17 de diciembre de 2008

LO CONFIESO: YO SOY UN ASESINO EN SERIE

Sí, y no es broma, ni exageración. He matado a docenas de personas con mis propias manos (esto sí que es un decir; debería mencionar otra parte del cuerpo, pero el pudor me frena). Y, además, lo he hecho a sangre fría, sin un solo remordimiento de conciencia. Es más, estoy seguro de que lo volveré a hacer, si nada ni nadie me lo impide.
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Todo empezó cuando me casé, o unos meses antes, y empecé a acudir a un centro de planificación familiar, de una parroquia del barrio de la Guindalera, pues mi futura mujer y yo no queríamos utilizar métodos anticonceptivos artificiales. Después de unos pocos meses casados, decidimos apuntarnos a eso de la paternidad, y empezamos a "planificar" la concepción... pero sin suerte. Al cabo de dos años, tuvimos que someternos a un tratamiento de fertilidad, y al cabo de unos meses sonó la campana, y mi mujer se quedó embarazada de nuestra hija Beatriz.
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Un año después del nacimiento, nos planteamos aumentar la familia, así que empezamos de nuevo a apuntar a la diana... pero han pasado ya diez años, y no hemos vuelto a tener suerte. Resulta que los embriones que producimos no se implantan correctamente, y mueren (no sé si antes o después de ser expulsados).
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Sabiendo esto como lo sabemos, cada una de esas concepciones es, cuando menos, un homicidio voluntario, si seguimos el axioma de los antiabortistas de que un embrión humano (e incluso un huevo fecundado) es una persona con plenos derechos.
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Miles, si no millones de familias cristianas (y no cristianas) están en la misma situación culpable, no privándose de intentar engendrar aun a sabiendas de que sus esperanzas son vanas y se llevan por delante docenas o cientos de almas inocentes al cabo de los años.
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Y yo, pese a todo, no tengo ningún remordimiento. Es que ni el más pequeño. Y me temo que todas esas parejas con dificultades para procrear, tampoco tienen ninguno. Es más, estoy seguro que si el arcángel Rafael les ofreciera el trato de conseguir un hijo a la siguiente vez, y a cambio malograr un embrión cada mes hasta la menopausia de la señora, no tendrían ni la menor duda en aceptar la oferta, ni sus castos confesores en respaldarles la decisión.
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Y yo, me alegro.
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Otras entradas sobre el tema:
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La discusión viene de aquí.
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3 comentarios:

  1. Lo que me planteo en ese texto (más literario que autobiográfico, lo confieso) es: ¿qué tenemos que pensar de las parejas que INTENTAN DELIBERADAMENTE tener hijos AUN SABIENDO (pues ya tienen el diagnóstico) que hay 999 posibilidades entre 1000 (o más) de que sus relaciones sexuales conduzcan a un embrión abortado de modo natural? Las parejas en esa situación SABEN que, si actúan así, habrán engendrado y dado muerte a, pongamos, cincuenta o cien embriones, y a cambio, tendrán sólo una pequeñísima probabilidad de dar a luz un hijo (esta probabilidad quiere decir, p.ej., que de cada cien parejas en la misma situación, sólo una conseguirá tener un hijo). También saben que, si se abstienen de mantener relaciones sexuales, o las practican con preservativo, no tendrán nunca hijos, pero tampoco matarán a ningún embrión.
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    Ahora tú eres el juez: ¿qué le dices a esa pareja? ¿Que lo sigan intentando, o que no?
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    (Mi juicio -y el de la mayoría de las parejas-, ya lo sabes: me traen sin cuidado los embriones que no llegan a madurar; seguiremos intentando procrear, aunque sea casi seguro que no lo conseguiremos).

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  2. Ya lo he visto otra vez en este blog (creo). Querer equiparar los abortos que se producen de modo natural con los abortos provocados no se sostiene minimamente como argumento. Supongo que esto sólo lo sacas en foros informales como este blog y no en ámbitos más serios. Con todo, este blog tiene bastante más altura que semejante comparación.

    Puedes probar con este parecido.
    Los miles de personas que salen en un puente saben que unos pocos (seguro) morirán en accidente de tráfico. Estas muertes se producen porque sale un montón de gente. Si no saliera nadie o salieran la mitad las muertes no se darían o serían muchas menos. Sabiendo que si salen llevarán a la muerte a unos pocos no cejan en su actitud… Son unos asesinos.

    Por cierto, también son asesinos los cirujanos que saben que indefectiblemente un tanto por mil (no se el porcentaje) se quedará tieso en quirófano. Y pese a todo siguen operando. ¡¡Asesinos!!

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  3. Buscador:
    es que lo que hay que comparar no es "abortos voluntarios" con "abortos involuntarios", sino "acciones VOLUTARIAS que llevan con seguridad a un aborto" con "acciones VOLUNTARIAS que llevan a un aborto en un 20 % de las veces".
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    En el ejemplo que pongo en la entrada, lo que ocurre es que una pareja SABE que está creando mogollón de embriones que no van a madurar, y tal vez, a lo largo de su vida, haya CREADO Y DEJADO MORIR a muchos más embriones que otra pareja que siempre hace el amor con preservativo, y una vez que fallaron, abortaron.
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    Lo que digo no es tanto que los primeros padres SEAN unos asesinos en serie, como que QUIENES CONDENAN EL ABORTO TENDRÍAN QUE CONDENARLOS TAMBIÉN (es decir, TENDRÍAN que defender el uso de preservativos para EVITAR la muerte de tantos embriones). Puesto que YO no condeno el aborto, obviamente TAMPOCO condeno a la familia que, "irresponsablemente", provoca docenas de abortos espontáneos. Lo que critico es la DOBLE MORAL de quienes NO condenan eso pero sí lo otro (pues, en el fondo, me parece que lo que están haciendo es DEFENDER CUALQUIER ESTRATEGIA QUE CONTRIBUYA A REDUCIR EL SEXO A UN INSTRUMENTO DE REPRODUCCIÓN).

    Por cierto, la comparación con lo de los coches es, más bien, como si lo que comparases fueran dos políticas, una de fomento del cinturón de seguridad, y otra más "permisiva".

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