No me interesa mucho el fútbol, pero no soy antifútbol, me alegro de que haya ganado España, entre otras cosas porque un empujoncillo (pequeño, no creo en milagros) a la economía española nos viene bien a todos, venga de donde venga. Pero algunos premios nobel en física nos vendrían bastante mejor a largo plazo, intuyo. Las comparaciones son odiosas, pero a veces necesarias para comprender dónde estamos y porqué:
Son muchas las razones, y la mayoría, históricas. Entre las razones actuales, añade ésta: no nos gusta competir. Nos aterra la competición, y la parte de valoración objetiva que ésta trae. Si le dices a alguien que su idea es una estupidez, eres un tipo malo, amargado y con muy mala leche... aunque realmente, la idea del tarado sea estúpida y dañina.
Los yanquis tienen series en las que se presentan a sí mismos como estúpidos. ¿Hay alguna serie española con estas características? Quiero decir, en la que el estúpido no termine convirtiéndose en un personaje positivo gracias a su "simpatía popular", su "buen corazón" o alguna mariconada similar.
Todos somos buenos, iguales e indistinguibles (en eso, socialismo y catolicismo persiguen iguales ideales). Intentar sobresalir es malo: el clavo que destaca es rápidamente martillado. Y en nuestra empresas e institutos de investigación se practica, no la selección natural, sino la supervivencia del lameculos.
sólo nos faltan dos para pillar a Bélgica
Los titiriteros no cuentan (ni el Nobel de la Paz, que se lo llevó en su momento Arafat), así que sólo tenemos dos premios "reales": Ramón y Cajal, y Severo Ochoa. Siempre hemos tenido buenos médicos, y de todos modos, Severo Ochoa hizo su carrera en EE.UU.
"se practica, no la selección natural, sino la supervivencia del lameculos." "Nos aterra la competición, y la parte de valoración objetiva que ésta trae." "serie española (...) en la que el estúpido no termine convirtiéndose en un personaje positivo"
Todos tópicos, y aún así todos absolutamente ciertos.
"Yo prefiero los premios Playboy." Y allá que voy yo todo ilusionado a verlo, y me sale un error en la página, qué frustrante. Bueno, volveré a mis típicas páginas de rusas por el momento.
Lo soy desde antes del gol de Iniesta y lo seré después de que a algunos se les pase la fiebre. Lo importante es qué hacemos cada uno por nuestros conciudadanos, sobre todo mirando hacia adelante.
HE ESTADO LEYENDO... (con nota). Lista iniciada en diciembre de 2009.
182. El abuelo que saltó por la ventana y se largo. Jonas Jonasson. Una especie de Forrest Gump en Ikea, pero sin gracia y sin la intriga de Millenium. (3)
181. The number sense. Stanislas Deahene. Interesante exposición sobre la psciología y neurología del pensamiento matemático, aunque no se esperen much filosofía profunda. (7)
180. The Ego Tunnel: The Science of the Mind and the Myth of the Self. Thomas Metzinger. Fascinante exposición sobre el estudio científico de la conciencia y sus repercusiones éticas y sociales. (8)
179. An introduction to the philosophy of mathematics. Marc Colyvan. Tremendamente claro, aunque no se mete en muchos berenjenales. (8)
178. Yo confieso. Jordi Cabré. Estupenda, en la trama y en la escritura; lástima que del resto de España sólo parezca que existe Franco. (8,5)
177. Following the rules. Joseph Heath. Demasiado moralista, aunque razonable. (6)
176. La vida bajo escrutinio. Antonio Diéguez. La mejor introducción en castellano a la filosofía de la biología, con la claridad característica de este autor. (8)
175. The music instinct. Philip Ball. Introducción bastante clara a por qué sabemos tanto de música incluso los legos, y muchas más cosas. (7)
174. Radicales libres. La anarquía secreta de la ciencia. Michael Brooks. Filosófica y sociológicamente trivial, aunque con algunas anécdotas interesantes. Políticamente más incisivo. (6)
173. La entropía desvelada. Arieh Ben-Naim. Muy instructivo, aunque no explica bien el problema de la flecha del tiempo. (6)
172. La delicadeza. David Foenkinos. Cursi, pero agradable y fácil de leer. (6)
171. Los pentáculos de Turing. Enrique Alonso. Proyecto de novela de misterio basada en una supuesta conexión entre Turing y Gödel. (7)
170. Sin noticias de Gurb. Eduardo Mendoza. Tronchante relectura, casi veinte años después.
169. Second Nature. George Edelman. Típico ejemplar de la especie "reflexiones filosóficas seniles de una eminencia en lo suyo". Al menos, es breve. (4)
168. Yo! and Lo! The pragmatic topography of the space of reasons.. Rebecca Kukla y Mark Lance. Algunas ideas muy originales, pero bastantes triviales también. (7)
167. Beethoven: the ninth symphony. David Benjamin Levy. Polifacética monografía sobre esta obra cumbre. Un poco demasiado técnica a ratos, pero no hay más remedio. (7).
166. Between saying and doing. Robert Brandom. O sea, "del dicho al hecho". Simplemente genial. (9)
165. Beethoven, the universal composer. Edmun Morris. Interesante, aunque demasiado ligera. (6)
164. El contable hindú. David Leavitt. Apasionante novela sobre el matemático G.H. Hardy y la homosexualidad en Inglaterra hace un siglo, con la excusa de Ramanujan. (8)
163. No turning back. Richard Ellis. Una monocorde divagación sobre la extinción de las especies. (3,5)
10 comentarios:
Somos muy españoles... pero con la música de la kalinka rusa.
Criptocomunistas, coño.
No me interesa mucho el fútbol, pero no soy antifútbol, me alegro de que haya ganado España, entre otras cosas porque un empujoncillo (pequeño, no creo en milagros) a la economía española nos viene bien a todos, venga de donde venga.
Pero algunos premios nobel en física nos vendrían bastante mejor a largo plazo, intuyo. Las comparaciones son odiosas, pero a veces necesarias para comprender dónde estamos y porqué:
http://es.wikipedia.org/wiki/Laureados_de_los_Premios_Nobel_por_País
¿No da un poco de repelús?
¿No da un poco de repelús?
No seas tan pesimista hombre, que sólo nos faltan dos para pillar a Bélgica :-)
comprender dónde estamos y porqué
Son muchas las razones, y la mayoría, históricas. Entre las razones actuales, añade ésta: no nos gusta competir. Nos aterra la competición, y la parte de valoración objetiva que ésta trae. Si le dices a alguien que su idea es una estupidez, eres un tipo malo, amargado y con muy mala leche... aunque realmente, la idea del tarado sea estúpida y dañina.
Los yanquis tienen series en las que se presentan a sí mismos como estúpidos. ¿Hay alguna serie española con estas características? Quiero decir, en la que el estúpido no termine convirtiéndose en un personaje positivo gracias a su "simpatía popular", su "buen corazón" o alguna mariconada similar.
Todos somos buenos, iguales e indistinguibles (en eso, socialismo y catolicismo persiguen iguales ideales). Intentar sobresalir es malo: el clavo que destaca es rápidamente martillado. Y en nuestra empresas e institutos de investigación se practica, no la selección natural, sino la supervivencia del lameculos.
sólo nos faltan dos para pillar a Bélgica
Los titiriteros no cuentan (ni el Nobel de la Paz, que se lo llevó en su momento Arafat), así que sólo tenemos dos premios "reales": Ramón y Cajal, y Severo Ochoa. Siempre hemos tenido buenos médicos, y de todos modos, Severo Ochoa hizo su carrera en EE.UU.
CATALUNYA IS NOT SPAIN
Laureados de los Premios Nobel por país
Yo prefiero los premios Playboy.
"se practica, no la selección natural, sino la supervivencia del lameculos."
"Nos aterra la competición, y la parte de valoración objetiva que ésta trae."
"serie española (...) en la que el estúpido no termine convirtiéndose en un personaje positivo"
Todos tópicos, y aún así todos absolutamente ciertos.
"Yo prefiero los premios Playboy."
Y allá que voy yo todo ilusionado a verlo, y me sale un error en la página, qué frustrante. Bueno, volveré a mis típicas páginas de rusas por el momento.
Lo soy desde antes del gol de Iniesta y lo seré después de que a algunos se les pase la fiebre. Lo importante es qué hacemos cada uno por nuestros conciudadanos, sobre todo mirando hacia adelante.
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