22 de julio de 2010

¿QUÉ QUIERE DECIR LA NOCIÓN DE "CAUSA"?

En la discusión sobre los milagros, el tema se ha ido desviando hacia la cuestión de la causalidad.
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Mi tesis es que al decir que "A causa B", hay una PARTE del contenido de ese enunciado en la que todos estamos de acuerdo, y luego hay quien AÑADE algunas cosas más a ese contenido.
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Con lo que estamos todos de acuerdo (o eso me parece), es que cuando decimos que A causa B (p.ej., el pinchazo causó el accidente), es que reconocemos la existencia de una o varias regularidades, de tal forma que, DADAS dichas regularidades, la ocurrencia de A va acompañada siempre (o habitualmente, o más que en otros casos relevantes) de B. Es decir, tomando como premisas las regularidades que se dan en el universo, la ocurrencia de un hecho como A va acompañada con suficiente frecuencia por B.
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Nótese que no decimos que la regularidad en cuestión sea la CAUSA de que A vaya seguido por B, sino que el HECHO de que se da esa regularidad (que es un hecho GENERAL, o sea, del tipo "siempre que ocurre tal cosa ocurre tal otra") contiene como un caso particular el par de "causa y efecto" que estamos considerando. Por ejemplo, considerad la ley de Coulomb: no es que la ley "cause" que las cargas eléctricas se atraen o se repelen; la ley afirma que DE HECHO las cargas se atraen; por lo tanto, si la ley es verdadera, si es verdad que TODAS las cargas se atraen según esa ley, entonces será verdad que ESTE PAR de cargas concreto, que tengo aquí delante, se atraerán también. Recurrir a las leyes para hacer explícito que es lo que decimos cuando decimos que estas dos cargas en particular se atraen no exige en absoluto el afirmar que "la ley" es la causa de que se atraigan: no, la ley es, sencillamente, nuestro enunciado de la CONSTATACIÓN de que las cargas, estas dos y todas las demás, se atraen o se repelen de tal o cual manera.
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Pues bien, a partir de aquí hay dos consideraciones relevantes:
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PRIMERA: esa parte del contenido del concepto de "causa" (o sea, la afirmación de que en el mundo se dan regularidades), es, llamémosle, el "contenido mínimo" de la noción de causa. Quien quiere afirmar que la noción de causa CONTIENE NECESARIAMENTE ALGO MÁS QUE ESA APELACIÓN (ACEPTADA POR TODO EL MUNDO QUE UTILIZA LA NOCIÓN DE CAUSA) A QUE DE HECHO OCURREN REGULARIDADES es quien tiene la responsabilidad de mostrar explícitamente qué es ese "algo más", y cómo averiguar si ese algo más es algo real, aparte de nuestro mero pensamiento. Así que aquí no se trata de oponer una noción de causalidad (la humeana, digamos), a otras nociones, sino una PARTE de la noción de causa (la que todos admitimos) a otras partes PROBLEMÁTICAS.
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SEGUNDA: Explicar por qué se da una cierta regularidad en el mundo consiste SIEMPRE en deducir esa regularidad A PARTIR DE OTRA. P.ej., explicar por qué los planetas se mueven según las leyes de Kepler consiste en afirmar que los cuerpos obedecen la ley de la gravedad (p.ej.) y en deducir las leyes de Kepler (o una versión suficientemente aproximada de las mismas) a partir de la ley de la gravedad. Pero, si esto es así, si explicar una regularidad es deducirla de otras, ¿en qué consistiría explicar TODAS las regularidades? Mi tesis es que eso es lógicamente imposible: no podemos dar una explicación CAUSAL (o sea, "explicar por qué") de TODAS las leyes, porque eso exigiría deducir esas leyes a partir de OTRAS, pero, por hipótesis, no hay "otras", pues estamos hablando de explicarlas TODAS. Así que el intento de EXPLICAR TODAS LAS LEYES DEL UNIVERSO es un intento imposible de satisfacer POR UNA MERA RAZÓN LÓGICA. Así que no existe ninguna explicación causal posible a la pregunta "¿por qué se cumplen las leyes que se cumplen?".
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LOS PROBLEMAS DE LA ESPECIALIZACIÓN



Visto en Pharyngula.

20 de julio de 2010

¿PUEDE UN MILAGRO DEMOSTRAR LA EXISTENCIA DE DIOS?


Quedó esta discusión pendiente hace unos días en la entrada sobre "El mejor de los mundos posibles", a propósito de una pregunta de Irichc sobre el milagro del Cojo de Calanda (un típico caso de fraude, que hoy daría, como mucho, para unas pocas apariciones en los reality shows).
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Pero, más allá de las razones para aceptar o no el carácter milagroso de ése u otros de los múltiples hechos aducidos a lo largo de la historia como prueba de intervenciones sobrenaturales (reconozco que, personalmente, siento debilidad por la resurrección efectuada por mediación de San Nicolás de Bari de tres niños que habían sido escabechados por un pérfido tabernero, milagro sobre el que la mezquina tradición nos escamotea la respuesta a la pregunta más interesante: ¿seguirían oliendo los chavalillos a vinagre el resto de sus días, u obraría el Todopoderoso en consonancia con su epíteto, y les libraría con generosidad de tamaño inconveniente -no como la chapucera Virgen en el caso del susodicho Cojo, al que no tuvo la decencia de reparar como es debido el cableado neuronal de controlar la locomoción, de modo que el Cojo anduvo unos cuantos días cojeando aun después de haber "recuperado" su pierna pseudoamputada? ), más allá de las razones históricas o forenses para aceptar la verdad de un tal "milagro", creo que es interesante la reflexión siguiente: ¿en qué medida demostraría la ocurrencia de un milagro, certificada fuera de toda duda razonable, la intervención de la divinidad?
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Me parece que la única respuesta posible es "en ninguna medida": al fin y al cabo, el "milagro" consistiría en algo que nosotros no somos capaces de explicar, pero que, en principio, no habría problema en aceptar la POSIBILIDAD de que se trate de un fenómeno causado por seres naturales tremendamente más avanzados tecnológicamente que nosotros, seres capaces de recomponer miembros, resucitar difuntos, o, a las malas, generar alucinaciones colectivas con gran espectáculo.
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Más:

19 de julio de 2010

ARISTÓTELES Y EL PRIMER MÓVIL


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HUMOR DESDE EL FO.FA. ("FORO DE LA FAMILIA")


¿Estás abrumado por la cuesta de julio? ¿Te cuesta trabajo encontrar un motivo para estar alegre el resto del día? ¿Aplopificado por el calor? ¿Harto de noticias económicas y besos jurboleros?
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¡Prueba a resflucitar tu ánimo con los mejores humoristas del momento, el FO-FA!
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Desterníllate las quijadas con la lectura de una de las mejores páginas cómicas que ha dado la literatura española contemporánea. (Yo, personalmente, con la que más me troncho es con la "o").
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Después, si tus dedos todavía obedecen a tu carcajeante cerebelo, puedes compartir tus opiniones con un comentario.
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¡¡¡Relájate, y disfruta!!!
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Más:
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MÚSICA PARA LUNES


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PLATONISMO



(Pincha en la imagen)

16 de julio de 2010

¿POR QUÉ YA CASI NO SE HABLA DE TELEPATÍA?


En mi adolescencia, me apasionaba el tema de los "fenómenos para(@)normales". Dentro de ese amplio mundo ("que hay otros, pero están en éste"), uno de los asuntos fundamentales que destacaba era el de la telepatía. Pero actualmente ya se oye hablar relativamente poco del tema (no digo que nada, pero no tanto como antes).
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Mi teoría es que la pérdida de interés por la telepatía ha sido causada por el desarrollo de una tecnología mucho más eficiente para la transmisión de pensamientos a distancia desde casi cualquier lugar a casi cualquier otro (con cobertura): el teléfono móvil.
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¿Quién necesita telepatía, habiendo yoigo?
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14 de julio de 2010

INFERENCIALISMO: LA NATURALEZA DE LA VERDAD


¡Hala! ¡Con un par! Vamos a resolver en esta entrada de un plumazo uno de los problemas filosóficos que han traído más de cabeza a la parte cavilatriz de nuestra especie: ¿qué es la verdad?, ¿eh?
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Mi tesis es, como no podía ser de otra manera, la de un miserable positivista que disfruta más que con ninguna otra cosa, con decirles a los niños que los reyes magos no existen, tanto a los que creen que los reyes magos vienen en camello, como a los que creen que fueron de visita al portal de Belén. O, traído a nuestro tema, a los que creen que la verdad es alguna clase de correspondencia transcendente entre nuestros contenidos mentales y una realidad en sí misma, como a los que creen que, como la realidad en sí misma no es cognoscible y es tal vez incluso indefinible, no hay tal cosa como "verdad como correspondencia".
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Podemos llamar a mi postura "la tesis de Groucho Marx" (por la famosa frase de "un niño de cinco años podría entender esto; ¡que me traigan a un niño de cinco años"), pues lo que vengo a decir es que TODO lo que es relevante saber sobre el concepto de verdad (bueno, después los caviladores pueden darle mil vueltas, pero me refiero a lo fundamental), lo sabe cualquier niño que entiende a su madre cuando le dice "dime la verdad, no me mientas".
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¿Y qué es eso que sabe el niño al entender esta frase? O mejor, ¿cómo aprende el significado del concepto "verdad"? ¡Pues igual que el de cualquier otro concepto: a base de EJEMPLOS! "¿Qué es un coche?" "Esto en lo que montamos cuando me dicen 'entra en el coche'". "¿Qué quiere decir 'verde'?" "El color de las cosas a las que señalan cuando me dicen 'coge la bola verde'?". "¿Qué quiere decir 'verdad'?" "Lo que tienen en común las frases que digo cuando mi madre me dice que le diga la verdad y no se enfada".
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Así, poco a poco, por ensayo y error, el niño aprende a usar correctamente el concepto de "verdad", y sabe que "verdad" es la propiedad que tienen en común frases como "hoy hemos comido paella", "el abuelito huele mal", "he pegado a Kevin en el recreo", propiedad de la que carecen las frases "hoy hemos comido chuletas", "el abuelito huele a colonia", y "Kevin y yo hemos sido buenos amigos".
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¿Moraleja? Varias, pero me centraré en una: que de la misma manera que es bastante improbable (por decirlo suavemente) que hayamos estado equivocados al pensar que los objetos redondos eran redondos (pues resulte que TODOS ellos eran cuadrados), es también igual de improbable que estemos equivocados al pensar que la mayoría de las cosas que pensamos que son verdad son verdad.
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Las demás consecuencias, las dejamos para la discusión o para otras entradas.
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12 de julio de 2010

COMETER ERRORES




"¿Para qué vamos a repetir los errores del pasado, habiendo tantos errores nuevos que cometer?"
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Bertrand Russell.
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