9 de diciembre de 2008

GENOCIDIOS ECOLÓGICOS

Un comentario mío a la entrada del blog de ayer de Miguel Delibes en Público. Espero que se me entienda: una cosa es la ética, y otra es la lógica.
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"Miguel: dices, ”no puede ser ecológica, bajo ningún pretexto, una acción específicamente dirigida a producir dolor”. No puedo admitir esta inferencia. Comparto totalmente, por supuesto, tu sana intención de evitar que se mezclen los valores de los ecologistas con los de los terroristas (y no digamos sus métodos), y comparto también la idea de que la ecología debe estar al servicio de la sociedad, y no a la inversa. Pero no debemos caer en la gazmoñería de que ”ecológico” es sinónimo de ”moralmente aceptable”. Un virus que despoblara de humanos y sólo humanos un continente entero (de modo que ninguno de otros continentes se atrevieran a poner el pie en él por unos cuantos milenios) sería lo mejor que le podría pasar a los ecosistemas de ese continente; y no digamos si sucediera a escala. Que el precio en vidas humanas sea demasiado alto para que estemos dispuestos a pagarlo, no hace que por arte de magia un suceso así dejara de ser positivo desde el punto de vista de los ecosistemas.
Realmente, me asusta que los científicos y los moralistas se asusten cuando, al manejar los conceptos que utilizan, ven aparecer conclusiones éticamente inesperadas. Eso es la antesala de la censura y la tiranía ideológica. Así que, valor, y a apechar con las consecuencias de lo que defendemos."
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En fin, la conclusión que yo espero que se saque de esto es que valoramos el medio ambiente no como un fin en sí mismo, sino sólo como un medio para el bienestar de los seres humanos, bienestar en el que se incluye el propio disfrute del medio ambiente como un fin en sí mismo. (Lo que me jode es tener que estar de acuerdo con Ana Botella en algo). O tal vez no sea exactamente así, sino que debemos considerar qué estaríamos dispuestos a sacrificar a cambio de un cierto nivel de incremento en la mejora del medio ambiente (incremento que no nos beneficiase en ningún otro aspecto); ¿cuánto -y qué- bienestar sacrificaríamos por salvar a los gorilas?, ¿cuántos coches?, ¿cuántas vacaciones?, ¿cuánta democracia?, ¿a cuántas personas?

7 comentarios:

  1. El pedestal es parte de la escultura.
    El hombre sin apoyo de la vida, de otros seres vivos, no puede existir.
    Sin lechuga tomates o corderos, somos polvo de estrellas y si nos diferencia la vida de lo inerte, no es por la sociedad, es por las legumbres, cereales, moluscos, abejas, sin ellos la humanidad dura un mes, en cualquier continente.
    Otra cosa, es que soberbios, hiperpoblado y supercorrosivos la sociedad humana no pueda sostenerse. No hace falta un hipotético virus, basta que los demás seres vivos, se nieguen a acompañarnos, incluyo la flora intestinal.
    ¡Salud!

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  2. ¿Qué es más bueno, un huevo de producción industrial o un huevo de producción ecológica? Para la economía doméstica seguramente es más bueno el huevo de producción industrial, para la salud a lo mejor es más bueno el de producción ecológica. Es sólo un ejemplo, pero en términos generales se suele pensar que lo “ecológico” beneficia a la sociedad humana. Veamos por qué.

    La ecología es la disciplina científica que se ocupa de la interrelación (interacción) que existe entre los organismos (individuos con vida) y su entorno físico o ambiente. En este sentido, la ecología es el estudio del “ámbito vital” (= “eco”), incluida la especie humana en su entorno o ambiente, lo cual es objeto de la ecología humana y de estudios interdisciplinares. Lo ecológico sería perteneciente o relativo a la ecología, para nuestro caso, el conocimiento ecológico es un conocimiento científico y como tal pensamos que es bueno para la sociedad humana. Pero por supuesto dicho conocimiento puede ser aplicado en perjuicio de la sociedad humana (“ecoterrorismo”, en sus diversas variantes y agentes).

    En cualquier caso, ni la ecología como ciencia ni lo ecológico como resultado de la ciencia, tienen por sí mismas la condición de “moralmente aceptables”, a menos que se piense que la interacción organismos-ambiente objeto de la ecología equivale a un equilibrio (ecológico) que la especie humana ha alterado y que la ecología como ciencia es el instrumento humano capaz de restablecer dicho equilibrio. Y además, se piensa que la recuperación de dicho equilibrio en concreto es, por supuesto, beneficioso para la sociedad humana, de cuyo mantenimiento depende para sobrevivir. En este contexto se entiende el pensamiento de muchos ecólogos, que perciben o interpretan su disciplina científica con connotaciones éticas epistemológica y metodológicamente inherentes e indisociables. Este discurso alcanza uno de sus máximos exponentes en la confrontación entre la economía ambiental y la economía ecológica. Y se enmarca en cierta medida en la cuestión de la “neutralidad de la ciencia”.

    Esta interpretación de la ecología en clave ética plantea no pocos inconvenientes, como por ejemplo las cuestiones que enuncia Jesús Zamora, los límites del crecimiento y desarrollo humano, nuestro legado a las generaciones futuras, etc. La ecología, como ciencia, ¿se limita a analizar el “ser” en relación con el medio o también se ocupa del “deber ser”? A mi juicio, es posible disociar ambas cuestiones, pero dejando claro esto, veo bien que luego vayan unidas.

    En conclusión, lo ecológico no es sinónimo de “moralmente aceptable”, sino que el conocimiento ecológico es uno más a tener en cuenta a la hora de diseñar nuestro bienestar en el mundo del modo más racional posible, en un equilibrio ecológico que considere también la especie humana, con todas sus consecuencias.

    Ramón Álvarez

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  3. Suponiendo que Ana Botella y tú tengáís razón al alimón (santo cielo) la cuestión que quedaría es:

    ¿Al servicio que qué humanos?

    Ana Botella cree en la Sagrada Providencia y en los dogmas neoliberales (no sé por qué orden) por lo que seguramente pensará que antes de que la catástrofe nos alcance a las familias de bien de toda la vida, Dios o el mercado proveerán.

    Mientras tanto, a los pobres y despojados de hoy que les vayan dando, y a los humanos del futuro, como no los conocemos... que recen mucho a la Virgen y a Von Hayek.

    La cuestión para los que no creemos en la Providencia ni el Destino Manifiesto y hemos leído algo de historia económica, es que ya ha habido muchas culturas en el mundo que colapsaron por sobreexplotación de los recursos. O sea, eso no sólo puede suceder: ya ha sucedido antes.

    Ahora hay por primera vez en la historia una sola cultura planetaria, y todos los ecosistemas están económicamente (y de otras maneras) relacionados. A diferencia de lo que pasaba antes, lo que limitó los hundimientos a regiones y culturas concretas.

    Así que aunque pensemos que el mundo está al servicio del hombre, enfocarlo por el lado de "después de mi el Diluvio", es como pegarle fuego a nuestra casa, porque la casa está a nuestro servicio, y mira, tenemos frío.

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  4. Me parece que un error habitual al juzgar la relación de la ecología con los aspectos morales, es que se suele plantear como una dicotomía: o se mantenienen los ecosistemas, o se destruye la sociedad. Pero lo cierto es que en la mayoría de los casos, y seguro que en todos los casos realistas, la cuestión es más bien CUÁNTO de una cosa estamos dispuestos a sacrificar para mejorar UN POCO de la otra cosa.
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    Y, desde luego, es una cuestión aparte la de quiénes somos "nosotros". Mejor habría que preguntar qué y cuánto está dispuesto a sacrificar cada uno a cambio de una pequeña mejora en los ecosistemas.

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  5. Yo creo que no, que el caso más realista es que con el doble de población total que ahora y el triple que ahora de población viviendo como se vive en los países occidentales en este momento, la cosa llegaría a un punto de no retorno en bastantes aspectos.
    Y esas dos cosas llevan camino de pasar de aquí a menos de dos generaciones.

    Lo de conservar tal o cual especie que como tiene pelo y se nos parece se le da más importancia que a las demás es otra cosa, que tambien tiene valor, pero en sentido diferente al de sobrevivir o no como cultura.
    A esto último y otras cosas del mismo estilo (como la estética de los parajes naturales o la contaminación del océano por bolsas de plástico y otras porquerías) se le puede aplicar lo que dices de un poco más de esto a cambiode un poco menos de aquello.

    Al asunto de las tierras cultivables, la deforestación, el agua potable, la contaminación quimica y las otras más populares pero no más importantes que estas (como el calentamiento global y los residuos nucleares) me temo que no. Que no es cuestión de sacrificar unos kilómetros de coche privado para que Dios mate unos monitos menos o viceversa.

    Por mi parte, yo estoy dispuesta a soportar la ausencia de bolsas de plástico o su carestía, que las cosas vengan sin tres capas de embalaje (yupi!), que el petróleo esté razonablemente caro (para incentivar su sustitución a medio plazo, porque si no no hay forma y para desincentivar el uso del coche y lo que contamina) y a pagar mucha más investigación con mis impuestos para energías renovables y reciclaje y ahorro de materiales (nos lo ahorramos en coches oficiales y obras faraónicas y doble ventaja).
    También a estar abrigada en el trabajo y que bajen la calefacción.
    Y a soportar cierta subida razonable de precios industriales si es a cambio de que los fabricantes no contaminen.

    Ninguna de esas cosas será suficiente, sin embargo, incluso suponiendo que todo el mundo las aceptara (lo que USA y China, por cierto, no van a hacer jamás, por distintas razones).

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  6. Se mire por donde se mire es un problema moral la perturbacion antropogenica de los ecosistemas.

    Desde mi punto de vista el entorno no es medio de uso exclusivo del hombre.

    Entiendo que el hombre es la especie hegemonica que tiene conciencia, que puede impedir ciertas consecuencias, que planifica, que construye civilizaicones... pero el entorno no le pertenece, el planeta no nos pertenece.

    Siento sonar como un mistico ecologista pero el planeta es de todas las formas de vida.

    Si tuviera que colapsar la civilizacion humana o extingirse la especie humana, que colapse.

    La vida en general ya dara lugar a otras especies. Creo que pecamos de una arrogancia antropomorfica de dimensiones gigantescas.

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  7. Anibal, yo creo lo mismo que tú.
    Mis comentarios anteriores iban más bien en el sentido de mostrar que incluso desde el punto de vista de "el planeta es mío y yo me lo trajino" y el pragmatismo más pragmático, el asunto no está sólo en proteger o no unas cuantas especies (cuando están desapareciendo por centenares de miles o millones) o en valorar los espacios naturales. Estas cosas me parecen importantes, pero no son lo que se está ventilando, ni siquiera desde el punto de vista exclusivamente del interés de los humanos.
    Por otra parte, yo reconozco que tengo cierta debilidad por mi especie, por ladrona, guarra e inconsciente que sea, y me gustaría que fuera capaz de sobrevivir y adaptarse a la convivencia sostenible con el resto del mundo.

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