19 de mayo de 2009

VIVA EL RELATIVISMO (12): LOS DIEZ MANDAMIENTOS SE QUEDAN EN TRES


Copio unos comentarios míos en el blog de una simpática evangélica (blog con nombre aún más raro que el del mío); la cosa iba sobre si los ateos tenemos alguna explicación sobre el origen de la conciencia (de la conciencia moral, supongo), pero está derivando, no sé muy bien por qué, hacia la interpretación de los Diez Mandamientos:
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.Un dios que castiga unos PEQUEÑOS DESLICES con una ETERNIDAD DE SUFRIMIENTO no me parece un dios que se MEREZCA ser el autor del universo. Más bien me parece la pesadilla de algún obseso, que no tenía otra cosa que hacer en el desierto de Oriente Medio más que acojonar a unos cuantos pastores..
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Con respecto a qué “mandamientos” son “de tribus primitivas”, es fácil:
.a) todos los relacionados con dios o con dioses; esto ya elimina del 1 al 5 de la lista anterior (adorar a CUALQUIER dios es fruto del bagaje genético que nos proveyó de un montón de recursos PSICOLÓGICOS para ayudarnos a sobrevivir en pequeños grupos humanos a merced de los caprichos de la naturaleza y de otros grupos muy belicosos; una parte importante de ese bagaje son los MIEDOS COMPULSIVOS -como el miedo a la oscuridad, a los fantasmas, a los insectos, etc., que nos permiten tomar “decisiones” sin necesidad de pensar racionalmente-, y otra la tendencia a creer que TODO es el resultado de la DECISIÓN de “alguien” -o sea, el animismo, la antropomorfización de la naturaleza, y, en fases más estilizadas, las religiones monoteístas-. El hecho de que poseamos aún esas tendencias psicológicas no significa que sean “correctas”… sencillamente, como han sido útiles para que nuestros antepasados sobrevivieran, no tenemos ninguna FORMA de eliminarlas -salvo ponerlas en cuarentena mediante el pensamiento racional-; tampoco significa que sean “útiles” en esta época tecnocientífica -como no es útil el color negro de la piel de un negro que viva en Alaska… pero tampoco tiene forma de que sus hijos salgan más claritos-).
.b) lo de “honrar” al padre y a la madre es propio de una sociedad en la que la familia es la única institución relevante, la única que puede proteger al individuo; en nuestra sociedad, por fortuna, los padres que NO MERECEN respeto no tienen por qué recibirlo, y la persona puede marcharse del lado de sus padres y no saber nada de ellos el resto de su vida, y no sufre por ello ninguna condena social;
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c) lo de no robar, no matar, y no acusar falsamente a nadie, me parece, en cambio, fundamental para cualquier sociedad, primitiva o no. En este caso lo “primitivo” no es la LETRA de los mandamientos, sino la “letra pequeña” (o sea, casi todo el resto del Antiguo Testamento): lo que dice tu dios no parece ser “no matarás, no hurtarás, no mentirás”, etc., sino más bien “sólo matarás, hurtarás, mentirás, torturarás, esclavizarás, cometerás adulterio, etc., etc., CUANDO LO HAGAS EN MI NOMBRE”. ESO es lo que no acepto de las leyes de tu jefe, el poder de hacer LO QUE LES DÉ LA GANA que dan a quienes se colocan la pegatina de seguidores suyos.
.d) lo del “adulterio” es algo que afecta, en mi opinión, a la mera relación entre los miembros de la pareja, y no tiene más trascendencia (de nuevo, es algo que tal vez tenga sentido en una sociedad en la que la familia es la única institución importante; pero en una sociedad tan grande y compleja como la nuestra, el “echar una cana al aire” tampoco supone necesariamente una ruptura del orden moral del universo). Por otro lado, si eres de los que incluyen en este mandamiento (bajo el amparo de otros textos del Antiguo Testamento) la prohibición de cualquier actividad sexual que no sea el coito con fines reproductivos en el seno de un matrimonio santificado, pues entonces te diré que eso no es que sea “primitivo”, sino meramente el fruto de una represión patológica de la sexualidad: hay que masturbarse y practicar sexo tan a menudo como se pueda, porque es buenísimo para salud, física y mental.
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e) por último, lo de “no codiciarás…” es muestra de lo paranoicos que eran Moisés y sus seguidores, dispuestos a perseguir (lo que ellos creían que era) el mal incluso en los pensamientos de la gente; es lo típico de las dictaduras más sanguinarias, que no sólo quieren controlar la CONDUCTA, sino también el PENSAMIENTO. De hecho, este es el mandamiento que me parece más INMORAL: para mí no hay nada más “sagrado” (en sentido metafórico, claro) que la LIBERTAD, y el intentar meter en la cabeza de la gente una vocecita que te diga a todas horas “¡ni siquiera TENGAS GANAS, o te mando al fuego eterno!” es una PUTADA que se le hace a la gente a la que se somete a ese tipo de educación.
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Más entradas sobre el tema:
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La rebelión de los esclavos (de las pasiones).
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Dos pájaros de un tiro (la entrada con más comentarios del blog, hasta ahora).
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Viva el relativismo (La mantis).
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Viva el relativismo (Por qué no existen hechos morales).
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Viva el relativismo (Por qué no existen hechos morales -continuación-).
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6 comentarios:

  1. Y nunca se te ocurra hervir al cabrito en la leche de su propia madre (quizás sí en la de su tía, aunque como todas las cabras se parecen, es mejor pecar de prudente).

    que no sólo quieren controlar la CONDUCTA, sino también el PENSAMIENTO.

    De todos modos, de las tres religiones bíblicas, el judaísmo (moderno) es el menos "invasor".

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  2. A mí ya no existencia de esos dioses no es ya que me parezca más o menos descabellada, es que además, si existiesen, los encontraría moralmente despreciables y ridículos. Aunque confieso que si alguno de ellos se manifestase, fingiría sin remilgos un respeto reverencial por sus fijaciones, caprichos, sadismos y chapuzas varias.
    J.N.

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  3. Aún estoy esperando que algún líder religioso se atreva a reconocer que tanto los mandamientos, como el corán y sabe dios qué más no son sino simples códigos civiles y penales, como el de Hamurabi, supuestamente dictados por una deidad al jefe político de turno, como recurso para garantizar su acatamiento por la población.
    Por tanto, como meras leyes que son, emanadas por los propios dirigentes de turno, pueden ser adecuadas en su momento; incluso muy razonables y avanzadas, como por ejemplo lo fue el Corán en relación con las costumbres coetáneas en los reinos cristianos.

    Pero varios siglos han perdido su eficacia, su sentido y en consecuencia el respeto de la población. Por eso, seguir insistiendo en que dichas leyes son la voluntad divina, es un tomadura de pelo.
    Que luego no se sorprendan si la sociedad se seculariza. Se lo merecen por tomarnos por imbéciles.

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  4. Yo y mi manía de que seamos precisos:

    En la Biblia hebrea no se habla para nada de codiciar los bienes. Se dice literalmente NO robarás.

    8 mandamientoLos mandamientos conciernen a los actos. Fijaos que en ningún sitio dice, como en los mandamientos del catecismo católico, que ames a Dios sobre todas las cosas sino

    Yo soy Yahveh tu Dios

    No tendrás otros dioses delante de mí (Yahveh).



    Sí es mu divertido como los judíos posteriores, salvo los Qaraitas, han ido sacando conclusiones cada ves más absurdas de las órdenes claras acerca de comportamientos claros. O cómo los cristianos se han dedicado a reglamentar pensamiento y sentimientos.

    El caso que pone Freman de no cocer el cabrito en la leche de su madre pudo ser el rechazo de un rito de otra religión, como el no cortarse el pelo en las sienes o no hacer pan con levadura en las fiestas de primavera. Pero hoy los más extremistas tienen dos vajillas: una para carnes y otra para lacteos, se dejan tirabuzones y limpian cada rincón de su casa de migas de pan del año anterior.

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  5. De niño, cuando nos hicieron memorizar los mandamientos, del sexto no se decía nada sobre el adulterio; ese palabro se lo oí decir a una voz en off a Charlton Heston, mientras una impresora-rayo lo iba grabando en un pedrusco.
    A nosotros nos dijeron lo de "no cometerás actos impuros". Como niños que éramos, reaccionabamos pensando "qué narices nos estará diciendo el cura este". Por supuesto, las peticiones aclaratorias fueron inútiles.
    Nuestra conclusión: pecar contra el sexto mandamiento debía ser la polla. Años después descubrí que involuntariamente habíamos acertado en el pronóstico.

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  6. Sursum:
    olvidas el último mandamiento; ése sí habla de "codiciar".

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