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7 de marzo de 2014
Filosofía y fútbol: el estilo de la Roja y el monismo anómalo
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Y para los escépticos, este enlace (o este otro).
Así que a Donald Davidson es al que le debemos los títulos de la selección.
En fin, pongo este homenaje a nuestro filósofo del fútbol a propósito de la discusión que estamos teniendo en esta otra entrada, sobre libre albedrío, causación mental, reduccionismo y demaás.
17 de enero de 2014
De multas y regalos (los límites morales del mercado, 1)
Os dejo el enlace al primer artículo de una nueva serie que estoy escribiendo para Mapping Ignorance. Dentro de unos (bastantes) días, espero colgar aquí la traducción.
22 de febrero de 2013
20 de febrero de 2013
31 de enero de 2013
23 de enero de 2013
Una lanza por el individualismo atomista
Me pongo de los nervios cada vez que oigo o leo que alguien critica ciertas posturas filosóficas, éticas o políticas por ser "atomistas", es decir, por basarse en la idea de que los individuos somos "átomos".
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¡Pero si no hay nada en este mundo más social que un átomo! No sólo son los átomos una verdadera república de (en muchos casos cientos de) otros diminutos kosmopolites (electrones, protones, neutrones, quarks, gluones, y la madre que los parió), sino que, salvo algunos casos aislados (nunca mejor dicho: los de los gases nobles), un átomo difícilmente puede "vivir solo", sino que está aguardando con impaciencia la más mínima oportunidad para enlazarse en un abrazo eléctrico con otros átomos.
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Así que, en efecto, la sociedad está formada por "individuos atómicos": repúblicas de células, órganos, emociones y pensamientos, que están deseosas de relacionarse de mil maneras con las otras repúblicas individuales que las rodean.
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Sigue a bordo:
La intencionalidad, lo mental, y el naturalismo
Manifiesto liberal-positivista
Esta entrada no tiene ni puta gracia
¿Tienen fines las plantas?
Superveniencia y determinismo
Abajo el materialismo, viva el naturalismo
A vueltas con el naturalismo
Más vueltas con el naturalismo
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¡Pero si no hay nada en este mundo más social que un átomo! No sólo son los átomos una verdadera república de (en muchos casos cientos de) otros diminutos kosmopolites (electrones, protones, neutrones, quarks, gluones, y la madre que los parió), sino que, salvo algunos casos aislados (nunca mejor dicho: los de los gases nobles), un átomo difícilmente puede "vivir solo", sino que está aguardando con impaciencia la más mínima oportunidad para enlazarse en un abrazo eléctrico con otros átomos.
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Así que, en efecto, la sociedad está formada por "individuos atómicos": repúblicas de células, órganos, emociones y pensamientos, que están deseosas de relacionarse de mil maneras con las otras repúblicas individuales que las rodean.
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Sigue a bordo:
La intencionalidad, lo mental, y el naturalismo
Manifiesto liberal-positivista
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A vueltas con el naturalismo
Más vueltas con el naturalismo
17 de enero de 2013
A MÍ ME DUELE MÁS QUE A TI
Ver aquí mi primera contribución ("Feeling another's pain") al proyecto Mapping Ignorance, en donde colaboraré a partir de ahora (¡pues no soy yo nadie en esto de la ignorancia!), con artículos sobre filosofía y metodología.
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Sigue a bordo:
9 de octubre de 2011
LA MALA REPUTACIÓN
Todos vendrán a verme ahorcado, salvo los ciegos, eso está claro.
Todos me mandan al infierno, salvo el ateo, que no cree en eso...
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O tal vez también. Mi admirado por otras tantas cosas Eduardo Robredo ha defendido recientemente en su magnífico blog La Revolución Naturalista que los no creyentes "tenemos las mismas necesidades de ritos de paso y de redes sociales de apoyo que los creyentes", pero no ha sido capaz de mantener una discusión amigable sobre el tema en cuanto un ateazo irreverente (más a lo Brassens que a lo Zapatero) ha hecho ver que su propia experiencia es un contraejemplo a esa tesis... O no tanto, porque tampoco estoy seguro de que todos los creyentes compartan esas necesidades. Seguramente la necesidad de sentirse en el rebaño sea independiente de la credulidad.
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En fin, así que como Eduardo ha cerrado la discusión, la abro yo aprovechando una de las vías de agua del Otto Neurath.
Todos me mandan al infierno, salvo el ateo, que no cree en eso...
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O tal vez también. Mi admirado por otras tantas cosas Eduardo Robredo ha defendido recientemente en su magnífico blog La Revolución Naturalista que los no creyentes "tenemos las mismas necesidades de ritos de paso y de redes sociales de apoyo que los creyentes", pero no ha sido capaz de mantener una discusión amigable sobre el tema en cuanto un ateazo irreverente (más a lo Brassens que a lo Zapatero) ha hecho ver que su propia experiencia es un contraejemplo a esa tesis... O no tanto, porque tampoco estoy seguro de que todos los creyentes compartan esas necesidades. Seguramente la necesidad de sentirse en el rebaño sea independiente de la credulidad.
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En fin, así que como Eduardo ha cerrado la discusión, la abro yo aprovechando una de las vías de agua del Otto Neurath.
29 de junio de 2011
¿ES REDUCIBLE LA MATERIA A LA CONCIENCIA? SOBRE CONCEPTOS HETEROGÉNEOS, QUALIA, Y DEMÁS

Elevo a entrada la respuesta que di ayer a un comentario de Juan Antonio. Decía él:
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una presunta reducción de lo mental no puede ser, en todo caso, más que una biunivocación entre dos ámbitos de conceptos completamente heterogéneos.
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Y yo respondía:
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La única propiedad que sensatamente podemos inentar establecer si se da o no se da entre dos descripciones de sendos sistemas (en este caso, el cerebro y la conciencia) es si éstos son o dejan de ser isomórficos (o tienen alguna otra relación de ese tipo, como homomorfismo, homomorfismo-parcial, etc., las hay para aburrir). No hay NADA que impida que el sistema formado por todos nuestros estados de conciencia y sus relaciones mutuas sea ISOMÓRFICO con algún SUBSISTEMA de nuestra actividad neuronal. Si DE HECHO son isomórficos (y no hay razones a priori por las que no lo PODRÍAN ser), pues no es muy relevante discutir si son o dejan de ser "conceptos heterogéneos": no pueden "ser muy heterogéneos" si son isomórficos.
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Ahora bien, la descripción de un sistema mediante una fórmula (fórmula que, a su vez, es incapaz de distinguir entre sistemas DISTINTOS pero isomórficos) deja NECESARIAMENTE aspectos del sistema sin "describir": aquellos en los que el sistema AL QUE NOS REFERIMOS se diferencia de OTROS sistemas que son isomórficos con él. Luego, en ESTE sentido, la mente y el cerebro PUEDE que sí que sean "heterogéneos": es decir, incluso AUNQUE la mente y sus contenidos formen un sistema ISOMÓRFICO con algún subsistema de la actividad neuronal, PODRÍA ocurrir que fueran DOS sistemas, y no uno, y que aquello en lo que se diferenciasen fuese imposible de "verbalizar" mediante nuestras fórmulas, y en ESE sentido, podría ocurrir que los dos sistemas, mente y cerebro, sí que fueran "heterogéneos". Pero esto es algo que NO PODEMOS SABER, pues no podemos tener NINGUNA IDEA EN ABSOLUTO acerca de qué propiedades tiene el sistema neuronal QUE NO PUEDEN SER EXPRESADAS POR LAS FÓRMULAS QUE LO DESCRIBEN, y por lo tanto, no podemos descartar que ESAS propiedades literalmente indescriptibles SEAN JUSTO las propiedades que tan candorosamente atribuyen los irreducibilistas a "lo mental".
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Es decir, NO HAY MOTIVOS para pensar que mente y cerebro sean DOS sistemas, y no EXACTAMENTE UNO Y EL MISMO. Que cada una de estas (¿dos?) cosas esté descrita en un lenguaje diferente no es relevante (pues hasta que no tengamos una demostración de si las descripciones más completas posibles de ambos sistemas son isomórficas o no, no podemos rechazar la posibilidad de que de hecho sean isomórficas, con independencia de lo APARENTEMENTE distintos que sean los dos lenguajes). Y además, como dije al principio de la serie, el cerebro no es ni "terciopersonal" ni "en inglés" (al menos el mío, aunque leamos una descripción del cerebro escrita en inglés): eso son propiedades de NUESTRAS DESCRIPCIONES O REPRESENTACIONES del cerebro, no del PROPIO cerebro. Así que, en principio, TAL VEZ resulte que los cerebros sean entidades o sistemas QUE "ESTÁN EN PRIMERA PERSONA" (o algo así), y que SON (o al menos algún subsistema suyo lo es) precisamente eso que señalamos al referirnos a "lo mental". No digo que lo sean: digo que no hay razones para afirmar tajantemente que no lo son.
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Ahora bien, la descripción de un sistema mediante una fórmula (fórmula que, a su vez, es incapaz de distinguir entre sistemas DISTINTOS pero isomórficos) deja NECESARIAMENTE aspectos del sistema sin "describir": aquellos en los que el sistema AL QUE NOS REFERIMOS se diferencia de OTROS sistemas que son isomórficos con él. Luego, en ESTE sentido, la mente y el cerebro PUEDE que sí que sean "heterogéneos": es decir, incluso AUNQUE la mente y sus contenidos formen un sistema ISOMÓRFICO con algún subsistema de la actividad neuronal, PODRÍA ocurrir que fueran DOS sistemas, y no uno, y que aquello en lo que se diferenciasen fuese imposible de "verbalizar" mediante nuestras fórmulas, y en ESE sentido, podría ocurrir que los dos sistemas, mente y cerebro, sí que fueran "heterogéneos". Pero esto es algo que NO PODEMOS SABER, pues no podemos tener NINGUNA IDEA EN ABSOLUTO acerca de qué propiedades tiene el sistema neuronal QUE NO PUEDEN SER EXPRESADAS POR LAS FÓRMULAS QUE LO DESCRIBEN, y por lo tanto, no podemos descartar que ESAS propiedades literalmente indescriptibles SEAN JUSTO las propiedades que tan candorosamente atribuyen los irreducibilistas a "lo mental".
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Es decir, NO HAY MOTIVOS para pensar que mente y cerebro sean DOS sistemas, y no EXACTAMENTE UNO Y EL MISMO. Que cada una de estas (¿dos?) cosas esté descrita en un lenguaje diferente no es relevante (pues hasta que no tengamos una demostración de si las descripciones más completas posibles de ambos sistemas son isomórficas o no, no podemos rechazar la posibilidad de que de hecho sean isomórficas, con independencia de lo APARENTEMENTE distintos que sean los dos lenguajes). Y además, como dije al principio de la serie, el cerebro no es ni "terciopersonal" ni "en inglés" (al menos el mío, aunque leamos una descripción del cerebro escrita en inglés): eso son propiedades de NUESTRAS DESCRIPCIONES O REPRESENTACIONES del cerebro, no del PROPIO cerebro. Así que, en principio, TAL VEZ resulte que los cerebros sean entidades o sistemas QUE "ESTÁN EN PRIMERA PERSONA" (o algo así), y que SON (o al menos algún subsistema suyo lo es) precisamente eso que señalamos al referirnos a "lo mental". No digo que lo sean: digo que no hay razones para afirmar tajantemente que no lo son.
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¿Es reducible la materia a la conciencia? (1)
27 de junio de 2011
¿ES REDUCIBLE LA CONCIENCIA A LA MATERIA? OTRA RAZÓN EN CONTRA MENOS

UNA EXPLICACIÓN EXTENSIONAL DE LA INTENSIONALIDAD
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Las descripciones "extensionales" tienen la ventaja de ser muy fácilmente domesticables desde el punto de vista lógico. Por ejemplo, si sustituímos en una frase un término por otro que sea sinónimo, o incluso por uno que tenga una extensión mayor (o sea, que represente un conjunto del que sea un subconjunto el conjunto que representa el primer término), la frase seguirá teniendo el mismo valor de verdad que tenía originalmente. Veamos, sea la frase (que supondremos verdadera):
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"Hay un perro en mi habitación"
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Probemos a sustituir "perro" con un sinónimo ("can"), o por un concepto más amplio ("mamífero"); entonces las dos frases siguientes son también verdaderas:
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"Hay un can en mi habitación" / "Hay un mamífero en mi habitación".
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En cambio, si consideremos la frase siguiente:
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"Juan cree que hay un perro en mi habitación".
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Ahora, aunque esta frase sea verdadera, no está garantizado sólo por el significado de los términos que éstas también lo sean:
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"Juan cree que hay un can en mi habitación" / "Juan cree que hay un mamífero en mi habitación",
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pues puede suceder que Juan NO SEPA que "can" significa "perro", o no sepa que los perros son mamíferos. La frase "hay un perro en mi habitación" está, en estas últimas oraciones, en un contexto INTENSIONAL.
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El argumento al que se refería el comentarista viene a decir que una descripción del mundo en términos puramente extesionales (p.ej., una descripción que diera el estado preciso de cada célula en cada momento) no podría servirnos para inferir frases que estuvieran en modo intensional (el argumento es similar al de Hume sobre la falacia naturalista: en vez de decir que no se puede deducir un "debe" -o un "es-normativo"- de un "es" -o de un "es-fáctico"-, lo que diríamos ahora es que no se puede deducir un "es-intensional" a partir de un "es-extensional").
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Pero el argumento es incorrecto, y está basado, creo, en la suposición injustificada de que "creer" (o "desear", o "saber", o "pensar", u otros verbos "mentalistas") son el caso paradigmático de contextos intensionales. Pues podemos mostrar que el fenómeno de la intensionalidad se puede dar en situaciones (o "mundos") donde no hagamos referencia a nada "mental". Basta con pensar en el caso del verbo "decir" (o aún mejor, "escribir").
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Imaginémonos un mundo en el que unos bichos de conducta compleja pero sin "mente" (en el sentido de mente consciente) han sido capaces de desarrollar un lenguaje, es decir, pueden DECIR COSAS, mediante un código que permite formar frases. Imaginemos que estos seres "dicen" esas cosas formando cadenas de símbolos visuales en su piel, más o menos como los calamares. En una primera generación de esos bichos, podríamos suponer que se limitan a decir o escribir frases puramente extensionales ("descripciones en tercera persona de hechos no-intensionales"). En una segunda generación, podemos imaginar que los bichos aprenden a hacer descripciones que incluyen el hecho de que otros de sus congéneres están haciendo ciertas descripciones.
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Pues bien, es obvio que los bichos de esta segunda generación producirían (escribirían, dirían) frases que estarían en contextos intensionales ("el calamar Pepe dice que hay un cachalote cerca de aquí"), pero ello no se debe a la influencia de lo mental (que hemos supuesto que no existe), sino más bien al hecho de que los calamares han aprendido a utilizar el lenguaje para referirse a los propios productos lingüísticos (es decir, han descubierto el metalenguaje).
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Por lo tanto, el hecho de que los conceptos mentales sean habitualmente intensionales no prueba, pues, que la mente no sea reducible a la materia, pues hemos visto que seres SIN MENTE pueden generar expresiones intensionales.
¿Es reducible la materia a la conciencia? (1)
15 de diciembre de 2010
RECUERDA...
Piensa en la última vez que estuviste cenando con amigos fuera de casa. Tal vez no recuerdes exactamente los platos que pediste (y probablemente sí), pero seguro sí que recordarás quiénes estabais en la cena, y en qué posiciones estaban sentados (al menos, si no era una mesa muy grande).
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Pues bien, recuérdalo, contempla en tu mente la imagen de esa mesa y sus comensales. ¿Quién estaba a tu derecha? Recuerda la imagen de ese momento. ¿Quién a tu izquierda? Recuérdalo. Y ahora, sustituye a esas dos personas en tu mente por Zapatero y Rajoy (puedes elegir el lado de cada uno). [Si ERAN Zapatero y Rajoy, entonces piensa en otras dos personas]
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Cambia alternativamente el recuerdo de las dos personas que efectivamente estaban a tu lado en la cena por el de Zapatero y Rajoy, una y otra vez, hasta que te aburras.
Y ahora, responde: ¿CÓMO NOTAS la diferencia? ¿Hay algo EN tus imágenes mentales que haga que se NOTE que una de ellas es un recuerdo y la otra una fantasía (una fantasía sado, pero fantasía al fin)? Y si no es en las imágenes mentales, ¿en QUÉ elemento psicológico, que puedas identificar en tu CONSCIENCIA, te basas para SABER que una cosa es un recuerdo y la otra una fantasía?
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¿CÓMO lo sabes? No digo que no lo sepas (es obvio que sabes distinguirlo, y es algo tan fácil que puede hacerlo un niño de tres años... ¡que nos traigan a uno!). Pero no pregunto SI lo sabes, sino CÓMO lo sabes.
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Más:
6 de diciembre de 2010
IMÁGENES EN 3D

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Pincha para ampliar; ponte bizco (p.ej., pon el dedo índice entre la pantalla y tus ojos, y colócalo en un punto en el que, al mirar al dedo, las dos imágenes de atrás se fusionen); y alucina en colores.
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Visto aquí.
29 de noviembre de 2010
SUTILEZAS ELECTORALES

Ayer, en las noticias de mediodía en la Sexta, informaban sobre las elecciones catalanas desde un colegio en el que, se decía, la participación estaba siendo masiva ("había codazos para votar"). ¿El motivo? Era el colegio en el que votaba Artur Mas, en "una zona residencial de clase media alta". El mensaje supersubliminal estaba claro: "¡Jodíos obreros, ya podéis ir vosotros a votar en masa como lo están haciendo estos malditos burgueses!".
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Más sutilezas, en este caso tal vez más subliminales: en los gráficos de El Mundo ¡¡¡se ha cambiado el color del PP!!! En vez del azul oscuro de toda la vida y de todas las demás elecciones, le han puesto con una especie de azul barclays, o azul pitufo pálido. ¿Una broma hacia la pitufina Sánchez-Camacho Croft? No, mucho más sencillo: el azul pepé se lo han cedido los de Pedro Jota (sin comisión) a la derecha catalanista (que en todos los demás medios aparece en naranja). Una manera sutil de mezclar la realidad con el deseo: "mira, así de azul va a ser el mapa de España entera tras las próximas generales; ya hemos ganado en Cataluña y to".
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20 de noviembre de 2010
LA CONSTRUCCIÓN DEL SÍ MISMO
No podía evitar recordar esto mientras leo a Damasio y cómo el cerebro construye nuestro yo.
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19 de noviembre de 2010
LEYENDO SIN DARSE CUENTA

Supongo que a todos os habrá ocurrido un fenómeno que en mi caso es relativamente frecuente: estar leyendo un libro y darse cuenta de que llevas varios minutos, o al menos bastantes segundos, pensando en otra cosa y sin ser consciente en absoluto de lo que estabas leyendo; no digo no entendiendo lo que lees (eso es más frecuente), sino sencillamente haber estado leyendo de manera inconsciente.
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Leer, por supuesto, es una actividad intelectual "superior", no es como estar con los ojos puestos en el televisor pero sin mirarlo, sino que tu cerebro continúa, durante el tiempo de la "ausencia", fijándose en las letras, juntándolas para hacer palabras, haciendo los pertinentes saltos de línea, etc., etc. Es sólo que tú tenías la consciencia en otro sitio, igual que cuando te sumerges en la lectura puedes dejar de oír lo que pasa a tu alrededor.
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He recordado esto al leer, en el libro de Antonio Damasio Y el cerebro hizo al hombre, que propone una interesante distinción entre mente y consciencia: hay cerebros sin mente, cerebros con mente pero sin consciencia, y cerebros con mente y consciencia; en los cerebros con mente peo sin consciencia, muchas de las cosas que pasan en el cerebro NO SON MENTALES; y del mismo modo, en los cerebros con mente y consciencia, muchas de las cosas MENTALES que pasan en el cerebro no somos conscientes de ellas. Esta idea de procesos mentales pero no conscientes, me ha dejado fascinado. Naturalmente, recuerda a Freud, pero no tiene mucho que ver con ello (en Freud parecería más bien tratarse de algo así como varios sujetos, uno de ellos conscientes y otro u otros no; aquí se trata más bien de que no todo lo mental forma parte del sujeto).
7 de julio de 2010
CIENCIA Y FÚTBOL
¿Quién dijo que en la esencia de la España futbolera no cabe la preocupación por la ciencia?. Véase un maravilloso contraejemplo aquí.
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18 de junio de 2010
LA MÁQUINA DEL DOLOR

Imaginemos que se descubren los detalles y la estructura completa del proceso que genera la sensación de dolor, de un terrible dolor, y que tal estructura, con tales detalles, pueden ser exactamente replicados en un armatoste parecido al de la foto. Es decir, imaginemos que supiéramos que, apretando el botón de "on" de la maquinita, desencadenamos un proceso físico que es estructuralmente idéntico a los procesos que se generan en el cerebro de un mamífero (pongamos) cuando éste experimenta un dolor insoportable. Es decir, nuestra máquina ("The Daño Machine") genera una FUERTE SENSACIÓN DE DOLOR. Habríamos creado una CONSCIENCIA, pero que sólo tiene la capacidad de estar en un estado, el de SER la sensación de dolor (cuando no está en ese estado, es que la máquina está en "off", y por lo tanto no hay ninguna consciencia).
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Olvidaos de momento (si os da la gana) de la cuestión de si esa maquinita es tecnológicamente posible o no. La cuestión que os planteo es: en el caso de que SÍ fuera tecnológicamente posible, ¿sería INMORAL apretar el botón de encendido?
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Más:
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11 de junio de 2010
EL PRIMER MANDAMIENTO DEL BLOGUERO
.Le bon sens est la chose du monde la mieux partagée; car chacun pense en être si bien pourvu que ceux même qui sont les plus difficiles à contenter en toute autre chose n’ont point coutume d’en désirer plus qu’ils en ont.
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René Descartes: Discurso del método.
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(Uséase:
El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo, pues cada cual piensa que posee tan buena provisión de él, que aun los más difíciles de contentar respecto a cualquier otra cosa, no suelen apetecer más del que ya tienen).
(Uséase:
El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo, pues cada cual piensa que posee tan buena provisión de él, que aun los más difíciles de contentar respecto a cualquier otra cosa, no suelen apetecer más del que ya tienen).
9 de junio de 2010
7 de junio de 2010
¿NOS HACE INTERNET MÁS SUPERFICIALES?

Eso afirma Nicholas Carr en su nuevo libro, The Shallows, y es realmente una tesis muy vox populi (seguro que todos habéis oído o pensado en esa posibilidad más de una vez).
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El argumento principal es que la mecánica (por no decir la "lógica") del hipertexto, de las múltiples ventanas o pestañas, y del click fácil (aunque en mis años mozos, ¡ay!, los clicks eran otra cosa -¿o tal vez no?), nos hacen perder la capacidad de concentrarnos dedicando el tiempo y el esfuerzo de atención suficiente para entender o elaborar un argumento largo y complicado.
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Pero yo tengo mis dudas. Al fin y al cabo, ¿no se leen hoy más novelas y libros que nunca? ¿No siguen enganchando las novelas gordas? (aprovecho para recomendar la saga sobre Escipión y Aníbal de Santiago Posteguillo). ¿No se dijo más o menos lo mismo cuando se popularizaron el cine, la radio y la televisión?
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Por otro lado, este tipo de críticas a lo Jorge Manrique siempre suelen pecar de ver el pasado de color de rosa: ¡como si el ciudadano medio de las generaciones pasadas fuese un dechado de virtudes intelectuales, el colmo de la capacidad de concentración! Al menos, no es así como yo recuerdo que era la mayoría de la gente hace treinta o cuarenta años.
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Así que, aunque sólo sea por el peso estadístico de los fallos en que han incurrido sistemáticamente este tipo de negras profecías, mi apuesta es que seguiremos más o menos igual de "superficiales" o de "profundos" que hasta ahora.
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¿Opiniones?
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Más:
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