30 de diciembre de 2008

TEORÍA DEL CAOS: SIMPLICIDAD Y SIMPLEZAS

Publica hoy Público (dale con el trabalenguas) una noticia científica con poco interés intrínseco, aunque curiosa: el descubrimiento del comportamiento caótico de una gota de agua rebotando en una película de jabón. La noticia me parece más interesante, de todas formas, por algunas de las cosas que muestra sobre el periodismo científico.
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En pimer lugar, resulta llamativo que el descubrimiento sea anunciado como el hallazgo de una teoría del caos (en concreto, de "la teoría del caos más simple jamás descrita"). Aquí se contienen varios errores serios. El más serio de todos es que lo que se ha descubieto no es una "teoría" del caos, sino un ejemplo de la teoría del caos, o más exactamente -como dirían los matemáticos o los científicos con una concepción matemática de su trabajo-, se ha descubierto un modelo empírico de la teoría del caos. Teoría del caos sólo hay una, como la madre: es la teoría de que ciertos sistemas de ecuaciones, aunque son totalmente deterministas, llevan a resultados impredecibles para cualquier cantidad de incertidumbre en nuestros datos. Esa teoría está ejemplificada por un conjunto infinito de sistemas de ecuaciones (modelos matemáticos), y cada uno de estos modelos puede estar ejemplificado en la realidad por diversos sistemas físicos (sus modelos empíricos). Lo que se ha descubierto, por lo tanto, es meramente uno de estos últimos. Al fin y al cabo, no se descubre una teoría todos los días.
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En cambio, y esto nos lleva al segundo punto que quería mencionar, a priori parece mucho más "noticiable" el descubrimiento de toda una señora teoría que la fabricación de un pequeño ejemplo para la misma, por mucho mérito que el ejemplo tenga. Pero el periodista, en mi opinión, tiene la obligación (además de la de comprender suficientemente los conceptos que está manejando) de no dejarse vencer por la tentación de crear una noticia espectacular cuando para ello debe renunciar a la objetividad. Sobre todo teniendo en cuenta que un título más modesto, como "Descubierto el ejemplo más simple hasta ahora de sistema caótico", habría sido mucho más apropiado sin dejar por ello de llamar la atención del lector.
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Por último, la noticia hace referencia (con buen criterio) al pequeño coste económico del "descubrimiento", lo que lleva al lector a la sensata conclusión de que se puede hacer buena ciencia con pocos recursos... Un ejemplo especialmente significativo ¡cuando se trata de una investigación realizada en uno de los centros con más recursos, como es el MIT! Pensándolo un poco más, la idea que saca uno es que, a la vista de la poca relevancia científica del descubrimiento (otra cosa sería, p.ej., que se hubiese refutado con él alguna hipótesis sobre el límite mínimo de complejidad que debe tener un sistema para ser caótico... pero nada de eso parece haber pasado en el ejemplo), uno saca también la conclusión, decía, de que seguro que en España se realizan cada semana docenas de experimentos científica y mediáticamente más interesantes que el de la noticia. Lo que ocurre es que las agencias, y las otras fuentes de información de las que beben los pobres periodistas de las redacciones, con poco tiempo para bucear y digerir, y con unas condiciones laborales que seguro que no son las más tentadoras, esas fuentes, digo, están bastante sesgadas, y en ellas la investigación que se lleva a cabo en nuestro país, en general con menos recursos y peores condiciones que en el extranjero, suele brillar por su ausencia.
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Estaría bien que los científicos de nuestro país protestaran por esta situación, no con simples cartas al director, o con comentarios en las noticias de los medios electrónicos (como muy inteligentemente van permitiendo muchos de ellos, entre ellos Público), sino procurando inundar las redacciones de los medios con investigaciones interesantes y bien contadas. Un ejemplo de trabajo en esta dirección es la plataforma SINC de noticias científicas, creada por la anterior directora de la FECYT, Eulalia Pérez-Sedeño, e ideada por el periodista científico José Manuel Abad.
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