5 de noviembre de 2009

EL TEMA DE LA ÉTICA

(De una respuesta a un comentario en la entrada "¿Diseño inteligente, traducción inteligente?" (aunque tiene más que ver con la de "Viva el relativismo").

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En mi argumentación estoy partiendo siempre de la diferencia RADICAL entre lo que Kant llamaba "imperativos hipotéticos" e "imperativos categóricos". Los únicos que son MANDATOS MORALES son los segundos.
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Lo que tú propones son "consejos" del tipo "NO ES CONVENIENTE mentir". No tengo ABSOLUTAMENTE nada que objetar a la búsqueda (naturalmente, empírica en la búsqueda de premisas, y guiada por la argumentación racional en la extracción de conclusiones) de cuantos más "imperativos hipotéticos" de ese tipo (o sea, de "consejos para no tener problemas en la vida"). Si tú quieres reducir la ÉTICA a eso, estupendo (de hecho, es lo que hago yo, con la diferencia de que no me parece RELEVANTE la cuestión de si habrá o no habrá "imperativos hipotéticos UNIVERSALES" de ese tipo; a mí lo que me importa es que los "consejos" que adopte yo, me sirvan EFECTIVAMENTE a mí).
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En cambio, el tema de la ética (al menos desde Kant) no es si algo es "bueno" o "malo" en el sentido de que es ÚTIL para alcanzar nuestros fines, sino de si es bueno o malo EN EL SENTIDO DE QUE ES MORALMENTE OBLIGATORIO (como Kant expresa muy bellamente: la ética no trata de qué tenemos que hacer para LOGRAR ser felices, sino de que debemos hacer para MERECER MORALMENTE la felicidad -aunque hacerlo nos haga tremendamente infelices-; y mi respuesta a Kant es que esta segunda pregunta no tiene respuesta).

3 comentarios:

Sursum corda! dijo...

Jesús:

A la moral kantiana parece que le sucede como al barón de Münchhausen, que pretendía salir con su caballo del barro tirándose de la coleta. Y no sale.

Una regla que valga para todos es ética sólo si hemos concebido como un fin que sea válida para todos. Pero ¿por qué debería ser válida para todos -dirá en delincuente o el tirano- si a mí me va bien aprovechándome de los otros?

Iñiguez dijo...

Jesus:
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Si tú quieres reducir la ÉTICA a eso ...
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Solo una puntualización: querrás decir ampliar, porque más reducida que está ...

Aloe dijo...

A riesgo de aparecer como lo que soy (bastante ignorante en filosofía formal) yo diría que la ética debe tratar efectivamente de qué vida deberíamos llevar para ser felices, no para merecer ser felices.

Claro que no vamos a ser felices si estamos todo el rato haciendo cosas que sentimos que están mal. Por lo tanto en mi opinión el juicio ético implica una elección continua entre líneas de acción que tienen, todas, algo en su favor (las que no tienen nada en su favor no hay que tenerlas en cuenta para elegir, claro): con una, por ejemplo, ganamos felicidad en el sentido de que va a favor de nuestros intereses inmediatos. Con otra, ganamos felicidad en el sentido de que no tendremos que sentir haber hecho el mal perjudicando injustamente a otros o a nosotros mismos (o podremos sentir que hemos hecho bien en alguno de esos sentidos).

La otra cuestión que comentaría es que la ética tiene una cara pública, o intersubjetiva, y es una cara tan importante como la mera cuestión personal de qué valores o líneas de conducta elegir para nuestro propio bien.
La consideración de qué es justo es central en la ética, y por definición, nunca es una cuestión que atañe o decide o implica a una sola persona.

Decidir si es bueno para mi tomar psicotrópicos o tener hijos son cuestiones donde lo que se ventila es cual de esas elecciones me daría más felicidad, tomando todo en cuenta (no sólo las próximas dos horas). La cuestión de si es justo o no para los demás puede estar presente o no, o puede ser muy secundaria.

Decidir que pagar a un sicario para que le rompa las piernas a mi vecino iracundo es malo, es cosa distinta: ahí lo importante es si es o no justo para el vecino y para el resto de la comunidad humana donde vivimos ambos.
Si creo que es justo y que se lo merece, y que no tengo otra forma de resarcirme de los daños que me ha causado (por ejemplo) no se trata de cómo seré yo más feliz o menos feliz, sino de que esa norma mía choca frontalmente con las normas sociales según las cuales no podemos ni debemos tomarnos la justicia por nuestra mano, porque eso genera el caos civil y la injusticia generalizada.
Ahí lo importante es si la norma social es equitativa, si es generalmente respetada y aceptada, si favorece la cooperación y la reciprocidad justas.
Si es así (hasta un punto razonable) y y no la acepto, estaré obrando injustamente según el consenso social (que para regular el comportamiento de unos con otros es el que importa, porque ese es un asunto colectivo por excelencia) y me mereceré que me retribuyan de mi felicidad, por la venganza, con una infelicidad mayor por la cárcel. En ese aspecto sí le daria la razón a Kant.