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28 de marzo de 2011

KÉSAR, ZÉSAR, SESÁG, CHÉSARE


A Julio César, sus vecinos le llamaban "Caesar", lo que pronunciaban KÉSAR (con "e" abierta, más o menos como "hand" en inglés).
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Pero el caso es que los latinos de hoy en día lo pronunciamos de modo no sólo completamente diferente, sino también muy diferente unos de otros. Los italianos dicen CHÉSARE, los franceses SESÁG, y nosotros, por supuesto, ZÉSAR, con un sonido, el primero de la palabra, que no existía en latín y que tampoco existe en ninguna otra lengua románica (salvo el gallego; los ingleses, en cambio, lo tienen en palabras como "think").
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La cuestión es, ¿cómo demonios llegaron los latinoparlantes a hacerse talmente la picha un lío asín? ¿Cómo ha podido transformarse un sonido tan peculiar como el de la ka (que los romanos escribían "C"; p.ej., también le decían "KÍKERO" a Cicerón), en otros sonidos tan diferentes? Pues aquí va un trocito de la historia.
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Posiblemente ya en la misma época de Julio César, o bien poco después, en latín vulgar no se decía KÉSAR, sino KIÉSAR (y KÍKIERO). No mucho más tarde, para la época de la caída del imperio, eso había pasado a ser KYÉSAR (y KYÍKYERO), pronunciado la i griega como una consonante, como en "yo", no como en "y" o en "hay". Lo sabemos por las quejas de los gramáticos y pedagogos de entonces, que no cesaban de criticar a sus contemporáneos por lo pésimamente que hablaban la noble lengua de Virgilio. Pasando el tiempo (no mucho), el sonido K al principio de esas sílabas se transformó en una T, así que decían TYÉSAR, y de aquí a TSHÉSAR.
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A partir de aquí, la evolución fonética siguió rumbos diferentes en Italia, Francia y Castilla. En Italia (y Rumanía, por cierto), el sonido TSH se convirtió en CH en la Alta Edad Media, y así ha quedado hasta ahora. En Francia (y en casi toda la parte occidental de la romanidad, salvo en Castilla), TSH evolucionó a TS, y de ahí a S a finales de la Edad Media. En castellano, en cambio, TS se acabó transformando en TZ más o menos por la misma época, y finalmente en Z.

28 de febrero de 2011

SAPIR Y WHORF TENÍAN RAZÓN: LA MEJOR PRUEBA DEL RELATIVISMO LINGÜÍSTICO


Y si no, os lo creéis, la próxima vez que vayáis a un país anglosajón probad a pedir un helado de nata. Yo lo intenté, pero no conseguí que me entendieran.
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¿Qué mejor ejemplo de que nuestro lenguaje construye la realidad a su puta bola?
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7 de enero de 2011

EPIFANÍA POLÍTICAMENTE CORRECTA



En las cabalgatas de esta noche veremos muchos miembros y miembras, algunos y algunas haciendo de pajes... ¿y de pajas?
En fin, sea como sea, que os traigan todo lo que pedís.
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17 de noviembre de 2010

23 de agosto de 2010

LA SUBASTA DEL IDIOMA


A raíz de la entrada del otro día sobre el plurilingüismo, he recordado una idea que tuve hace tiempo para ahorrar los enormes costes que las diferencias lingüísticas le suponen a la Unión Europea (tanto en costes directos de traducción, como en ineficiencias causadas por las dificultades para la transmisión de información y la comunicación entre sus ciudadanos).
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Se trataría de establecer un único idioma oficial común para toda la UE, que debería quedar como el único a efectos legales en el plazo de una generación (el único idoma oficial, quiero decir, no sugiero que desaparezcan los demás). Para decidir qué idioma iba a ser ése, se establecería un proceso de subasta, en el que cada país o grupo de países pujarían, ofreciendo a la UE la cantidad que estuvieran dispuestos a pagar a cambio de que el idioma oficial común terminara siendo el suyo. Este dinero serviría para financiar el coste de enseñanza obligatoria de ese idioma en todas las escuelas de la Unión en la forma más eficaz posible (y otras acciones de enseñanza), lo que supondría una enorme fuente de puestos de trabajo para los ahora hablantes nativos del idioma elegido.
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Imagino que los principales competidores en esta subasta serían el inglés y el español (que podrían contar con el apoyo financiero de países ajenos a la UE, y que se beneficiarían también directa e indirectamente con esas políticas), aunque seguramente los anglófonos pensarían que la gente iba a seguir aprendiendo inglés de todas maneras, y a lo mejor no estaban tan interesados como los hispanoparlantes. Fracófonos y germanófonos (y tal vez italianos) competirían también, pero pienso que tendrían menos posibilidades de ganar.
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21 de agosto de 2010

EL PLURILINGÜISMO ES BUENO PARA LA SALUD

Johan-Erik Haggman, funcionario finés de la minoría sueca en la UE, ha defendido, según leo en Público, las ventajas del plurilingüismo, ventajas de las que no dudo, y que creo que deberían fomentarse muchísimo más en nuestros sistemas educativos.
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El problema es que dichas tesis a favor del plurilingüismo son inmediatamente apropiadas por el nacionalismo tarraconense para justificar la inmersión de todos los alumnos en la lengua catalana, ¡como si las ventajas de la inmersión sólo fuesen válidas para los charneguets! Yo más bien supongo que, si las ventajas de la inmersión son efectivamente tantas (como así lo asumo), esta política supone un claro perjuicio para los niños procedentes de familias catalanoparlantes, que deberían ser "inmersionados" en una lengua distinta de la suya desde el jardín de infancia (puede ser el castellano, el inglés, o el sueco).

27 de julio de 2010

LA PRAGMÁTICA

Dicen que dijo Voltaire:
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Cuando un diplomático dice "sí", quiere decir "tal vez"
Cuando un diplomático dice "tal vez", quiere decir "no"
Cuando un diplomático dice "no", entonces no es un diplomático.
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Cuando una dama dice "no", quiere decir "tal vez"
Cuando una dama dice "tal vez", quiere decir "sí".
Cuando una dama dice "sí", entonces no es una dama...

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24 de mayo de 2010

PREGUNTA PARA LINGÜISTAS: ¿HABRÁ NUEVOS IDIOMAS?


Los idiomas han evolucionado y se han ido diferenciando unos de otros gracias, en parte, a que algunos hablantes de una lengua no podían comunicarse con algunos otros, separados por infranqueables barreras espaciales (p.ej., una cordillera que te aísla del pueblo que está a diez kilómetros) o temporales (la abuela de tu tatarabuela no viene a hablar contigo). Eso hacía que en comunidades relativamente pequeñas se crearan y estabilizaran tics lingüísticos cuya acumulación iba incentivando cambios en otras partes del idioma (para deshacer ambigüedades), y, sobre todo, iba haciendo cada vez más difícil que les entendieran otros individuos cuyos antepasados hablaban la misma lengua que los suyos.
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Pero en la sociedad actual podemos hablar (con sonidos o letras impresas o en pantalla) con millones de otros hablantes de nuestro mismo idioma, así como escuchar y leer lo que dejaron dicho o escrito otros hablantes en décadas o siglos anteriores. Hay, por lo tanto, una "fuerza centrípeta" que hace que los individuos tengan un incentivo para no diferenciar mucho su peculiar dialecto de aquellos otros dialectos que identifican como de su mismo idioma.
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Así pues, es muy probable, que tus descendientes de dentro de mil años no tengan tanta dificultad en entender este post como tú y yo la tenemos de leer el Poema de Mío Cid en su versión original, por no hablar de los escritos de Cicerón. Y lo mismo con el inglés, el chino, el árabe, y la mayoría de los idiomas que dejen registrada una abundante producción escrita y hablada.
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¿O no? ¿Tal vez dentro de dos mil años hayan desparecido los idiomas actuales, y habrán sido sustituidos por otros tan lejanos a los nuestros como el español puede estarlo del latín?
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25 de mayo de 2009

APADRINA UN CONCEPTO


Inspirado por un sucintísimo comentario del libro de la periodista científica Christine Kenneally (que está de muy buen ver, como puede comprobarse), La primera palabra. La búsqueda de los orígenes del lenguaje (Alianza, 2007), abro con esta entrada una iniciativa para el progreso de la cultura y el enriquecimiento del espíritu.
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La frase de Kenneally es la siguiente (p. 12):
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"En nuestras vidas diarias suceden muchísimas cosas para las que no hay lenguaje. No hay ningún verbo para la forma en que la sombra de un avión atraviesa el paisaje retorciéndose para seguir su orografía, no existe ningún adjetivo específico para describir el rebelde pelo solitario que destaca en tus cejas".
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Nada más leer este pensamiento (que, por otro lado, ¿a quién no le había pasado por la cabeza alguna vez?), decidí ponerme a pensar en sendas palabras para esos dos conceptos huérfanos.
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Para el primero, he inventado el verbo trebisir, con lo cual, además, aprovechamos para romper una tradición de seis o siete siglos: los que lleva el castellano sin crear ningún verbo de la tercera conjugación. (Ríete tú de Patxi López en esto del romper tradiciones). (Para información sobre la resistencia de los creadores de lenguaje al ir, vivir y subir, véase El genio del idioma, de Álex Grijelmo).
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Para el segundo concepto, sugeriré el adjetivo rúdico, una palabra que, como la anterior, no tiene ninguna relación etimológica con el concepto que designa, y que por eso parecerá seguramente extraña. Y tampoco ayuda mucho el sonido, pues la relación entre cómo se oye y qué significa es puramente convencional, pese al Cratilo: tampoco la palabra "sombra" se parece ni un poquito a la sombra, ni la palabra "pelo" al pelo.
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Así que, con estas dos nuevas palabras, doy comienzo a la iniciativa:
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 "APADRINA UN CONCEPTO".
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¿Qué puedes hacer para participar? Muy sencillo: 
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1) piensa en un concepto que no esté designado en castellano con ninguna palabra;
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2)  escribe un comentario a esta entrada del blog, indicando la definición de ese concepto, la categoría gramatical a la que pertenece (nombre, verbo, adjetivo, adverbio, pronombre, preposición o conjunción) y la palabra que propones para designarlo (los únicos requisitos para ser aceptada es que la palabra no debe existir previamente, y debe sonar a castellano);
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3) si lo que propones es una categoría gramatical nueva, esto ya será la repanocha.
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Las palabras y definiciones que me parezcan más interesantes, las iré copiando a continuación en esta entrada. Confiemos en que, con el tiempo, la RAE irá incluyendo en su Diccionario algunas de nuestras palabras así creadas.
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Ánimo, es gratis.
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