29 de octubre de 2012
ENTREVISTA EN ABC PUNTO RADIO
El sábado 27 de octubre me entrevistó el periodista Pablo Pazos para el informativo "Primera Plana Fin de Semana" de ABC Punto Radio, con motivo de la última Encuesta de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología, y en particular sobre la cuestión del "micromecenazgo" como vía de financiación. Podéis oírlo en este enlace, a partir del minuto 23.
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Más:
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Curso de periodismo científico en la UNED
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Entrevista en "A hombros de gigantes", RNE
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Ciencia pública - ciencia privada, en Google Books
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La ciencia española no necesita tijeras
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Las tijeras españolas no necesitan ciencia
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22 de marzo de 2012
CIENCIA PÚBLICA - CIENCIA PRIVADA, AHORA EN GOOGLE BOOKS

Acabo de descubrir por azar que mi libro Ciencia pública - ciencia privada está disponible parcialmente en Google books. Me parece fantástico (con los 1.200 $ o así que he cobrado por derechos de autor hasta la fecha con ese libro, no diré que me doy por satisfecho, pero sí que estoy contento), aunque me habría gustado que se hubiese comunicado al autor esa publicación online.
10 de marzo de 2012
MANIFIESTO LIBERAL-POSITIVISTA (artículo en PURLIEU)

Os dejo el enlace al artículo "Positivism is a Humanism (a Liberal Manifesto)", que me acaban de publicar en la nueva revista electrónica de filosofía, Purlieu. Espero que sus guste.
16 de febrero de 2012
¡¡¡POR LA DIGNIFICACIÓN DEL SALARIO DE CATEDRÁTICO!!!

Tres vivas por el Tribunal Constitucional de Alemania, que en una reciente sentencia ha declarado que “el legislador ha de fijar la cuantía de los salarios de los catedráticos teniendo en cuenta que los puestos de funcionarios para personas que están más cualificadas que la media han de ser atractivos de modo que su consideración social se corresponda con la formación exigida a los titulares de la cátedra”.
11 de enero de 2011
TORPEDEANDO LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN

Texto extraído de la aplicación informática para las solicitudes de proyectos de investigación del Plan Nacional de I+D+i+(¿ocio?), en el apartado para incluir miembros del proyecto. Como se ve, el poder siempre pensando en mejorar las capacidades del profesorado de secundaria. ¡Donde esté un cursillo el CPR, que se quite una mierda de investigación!
8 de noviembre de 2010
"SCIENCE IN SOCIETY": CONGRESO EN LEGANÉS, 11-13 DE NOVIEMBRE

Esta semana se celebra en la Universidad Carlos III, en su campus de Leganés, el congreso internacional "Science in Society", una megaconferencia que promete ser de lo más interesante. Yo intervendré el viernes 12 por la mañana.
9 de octubre de 2009
NOBEL-IMSERSO (2): PARA EL JEFE SÍ QUE HAY PRISAS

Comentaba el otro día lo deprimente del espectáculo de ver premiada con el Nobel una investigación de más de cuarenta años de antigüedad (no por ello menos merecido). En cambio, contrastan las prisas para darle un regalito al boss (tampoco digo que sin merecimiento), tal vez para compensar el reciente desaire nórdico que se llevó al otro lado del estrecho de Oresund.
LAS TIJERAS ESPAÑOLAS NO NECESITAN CIENCIA
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¿Quién quiere científicos, con lo bien que se nos da el humor?
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Y eso por no hablar de las tijeras chilenas:
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7 de octubre de 2009
LA CIENCIA ESPAÑOLA NO NECESITA TIJERAS
3 de octubre de 2009
21 de julio de 2009
EL TURISMO (NUCLEAR) ES UN GRAN INVENTO

En el plan de revitalización de la comarca de las Merindades, tras la parada económico-cardio-respiratoria que supondrá el cierre de la central nuclear de Garoña, el Gobierno ha propuesto (en un derroche de imaginación, a la altura de las más vetustas tradiciones hispanas, de las que dieran encomiable ejemplo, antes incluso de la llegada del hombre a la luna, intelectuales carpetovetónicos de la talla de Don Pedro Lazaga y Don Francisco Martínez-Soria y Gómez de la Mora) la sustitución de una actividad económica tan anticuada y obsoleta como la física nuclear, por la más efectiva y moderna, y más a la altura de nuestra posición de vanguardia en la economía global del conocimiento, del turismo de alto standing, con parador y todo.



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1 de junio de 2009
UN NUEVO MODELO PRODUCTIVO: INVENTAR EL BOTIJO
Se me ha pasado en las dos últimas semanas comentar el cuchillazo que ha dado el gobierno al presupuesto de Ciencia e Innovación: 450 millones de euros, y un 7 % entre los recortes hechos en febrero y en mayo. Me ha recordado el tema una dolida entrada del blog de Juan Urrutia sobre el fracaso de la candidatura española para la instalación del Gran Espalador de Neutrones en Bilbao, candidatura de la que fue director hasta el año pasado..
.[Mi hipótesis malvada es que la concesión del ESS a Suecia ha sido parte del precio que Zapatero ha pagado a Europa por dejarle ganar la Champions a su amado Barça, pero eso merecería otra entrada]
Pero lo lamentable, como señala Kiko Llaneras, es que esto se pretenda vender como una manifestación de la apuesta zapateril por un nuevo modelo productivo. "¡Inventemos el botijo!", parece ser el mensaje, "que eso sale barato"..
En fin, supongo que parte de ese dinero será el que irá a mantener en las clases de secundaria a los objetores a la educación, mediante un burdo soborno económico. Al menos, molestarán poco a los profesores y a los compañeros si se ponen a jugar al Dragonball con el MacGabilond que les echarán los reyes.
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16 de junio de 2008
UNA NUEVA LEY DE LA CIENCIA

La ministra Garmendia ha anunciado hoy en el Congreso que para principios del 2009 presentará una nueva Ley de la Ciencia, cuyo proyecto se elaboraría mediante un gran "pacto de Estado". Las ideas que han salido a la luz apuntan en la buena dirección: más facilidad para la inversión privada en investigación (el gran déficit de nuestro sistema) y para la movilidad de los investigadores (tanto de unos centros a otros, entre el sistema público y el privado, y entre países). Espero que lo del "pacto de Estado" vaya más en serio (y tenga más éxito en cuanto a consensos alcanzados y a eficacia) que el que se montó para la Ley de Educación en la pasada legislatura.
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Sería deseable también que la ley estableciera unos cauces atractivos para la carrera investigadora, tanto en relación al acceso a ella, como, en el caso de las universidades, en lo relativo a su complicada vinculación con la carrera docente. Por ejemplo, no es lógico que la plantilla de las universidades, y el salario de los profesores, dependa casi exclusivamente de las necesidades docentes, cuando se supone que la investigación es también una parte fundamental de nuestro trabajo. Aunque es aún menos lógico que un investigador deba llegar a los cuarenta años para empezar a v
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Pero las "lapas" tenemos nuestro corazoncito, y somos difíciles de despegar, así que preveo resistencias...
19 de mayo de 2008
MÁS SOBRE BOLONIA Y ANTI-BOLONIA
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an no saben muy bien qué hacer para conseguir esos fines, y que los manifestantes tampoco lo saben. (Yo tampoco lo tengo nada claro, pero propondré algunas ideas más abajo)..
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Mi crítica al plan de Bolonia es que ni por asomo va a conseguir una mejora en la calidad universitaria comparable a la que tendrían medidas tan tontas como éstas. Todo lo más, facilitará las convalidaciones (o lo que las sustituya), pero en el fondo, lo que se hará en las universidades seguirá más o menos igual.
16 de mayo de 2008
EMPANADA BOLOÑESA
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Reconozco que soy escéptico por naturaleza, y muy descreído por lo general de todo aquello por lo que la gente se junte en masa para quejarse. Pero lo del movimiento anti-Bolonia me da un poco más de risa que lo normal.
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El movimiento es un ejemplo perfecto de "teoría conspirativa" (como se sabe, un tipo de paranoia bien estudiado). La idea de base es que el plan de Bolonia consiste, "en el fondo", en una trama bien planeada que tiene el objetivo claro de mercantilizar la universidad, y que cuenta con un diseño meticuloso, digno de Ocean's Eleven, para alcanzar ese objetivo.
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Esto supone tres graves errores:
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1º.- Que los diseñadores del plan son lo bastante inteligentes como para haberlo diseñado así. Esto es rotundamente falso, no tanto por la falta de inteligencia de todos y cada uno de los cerebros que hayan contribuído al diseño del plan, como por la falta de "inteligencia colectiva" que las instituciones europeas han demostrado con certeza inductiva en los últimos cincuenta años.
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2º.- Que el objetivo "oculto" de Bolonia sea ése de la "mercantilización". Lo más parecido que puede haber pasado por las mentes de la Unión es que, al fin y al cabo, la universidad cuesta una pasta gansa, y habría que racionalizar un poco lo que se hace con el chorro de billones de euros que se dedican a ella. Pienso que el hecho de que la universidad pública europea es ineficiente y chapucera, cuando no cobijo de mafias (la privada, por lo menos, no se esfuerza tanto por disimularlo), es algo reconocido por todo el mundo, y el plan de Bolonia sencillamente consiste en decir "venga, jo, vamos a tomarnos esto un poquito en serio, y a ver cómo lo organizamos con un poco de cabeza, ¿no?".
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Lo malo es que, cuando en la UE se ponen a "pensar las cosas con un poco de cabeza", lo único que saben hacer es diseñar un formulario incomprensible, y mandar a la gente que lo rellene, aunque ni quien lo ha diseñado (en general, unos cuantos pedagogos engreídos), ni quien lo va a rellenar (unos cuantos profes pringaos de cada facultad, no menos engreídos -"¿pero qué sabrán esos?"-; entre ellos, un servidor), ni quien lo va a revisar (unos cuantos profes patanegra, seleccionados, aún más engreídos -si cabe, que lo dudo-, que cobrarán un pastón por pasar el
coñazo, y que querrán pasarlo cuanto antes) tengan ni puta idea de la relación causa-efecto que hay entre lo que pone en el formulario y lo que se pretende conseguir con él. Bueno, tampoco los primeros (los pedagogos aquellos) tienen ni puta idea de qué es lo que pretenden (salvo ganar ellos poder en el sistema universitario), pero, para no reconocerlo, hacen el formulario aún más largo. [Esto es lo que ahora estamos haciendo en todas las facultades españolas, con el título de "adaptar los planes de estudio al plan de Bolonia"]..
[Por cierto, que me sumo al mensaje de la pancarta de la foto, aunque no por lo que toca a las empresas: ¡ojalá nuestros empresarios se preocuparan ALGO por la universidad española!].
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3º.- El último error consiste en creer que hay alguna probabilidad mayor que cero de que la universidad pública europea vaya a cambiar lo más mínimo por muchas reformas "de papel" que hagamos (la mayoría de las privadas seguirán siendo academias de corte y confección para pijos opusinos y asimilados, por supuesto). Después de rellenar los formularios en cuestión, y de que la ANECA transija más o menos con unos y con otros, las clases se seguirán dando igual que antes, porque quienes tienen el control último para determinar si lo que se ha hecho está de acuerdo con lo que se ha escrito en el formulario, seguirán siendo los mismos de siempre (nosotros, los profesores vagos, y ellos, los alumnos vagos). La estrategia de "tú haces que aprendes y yo hago que te apruebo" es dominante en el juego de la universidad, tal como está concebida.
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Así que las pandillas de marchosos anti-Bolonia sólo conseguirán lo que han conseguido todos los protagonistas de las "revueltas estudiantiles" de las últimas décadas: sentirse importantes y echar algún casquete gracias a ello (que no es poco). No porque se enfrenten a un enemigo demasiado poderoso, sino porque el enemigo es puramente imaginario, y ellos son parte de la razón de su inexistencia.
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Ir a:
Más sobre Bolonia y Anti-Bolonia
Sobre la mercantilización de la universidad
Si no quieres "cap", toma tres "cups"
21 de abril de 2008
EL MERCADO DE LAS IDEAS (1)
Comienzo con esta entrada un experimento de "filosofía 2.0". Me han pedido que escriba (y, como siempre, ya voy con retraso) un artículo para la nueva Revista Electrónica de Ciencia y Tecnología (publicada por la Universidad de Salamanca), y he elegido como título "¿Es la ciencia un mercado de ideas?". En buena parte voy a contar en él, de forma divulgativa, algunas de las ideas que he desarrollado en otros artículos (p.ej., ver estos vínculos: 1, 2, 3, 4). Pero me gustaría que el nuevo artículo surgiese en buena medida de la interacción con otras "cabezas pensantes"..
Para ello, voy a ir colgando aquí, en las bodegas del Otto Neurath, lo que vaya escribiendo del artículo (de momento, en esta entrada, lo introducción provisional), y espero vuestros comentarios (supongo que mucho más incisivos y variados que los que uno suele tener en una presentación académica) para entre todos ir gestando los siguientes apartados.
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Supongo que los editores de la Revista verán esta iniciativa con una mezcla de terror y curiosidad: terror por el retraso que la experiencia puede suponer (pero, ¡tranquilos!, me comprometo a cortar por lo sano si la cosa no sale como espero en un breve plazo... aunque el trabajo quedará colgado para seguir creciendo, aun después de la publicación), pero curiosidad también porque, al fin y al cabo, este tipo de cosas son las que dan vida al tema de la revista propiamente dicha, ¿no?
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Así que, aquí va la introducción. Muchas gracias a todos por adelantado.
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¿ES LA CIENCIA UN MERCADO DE IDEAS?
Jesús Zamora Bonilla
UNED
1. INTRODUCCIÓN.
Naturalmente, la respuesta es “no”. La ciencia no es un mercado: si consideramos que el mercado es un sistema de interacción social cuyos elementos mínimos (sus “átomos”) son cada una de las acciones de compraventa de bienes o servicios, resulta obvio que los “átomos” principales del sistema de interacción social en el que consiste la ciencia no consisten en “comprar” o “vender” nada. Desde luego, hay que comprar muchas cosas para llegar a hacer buena ciencia: hay que equipar laboratorios, contratar investigadores, pagar el recibo del teléfono, satisfacer los royalties empleados, etcétera, etcétera; de la misma manera, antes de poner un producto en el mercado a disposición de los clientes, la empresa que lo produce ha tenido que comprar materias primas, pagar salarios, instalar fábricas, transportar bienes de un lado para otro, pagar impuestos, y mil cosas así. Pero la diferencia esencial entre lo que hace una empresa con los bienes y servicios que ha producido gracias a todos esos recursos, y lo que hace un “agente científico” con lo que ha producido con los suyos, es que la empresa pone en el mercado su producción, es decir, el producto final, un bien o un servicio, está destinado a ser vendido, mientras que el “productor científico” suele regalar sus productos finales: no los vende, sino que los publica –en general sin recibir ninguna compensación monetaria a cambio– en alguna revista especializada, o en un congreso, para que otros “productores” lo conozcan y lo puedan utilizar libremente.
Ya veo delante de mí las numerosas manos que empiezan a protestar, burlándose en muchos casos de la supuesta ingenuidad que transpira el párrafo anterior. “¡Pero si la ciencia de hoy en día está dirigida básicamente a conseguir resultados comercializables, o sea, a conseguir patentes!”, se me dirá, y soy del todo consciente de que ello es así. Cualquiera que haya echado un vistazo a la biografía de la recién nombrada ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmedia, tendrá esto en la cabeza a estas alturas. Pero no hay que olvidar que, por cada patente que se solicita (unos dos millones al año en todo el mundo) hay muchos más artículos que se publican gratis et amore. Además, en la mayoría de las disciplinas científicas, es rarísimo el que se produzcan resultados patentables, lo que no quiere decir que algunos productos de esas disciplinas no se puedan comercializar con provecho, aunque no el “producto científico final” propiamente dicho, es decir, el artículo (“paper”) y las ideas y datos nuevos que contiene. Otras manos insistirán en que también los artículos, o las revistas que los incluyen, o (no digamos) los libros, son mercancías que se compran y venden, y este mercado editorial es, con toda seguridad, un auténtico mercado. Pero el producto como tal de la investigación científica no es tanto la revista o el libro (estos son más bien “envoltorios”), sino la información que hay en ellos: en el caso de una patente, hay que pagar por utilizar la información revelada por la patente, no por acceder a ella (o no necesariamente), mientras que en el caso de una revista, una vez que uno (o su biblioteca) ha pagado la suscripción, no hay límites para el uso que puedas hacer del “contenido epistémico” de sus artículos.
No es inimaginable un futuro en el que toda la nueva información científico-tecnológica que se p
rodujera fuese “de pago”, es decir, patentables: lo único que haría falta sería un sistema de control lo bastante efectivo como para averiguar quién ha empleado cada “descubrimiento” en su propia actividad investigadora o industrial. De hecho, a mí me han caído buenas broncas por imaginarme (¡que no proponer!) un sistema así (en mi libro Ciencia pública – ciencia privada). Pero el caso es que la ciencia actual, y no digamos la del pasado, aún está dominada cuantitativamente por la práctica de los descubrimientos regalados, si bien es cierto que la financiación de la investigación científica procede, en cada vez mayor medida, de los ingresos que las propias instituciones investigadoras (públicas o privadas) obtienen gracias a las patentes de aquellos descubrimientos que no regalan.
Pero, dicho esto (que la ciencia no es un mercado, aunque está relacionada intensa e intrínseca mente con muchos de ellos), hay que decir también que, por supuesto, la ciencia sí que es un mercado. La paradoja es posible porque, como todo economista sabe bien, la verdad es que el propio mercado tampoco es un mercado. Me explico: el conjunto de realidades sociales a las que nos referimos con la expresión “el mercado” están muy lejos de formar un conjunto homogéneo, pues los procesos de intercambio concretos son muy diferentes unos de otros. Además, lo que tenemos en la cabeza (nuestro “concepto” de mercado) son realmente diferentes modelos específicos de mercado (el mercado de competencia perfecta, el monopolio, y todos aquellos modelos abstractos que los economistas se dedican a desarrollar), ninguno de los cuales suele encajar exactamente con ninguno de los merca
dos “reales”. Es decir, para entender los mercados (reales) como mercados (modelos abstractos), es necesario “forzar” en cierta medida los primeros para que encajen en las categorías que definen a los segundos. O sea, que la interpretación de una realidad social como “un mercado” es siempre hastsa cierto punto metafórica. Entender la ciencia como un mercado no implica tal vez, por lo tanto, nada más que extender el alcance de la metáfora un poquito más: “vamos a ver qué cosas interesantes podemos decir sobre la investigación científica si la intentamos entender como si fuera un mercado”. Para ello, lo que tendremos que hacer es lo que hacemos con el resto de los mercados (desde el mercado de letras del tesoro, al mercado negro de armamentos, pasando por el mercado de abastos de mi barrio): ajustar nuestras categorías mentales para que encajen con los hechos que deseamos analizar.
Este análisis nos permitirá hacer fundamentalmente dos cosas: por una parte, arrojará alguna luz (o barro) sobre las interacciones en las que en el fondo consiste la actividad social que llamamos “investigación científica” (sección 2), y por otra parte, nos ayudará a enfrentarnos con armas conceptuales más poderosas a la creciente realidad social de la “mercantilización” de la ciencia (sección 3).
.16 de abril de 2008
15 de abril de 2008
A POR ELLOS, OÉ (QUE ESTÁN DESORIENTADOS)

Bueno, al final la competencia en universidades ha pasado al nuevo ministerio de Ciencia e Innovación (¿lo he dicho bien?). Confieso que la medida me ilusiona. El intento de Aznar de promover la investigación con un ministerio de ciencia y tecnología fracasó, en buena parte, precisamente porque el Sacro Imperio de las Taifas Rectorales quedó fuera de las manos de Anna Birulés y Juan Costa (a la sazón más metidos en economía y en política que en investigación propiamente dicha... otra de las posibles razones de que aquello no prosperase). Ahora, en cambio, Cristina Garmendia tiene bajo su mando al cuerpo que constituye las tres cuartas partes, o más, del personal investigador de nuestro país: los profesores universitarios, a los que ya nos ha dicho (¡qué bien
suena!) que hay que investigar más y dar menos clases..
La pregunta es, ¿podrá Garmendia con el lobby de la CRUE? (¿y pondrán Zapatero y Solbes, ahora que vienen mal dadas en lo económico, la pasta que haría falta para poner patas arriba la universidad española?) Convendría que la nueva ministra actuase pronto, ahora que parece que los rectores están desprevenidos. La universidad española, dentro de la que hay buenísimos profesores e investigadores y excelentes estudiantes, ha generado en las últimas décadas una gigantesca excrecencia de centros mal dotados en todos los aspectos, que funcionan poco más que como academias de cursillos que dan lustre a alguna que otra consejería de educación. Todo el sistema educativo español padece una deprimente mediocridad (con honrosas excepciones) que se pone de manifiesto en la universidad más claramente que otros ámbitos. Pero, como cualquier institución, su misma existencia genera una serie de intereses creados cuyos beneficiarios se ponen a defender como gato panza arriba en cuanto temen que pueden perder algo. Ríete tú de la guerra del agua y de los agricultores derramando la leche en la plaza de Atocha. Los rectores sí que tienen peligro. Y, o mucho me equivoco, dentro de poco pondrán su mira en la cabeza de Garmendia, si es que la ministra intenta hacer en serio lo que parece que quiere hacer. Algún ruido de tambores de guerra ya se empieza a oir...
http://cybereuskadi.com/blog/2008/04/14/las-implicaciones-del-nombramiento-de-cristina-garmendia/
http://www.elpais.com/articulo/espana/Ciencia/absorbe/universidades/elpepunac/20080413elpepinac_6/Tes
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/04/15/ciencia/1208251884.html
P.D. En fin, hablé demasiado pronto; ya están propuestos los Secretarios de Estado, y parece que son muy "establishment". Veremos.
11 de abril de 2008
CRISTINA GARMENDIA, MINISTRA DE CIENCIA E INNOVACIÓN

De confirmarse la noticia que sacan esta tarde los medios, la apuesta de Zapatero en materia de política científica para esta nueva legislatura es fuerte, y en la buena dirección. Cristina Garmendia, catedrática, empresaria, científica, mujer y vasca, es uno de los ejemplos que deberían tomar nuestros niños y niñas (además de los futbolistas del Getafe) para construir un mundo mejor, por su pasión por el valor social del conocimiento.
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Es, sobre todo, una científica del tipo de las que admiro en mi libro Ciencia Pública - Ciencia Privada (por el cual, por cierto, no he cobrado un duro todavía -¿alguien de FCE a la escucha?-), científicos que, cuando ven lo caros que son los ratones modificados genéticamente, no se lamentan amargamente y piden subvenciones al ministerio, sino que ven una oportunidad para desarrollar ratones de esos y venderlos.
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Un brindis por ella.
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(Aunque, como buen homo academicus, aún me corre el escalofrío por el cuerpo de no saber cómo quedarán las relaciones de la universidad con la investigación y la educación.
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De hecho, esta es la principal novedad del ministerio, pues es la primera vez que universidades se separa de educación. Y a lo mejor esto no es tan malo, en definitiva).
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1 de abril de 2008
EL JUICIO DEL "JUICIO FINAL"
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No entro a discutir (salvo si surge el tema en los comentarios) la seriedad de las estimaciones en las que se pueda basarse la querella. En todo caso, es un buen tema para reflexionar sobre la aplicación del famoso "principio de precaución" que debe orientar cualquier aplicación de la ciencia, y también para debatir sobre las relaciones entre ciencia y democracia (y justicia), para lo que puede ser interesante la lectura del artículo de Josep Casacuberta el miércoles pasado en El País.
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Tampoco me resisto a la tentación (fácil en general, y más en mí, que caigo en ella continuamente) de hacer un chiste, recordando los argumentos sobre las armas de destrucción masiva y las hazañas de ciertos salvadores de la democracia.
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Por otro lado, si los demandantes tienen razón y el planeta entero se colapsa en un apocalíptico agujero negro, tampoco tendríamos nada de lo que preocuparnos, literalmente.
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¿No?




