Sabes que como buen Gourmet de paladar exquisito me deleito de placer al degustar los manjares que sirves.
Es cierto, que a veces un poco menos de sal materialista y un poco más de salsa metafísica le daría más picante a la cosa.
Pero tu alta cocina se cuece en los fogones positivistas y sus exquisiteces se funden en nuestros paladares sin que podamos acompañarlo con un buen vino filosófico. Tal vez un duda cartesiana o un imperativo categórico.
Es cierto que no conviene abusar del vino filosófico, como han hecho algunos, que al final han acabado nadeando en la nada. Pero no por ello, negemos el sabor y el aroma que acompañan a un buen caldo.
Y la masa con que esta cocinada el universo no aumentará más que en el horno de nuestra cocina cuántica.
En fin, alzo mi copa y propongo un brindis por este blog y su autor, que me hace engordar, pero de envidia sana.
Jesús, por cierto, ¿la jesuszamorina no incumplirá con el principio de localidad? Quiero decir, ¿no responderá a ensalmos para transmutarse en galletitas y tinto de garrafa?
HE ESTADO LEYENDO... (con nota). Lista iniciada en diciembre de 2009.
181. The number sense. Stanislas Deahene. Interesante exposición sobre la psciología y neurología del pensamiento matemático, aunque no se esperen much filosofía profunda. (7)
180. The Ego Tunnel: The Science of the Mind and the Myth of the Self. Thomas Metzinger. Fascinante exposición sobre el estudio científico de la conciencia y sus repercusiones éticas y sociales. (8)
179. An introduction to the philosophy of mathematics. Marc Colyvan. Tremendamente claro, aunque no se mete en muchos berenjenales. (8)
178. Yo confieso. Jordi Cabré. Estupenda, en la trama y en la escritura; lástima que del resto de España sólo parezca que existe Franco. (8,5)
177. Following the rules. Joseph Heath. Demasiado moralista, aunque razonable. (6)
176. La vida bajo escrutinio. Antonio Diéguez. La mejor introducción en castellano a la filosofía de la biología, con la claridad característica de este autor. (8)
175. The music instinct. Philip Ball. Introducción bastante clara a por qué sabemos tanto de música incluso los legos, y muchas más cosas. (7)
174. Radicales libres. La anarquía secreta de la ciencia. Michael Brooks. Filosófica y sociológicamente trivial, aunque con algunas anécdotas interesantes. Políticamente más incisivo. (6)
173. La entropía desvelada. Arieh Ben-Naim. Muy instructivo, aunque no explica bien el problema de la flecha del tiempo. (6)
172. La delicadeza. David Foenkinos. Cursi, pero agradable y fácil de leer. (6)
171. Los pentáculos de Turing. Enrique Alonso. Proyecto de novela de misterio basada en una supuesta conexión entre Turing y Gödel. (7)
170. Sin noticias de Gurb. Eduardo Mendoza. Tronchante relectura, casi veinte años después.
169. Second Nature. George Edelman. Típico ejemplar de la especie "reflexiones filosóficas seniles de una eminencia en lo suyo". Al menos, es breve. (4)
168. Yo! and Lo! The pragmatic topography of the space of reasons.. Rebecca Kukla y Mark Lance. Algunas ideas muy originales, pero bastantes triviales también. (7)
167. Beethoven: the ninth symphony. David Benjamin Levy. Polifacética monografía sobre esta obra cumbre. Un poco demasiado técnica a ratos, pero no hay más remedio. (7).
166. Between saying and doing. Robert Brandom. O sea, "del dicho al hecho". Simplemente genial. (9)
165. Beethoven, the universal composer. Edmun Morris. Interesante, aunque demasiado ligera. (6)
164. El contable hindú. David Leavitt. Apasionante novela sobre el matemático G.H. Hardy y la homosexualidad en Inglaterra hace un siglo, con la excusa de Ramanujan. (8)
163. No turning back. Richard Ellis. Una monocorde divagación sobre la extinción de las especies. (3,5)
162. The rejection of continental drift. Naomi Oreskes. Una historia de la geología (sobre todo en USA) de fines del XIX a mediados del XX, y por qué se rechazó la teoría de Wegener durante décadas. (7)
12 comentarios:
Querido Jesús:
Sabes que como buen Gourmet de paladar exquisito me deleito de placer al degustar los manjares que sirves.
Es cierto, que a veces un poco menos de sal materialista y un poco más de salsa metafísica le daría más picante a la cosa.
Pero tu alta cocina se cuece en los fogones positivistas y sus exquisiteces se funden en nuestros paladares sin que podamos acompañarlo con un buen vino filosófico. Tal vez un duda cartesiana o un imperativo categórico.
Es cierto que no conviene abusar del vino filosófico, como han hecho algunos, que al final han acabado nadeando en la nada. Pero no por ello, negemos el sabor y el aroma que acompañan a un buen caldo.
Y la masa con que esta cocinada el universo no aumentará más que en el horno de nuestra cocina cuántica.
En fin, alzo mi copa y propongo un brindis por este blog y su autor, que me hace engordar, pero de envidia sana.
Chin Chin
Pelotas...
Jesús, por cierto, ¿la jesuszamorina no incumplirá con el principio de localidad? Quiero decir, ¿no responderá a ensalmos para transmutarse en galletitas y tinto de garrafa?
Querido Freman:
O debería llamarte pseudo-conejo mellado sin capacidad olfativa al que alguien ha pisado la cola por un descuido.
No es peloteo hombre, es cariño por una criatura humanoide que trata de explicarse y compartir su visión del universo con sus congéneres.
Así que toma una zanahoria cruda y ve a relamerte tus heridas a la madriguera.
Vale, es empatía y esas mariconadas. Lo apunto en mis observaciones de campo. Debí suponerlo: el peloteo entre Homo's (sapiens) nunca es gratuito.
Querido Freeman:
No te pongas tonta, y la zanahoria era para que te la comieras, viciosa.
Jordi:
¡el vino materialista es el de Epicuro, el mejor que hay!
No recuerdas aquello del diálogo entre Babieca y Rocinante:
"Metafísico estáis" "Es que no como".
Looks like your website is under attack from supernatural forces…
http://isgodimaginary.com/forum/index.php/topic,40909.0.html
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Querido Jesús:
Bueno, a mi el que más me gusta es el DI vino.
¡Qué pillín! ¡El vino de misa!
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