12 de mayo de 2008

EL MERCADO DE LAS IDEAS (2)

EL CIENTÍFICO COMO EMPRESARIO EPISTÉMICO


La idea de que la ciencia puede ser analizada (en sus aspectos epistemológicos) "como si" fuera un mercado ("libre") ha tenido bastantes defensores. En el fondo, lo que se pretende hacer con esa idea es justificar la intuición de que, igual que la racionalidad inconsciente del mercado permite hacer una utilización eficiente de los recursos (según algunos, la más eficiente posible) sin necesidad de que haya un "control central" decidiendo lo que cada uno tiene que producir y consumir, en el caso de la investigación científica, sino que las únicas decisiones que hay son la libre elección de cada empresario y cada consumidor sobre qué producir y qué comprar... igual que el "libre mercado" es un sistema económicamente eficiente, decía, la libertad de cada investigador para desarrollar un proyecto u otro, y aceptar o rechazar una hipótesis, es el sistema que garantiza del modo más eficaz posible la eficiencia en la "búsqueda de la verdad".
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Tanto en el caso del mercado como en el de la ciencia, se supone que esta eficacia se consiguen, sobre todo, gracias al mecanismo de la competencia: cada empresario intenta fabricar sus productos con el menor coste posible (para incrementar lo máximo sus beneficios), fabricarlos con al menos tanta calidad como los de sus competidores, y venderlos más baratos que sus competidores (para que los clientes se los compren a él). Bueno, los argumentos que llevan a esta conclusión llenan páginas y páginas de los libros de economía, pero en el fondo se reducen a esto, más unas cuantas notas que ahora no vienen al caso.

2 comentarios:

  1. Salud:

    Como ya abordé en un comentario a la primera parte del presente abordaje, son distintas las nociones de ciencia y del mercantilismo asociado a ella por la propia vorágine social. Dicho de otro modo, las ciencias, en cuanto a su carácter prescriptivo y normativo (aunque revisable) no obedecen, en principio, a un criterio económico (o no deben o no tienen por qué). El hecho de que la sociedad y, por ende, los científicos y sus devenires, se vean inmersos en un quehacer mercantil, afecta a cómo va sucediendo tal o cual fenómeno que estudian las ciencias; sin embargo, salvo la aparición de nuevas ideas y/o modelos que estilicen mejor nuestra representación de la realidad, las nociones epistémicas fundamentantes de las ciencias y sus protocolos, quedarían al margen (o deberían quedar en cierto grado).

    Es como si existiese una ley que se considera justa y, un juez, por consideraciones ajenas a todos los códigos legales, se la pasara por alto y, además, diera un razonamiento en su sentencia que lo separaba de dicha ley (cosa que ocurre con mucha frecuencia en los tribunales españoles; atentando contra la inteligencia de los ciudadanos).

    Por otra parte, la competencia no es el único motor que mueve el mercado. También existe la cooperación (bien fuera para competir mejor, bien fuera para sobrevivir, bien fuera por altruismo, etc.). En las ciencias se ve con claridad: todos edifican sobre lo ya construido. Incluso los errores de unos, espolean los aciertos de otros. Wittgenstein podría ser un perfecto desconocido si no hubiera contado con el apoyo de Moore y Russell. Y la filosofía central del austriaco, en su segunda época, apenas tuvo que ver con sus maestros.

    La cuestión empresarial en el mercado es cuándo hay que competir y cuándo conviene cooperar. En el caso de una "empresa pública" (como puede ser una Universidad pública) es saber al servicio de quién está exactamente. Lo que muchos profesores de la Universidad pública 'pro-empresariales' -gobierno de la Universidad como si fuera una empresa privada- no se dan cuenta es que son funcionarios y que les son aplicables sus códigos.

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  2. Carlos:
    hablaré más adelante sobre la "mercantilización" de la ciencia (que, en mi opinión, tiene sus cosas buenas tanto como sus cosas malas, y no creo que el "saldo neto" de ambas sea necesariamente negativo).
    Pero ahora me estoy refiriendo al mecanismo por el que EN EL PURO PROCESO DE BÚSQUEDA Y CONTRASTACIÓN DE HIPÓTESIS, la "competencia" entre ideas (y entre sus proponentes) puede ser un acicate para acercarnos a las metas COGNOSCITIVAS de la investigación. No pretendo negar que haya cooperación, ni que sea necesaria: también la hay en el fútbol (dentro de un equipo), aunque el fútbol consista en competir unos equipos contra otros, p.ej.

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