Siempre me ha intrigado cómo saber cuál es el día más largo (cuales) cuando se vive en los trópicos. Y como el sol pasa sobre las cabezas de los tropicales dos veces por año, ¿cómo lo hacen para conocer su equivalente local a nuestros solsticios? Digo, nosotros sabemos que el día del solsticio es nuestro día más largo o más corto (de verano o invierno) y que el equinoccio, bueno; pero en el trópico no corre esto, a menos de habitar justo por donde pasa el Trópico de Cáncer o el Trópico de Capricornio. ¿Alguien sabe cual es el día más caluroso y el día más largo en Rio de Janeiro, La Habana y La Paz?
Anónimo: en todo el hemisferio norte, el 21 de junio es el día más largo, y el 21 de diciembre el día más corto. Lo que pasa es que, cuanto más te aproximas al ecuador, más pequeñas son las diferencias entre los días cortos y los días largos. De todas formas, no sólo es cuestión de longitud (en esto, y en otras tantas cosas); el sol se desplaza hacia el norte al pasar del invierno al verano, y hacia sur al pasar del verano al invierno; en ambos hemisferios, el 21 de junio es el día que llega más al norte, y el 21 de diciembre el día que llega más al sur.
Querubín: SERÍA admirable, si alguna vez lo admirásemos; lo malo es que sólo vemos el RESULTADO, y no el PROCESO que conduce a él, así que igual puede haber sido "Dios nuestro señor", o Sampedro que lo fundó.
Lo curioso es que en los paises tropicales que he visitado (son varios) se desconoce completamente cual es el dia del ano (en realidad, los dos dias) en que el sol cae vertical, que es lo que los define como tropicales.
La dirección de rotación (bueno, su versión de por dónde sale el sol, que es equivalente, aunque muchos no lo sepan) sí se sabe, aunque esto no define a nadie.
Los que viven más allá de los círculos polares saben cuándo no se pone el sol (o cuándo no sale), que es lo que les define.
Los habitantes de las latitudes templadas sabemos que cada día sale el sol, aunque muchos no sabrán que nunca se le verá en el cénit.
Los que viven al lado del ecuador creen saber que las bañeras se vacían con remolinos en direcciones opuestas de un lado y de otro de la línea. Hay incluso guías turísticos que te lo muestran.
Conclusión: a medida que nos acercamos de los polos al ecuador cambiamos conocimiento por conocimiento parcial, por desconocimiento y, finalmente, por falsedades.
HE ESTADO LEYENDO... (con nota). Lista iniciada en diciembre de 2009.
181. The number sense. Stanislas Deahene. Interesante exposición sobre la psciología y neurología del pensamiento matemático, aunque no se esperen much filosofía profunda. (7)
180. The Ego Tunnel: The Science of the Mind and the Myth of the Self. Thomas Metzinger. Fascinante exposición sobre el estudio científico de la conciencia y sus repercusiones éticas y sociales. (8)
179. An introduction to the philosophy of mathematics. Marc Colyvan. Tremendamente claro, aunque no se mete en muchos berenjenales. (8)
178. Yo confieso. Jordi Cabré. Estupenda, en la trama y en la escritura; lástima que del resto de España sólo parezca que existe Franco. (8,5)
177. Following the rules. Joseph Heath. Demasiado moralista, aunque razonable. (6)
176. La vida bajo escrutinio. Antonio Diéguez. La mejor introducción en castellano a la filosofía de la biología, con la claridad característica de este autor. (8)
175. The music instinct. Philip Ball. Introducción bastante clara a por qué sabemos tanto de música incluso los legos, y muchas más cosas. (7)
174. Radicales libres. La anarquía secreta de la ciencia. Michael Brooks. Filosófica y sociológicamente trivial, aunque con algunas anécdotas interesantes. Políticamente más incisivo. (6)
173. La entropía desvelada. Arieh Ben-Naim. Muy instructivo, aunque no explica bien el problema de la flecha del tiempo. (6)
172. La delicadeza. David Foenkinos. Cursi, pero agradable y fácil de leer. (6)
171. Los pentáculos de Turing. Enrique Alonso. Proyecto de novela de misterio basada en una supuesta conexión entre Turing y Gödel. (7)
170. Sin noticias de Gurb. Eduardo Mendoza. Tronchante relectura, casi veinte años después.
169. Second Nature. George Edelman. Típico ejemplar de la especie "reflexiones filosóficas seniles de una eminencia en lo suyo". Al menos, es breve. (4)
168. Yo! and Lo! The pragmatic topography of the space of reasons.. Rebecca Kukla y Mark Lance. Algunas ideas muy originales, pero bastantes triviales también. (7)
167. Beethoven: the ninth symphony. David Benjamin Levy. Polifacética monografía sobre esta obra cumbre. Un poco demasiado técnica a ratos, pero no hay más remedio. (7).
166. Between saying and doing. Robert Brandom. O sea, "del dicho al hecho". Simplemente genial. (9)
165. Beethoven, the universal composer. Edmun Morris. Interesante, aunque demasiado ligera. (6)
164. El contable hindú. David Leavitt. Apasionante novela sobre el matemático G.H. Hardy y la homosexualidad en Inglaterra hace un siglo, con la excusa de Ramanujan. (8)
163. No turning back. Richard Ellis. Una monocorde divagación sobre la extinción de las especies. (3,5)
162. The rejection of continental drift. Naomi Oreskes. Una historia de la geología (sobre todo en USA) de fines del XIX a mediados del XX, y por qué se rechazó la teoría de Wegener durante décadas. (7)
8 comentarios:
Es admirable como Dios nuestro señor lleva a cabo su gran obra.
magnífico documental.
Querubín
Siempre me ha intrigado cómo saber cuál es el día más largo (cuales) cuando se vive en los trópicos. Y como el sol pasa sobre las cabezas de los tropicales dos veces por año, ¿cómo lo hacen para conocer su equivalente local a nuestros solsticios? Digo, nosotros sabemos que el día del solsticio es nuestro día más largo o más corto (de verano o invierno) y que el equinoccio, bueno; pero en el trópico no corre esto, a menos de habitar justo por donde pasa el Trópico de Cáncer o el Trópico de Capricornio.
¿Alguien sabe cual es el día más caluroso y el día más largo en Rio de Janeiro, La Habana y La Paz?
Anónimo:
en todo el hemisferio norte, el 21 de junio es el día más largo, y el 21 de diciembre el día más corto. Lo que pasa es que, cuanto más te aproximas al ecuador, más pequeñas son las diferencias entre los días cortos y los días largos. De todas formas, no sólo es cuestión de longitud (en esto, y en otras tantas cosas); el sol se desplaza hacia el norte al pasar del invierno al verano, y hacia sur al pasar del verano al invierno; en ambos hemisferios, el 21 de junio es el día que llega más al norte, y el 21 de diciembre el día que llega más al sur.
Querubín:
SERÍA admirable, si alguna vez lo admirásemos; lo malo es que sólo vemos el RESULTADO, y no el PROCESO que conduce a él, así que igual puede haber sido "Dios nuestro señor", o Sampedro que lo fundó.
Lo curioso es que en los paises tropicales que he visitado (son varios) se desconoce completamente cual es el dia del ano (en realidad, los dos dias) en que el sol cae vertical, que es lo que los define como tropicales.
Igual que aquí se desconoce en qué dirección estamos moviéndonos respecto al sol
Es admirable como Dios nuestro señor
Sí, Yog Sothoth es cojonudo. Pero yo soy más de Shub Nigurath.
Jesús:
La dirección de rotación (bueno, su versión de por dónde sale el sol, que es equivalente, aunque muchos no lo sepan) sí se sabe, aunque esto no define a nadie.
Los que viven más allá de los círculos polares saben cuándo no se pone el sol (o cuándo no sale), que es lo que les define.
Los habitantes de las latitudes templadas sabemos que cada día sale el sol, aunque muchos no sabrán que nunca se le verá en el cénit.
Los que viven al lado del ecuador creen saber que las bañeras se vacían con remolinos en direcciones opuestas de un lado y de otro de la línea. Hay incluso guías turísticos que te lo muestran.
Conclusión: a medida que nos acercamos de los polos al ecuador cambiamos conocimiento por conocimiento parcial, por desconocimiento y, finalmente, por falsedades.
Publicar un comentario en la entrada