión negativa sobre la existencia del sufrimiento que se puede evitar. Por lo tanto, seguimos a salvo de la falacia naturalista: simplemente, el hombre entiende que el sufrimiento es malo y perseverar en existir sin sufrir es bueno.
    Es importante recalcar que, si se obvia la cuarta premisa, la ética deja de existir. Si no admitimos que el hecho de que una persona sufra sin necesidad es malo, y que de no sufrir, que una persona continúe existiendo, es bueno, la idea de justicia pierde todo su sentido. Si todo es indiferente y todo da igual, no hay ética que valga. De todos modos, contamos con un volumen importante de estudios psicológicos y sociológicos que desmienten que a la inmensa mayoría de la humanidad le dé igual el sufrimiento y el hecho de existir o no. Es decir: hay suficiente apoyo científico para defender que, en su práctica totalidad, y dando de lado a seres gravemente psicopáticos y sociopáticos.
    Con estos elementos, puede afirmarse que el relativismo total es un fraude, es decir, que no es cierto que toda norma de comportamiento sea equivalente, que sea un asunto cultural o histórico en el que no puedan establecerse jerarquías. Dada la cuarta premisa, que es la decisiva, se pueden comparar normas de actuación, cuerpos legislativos, y el resto de elementos que atañen a cómo se comportan los seres humanos, y se puede establecer cuáles de ellos son superiores al resto. Por supuesto, habrá zonas grises, casos complejos, y en algunos casos, verdaderas dificultades a la hora de dirimir dicha jerarquía. Pero también se pueden hacer juicios globales, fruto de la agregación de los distintos casos pormenorizados.
    Ocurre también que existe un volumen de ciencia e historia apreciable que atañe al sufrimiento, con el que contamos y al que debemos recurrir para no actuar a ciegas a la hora de nuestras reflexiones morales. Puesto que sabemos un poco sobre la composición del sistema nervioso humano, sobre su psicología social, puesto que tenemos una antropología, una medicina psiquiátrica, y una historia, una etnografía, etcétera, tenemos un conocimiento apreciable, y en muchos casos suficiente, para dirimir, entre dos cursos de acción, cual es el que hace sufrir más al ser humano.

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  6. Tomemos por ejemplo la libertad para decidir cómo vivir la propia vida. Sabemos que, siempre en general y siempre solo en la mayoría de los casos, una persona que no puede decidir qué hacer con su vida sufre un estrés psíquico superior que aquel que sí goza de dicho poder de decisión. Naturalmente, y aquí nos asiste la psicología evolutiva, este hecho es menos evidente cuando el hombre es aún “inmaduro”, y por eso en la infancia concurren otros determinantes a propósito de esa libertad de elección vital. ¡Nadie dijo que la ética fuese simple, ni de trazo grueso! Pero aun contamos con los saberes suficientes para determinar que, por ejemplo, una muerte indigna, le supone un sufrimiento añadido a un ser que es mortal, que se da cuenta de su finitud. Por eso consideramos que gasear a una persona con Zyklon B es un mal absoluto y no relativo. Tenemos un sufrimiento evitable, tenemos un mal; podemos concluir cabalmente (que no inexorablemente: recuérdese la segunda premisa) que estamos ante algo moralmente malo. Por supuesto, en su día, los nazis no estuvieron de acuerdo: pero nosotros sabemos que solo a través de una buena porción de violencia sobre sus psiques (y este es un hecho complejo que no cabe dilucidar aquí: cuánto fue producto de las circunstancias, cuanto de un liderazgo avieso, etcétera), ellos estaban moralmente equivocados, porque estaban produciendo cantidades industriales de sufrimiento evitable.
    Como acabo de admitir, existen las “verdades morales”. Lo que ocurre es que su “alcance epistemológico” (ya se dijo) no es el de las verdades matemáticas o el de las verdades químicas. Si nos incomoda la palabra “verdad” a este nivel, podemos reformularlo así: dadas las premisas expuestas, existen conclusiones “universales y suficientes” (absolutas en este sentido preciso) a propósito de lo que es justo, ética y políticamente. Demos un ejemplo más, ahora a este segundo nivel: puesto que el ser humano sufre cuando no puede expresarse, cuando es amordazado o violentado para que no diga lo que piensa, es absoluta, y no relativamente malo, que alguien vea impedida su capacidad para expresarse. De modo que, antes de entrar en los matices, una norma social que impida a las personas, mediante violencia, expresar su opinión, puede decirse que es absoluta, y no relativamente, perniciosa.
    Por supuesto, en toda esta argumentación, de modo transversal, late otra premisa. Y es que sabemos algo sobre el ser humano. No todo, quizás incluso poco, pero lo suficiente para dirimir la mayoría de nuestros dilemas morales pivotando alrededor de la premisa de reducción del sufrimiento evitable. En realidad, da igual lo que sepamos, si mucho o si poco: moralmente nos movemos en el campo de lo heurístico, no de las certezas; de modo que podemos decir que, al nivel de conocimiento sobre el ser humano con el que en cada época contamos, hay modos de actuación que son mejores (más éticos o morales) que otros, dada la existencia indeseada del sufrimiento evitable.

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  7. Cierro con el caso tomado a modo de ejemplo y confirmación. Del análisis global comparado de las normas de comportamiento (derechos, valores) insertos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Sharia podemos concluir que este último corpus es moralmente inferior al primero. Y ello porque contribuye menos a la existencia del sufrimiento evitable. La Sharia, por ejemplo, instituye la pena de muerte para el adulterio. Quitar la vida a alguien que no sufre es un mal absoluto, y nada indica de suyo que el adulterio cause sufrimiento a los que incurren en él (todo apunta más bien a lo contrario; la psicología nos asiste en este punto). También sabemos, gracias a la ciencia psicológica, que la venganza no tiene a la larga un valor compensatorio para el dolor que sufre quien se ha visto cómo su cónyuge le engañaba. Y también sabemos que una muerte por lapidación es especialmente dolorosa e indigna. Dada la existencia de casos a favor y en contra de uno y otro corpus, podemos concluir, dado lo que sabemos sobre el ser humano, y en aras de reducir el sufrimiento evitable, que la Sharia es inferior a en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Por supuesto, habría que desarrollarlo al detalle, y no llegaríamos al final a un sumatorio matemático, ni a cifra alguna, sino a una conclusión suficiente, heurística, al nivel d elo expresado en la segunda premisa.
    Por supuesto ello no obsta para que determinadas líneas de comportamiento de la Sharia sean superiores a los de la Declaración Universal. La Sharia es hasta cierto punto más activa y contundente en su consideración de la asistencia a los pobres que dicha Declaración, y puesto que la pobreza es una fuente de sufrimiento evitable, a igualdad del resto de factores (esto es crucial, y nos recuerda de la complejidad de esta clase de reflexiones), un comportamiento dirigido a reducir la pobreza es mejor (de forma absoluta, o una vez más: universal y suficientemente) que uno que no la reduzca. Por lo tanto, el juicio sobre las normas individuales puede diferir de su conjunto, si bien, por lo que sabemos del ser humano, éste se ve muchas veces arrastrado por “conjuntos de normas”, de modo que es muy importante los juicios globales que emitamos sobre aquellas.
    El hecho de que sepamos que el hombre es capaz de admitir e incluso acostumbrarse al sufrimiento o quitar e incluso quitarse la vida no refuta nuestra cuarta premisa. En la práctica, el hombre es capaz de soportar casi cualquier cosa, pero nuestro rumbo ético sigue claro y conciso: el sufrimiento es malo, vivir sin sufrir es bueno. El reino natural de la ética y la política en tanto reflexiones sobre la justicia, que es el deber ser, es de la máxima importancia, al menos para la inmensa mayoría de los seres humanos que entienden que una vida exento de sufrimiento es un valor absoluto que no está sujeto a discusión. Quienes niegan esto último, dado lo que empíricamente sabemos sobre los seres humanos, probablemente se engaña, y en todo caso, queda descartado para cualquier reflexión moral provechosa.

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  8. David

    Voy paso por paso; pongo en cursiva lo que dices tú, y luego mi respuesta:

    no podemos extraer aún de su biología o de la psicología social el contenido de esa disposición ética (lo que está bien y está mal), y es por ello que la falacia naturalista es correcta.

    La falacia naturalista no es correcta, sino todo lo contrario. Supongo que lo que quieres decir que eso es la razón por la que la falacia naturalista es efectivamente una falacia. Pero no es así. La razón por la que es una falacia es una razón lógica, no tiene nada que ver con CÓMO sea el mundo. Es la razón que consiste en que en una deducción lógicamente válida, no puede haber algo que se afirme en la conclusión y que se exprese con conceptos que no estén incluidos en las premisas. Igual que si en las premisas de un argumento no aparecen conceptos que tengan nada que ver con los sabores, la conclusión no puede ser "tal cosa tiene tal sabor", en un argumento cuyas premisas no incluyen al menos un juicio prescriptivo o valorativo, la conclusión no puede ser un juicio de esa clase. Es decir, de la DESCRIPCIÓN de cómo es el mundo o el ser humano (por muy detallada que sea, por mucho que lo que DESCRIBA sean sentimientos, emociones, sufrimientos, esperanzas, actos psicológicos de valoración, etc.), no se sigue cómo DEBE ser algo.
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    el hombre, para orientarse en el mundo, y por no estar perfectamente programado para encajar en él, tiene una serie de valores o preferencias que guían su acción. La mirada del hombre sobre el mundo es valorativa
    Totalmente de acuerdo. Por nuestra biología, los seres humanos funcionamos proyectando valoraciones sobre nuestra experiencia. Pero eso no quiere decir que esas valoraciones sean algo más que una mera experiencia subjetiva nuestra, sin correspondencia alguna con algo así como "valores absolutos".
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    sigo

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    1. sigo
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      el hombre reconoce que todo sufrimiento evitable es un mal absoluto, y como ser vivo que se ve impelido a perseverar en su ser en ausencia de impedimentos, considera que la vida exenta de sufrimiento es un bien absoluto.
      Esta premisa yo no la acepto en absoluto. Lo que dices es tan sólo una manera un poco pedantesca de repetir que los seres humanos poseemos la capacidad bio-fisio-psicológica que llamamos "hacer valoraciones". No explicas en absoluto dónde te apoyas para calificar de "absolutos" ese mal y ese bien, salvo como descripción de una forma de experimentar las cosas, y una descripción que sólo oscurece la cuestión y no ayuda a iluminarla, desde mi punto de vista.
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      esta premisa no se “deduce” de la naturaleza, sino que constituye un añadido “artificial” del ser humano
      En esto tampoco estoy de acuerdo. Que tengamos esa cualidad de hacer valoraciones (de que ciertas cosas nos PAREZCAN muuuuuuuy malas malísimas, y otras cojonudíííísimamente buenas, con todos los casos intermedios que quieras) es una capacidad tan NATURAL como la de los elefantes de coger cosas con la trompa. La selección natural nos ha hecho seres valorativos, como ha hecho a los murciélagos seres capaces de orientarse por el eco.
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      Como importante corolario, todo derecho, toda consideración sobre la ética o la justicia son una invención humana
      Eso sí: pero es una capacidad NATURAL la de inventar esas cosas. Lo que no implica que dejen de ser algo más que inventos. Inventos útiles para que nuestros antepasados dejasen más descendientes que sus primos que carecían en mayor medida de esos inventos.
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      sigo

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    2. Estamos pues de acuerdo en que la falacia naturalista es efectivamente falaz por sacar el deber ser del ser. Y estamos de acuerdo en que todo hombre necesita valores para orientarse en el mundo. Esos valores son subjetivos, por supuesto. Cuando yo hablo de "valores absolutos", y lo explico más adelante, no me refiero a su origen o a su "carácter incontestable", sino a la existencia, dada la realidad irrebatible del sufrimiento (y que este es "malo"), de valores universales y suficientes sobre los que cabe erigir una ética universal.

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    3. Aclaro, por no estar bien expresado, cuando digo que la justicia humana es algo "artificial". Por supuesto, todo lo que hace el humano es "natural", o sea, como sugieres, "naturalmente humano". Eso es una tautología. De hecho, cualquier calificación de "natural" respecto al humano sería tautológica; la única manera de que tenga sentido que el hombre haga algo "artificial" es respecto a los principios evolutivos de "supervivencia del más adaptado". Con esto quiero decir que el ser humano le "hace trampas" a ese principio estableciendo que, por ejemplo, un minusválido debe vivir, MERECE vivir. Eso chirría, a grandes rasgos, con los principios que presiden la evolución. Aunque, por supuesto, tomado como sociedad, siempre puedes decir que ese "invento" es adaptativo para el hombre, por lo que no es artificial sino natural. Aunque así estaríamos de nuevo en que todo lo que hace el hombre es un cumplimiento de la teoría de la evolución (tautología).

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  9. sigo
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    seguimos a salvo de la falacia naturalista: simplemente, el hombre entiende que el sufrimiento es malo y perseverar en existir sin sufrir es bueno.
    No veo de qué forma esto nos salva de la falacia naturalista. La falacia naturalista no es una crítica al hecho de que la gente haga valoraciones. Es sólo una crítica a los FILÓSOFOS que pretenden inferir enunciados prescriptivos a partir de solamente enunciados descriptivos. Pero no tiene nada de falaz ACEPTAR enunciados prescriptivos, siempre que no se pretendan demostrar a partir de enunciados únicamente descriptivos. Por supuesto, nuestra biología nos hace ACEPTAR algunos enunciados prescriptivos, pero no como resultado de ninguna "inferencia": sencillamente, nos encontramos con que nuestra mente los acepta sin que los tengamos que "deducir" de ninguna otra cosa. Que haya razones OBJETIVAS para admitir que son "objetivamente verdaderos" esos enunciados prescriptivos que aceptamos instintivamente (sí, instintivamente: es el cableado innato de nuestro cerebro el que nos hace pensar así) es ya otra cuestión. Lo que yo digo es que NO LAS HAY. (Es más, posiblemente es un error interpretar esa REACCIÓN EMOCIONAL ante algo que nos parece terrible, como un JUICIO capaz de ser verdadero o falso; aunque es un error útil porque nos permite introducir esas reacciones como premisas en nuestras discusiones con los demás).
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    sigo

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    1. No se trata de que haya valores "objetivamente verdaderos", sino que, dada la premisa "el sufrimiento es malo y perseverar en la vida sin sufrimiento es bueno", hay valores SUPERIORES e INFERIORES. Existe una jerarquía efectiva de valores. Olvidémonos de una vez de lo absoluto y lo objetivo (en eso estamos de acuerdo): cuando hablo de lo absoluto, hablo de lo superior. la cuestión crucial es que SÍ existe una guía para determinar que la Declaración de los Derechos Universales es superior a la Sharia, y por lo tanto, el relativismo a ultranza ("cada sistema ética está bien en sus propios términos, y no pueden compararse-jerarquizarse unos principios respecto a otros") es falso.
      Todo este debate no va de "filósofos" (en el sentido técnico del término), sino de personas que viven y han de decidir su escala de valores y buscan una guía efectiva para ver cual se acerca más a la mejor forma posible de justicia. Aquí de lo que se trata es de decidir en conciencia (ética) o en democracia (política) por qué normas hemos de comportarnos si queremos ser justos.
      Una vez más: olvídate (es una cuestión técnica y estéril) de las "razones objetivas", y piensa en cuales son las MEJORES razones. Y reconoce que, si de verdad nos importa el sufrimiento humano (si no, no hay nada de lo que hablar), existe un método suficiente para acercarse a lo más justo: valorar, en función de lo que sabemos del ser humano (psicología, sociología, fisiología, historia, etcétera) qué cosas le hacen sufrir.

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  10. sigo
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    Si no admitimos que el hecho de que una persona sufra sin necesidad es malo, y que de no sufrir, que una persona continúe existiendo, es bueno, la idea de justicia pierde todo su sentido
    En efecto. La ética no tiene sentido (en el sentido de que es erróneo interpretarla como un intento de descubrir "verdades morales") precisamente porque no hay ninguna razón objetiva para inferir, a partir del hecho de que EXPERIMENTAMOS la emoción que podemos llamar "rechazo moral" ante ciertas cosas, la conclusión de que esas cosas poseen objetivamente una propiedad que es la de ser "moralmente malas en absoluto", o algo así. La ética, en efecto, "no tiene sentido" en este sentido.
    Ahora bien, la ética tiene, por supuesto, muchísimo sentido COMO ESTRATEGIA BIOLÓGICA, igual que lo tiene la trompa de los elefantes. Es un "truco" de la evolución que consiguió poco a poco que algunos grupos de homínidos tuvieran más éxito reproductivo que los grupos de sus parientes cercanos. Y por supuesto, la ética también "tiene sentido" en nuestra actividad cotidiana: no vamos a dejar de EXPERIMENTAR como rechazables ciertas cosas sólo por saber que la causa de que nos parezcan rechazables no es que posean alguna "propiedad moral absoluta", igual que no nos deja de gustar el sabor del chocolate sólo porque sepamos cómo funciona el mecanismo neurológico que nos produce la sensación de placer; e igual que no dejamos de comer chocolate cuando descubrimos por qué nos gusta (no porque posea una propiedad que es la de "estar bueno de modo absoluto"), tampoco dejaremos de organizarnos colectivamente para intentar que no pasen esas cosas que nos producen la intensa emoción de rechazo. Así que la ética tiene mucho sentido PARA LA GENTE, no para la filosofía (salvo para criticar que tiene sentido).
    Bueno, no exageraré: la filosofía (en el sentido de la reflexión 'sesuda' sobre la EXPERIENCIA moral) sí que es muy útil, pues nuestras experiencias morales no están organizadas por nuestra biología de tal modo que las podamos adaptar fácilmente a las sociedades complejas en que vivimos; esas experiencias o emociones son más bien mecanismos neuronales instintivos que eran particularmente útiles para hacernos vivir en tribus paleolíticas, y es necesario intentar poner un poco de orden en ellas para "domesticarlas" y que sean útiles en una sociedad compleja. Para "poner orden" en nuestra experiencia ética sí que puede servir la filosofía (p.ej., para ayudarnos a entender qué emociones morales pueden estar en conflicto entre sí, cuáles puede ser más útil poner como prioritarias y cuáles mejor esconder bajo la alfombra, etc.). Sobre esto trata el libro que te recomendé de Joshua Green, "Moral Tribes".
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    sigo

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    1. La ética solo carece de sentido para quien se enroca en el principio de verificabilidad. Todas las personas, inclusive los acérrimos positivistas lógicos, saben que no es lo mismo un mundo en el que abunda el sufrimiento que uno en el que no. Por lo tanto, la investigación ética, la reflexión y el diálogo en torno a lo que es más justo (lo que disminuye más y mejor el monto de sufrimiento humano), es del todo provechosa, y tanto más necesaria cuanto que el mundo es un desperdicio inmundo de vidas arrasadas por el dolor.

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  11. sigo

    el relativismo total es un fraude, es decir, que no es cierto que toda norma de comportamiento sea equivalente, que sea un asunto cultural o histórico en el que no puedan establecerse jerarquías
    Cometes la misma falacia que cometía otro gran crítico del relativismo, Joseph Ratzinger: el relativismo COMO TEORÍA METAÉTICA no es la tesis de que "todo dé igual". Es la tesis de que nuestras valoraciones morales no se corresponden con una "verdad moral objetiva o absoluta", sino que son SÓLO experiencias psicológicas de valoración, más o menos compartidas por los humanos, y más o menos determinadas por la evolución biológica y cultural. Pero esta tesis relativista NO AFECTA EN MODO ALGUNO a la intensidad de esas emociones o experiencias de valoración: igual que el chocolate me sigue gustando igual cuando conozco el mecanismo neurológico que hace que me gusta, la pederastia me sigue produciendo el mismo rechazo aunque sepa que la causa por lo que me lo produce no es que la pederastia sea algo así como "un mal moral absoluto". Y seguiré comprando chocolate, e intentando que a los pederastas los metan en la cárcel.
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    Dada la cuarta premisa, que es la decisiva, se pueden comparar normas de actuación, cuerpos legislativos, y el resto de elementos que atañen a cómo se comportan los seres humanos, y se puede establecer cuáles de ellos son superiores al resto
    En cierto sentido esto es verdad, pero no NECESITA para nada (es más, le perjudica) la premisa de que existen "bienes y males absolutos". Puesto que QUEREMOS vivir una vida satisfactoria, es importante que sepamos qué cosas nos producirán una mayor o menor "satisfacción moral". Queremos vivir en una sociedad en la que haya deporte que nos satisfaga deportivamente, música que nos satisfaga artísticamente, comida que nos satisfaga gastronómicamente, y conductas que nos satisfagan moralmente, y en la que no haya lo contrario, o haya lo menos posible. Averiguar qué formas de hacer las cosas nos van a llevar a vivir vidas más satisfactorias requiere conocimiento, experiencia, reflexión, debate, etc., y por supuesto, es un hecho empírico que tal o cual conjunto de leyes nos llevarán a vivir una vida más satisfactoria o menso, y como tal hecho empírico, preferimos averiguar cuál es, en vez de tener ideas equivocadas sobre ello. Pero...

    sigo

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    1. Yo creo que, de cara a mantener un nivel alto en este u otro diálogo, hay que evitar maniobras burdas como insinuar filiaciones con Ratzinger y similares, o incurrir en el siempre resbaloso terreno de calificar los argumentos ajenos de "pedantescos". Por supuesto, este es tu blog, por así decirlo tu casa, y puedes hacer lo que mejor te venga en gana; pero también es verdad que la Red es un mundo abierto, una ventana al mundo, un ágora, y que ambos tenemos una responsabilidad al respecto.
      La ética no es una cuestión de gustos. El sufrimiento, en general (es importante que recuerdes que hablamos de ideas que se cumplen en un 80%-90% de los casos, que estamos en lo heurístico, que entre personas no aspiramos a la certeza sino a lo suficiente), no es cuestión de gustos, en el sentido que ya he repetido muchas veces: existen características universales del hombre (no nos gusta ser esclavizados, ni violentados, ni recluidos, etcétera) que nos autorizan a declarar que determinadas normas de conducta son mejores que otras. Y por supuesto que necesitamos dar con esas guías, con esa jerarquía, porque el mundo está anegado de dolor evitable, y es nuestro deber tratar de aminorarlo.

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  12. sigo

    ---Pero, decía, el hecho de que haya sistemas ético-políticos que "nos" lleven a vivir vidas más satisfactorias (es decir, con un mayor saldo de experiencias positivas que negativas) no debe ser confundido con el sueño mitológico de que hay algo así como "un sistema ético-político ideal, absolutamente mejor en términos absolutos que todos los demás". Ello por varias razones: primera, porque aquel "nos" engloba muchas diferencias a nivel individual y cultural; igual que no a todos les gusta la misma música o la misma literatura, no todos tienen las mismas reacciones morales de rechazo o aprobación, ni con la misma intensidad. Segunda, porque las propias emociones morales, precisamente por ser en parte producto de nuestra configuración neurológica, es posible que también sean bastante plásticas: podríamos ser capaces de diseñar en el futuro seres humanos modificados genéticamente que experimenten emociones morales de modo distinto a nosotros, y tal vez su vida sea PARA ELLOS más satisfactoria que la nuestra viviendo bajo normas ético-políticas que a nosotros nos parecerían aberrantes. Es decir, la "naturaleza humana" no es (como nada en la biología) una "esencia fija", sino que, igual que ha cambiado en los millones de años de nuestra evolución, puede seguir cambiando, de modo "natural" o "artificial".
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    Sigo

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    1. Nadie niega que la esencia humana sea cambiante, que existan progresos y regresos, y que el momento histórico es decisivo para determinar qué es moral y qué no. Pero, en cada uno de esos momentos, y de acuerdo con cada una de las circunstancias, existe un norte inamovible, un faro (que no un absoluto, olvidemos ya ese adjetivo), que es el sufrimiento humano, el cual nos permite elegir, escoger, comparar. No hay una tabla de mandamientos; pero sí que hay un principio rector, que es el sufrimiento.

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  13. Bueno, creo que no hace falta que siga, porque todo lo que dices a continuación se basa en la conclusión equivocada de que existen "verdades morales".
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    Un saludo, y gracias por la discusión.

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    1. Si no te gusta la palabra "verdad moral" (a mí también me chirría, hasta cierto punto), digamos que existe una jerarquía moral. En virtud de la cual yo puedo argumentar convincentemente que la Sharia es inferior moralmente a la declaración Universal de Derechos del Hombre.

      Abrazos (y gracias por la conversación)

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  14. David

    Me alegro de que mis argumentos te vayan haciendo sospechar de expresiones como "verdad moral", "valores absolutos", etc. Pero me temo que el reducto al que intentas agarrarte (eso de que hay "valores superiores a otros") cae también por los mismos argumentos que expliqué ayer, o parecidos.
    La propia idea de que hay valores "mejores" que otros me chirría. "Mejor" significa siempre "mejor ciertos valores"; los valores sirven para comparar cosas, y no veo claro de qué podemos utilizar como valores o criterios para comparar los valores mismos. Creo que tu posición se puede reducir a la constatación (interesante) de que, dado cómo son los mecanismos biológicos que producen la capacidad de valoración de los humanos, habrá sistemas ético-políticos que tenderán a generar sociedades cuyos miembros tengan un nivel de satisfacción de esas valoraciones más alto que las sociedades regidas por otros sistemas ético-políticos". Esto es tan válido, pero tan trivial, como el hecho de que dadas las necesidades de nutrición habituales en los humanos, habrá regímenes alimenticios que generen sociedades con humanos mejor nutridos que si siguieran otras dietas.
    Pero constatar esta trivialidad (la de que hay sistemas ético-políticos "mejor adaptados" que otros a los mecanismos habituales de valoración moral en los humanos) no anula el hecho de que NADA garantiza que exista un "óptimo único" en ese "grado de adaptación"; la razón es que "los mecanismos habituales de valoración moral en los humanos" no son un algoritmo que genere un orden lineal de valoración, sino que son múltiples, maleables, susceptibles de evolucionar de modo distinto (tanto cultural como biológicamente), y sujetos a muchos "trade-offs" (mejorar en uno de esos mecanismos -p.ej., favorecer la equidad- habrá ocasiones en que SÓLO pueda conseguirse a costa de empeorar en otro -p.ej., reducir la libertad-).

    Sigo

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    1. Querido Jesús

      Sí que existen valores superiores a otros, y no, no me quedo en la trivial constatación de que Fulano prefiere X y Mengano Y. La cuarta tesis que expuse, y que tú en ningún caso afrontas, nos permite comparar valores, decidir cuales son superiores y cuales son inferiores, comparar normas de comportamiento, jerarquizarlas, etcétera. Eso no es una postura trivial (para saber si es errónea tendrás que entrar en el fondo del asunto, que siempre eludes: que el sufrimiento es malo, en términos universales, supra-etnográficos, supra-culturales).
      Es en base a eso que digo que el relativismo a ultranza es falaz.

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  15. Sigo

    Por otro lado, el constatar que tu sistema de valoraciones es "superior" a otros sistemas según TU propio sistema de valoraciones no es un argumento lo bastante fuerte como para convencer (al que tiene OTRO sistema de valoraciones) de que el suyo es "peor". P.ej., el que piense que el sufrimiento es bueno porque es, o bien un justo castigo al pecador, o bien un método eficaz para alcanzar la santidad, se reirá de nuestros argumentos si estos se limitan a expresar que minimizar el sufrimiento es "un principio rector" o un "faro". Sus valores se basan en otros "faros", y desde el punto de vista de SUS valores y sus "faros", los nuestros son inferiores a los suyos.
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    Para terminar, yo no digo que la ética sea "cuestión de gustos" (salvo metafóricamente). Más bien al contrario, las emociones y motivaciones morales nos sirven para actuar EN CONTRA de las motivaciones dictadas por nuestros "gustos" (es decir, por la mera búsqueda del bienestar o evitación del malestar inmediatos). Más claramente: lo que nos diferencia en este sentido a los humanos de otros animales es (por simplificar) que ellos tienen un único sistema de motivación (el del placer-dolor), y nosotros hemos desarrollado otro (nos sentimos motivados a hacer cosas por IMPULSOS distintos al mero placer-dolor; estos impulsos son lo que llamamos "sentido del deber", "sentido del honor", "vergüenza", "indignación", etc.). Es decir, el "instinto moral" es un truco de nuestro cerebro para impulsarnos a hacer cosas que NO NOS GUSTAN (pero que favorecen la cooperación y el bienestar medio de todo el grupo).
    Pero el hecho de que los "impulsos morales" sean a menudo contrarios a los "impulsos hedónicos" no hace que sean NI UN MILÍMETRO MENOS SUBJETIVOS que estos últimos, pues ambos impulsos son nada más, exclusivamente nada más, que eso: impulsos, motivaciones, la sensación de "ganas de hacer tal o cual" o de "evitar tal o cual". En este sentido podemos decir metafóricamente (y sólo metafóricamente) que la moral es "cuestión de gustos": en el sentido de que unos sienten unas motivaciones morales, y otros sienten otras, igual que a unos les gustan unas cosas de comer, y a otros les gustan otras. Por supuesto, no hay una discrepancia "radical" entre los humanos, pero tampoco "identidad radical profunda", sino que, como TODO en biología, lo que tenemos dentro de una especie es un cierto rango de DIVERSIDAD.
    .
    Un saludo

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    1. Da igual que a uno, dos, o doscientas mil personas les parezca que el sufrimiento evitable no es un mal. Son personas enfermas, en función de cualquier criterio psicológico, moral o del tipo que gustes, y por lo tanto, la excepción que confirma la regla. A la inmensa mayoría de los humanos sanos (en un sentido amplísimo, no sujetándonos al DSM5 o convenciones similares) nos parece que cada sufrimiento que puede evitarse debe evitarse. Y a esa primera piedra de la moral no vamos a renunciar, pues, de lo contrario, cualquier discusión ética es una pérdida de tiempo.
      No hay manera de escapar al hecho de que el sufrimiento evitable es un mal y perseverar en la existencia sin sufrimiento, es un bien. Eso lo puede entender cualquier persona, de cualquier edad, de cualquier cultura, y en cualquier momento, y por lo tanto es un principio base ideas para fundar una ética universal, esto es, un modo de jerarquizar los comportamientos de todo el planeta. Las excepciones a esta regla (sadomasoquistas, psicópatas y similares) bien pueden ser aceptadas como desviaciones intrascendentes y aceptables teniendo en cuenta que todo lo humano se mueve en el terreno de lo heurístico, es decir, alejado de las certezas absolutas de la física y la matemática.

      Abrazos

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  16. David

    La cuarta tesis que expuse, y que tú en ningún caso afrontas
    Creo que casi todo lo que he dicho se refiere al contenido de esa tesis ("el hombre reconoce que todo sufrimiento evitable es un mal absoluto, y como ser vivo que se ve impelido a perseverar en su ser en ausencia de impedimentos, considera que la vida exenta de sufrimiento es un bien absoluto"). De mis argumentos anteriores se sigue que no veo razón alguna para admitir esa tesis, o alguna parecida en parecidos términos. Una cosa es que los humanos estemos programados genéticamente para experimentar un rechazo moral ante el sufrimiento -supongo que supones que no solo el propio, sino también ajeno- (lo que tampoco es verdad dicho así a lo bruto: es un rechazo que está muy, pero que muy modulado por las circunstancias), y otra cosa es que eso que experimentamos sea algo más que una mera experiencia psicológica.
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    Por otro lado, incluso aunque tu premisa fuera aceptable (que no me lo parece), es trivial el hecho de que de ella no se sigue lo que tú pretendes que se siga (una especie de criterio cuasi-algorítmico para determinar cuándo un sistema ético-político es "superior" a otros). Como te dije más arriba, nuestros mecanismos psicológicos de valoración moral son mucho más complicados que la mera "aversión al sufrimiento (ajeno)" (que tampoco creo que la haya, al menos descrita así tan a trazo grueso), esos mecanismos provocan en nosotros MUCHAS reacciones morales distintas, a menudo contradictorias entre sí, modulables en muy alto grado por el entorno evolutivo, ecológico, cultural, histórico, económico, etc., y en ningún caso reducibles a una única "escala moral" como la que pareces perseguir.
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    tendrás que entrar en el fondo del asunto, que siempre eludes: que el sufrimiento es malo, en términos universales, supra-etnográficos, supra-culturales
    ¡Pero si no lo estoy eludiendo! Lo que te digo es que no: esa frase es falsa, sencillamente. Es una errónea simplificación de la realidad en que consisten nuestros mecanismos psicológicos de valoración moral; una simplificación guiada por el deseo de encontrar una especie de "teoría fetén de la ética verdadera". Como yo no tengo ese deseo, no comparto la sensación de que acercarnos a una posible "ética verdadera" sea una buena forma de razonar si lo que conseguimos con ello es simplificar (y con ello, falsear) la riqueza y diversidad del hecho biológico que consiste en la capacidad humana para hacer tener motivaciones morales.
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    Es en base a eso que digo que el relativismo a ultranza es falaz.
    Claro, pero eso que me dices no hay razones para aceptarlo. :-)
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    sigo

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    1. Querido Jesús

      Haces una cosa de lo más extraña. De un lado, dices que no admites que la tesis "el sufrimiento evitable es un mal, la vida que continúa sin sufrir es un bien", pero a continuación admites que es una evidencia porque los seres humanos estamos programados para ello. ¿En qué quedamos? Lo que haces es mezclar a) el origen de esa tesis ("la evolución", pues vale, está claro, hombre) y a continuación tratas de rebajarla denominándola "una mera experiencia psicológica". ¿Qué tienen de malo las experiencias psicológicas? Un orgasmo o unas risas son también experiencias psicológicas, y convendrás conmigo que son estupendas. ¿Tu estás dispuesto acaso a reconocer como real solo lo que sea una "entidad lógica" o una "experiencia epistemológica"? Pues no veo adónde nos conduce eso.
      Sigues empecinado en dar con una ética "algorítmica", y es que no se trata de eso, Jesús. Yo busco (y encuentro) un criterio HUMANO, suficiente. Soluciones humanas para problemas humanos. Y sí, le pongas el apellido que le pongas (a mí no me importa tanto eso), existe un reconocimiento universal (con sus excepciones patológicas) a que todo sufrimiento evitable es malo. Que tenemos muchas reacciones morales distintas es una obviedad; yo me mojo y te digo que unas son más justas y éticas que otras, aquí y en Kuala-Lumpur.
      No hay nada simple en admitir que el sufrimiento evitable es malo. Ya con eso bastaría para solucionar el 90% de los problemas morales del mundo (si todos nos atuviésemos a lo que es moralmente superior, claro). Yo no busco "teorías fetén", sino una guía moral que permita tomar decisiones morales universales. Si crees que eso es una fruslería, una boutade, echa un vistazo al mundo.

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  17. Sigo, David

    Da igual que a uno, dos, o doscientas mil personas les parezca que el sufrimiento evitable no es un mal. Son personas enfermas
    Esto es un nuevo ejemplo de la falacia naturalista (que se concreta en este caso de intentar convertir la ética en una especie de rama de la medicina). El HECHO es que hay personas cuyos cerebros (en interacción con el ambiente) les hacen experimentar ciertas valoraciones y motivaciones, y personas cuyos cerebros les hacen experimentar otras. Como puro hecho empíricamente dado, de ahí no se puede INFERIR ninguna valoración, no moral, ni de otro tipo. Tú tienes que aportar alguna otra valoración QUE SAQUES DE OTRO LADO, NO DE ESA DESCRIPCIÓN, para poder juzgar lo que describes como "bueno" o "malo". Y obviamente, no he admitido ninguno de los sitios de los que podrías sacarla.
    Al fin y al cabo, la idea de reducir la ética a una forma de medicina es absurda (como TEORÍA PARA ENTENDER el hecho de la ética; no como FORMA PRÁCTICA de aplicar de modo un poco sistemático los criterios éticos de una sociedad determinada): los primeros de nuestros antepasados que tuvieron alguna mutación que les hizo tener motivaciones que podríamos llamar "morales" habría, según tú, que considerarlos "australopitecus enfermos", pues sus padres y abuelos no tenían eso. Es más, seguro que a sus padres les extrañaba un montón el comportamiento de sus hijos, cuando estos "ayudaban a otros más de la cuenta".
    .
    sigo

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    1. Que una persona que no cree que haya nada malo en infligir sufrimiento gratuito a otro está enfermo no es una falacia de ninguna clase, sino una constatación empírica. A menos, claro está, que te parezca que un psicópata no es más que un tipo con opiniones distintas a la mayoría. A lo mejor también te parece que todo es un asunto de cerebros, y que aquí nadie es responsable de nada, y que matar o torturar o violar o no hacerlo es una cuestión de gustos. Pero yo me creo capaz de alcanzar un consenso suficiente en la humanidad al respecto de que quien no respeta a los demás porque no ve nada malo en que sufran, es culpable de una falta. Yo no he dicho que la ética sea una medicina: lo que he dicho es que la cuarta tesis es tan potente que solo la negarán los enfermos y cuatro sujetos inconcebibles más.
      Por lo demás, sigues empeñado en nuestros antepasados, y sigues confundiendo "como han llegado a ser las cosas como son" (que por supuesto podrían haber sido distintas) a como son de facto hoy. La ética no es un juego; es un sabor práctico IMPRESCINDIBLE para hacer de este mundo un lugar mejor. Yo te hablo a día de hoy y con lo que sabemos hoy que hace sufrir a los seres humanos. Insisto en que la ética no es para charlar con una copa de cognac en una biblioteca entre cuatro amiguetes: es un saber crucial para el devenir práctico y real en el mundo, porqué ética y política configuran legislaciones, culturas, costumbres, modos de vida, y en fin, como de bien o como de mal le va a la gente normal cada día en sus vidas.

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  18. Termino


    A la inmensa mayoría de los humanos sanos (en un sentido amplísimo, no sujetándonos al DSM5 o convenciones similares) nos parece que cada sufrimiento que puede evitarse debe evitarse.
    No. A la inmensa mayoría de los humanos sanos les ha parecido que muchísimas formas de sufrimiento estaban plenamente justificadas, aunque por poder, pudieran evitarse. Lo importante es que A TI Y A MÍ nos parece que hay que evitar el sufrimiento (aunque seguro que no nos ponemos de acuerdo en todas las formas de lograrlo), y eso nos impulsa A TI Y A MÍ a buscar medios de llevar eso a la práctica, de la manera más global posible, junto con mucha más gente que piensa en eso como tú y yo. Pero igual que TÚ no necesitas la absurda idea de que la RAZÓN por la que queremos llevar eso a la práctica es porque sea "un mandamiento divino", o "el destino escrito para la humanidad por los extraterrestres que nos diseñaron", YO tampoco necesito la (igual de absurda) idea de que la razón por la que queremos llevar eso a la práctica es porque sea "un bien absoluto". Y creo que, a poco que te tomes en serio la posibilidad de pensarlo, tú también verás que tampoco NECESITAS esa idea. Tal vez sí que la necesiten algunos para hacer carrera como filósofos morales... pero no porque sea VERDAD.
    .
    Y a esa primera piedra de la moral no vamos a renunciar, pues, de lo contrario, cualquier discusión ética es una pérdida de tiempo.
    No. Lo que hace que sea útil una discusión ética (me refiero a una discusión ética sobre si algo nos parece bien o mal, si pensamos que hay que hacerlo, promoverlo, o evitarlo, no a una discusión "metaética" sobre "la naturaleza del bien y del mal, o del deber") es que gracias a llevar a cabo la discusión consigamos hacer con más éxito aquello que nos parece bien y evitar con más éxito aquello que nos parece mal, o consigamos convencer a otro que al principio no pensaba como nosotros de que dándole unas cuantas vueltas llega a la conclusión de que lo que nosotros pensábamos que está bien, él también lo piensa. La ética como rama de la filosofía puede ayudar mucho a la humanidad enseñándole cómo llevar a cabo de modo exitoso ese tipo de discusiones. Pero no nos ayuda gran cosa si lo que pretende es sustituir el viejo "fundamento" de la moral ("los mandamientos divinos", p.ej.; o "la tradición"), por un "fundamento" más "hipster" (el imperativo categórico, la posición original, los principios de la razón comunicativa, etc., etc.): sencillamente, a la discusión sobre la ética NO LE HACE NI PUÑETERA FALTA una teoría filosófica sobre "los fundamentos absolutos del bien y del mal", como tampoco le hace ni puñetera falta a nuestras actividades sexuales una teoría filosófica sobre "los fundamentos últimos del orgasmo".
    .
    Un saludo

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    1. Estamos siempre con lo mismo, Jesús: con que podía haber sido distinto, con que quizás la evolución, para conseguir sus fines (que no es más que el insulso trasvase de genes entre generaciones), le podía haber dado porque a todos nos pareciese chachi mutilar al prójimo. Pues muy bien, no lo discutimos más: PODRÍA HABER SIDO ASÍ.
      Pero no lo ha sido. La ética hipotética no me interesa demasiado, lo reconozco. El mundo se desangra entre asesinatos, violaciones, torturas, discriminaciones y abusos de poder. Así es que lo siento, pero para lo que podría haber sido no me queda tiempo.
      Yo, sin la idea de que el sufrimiento evitable es malo, te aseguro Jesús que no puedo ir a ninguna parte. Ni siquiera sabría que hacer con mi vida sin esa idea, porque esa idea es una brújula moral imprescindible. Y ya que traes a colación el imperativo categórico, te diré que una de sus acepciones, que es otra manera de decir lo mismo que aquí estamos diciendo si es correcto: aquella en la que Kant propone tomar a las personas como fines y no como medios. Con muchas matizaciones, es un modo de decir que el sufrimiento evitable es malo y la vida no sufriente merece siempre ser preservada.
      Lo cual nos devuelve a una pregunta decisiva, que hasta ahora no has contestado, y es esta: desde tus argumentos, ¿cómo explicarías a alguien que la Sharia es PEOR, en términos éticos, que la Declaración Universal de los Derechos Humanos? ¿Por que te parece peor, no? Verás: hubo una propuesta de Derechos Universales Islámicos (basados naturalmente en la Sharia) que venía a decir lo mismo que tú (creo): que en cada sitio tienen sus preferencias, que eso de la DUDDHH era "para los gustos occidentales", y que nosotros a lo nuestro. ¿Estás de acuerdo? ¿Afirmas que, en términos morales, Sharia y DUDDHH son EQUI-VALENTES?

      Un abrazo

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  19. David

    Haces una cosa de lo más extraña. De un lado, dices que no admites que la tesis "el sufrimiento evitable es un mal, la vida que continúa sin sufrir es un bien", pero a continuación admites que es una evidencia porque los seres humanos estamos programados para ello

    No. Ni hago lo que dices que hago, ni aunque lo hiciera estaría haciendo algo incorrecto. En primer lugar, lo que yo admito que es una "evidencia" no es que el supuesto HECHO (que tú sí pareces admitir) de que "el sufrimiento ES un mal absoluto", sino el hecho de que los humanos tendemos a valorarlo como un mal. Del hecho de que a la mayoría de los humanos les encanten los dulces no se sigue que los dulces sean "un bien absoluto", p.ej.
    En segundo lugar, he expresado muy a menudo en mi respuesta la idea de que esa tesis que tú afirmas (y que dices que yo digo que es evidente, cuando en realidad lo que digo es que no sólo no es evidente, sino que seguramente es falsa)... esa tesis, decía, es una mera simplificación distorsionadora de una realidad mucho más plural y llena de incoherencias (tanto incoherencias entre las valoraciones de distintas personas, como entre las de una misma persona). Unos humanos han hecho algunas valoraciones morales a lo largo de la historia y otros han hecho otras, no hay un "principio mínimo común" al que todas las valoraciones humanas se puedan "reducir"... Esto es lo esperable cuando se tiene en cuenta que nuestras motivaciones morales no son, al fin y al cabo, más que un conjunto de mecanismos biológicos: en biología, la "especie" es una mera abstracción teórica, un resumen más o menos burdo de una realidad que siempre es plural. No hay "esencias", y tampoco hay una "esencia de la moral".
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    ¿Qué tienen de malo las experiencias psicológicas?
    Yo no digo que tengan nada de malo. Me limito a evitar la falacia naturalista, y digo que no se puede deducir del hecho de que ciertos organismos hagan ciertas valoraciones, que esas valoraciones "estén moralmente bien".
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    ¿Tu estás dispuesto acaso a reconocer como real solo lo que sea una "entidad lógica" o una "experiencia epistemológica"?
    ???? Las motivaciones morales son hechos empíricos tan reales como los infartos de miocardio o los terremotos. Lo único que digo, repito, es que del hecho de que ciertos individuos las tengan, no se sigue que "tengan razón" al suponer que sus valoraciones son "absolutamente correctas".
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    Sigo

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  20. sigo

    Sigues empecinado en dar con una ética "algorítmica", y es que no se trata de eso, Jesús. Yo busco (y encuentro) un criterio HUMANO, suficiente.
    Quizá "algorítimo" no era la palabra adecuada. Lo que critico de tu enfoque es el deseo de intentar encontrar UN criterio, UN principio, UNA fórmula, que se pueda aplicar universalmente a todos los casos, periodos históricos, sistemas legislativos, etc., etc. Lo que digo es que la realidad moral (como hecho biológico) es demasiado complicada como para que sea posible reducirla a una sola fórmula o un único criterio, ni siquiera a un conjunto pequeño y cerrado.
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    existe un reconocimiento universal (con sus excepciones patológicas) a que todo sufrimiento evitable es malo.
    Te repito que en absoluto ha existido algo semejante a ello. Más bien ha sido lo contrario: casi todo el mundo ha encontrado la mar de satisfactorio moralmente hablando muchos tipos de sufrimiento que eran perfectamente evitables (peleas de gladiadores, quema de herejes, torturas varias, etc., etc.). La idea de que "evitar el sufrimiento en la mayor medida posible" es el principio moral supremo y universal es, más bien, una construcción intelectual históricamente muy reciente (Bentham), en absoluto compartida por la gran mayoría, y de hecho es INCONSISTENTE con muchas de las motivaciones morales que nuestros cerebros generan en nosotros de modo innato. El libro de Joshua Green ("Moral Tribes") que insisto en recomendarte viene a sugerir, precisamente, que hay que construir y seguir una ética utilitarista parecida a la que tú propones, pero no porque sea "natural" (algo así como "lo que todos los humanos compartimos moralmente"), sino porque es la mejor forma (según él) de hacer compatibles las necesidades de la vida en nuestras sociedades complejas y globalizadas con los "instintos morales" que a menudo se contradicen con esas necesidades.
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    sigo

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  21. sigo

    Que tenemos muchas reacciones morales distintas es una obviedad; yo me mojo y te digo que unas son más justas y éticas que otras, aquí y en Kuala-Lumpur

    Yo no veo necesidad de "mojarse" en filosofía. Yo prefiero sólo afirmar aquello para lo que creo que tengo alguna prueba lo suficientemente objetiva, un argumento lo suficientemente lógico. Lo demás son conjeturas, y si las presento, las presento como tales, no como "verdades evidentes". Otra cosa es en "la vida real": ahí, claro está, actuaré de acuerdo con MIS valoraciones éticas, que seguro que coinciden en gran parte con las tuyas, no con las de Julio César, Platón, Hammurabi o Bin Laden. Pero, como te decía antes, para apoyar la lucha contra el terrorismo no necesito basarme ni en el mito de que "los terroristas son pecadores", ni en el mito de que "los terroristas están equivocados en su percepción de la verdad moral".
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    Yo no busco "teorías fetén", sino una guía moral que permita tomar decisiones morales universales
    Bueno, eso es lo que llamo una "teoría fetén"
    ;-)
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    Si crees que eso es una fruslería, una boutade, echa un vistazo al mundo.
    No entiendo qué quieres que mire exactamente.
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    Que una persona que no cree que haya nada malo en infligir sufrimiento gratuito a otro está enfermo no es una falacia de ninguna clase, sino una constatación empírica
    No. Digo yo que admitirás que habrá habido algún antepasado tuyo que fuese el PRIMERO que pensase (o mejor, sintiese) que era moralmente reprobable causar sufrimiento gratuito. Puesto que era el PRIMERO, de ahí se sigue que sus padres no lo pensaban. Pero es obvio que sus padres no estaban ENFERMOS por no pensar eso. Sencillamente, tenían unos mecanismos cognitivos ligeramente distintos (o no tan ligeramente).
    Por otro lado, el truco de tu argumento está en la expresión "gratuito" o "evitable". Los problemas morales interesantes no son los que salen en las películas hollywoodienses sobre psicópatas incapaces de empatía, sino los conflictos entre culturas o grupos que tienen nociones distintas de qué daños son justificables, razonables: conflictos sobre quiénes tienen la obligación de joderse y aguantarse, por así decir, sobre cuánto aumento del sufrimiento de ciertas personas es permisible aceptar como justificado a cambio de disminuir el sufrimiento de ciertas otras personas.
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    yo me creo capaz de alcanzar un consenso suficiente en la humanidad al respecto de que quien no respeta a los demás porque no ve nada malo en que sufran, es culpable de una falta
    Me temo que lo que realmente crees es que una persona así (es decir, una persona que "no ve nada malo en que sufran") es un enfermo mental, y por lo tanto NO ES CULPABLE. Por otro lado, insisto en que a mí (y en el fondo, creo que a ti) lo que te importa no es "buscar un consenso universal" sobre cuáles son los CRITERIOS ÚLTIMOS para determinar qué está bien y qué está mal, sino más bien "buscar un consenso universal" sobre una serie de normas morales muy genéricas, CON INDEPENDENCIA DE QUE LOS QUE ESTÉN DE ACUERDO EN ESAS NORMAS LAS JUSTIFIQUEN CON CRITERIOS DISTINTOS QUE LOS QUE TE GUSTAN INTELECTUALMENTE A TI. Dicho más claramente, estoy bastante seguro de que, en el fondo, lo que a ti te importa es que la mayor cantidad posible de gente admita respetar los Derechos Humanos, aunque resulte que la mitad de la gente lo admita con el argumento (que posiblemente tú no aceptarás) de que son la voluntad de Dios.
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    Yo no he dicho que la ética sea una medicina:
    No lo has dicho, pero es lo que se sigue de lo que has dicho. Si tu criterio para decidir si lo que piensa una persona en temas morales es si está enfermo o no, eso es un criterio médico, lo digas como lo digas.
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    sigo

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  22. sigo

    sigues empeñado en nuestros antepasados, y sigues confundiendo "como han llegado a ser las cosas como son" (que por supuesto podrían haber sido distintas) a como son de facto hoy

    No confundo en absoluto ambas cosas. Lo primero es lo necesario para ENTENDER por qué somos como somos. Pero lo que no hago es cometer la falacia de confundir mi idea de "cómo somos" con mi idea de "cómo DEBEMOS ser", que es lo que tú pareces estar haciendo (deducir "cómo DEBE actuar la gente" a partir de la DESCRIPCIÓN de "cómo juzga moralmente la gente no enferma", o algo así; puesto que lo primero es un enunciado prescriptivo y el segundo uno descriptivo, sabes que aquel no se puede deducir de este).
    .
    La ética no es un juego; es un sabor práctico IMPRESCINDIBLE para hacer de este mundo un lugar mejor
    Pues claro, en eso estoy totalmente de acuerdo. Lo que estoy intentando hacerte ver es que lo que yo SÍ creo que es un juego es lo que hacen a menudo los "filósofos morales": empeñarse en buscar "criterios universales absolutamente válidos" y teorías especulativas que puedan "justificar" esos criterios mediante "argumentos racionales", en vez de en empeñarse en lo que es importante en la práctica para la gente: ponerse de acuerdo sobre unas normas de convivencia, no sobre un "fundamento teórico" que las "justifique" (te recuerdo lo que decía arriba: sencillamente, a la discusión sobre la ética NO LE HACE NI PUÑETERA FALTA una teoría filosófica sobre "los fundamentos absolutos del bien y del mal", como tampoco le hace ni puñetera falta a nuestras actividades sexuales una teoría filosófica sobre "los fundamentos últimos del orgasmo").
    .
    Un saludo

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  23. Querido Jesús

    Creo que hemos llegado a un consenso fundamental en lo importantes

    El principio "el sufrimiento evitable es malo y la conservación de la vida no sufriente es buena" es una buena base (no natural, no siempre existente, no dictada por Nadie, sino fácilmente comprensible según es el hombre), a día de hoy, para discriminar unos códigos morales frente a otros. Es importante decirle a los de la Sharia que se equivocan (no solo a cañonazos). La ética no es cosa de filósofos morales, sino de personas normales que quieren vivir en un mundo mejor. Y para discutir (en lugar de guerrear) con otros para dirimir que norma de conducta prevalece, merece la pena acordar un punto de partida común.

    Abrazos

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  24. David

    No me parece que "hayamos alcanzado un consenso en lo fundamental", al menos en lo fundamental "filosóficamente hablando". Estamos de acuerdo más o menos en cuál es el tipo de normas morales bajo las que nos gustaría que viviera cuanta más gente mejor, pero eso no es un consenso "filosófico", sino más bien lo esperable por el hecho de vivir en la sociedad que vivimos y haber recibido la educación que hemos recibido. En cambio, me parece que en los temas que estamos discutiendo, seguimos muy lejos de estar de acuerdo.
    Intento resumir nuestras diferencias:

    1. No creo que hayamos avanzado nada en la (desde mi punto de vista, ilusa) pretensión de algo así como "encontrar una base universal que permita discriminar unos códigos morales frente a otros, de modo que se demuestre que quien acepta ciertos códigos 'está equivocado'". No veo que haya ningún motivo para empeñarse en enfocar el problema de "en qué mundo queremos vivir" desde la perspectiva (repito, ilusa, en mi opinión) de "unos tenemos razón y otros están equivocados". Por nuestro debate, parece que tú partes del supuesto de que la posición correcta en filosofía moral es "intelectualista", mientras que yo parto del que la perspectiva correcta es "emotivista".
    .
    2. Incluso admitiendo que es mucho más importante "la ética de las personas normales" que "la ética de los filósofos", tampoco estoy de acuerdo con que el "principio" acerca del sufrimiento que repites insistentemente sea la "mejor" base posible para llegar a un acuerdo moral (en este caso, un acuerdo sobre qué normas seguir, no un acuerdo sobre qué criterios filosóficos utilizar para fundamentar racionalmente la tesis de que ciertas normas son "absolutamente mejores") sea una base ni suficiente ni necesaria. Me parece poco más que un mero eslogan, que no aguanta una argumentación un poco cuidadosa sobre la variabilidad de nuestras motivaciones morales, sobre el "trade-off" inevitable entre unos valores morales y otros (incluso dentro de la misma persona), ni sobre la forma de justificar mediante argumentos prácticos la necesidad de ciertas normas en vez de otras.
    .
    Un saludo

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