31 de enero de 2008

YO VENDO UNOS VOTOS NEGROS, ¿QUIÉN ME LOS QUIERE COMPRAR? (1)

LOS CUATROCIENTOS GOLPES... DIGO EUROS

La verdad, no sé a quién se habrá buscado de asesores Zapatero (bueno, lo malo es que lo sospecho; tengo cierta idea de quiénes son los que le asesoran en materia de filosofía -todo menos positivistas; bastante postmodernos-, así que deduzco que los asesores económicos serán igual de patéticos). La ocurrencia de los 400 euros por barba (bueno, según qué barbas: sólo asalariados) es para que hasta el catedrático de Hacienda Pública más socialdemócrata de la universidad le casque un 0 en un examen al alumno que la pusiera. Poco han tardado en romper la promesa hecha a Solbes de que el control de los asuntos económicos debería tenerlo él. Tiene razón (como casi siempre) el fabuloso
blog Tabula Rasa cuando indica que la irracionalidad en materia económica de una parte significativa de la intelectualidad izquierdosa es tan profunda y tan temible (o tal vez más, por sus repercusiones) como la de los adalides del creacionismo.
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Hay que reconocer que la propuesta de reforma del PP es más razonable, no porque vaya a cambiar mucho (en el fondo, ambas son una mera rebajilla de impuestos), sino porque al menos se presenta con una cierta apariencia de haber sido elaborada de manera ortodoxa y con las cuentas hechas. Por otro lado, si Rajoy dice en un mitin que a los ciudadanos "les vamos a devolver tanto y tanto gracias a esta reforma del IRPF", la "compra de votos" es exactamente la misma. Sólo que ZP no lo ha sabido disimular.
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Lo malo, de todas formas, es que las dos propuestas ponen de manifiesto que ninguno de los dos grandes partidos tiene absolutamente ninguna intención de entrar de lleno en los problemas principales de nuestro sistema fiscal. (No nos pilla de susto, tampoco tienen intención de cambiar otras cosas igual de importantes, como iremos viendo en próximas entradas). Y el problema más grave del sistema fiscal es, como todo el mundo sabe, que se ceba en las rentas del trabajo. Cuando se estudia Hacienda Pública en la universidad, te enseñan los principios básicos de un sistema tributario: justicia, transparencia, capacidad de pago, etc., pero suele olvidarse que uno de estos principios es el de la facilidad de cobro. Es un principio técnico, más que jurídico, pero no es menos importante por esto: Hacienda tiende a cobrar aquello que al contribuyente le resulta más difícil esconder. Así que las rentas del trabajo y los rendimientos explícitos del capital (los intereses) son las fuentes principales de ingresos para Hacienda. Quien puede cobrar "en negro", o simplemente quien puede hacer que su empresa compre para él ciertos bienes (coches, viajes, viviendas...), se libra de un buen pellizco fiscal. Si algún partido propone multiplicar por veinte el número de inspectores fiscales (y de paso, los de trabajo y sanidad) y ponerles a trabajar a comisión, yo le votaría ahora mismo. Pero está claro que ninguno de los grandes quiere.
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Se argumenta (con razón) que el aumento de la presión fiscal sobre las actividades empresariales haría menos competitiva nuestra economía (pues las empresas se irían a otros países). Pero creo que existen numerosos medios con los que se podría gravar la riqueza de los más ricos, sin temor a que hubiera una desbandada. En particular, creo que la herramienta de los impuestos sobre el consumo de bienes de lujo debería desempolvarse (con permiso de la UE): ¿por qué, p. ej., no un IVA del 50 % sobre la compra de todoterrenos, o en general de coches de más de 30.000 euros?, y lo mismo para la compra muchísimos otros productos que sólo puede consumir quien tiene unas rentas muy elevadas. Una buena parte de ese IVA podría ser devuelto con la declaración de la renta del usuario del vehículo, lo que incentivaría que se declarasen muchas rentas que ahora son ocultadas (y si no, al menos permitiría identificar a las personas cuyos ingresos declarados no justifican los gastos en que han incurrido). También se podía convertir el actual IBI, esa pequeña migaja que el Estado concede a los ayuntamientos, en un verdadero impuesto redistributivo, incrementando su cuota hasta extraer una parte sustancial de los ingresos que el propietario puede obtener de una vivienda, y estableciendo unos mínimos para la primera vivienda, y en función de su valor económico.
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No tengo ninguna duda de que nuestras universidades tienen suficientes expertos en fiscalidad como para idear mecanismos más eficientes e imaginativos, pero seguro que entre la gente con sentido común también pueden surgir propuestas. ¿Alguien más se anima?
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6 comentarios:

  1. Lo mejor que se ha inventado en tema de fiscalidad últimamante es el IVA. Para que uno desgrave tiene que informar sobre el anterior. Pero esto no funciona en el último de la cadena ya que el consumidor final no desgrava por su consumo. Si se pudiera desgravar parte del IVA en el IRPF, los autónomos tendrían menos posibilidades de defraudar.
    La actuación de Hacienda es mucho más sólida con la información de todos los contribuyentes que con actuaciones puntuales de la inspección.

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  2. Totalmente de acuerdo, Íñigo; no digo que la inspección deba substituir a un sistema bien diseñado. Pero ambas cosas no son incompatibles.

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  3. Don Jesús: no me diga que la medida propuesta por el PP de los 1000 euritos de deducción solo para mujeres (con nómina) es ortodoxa, es defendible o no es más demagógica todavía. Hombrepodió, si debe ser hasta inconstitucional. (Y yo sería beneficiaria, así que no lo digo por interes).
    Y no me diga que el programa fiscal del PP (y no hablo del oculto, hablo del oficial) mejora ese asunto de que las rentas movibles del capital estén mejor tratadas legalmente que las del trabajo. Para muestra, ver el botón de la reforma del IRPF del 99, que consagró la doble tarifa ya oficialmente.
    Ese tema es debido a la competencia a la baja que se hacen los Estados desde los tiempos de Thatcher a esta parte, una suerte de "dumping" fiscal para cortejar a los capitales, tan delicados ellos. Como las otras rentas no son tan móviles... que las den.

    A Unamuno: es que el IVA es un impuesto sobre el consumo, por lo que recae sobre los consumidores. Tal como está, no es mala técnica tributaria, es que es así.
    Lo de permitir deducirselo para trincar a los defraudadores, me temo que no funcionaría, exactamente por lo mismo. Porque donde podría tener algo de sentido (servicios) el que no tributa y se ahorra el IVA es el consumidor final y presunto beneficiario de la deducción.

    Y po favo, po favo, no pidan más inspectores de hacienda, que ya hay bastante con los cienes que se tocan las partes nobles. Primero que cambien el régimen de la función pública, la medida de su productividad (que ya existe y parte de lo que cobran depende del "baremo") y los conocimientos que se les exigen y aluego hablamos. Y que empiecen por cambiar la función directiva, porque con voluntad y clase de tropa motivada pero sin directivos ni estrategia de verdad, tampoco se va lejos. (Y esto último ha mejorado un tanto los últimos tres años, pero como siguen arando con los mismos bueyes como directores y subdirectores...)

    Saludines y no me lo tomen a mal.

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  4. Aloe:
    coincido con lo de los inspectores; a lo mejor con los que hay sobra; ¡¡¡pero que hagan algo!!!
    También me repatea mucho la poquísima inspección laboral que tenemos. Debe ser que les cuesta mucho madrugar para ir a la plaza de Atocha a ver cómo funciona el moderno mercado de esclavos a las 6 de la mañana.

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  5. Aquellos trabajos que para realizarlos con eficacia se depende de la voluntad del trabajador es mejor que no los haga la Administración. El trabajo de inspección de hacienda funciona en relación a las ganas que le pongan los inspectores y, además, teniendo en cuenta que muchas veces las inspecciones no es plato de agradecer... Es la burocracia que termina relajando todo. La solución es que eso lo lleven varias empresas privadas en competencia y que cobren en proporción a lo defraudado que sean capaces de sacar a la luz. ¡Otro gallo cantaría!
    El IVA es otra carta a jugar de la picaresca española. Me hace gracia cuando las tarifas telefónicas vienen sin IVA, es como si el tendero de la esquina pusiera los precios sin IVA y luego los añadiría a la hora de pagar. Otra cosa que se hace es cobrar el IVA y luego no declararlo. Y muchas veces te dicen que te quitan el IVA y luego te meten un sablazo con la cuota horaria; prefiero pagar 30€ la hora con IVA que 60€ sin IVA.
    La declaración de Hacienda de los profesionales autónomos (abogados, médicos, dentistas, fontaneros...) es de media más baja que los que estamos a sueldo. Probrecitos. Si se pudiera desgravar en el IRPF parte del IVA (la mitad, por ejemplo) en algunos casos (medicina, abogados, arreglos de la casa habitual, clases particulares...) creo que hacienda multiplicaría su información y ganaría la otra mitad del IVA más un alto porcentaje en las declaraciones de IRPF de esos ingresos. Esto lo realizaría el ordenador, calcula, relaciona, envia las cartas y lo cobra en los bancos. Sin esfuerzos.

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  6. Iñigo: eso que dices es una locura como la de Mundodisco polomenos. Personalmente yo, por mucho que me agravie el fraude fiscal, el descontrol de las rentas no laborales o la poca eficacia de la inspección, prefiero la actual situación unas 450 veces (calculando a ojo).

    Lo que dices viene a ser un mundo que combine los cazarrecopensas del western, el arrendamiento de los impuestos de cuando Luis XV, la confusión entre soberanía y propiedad del feudalismo y la falta total de garantía jurídica del despotismo oriental.
    Creo que me dejo alguna calamidad, pero no caigo ahora mismo. ¡Ah, sí!: la Inquisición, que cobraba de los bienes de sus víctimas, lo que lógicamente producía una cantidad de herejes que te pasas.

    Por cierto, hablando de los ordenadores de Hacienda (que ya tiene petabits a mansalva, por cierto) no emplees la expresión "sin esfuerzo", que eso duele: para que los ordenadores hagan algo, tú no sabes lo que hay que sudar. Para que hagan algo bien, hay que sudar el triple. Miles de horas de trabajo de un montón de gente.

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