5 de enero de 2010

SACRIFICIOS



No temáis, a pesar de las fotos no voy a hablaros ni de sacrificios humanos, ni de misterios religiosos, ni de temas tan trascendentales. Me quiero referir, más bien, a algo tan típico de estos primeros días del año (y sobre todo, de los siguientes a los excesos gastronómicos de las fiestas), como los buenos propósitos.
.
"¡Ay que sacrificarse!", es un mantra que habita en lo profundo de mi cerebro, tantas veces repetido por mi madre para convencerme de la necesidad de comer verdura si no quería ponerme como una foca.
.
Mi respuesta, desde que recuerdo, fue que yo también me estaba sacrificando, al comerme unas cuantas raciones más de las que me tocaban del roscón de reyes o de los polvorones. Sacrificarse, al fin y al cabo, significa renunciar a una cosa agradable, para conseguir otra. Uno puede renunciar a pedirse varios días libres, con el fin de acumularlos para un viaje más largo en sus vacaciones (sacrificas algo del presente, para conseguir algo mejor en el futuro). O puede renunciar a ese ordenador maravilloso para el que estaba ahorrando, por dedicar el dinero a otra cosa más necesaria y urgente (sacrificas algo que pensabas tener en el futuro, para conseguir a cambio algo en el presente).
.
Pues bien, yo, comiéndome el sexto polvorón de la sobremesa, ¿no estaba, al fin y al cabo, sacrificando mis posibilidades de obtener una buena figura y de mantener domesticado mi colesterol, a cambio del placer de la comida?
.
Y si el sacrificio es tanto más grande cuanto más valioso es el objeto al que renuncias con él, ¿no era mayor mi sacrificio -renunciar a una buena figura y una buena salud-, que el de quien, al contrario de mí, tan sólo renunciaba a unos míseros polvorones?
.
Así que, ánimo: tener una larga lista de propósitos no cumplidos no significa ser de voluntad débil, sino ser muy sacrificado.
.
.
Más:
.
.
.
.
.
.
.

20 comentarios:

  1. No sé quién dijo que la educación se reduce al aprendizaje de la postergación del placer.

    Que lo haya dicho alguien no implica, sin embargo, que sea del todo cierto.

    ResponderEliminar
  2. Siempre he pensado que la "paradoja de Newcomb" se reduce a no tomarse en serio la palabra "omnisciente".

    ResponderEliminar
  3. ... y aquel que no se consuela, es solo porque no quiere.
    Gracias a tí, dejémonos de hipocresías, me he librado de los inalcanzables buenos propósitos mucho antes que otros años.

    ResponderEliminar
  4. Pues a mí los buenos propósitos me funcionan, lo siento. Este año me he propuesto tocar la guitarra eléctrica. Empecé por adelantado, en diciembre, y ya sé hacer hammer ons, pull offs, controlo el sweep picking, y estoy hecho un monstruo con los bendings y el vibrato.

    ¿El coste? Comprar una Fender Strat de segunda mano, callos en las puntas de los dedos y la media hora diaria que antes dedicaba a ver el telediario. ¿El beneficio? Saber que soy capaz. Ah, y humillar a cierto gilipollas que conozco que lleva soñando toda la vida con tocar la guitarra, pero que no pasa de los acordes elementales.

    ResponderEliminar
  5. Nada importa nada si la antesala de tu ambición es totalmente de tu gusto. Íntegramente, subrayo. Difícil ¿no?

    Qué complicado es vivir.

    ResponderEliminar
  6. Querido Freman:

    Eres una criatura asilvestrada cuyos ácidos comentarios escuecen nada más de escucharlos.

    Buen proposito es, a mi juicio, que mejores moral y espiritualmente muchacho. Que no te ciege la vanidad y la envidia y que seas casto y puro con tus sentimientos.

    Da soporte a los más débiles e iluminales el camino, aferrate al buen sentido y no abandones la sabiduria que emana de la humildad.

    ResponderEliminar
  7. Jordi, no soy cristiano, por lo que no me siento obligación alguna hacia los pobres de espíritu.

    ResponderEliminar
  8. El que no tenga contradicciones que tire la primera piedra.

    ResponderEliminar
  9. "no me siento obligación alguna hacia los pobres de espíritu".

    Será "no siento...". Sobra el "me".

    ResponderEliminar
  10. Querido Freman:

    En verdad te digo que yo tampoco soy cristiano. Pero, ¿acaso hace falta serlo para dotar a nuestro espíritu del recto equilibrio que lo conduzca a la sabiduría?

    ResponderEliminar
  11. Será "no siento...".

    Oui. Iba a escribir "no me siento obligado".

    acaso hace falta serlo

    Yo soy budista, y practico la compasión budista, que es diferente de la compasión cristiana. Es decir, me compadezco de los discapacitados cognitivos y pobres de espíritu, pero no malgasto mis esfuerzos en intentar convertir una piedra en árbol. Reservo mi ayuda y solidaridad para quien puede crecer.

    Y en ese aspecto, sí estoy de acuerdo con una de las muchas cosas que dijo ese ser imaginario al que llaman Jesús: "a quien tenga, le será dado; a quien no tenga, se le quitará".

    ResponderEliminar
  12. Jordi es un estoico.

    ResponderEliminar
  13. Sobre los "bienaventurados" cristianos:

    La palabra silly significaba, en inglés antiguo, "bendito" o "bienaventurado": el equivalente a blessed en el inglés moderno. Naturalmente, si eres un bendito, también eres "inocente", es decir, limpio de pecado. Y efectivamente, hacia 1400, se encuentran oraciones como Cely art thou, hooli, virgyne marie. Pero si eres inocente, entonces eres digno de compasión, y hacia 1470 alguien escribe: Sely Scotland, that of helpe has gret neide. Pero si eres digno de compasión, es que eres débil, por lo que en 1633 se podía escribir: Thou onely art The mightie God, but I a sillie worm. Por supuesto, alguien débil y digno de compasión ¡tiene que ser tonto! Y ese es el significado actual de silly.

    ResponderEliminar
  14. (corolario: Cely art thou, Georgie)

    ResponderEliminar
  15. Dos personas con el mismo entorno economico-social e inteligencia. Una se sacrifica estudiando para tener un mejor trabajo. Otra sacrifica el mejor trabajo por no estudiar.

    O bien: una sacrifica unos anhos creando una empresa y asumiendo riesgos para tener mucho dinero y la otra sacrifica mucho dinero para no tener que sobrellevar esos riesgos.

    O bien: uno sacrifica un mejor sueldo para trabajar en la universidad para hacer lo que le de la gana y otro sacrifica un horario para redondear el sueldo.

    Cuando me preguntan cuanto gano, siempre digo que el doble de lo que me pagan, y que la mitad me lo gasto en tener un trabajo que me permite hacer lo que me da la gana.

    Por otra parte no hay que sacrificarse para comer las acelgas como en la foto. Tengo recetas con acelgas tales que el sacrificio es no comerlas (mis hijas son la prueba).

    ResponderEliminar
  16. Tengo recetas con acelgas

    Hombre... yo también conozco recetas de ese tipo: les echas carne, jamón, chorizo, las cueces bien. Luego tiras las acelgas y te comes el resto. Conozco a una tía a la que la apodan Broccoli: el brécol no sabe a nada, pero si le echas una bechamel, un poco de queso rallado y lo gratinas todo, se puede tragar.

    Hablando en serio: asumo que no sois vegetarianos. Pero para darles un poco de caña a los veggies, resulta que han relacionado la ingesta de creatina (lo que toman los culturistas) con el resultado en pruebas de inteligencia. A los omnívoros, la creatina extra no les hace efecto alguno en el IQ. A los vegetarianos, en cambio, les sube la puntuación. La creatina se encuentra en la carne, y al parecer, tiene algún efecto en el cerebro, probablamente relacionado con la hidratación celular.

    ResponderEliminar
  17. Eso es como el Martini Dry. Se llena la copa de martini, se tira el martini y se llena de ginebra. Se añaden una o dos aceitunas, según el gusto.

    A la mayoría de las carnes les pasa lo mismo que a las acelgas, que sin echarles algún condimento son bastante insípidas.

    ResponderEliminar
  18. ¿Has comido carne de supermercado en los Estados Unidos? Es decir, no la que te sirven en un restaurante bueno en Nueva York, sino la de todos los días...

    Abreviando: es muchísimo más insípida que cualquier carne comprada en España. Mira que me gustan mis queridos USA, pero reconozco que los pobrecillos lo llevan más crudo en este tema.

    ResponderEliminar
  19. En mis viajes por todo lo largo y ancho de los EEUU no he comido un solo gramo de carne. Algún día contaré esto en confesión. Será en mi blog.

    ResponderEliminar