18 de septiembre de 2012

¿POR QUÉ PODEMOS RESISTIRNOS A ACEPTAR EL MULTIVERSO CUÁNTICO?

Seguimos con la serie de entradas a propósito de David Deutsch (ahora más bien sobre The fabric of reality) Debo reconocer que su argumento en defensa de la interpretación de los "muchos mundos" es sumamente razonable: puesto que los resultados de los experimentos (el de la doble rendija) muestran que el lugar en donde termina llegando un fotón está determinado, mediante las interferencias de la función de onda, por los otros caminos que el fotón puede tomar, de ahí se seguiría que estos otros "caminos" tienen una existencia real, es decir, no son meros fotones "virtuales", sino fotones tan reales como los que detectamos empíricamente. Estos fotones "paralelos" son, en términos de Deutsch, elementos imprescindibles en nuestra mejor explicación de por qué pasa lo que pasa en esos experimentos.
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Pero lo cierto es que al argumento le veo un par de fallos:
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1) No hay realmente una "explicación" de "por qué pasa lo que pasa", en el sentido de que la teoría no nos ofrece una explicación de la "relación causal" que existe entre las partículas de cada mundo: ¿cómo es que al, digamos, electrón que observamos sólo le afectan, de las partículas "paralelas", su presencia o no en determinado lugar de la función de onda a efectos de cálculo de la probabilidad de hallarlo en tal o cual sitio, pero no le afectan las otras propiedades físicas de esas partículas (su carga, su masa, su energía, etc.)? ¿Cuál es el sentido preciso en el que la función de onda supone una "descripción de cómo son las cosas", y no una mera herramienta de cálculo? Al fin y al cabo, ¿puede esta distinción ser formulada y entendida si la aplicamos con la mayor generalidad posible? Esto me llevaría a lo que quiero tratar en otras entradas, pero, por resumir, mi duda es si lo que entiende Deutsch por "explicación" ("una descripción de cómo son las cosas en el fondo") no se reduce al mero acto de expresar una mera fórmula que, precisamente, nos dé una "mera" descripción y no un "por qué", sólo que una "mera" descripción de lo que pasa "en el fondo" (que, por otro lado, no es EL fondo, sino hasta donde hemos podido llegar como máximo). Vaya, que cuando estamos "en el fondo" no podemos expresar la diferencia entre lo que es "una explicación realista" y lo que es "una mera herramienta para la generación de enunciados meramente descriptivos".
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2) El recurso a entidades explicativas "inobservadas", que al final, tras muchos intentos de observarlas, se han terminado considerando "indetectables", pero que luego han sido puestas en evidencia como supuestos inútiles gracias a teorías nuevas, es demasiado frecuente en la historia de la ciencia como para no sospechar cada vez que se hace referencia a ese tipo de entidades. Newton y sus contemporáneos sospecharon por razones metafísicas y epistemológicas que la "fuerza de la gravedad" podía ser un timo (hypotheses non fingo), aunque acabaron aceptándola "porque era un elemento esencial de la mejor -¿única posible, según ellos?- explicación de los hechos conocidos"... hasta que llegó Einstein y con un plumazo se deshizo de la necesidad de aquella hipótesis. Algo similar ocurrió con el éter electromagnético: era "obvio" que, si la luz era una onda, tenía que ser una onda "de algo", hasta que el mismo Einstein propuso una teoría según la cual no hacía falta que los fotones fueran ondas "de nada" para tener propiedades ondulatorias. Así que sospecho que con los "muchos mundos" puede terminar ocurriendo lo mismo: tal como está ahora la teoría cuántica, parece difícil rechazar que los "caminos posibles de una partícula" ejercen alguna influencia causal en el camino efectivamente observado, y por lo tanto, deben ser "reales" en algún sentido... pero es posible que futuras teorías obtengan los mismos resultados sin la necesidad de "fingir esa hipótesis".
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Más:
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Quanticum quanticorum
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13 de septiembre de 2012

UNA DE PROTESTAS

Es cierto que cuando la gente está hasta las narices, pueden prenderse mechas a las que las muchedumbres se agarran desesperadamente, aun sin saber en dónde, cuándo ni debajo de quién van a explotar. El nivel de racionalidad, de cálculo sosegado de riesgos, costes y beneficios, derechos y deberes, no suele acompañar a las pisadas de las masas ni de los ejércitos. Pero la historia ha funcionado a menudo con estos "cambios bruscos de fase" impredecibles, y ya veremos a dónde nos conducen los siguientes que veamos, en Barcelona, Madrid, el norte de África...
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Pero me llama la atención, en particular, la ceguera de muchos izquierdistas ante los salvajes ataques de islamistas rabiosos: en seguida aparecen las consabidas injusticias cometidas por los EEUU y por el sistema capitalista como justificaciones de la indignación musulmana. Pero estas justificaciones ignoran olímpicamente el hecho de que los motivos en los que estos cheguevaras de barra de bar apoyan la causa de los "oprimidos del mundo" los tienen los radicales islámicos todos los días delante de las narices, pero sólo saltan en estos arrebatos de furia cuando se les toca lo único que de verdad parece importarles hasta el trastorno de su humanidad: los supuestos 'ataques imperdonables' contra Mahoma o el tocho soporífero que dicen que dictó. ¡Caramba! Menuda forma de protestar contra la opresión, la pobreza, el injusto reparto de la rentas (por cierto, pocas veces les da por asaltar a lo bestia los palacios de sus propios jeques, que algo tendrán que ver con las enormes desigualdades económicas que se padecen en los países de mayoría musulmana).

6 de septiembre de 2012

DAVID DEUTSCH Y LA EXPLICACIÓN DE FIERABRÁS

The beginning of infinity, de David Deutsch, un libro que me he leído animado sobre todo por la insistencia de un asiduo visitante de este blog, es un libro que contiene numerosas ideas interesantes, algunas de ellas correctas, y otras muchas no tanto; por desgracia, como suele ocurrir, entre el grado de interés y el grado de corrección de estas ideas hay una relación inversa.
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Es imposible para un positivista como yo no ("positivista" no en el sentido estrecho que le da Deutsch, identificando al positivismo, como es habitual, con un inductivismo fenomenista rancio y simplón, sino en el sentido en el que muchos consideran incluso a Popper -el filósofo favorito de Deutsch... bueno, el único filósofo que le merece un poco de respeto- como un eximio representante del positivismo), digo que es imposible para un positivista como yo no simpatizar con bastantes de las ideas de este físico cuántico metido a "enmendador-de-la-plana-de-cuanto-bicho-viviente-se-haya-atrevido-a-decir-algo-antes-que-yo": su defensa del papel de las teorías y las explicaciones en la ciencia, su defensa de la irreducibilidad epistemológica de los niveles "emergentes" o "abstractos", su concepción realista del conocimiento científico, su versión de la "memética" y de su papel en la evolución humana y la evolución cultural, su tendencia hacia el liberalismo en asuntos sociales, e incluso su optimismo epistémico y político típicamente positivista. Pero estas ideas están combinadas con tres graves defectos intelectuales (que, por desgracia, suelen ir también juntos en muchos otros autores).
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Estos defectos son:
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1) La falta de rigor en la justificación de su tesis principal (y muchas de las aledañas)
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2) La ingenua pretensión de que la tesis principal "lo explica todo", o explica casi todo aquello que es filosóficamente relevante
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3) Su escandalosa ignorancia de los detalles y sutilezas (cuando no de algunas tesis más generales) de las posiciones filosóficas (y otras) que critica sin el menor pudor, como si fuera el primero en darse cuenta de algunos supuestos gravísimos fallos
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Espero dedicar unas cuantas entradas del blog a comentar lo que me parece que son los principales errores de The beginning of infinity, pero hay que comenzar, por supuesto, con el más importante de todos: la noción deutschiana de "explicación". Es sintomático que una obra en la que esta noción desempeña un papel tan importante, no se dedique el suficiente esfuerzo a analizar y discutir los posibles sentidos del concepto (o al menos, del sentido que Deutsch le da), ni los problemas a los que puede conducir. La amplísima literatura filosófica sobre la noción de explicación en la ciencia es algo que debe quedar bastante más allá del principio del infinito, y a lo que al pobre Deutsch no le ha dado tiempo a llegar todavía (ver aquí mi propia propuesta sobre el tema).
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Veamos, p.ej., la sucinta "definición" que aparece en el capítulo primero "theories are explanations: assertions about what is out there and how it behaves". OK, las explicaciones son, entre otras cosas, 'descripciones' de 'lo que hay ahí' y 'cómo se comporta'. Al fin y al cabo, para cualquiera salvo para el más rabioso y radical fenomenista (que no sé si habrá alguno a estas alturas), casi cualquier frase declarativa consiste en una "descripción de lo que hay y cómo se comporta" (en un sentido suficientemente amplio de "comportarse"). Pero ni todas las frases declarativas son "teorías explicativas" (salvo en un sentido trivial), ni en realidad las teorías SON explicaciones, sino que, en todo caso, SE USAN PARA EXPLICAR (una explicación no es una "frase", sino algo que nosotros hacemos con -entre otras cosas- una o varias frases).
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Un poco más adelante Deutsch matiza su explicación del término, y dice que una explicación es un "statement about what is there, what it does, and how and why". Parece que hemos ganado algo, al enterarnos de que una explicación va sobre "por qué" algo que hay ahí hace lo que hace como lo hace, pero, obviamente, esto sigue sin explicar gran cosa, porque remite el problema a la cuestión de qué es un "por qué", cómo entra en el asunto el tema de la causalidad, y bastantes más cosas que muchos filósofos y no filósofos se han preocupado de considerar pero que Deutsch piensa que deben de caer por su peso y no necesitan que una mente privilegiada como la suya se moleste en dar mayores aclaraciones sobre la cuestión.
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Escarbando en lo que dice el libro podemos deducir algunas cosas más que Deutsch piensa que las buenas explicaciones deben poseer. Deben tener "alcance" ("reach"), o sea, explicar más cosas de las que en principio se proponían explicar (pero los filósofos se han devanado los sesos con no mucho éxito para ofrecer alguna respuesta definitiva a esta cuestión: ¿por qué una característica OBJETIVA de las explicaciones -como es su grado de bondad- va a depender de los PROPÓSITOS con los que accidentalmente alguien en concreto concibió la teoría? Sobra decir que Deutsch no proporciona ninguna idea que pueda iluminar este problema). También deben ser "difíciles de variar" (pero jamás explica Deutsch en qué consiste "variar" una explicación, o cuándo se la ha variado tanto que ya no es la misma sino otra). No deben ser una mera "rule of thumb" (como si fuera sencillo determinar la extensión de este concepto, o distinguir una teoría que es una "rule of thumb" de una que no lo es). Y asímismo nos adoctrina con el edificante mantra de que las buenas explicaciones "nos acercan a la verdad" (como si la noción de "aproximación a la verdad" no fuera un rompecabezas lleno de paradojas y dificultades, incluso para el principal defensor de la idea en la filosofía de la ciencia -Popper-, por muy realista que uno quiere ser).
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Deutsch podría escudarse en el hecho de que su libro pretende ser una obra de divulgación, en la que no va a exigir al lector soportar las tediosas discusiones a las que estos y otros problemas darían lugar. Pero en lugar de eso, ni siquiera reconoce la existencia de las dificultades, al modo del matemático que "prueba" por inducción que todos los números impares son primos (1 es primo, 3 es primo, 5 es primo, 7 es primo, etc.), sino que pontifica despreciando todo lo que critica como una "misconception" (una de las palabras que más se repite en la obra, y que le da su aire de catecismo que tanto me repele).
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En fin, dejaré para otras entradas el análisis de otros temas, como la crítica de Deutsch a (lo que él llama) "empirismo", "instrumentalismo" o "justificacionismo"; el uso que le da a la noción de explicación en lo que podríamos llamar "teoría de la mente"; su ingenua crítica a las ciencias sociales; o su defensa del "multiverso". No tengáis prisa, que habrá para todos.
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Sigue:
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¿Por qué podemos resistirnos a aceptar el multiverso cuántico?
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Poder explicativo y credibilidad
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Entre todos la mataron...
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Más:
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¿Por qué no podemos explicar las leyes del universo?
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Explicación y descripción.
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Flotando en el cieno.
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Verdad y progreso empírico.
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Dembski y el "filtro explicativo".
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31 de agosto de 2012

EMPIRISMO, RACIONALISMO Y CIENCIA (o cómo navega el barco de Otto Neurath)

(Oportuno recordatorio sobre mi visión del funcionamiento de la ciencia, a propósito de la discusión que se está manteniendo sobre la inducción en la entrada acerca de "las cuentas de la teología". El texto original viene de una discusión con un par de racionalistas en el blog Sursum Corda!).



Empírico es aquello que no se puede conocer utilizando SÓLO el razonamiento lógico, sino que para conocerlo es necesario utilizar (en ALGÚN momento de nuestra argumentación) información que hemos obtenido gracias a la experiencia.
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Creo que la fuente de todas nuestras diferencias es que los racionalistas partís del principio de que el conocimiento tiene que ser CIERTO, APODÍCTICO, NECESARIO. Tal vez en la época de Kant todavía esa representación del conocimiento fuese defendible, pero lo que hemos aprendido desde entonces es que la mayor parte de las cosas que dábamos por sentadas (como "ideas claras y distintas") ha resultado que NO ERAN VERDADERAS (o han resultado difícilmente compatibilizables con muchos otros descubrimientos científicos). Cuando la ciencia ha aprendido a PRESCINDIR del requisito 'fundamentalista' de 'tener que ser capaz de justificar de manera ABSOLUTA sus resultados ante un SUJETO ABSOLUTAMENTE RACIONAL', y ha adoptado una postura mucho más 'liberal' ('justificamos las cosas EN LA MEDIDA EN QUE PODEMOS'), hemos sido capaces de DESCUBRIR millones de cosas más (desde cómo se reproducen los seres vivos hasta qué elementos químicos hay y cómo están constituidos, pasando por qué es lo que determina el precio de un producto, hasta por qué existen las montañas). El precio que pagamos por ello es un cierto nivel de INCERTIDUMBRE. Los fundamentalistas pensáis que un POQUITO de incertidumbre en un descubrimiento científico ya hace que sea tan subjetivo e 'injustificable' como el horóscopo, en cambio, los NEURATHIANOS, a bordo del barco del que hay que renovar toda la quilla en altamar, nos CONFORMAMOS con menos, pero a cambio avanzamos más.
.Admito que esta posición 'naturalista' comete una cierta circularidad: nos basamos en el conocimiento científico que tenemos AHORA para obtener NUEVOS conocimientos científicos (y en concreto, nos basamos en el conocimiento científico de CÓMO ADQUIERE CONOCIMIENTO NUESTRA MENTE, para aprender a obtener MÁS conocimiento). Pero esto SÓLO es un problema si se admiten dos cosas que los naturalistas no admitimos:
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1) que aquello que no se pueda DEMOSTRAR DE MANERA ABSOLUTA, hay que ponerlo TOTALMENTE en duda (pues no: la certeza absoluta y la duda absoluta no engloban TODO el ámbito de la epistemología; la mayoría de las cosas que "sabemos" son MÁS O MENOS PROBABLES, ni TOTALMENTE ciertas, ni ABSOLUTAMENTE dudosas).
.2) Que el conocimiento debe ser codificado como un corpus en el que TODOS sus items están puestos de manifiesto SIMULTÁNEAMENTE y no se pueden borrar (pues no; el "conocimiento" que tenemos hasta ahora es un montón de HIPÓTESIS -'bastante' justificadas, aunque no 'absolutamente'-, de las cuales es prácticamente seguro que algunas, o muchas, las tendremos que tirar a la basura gracias a descubrimientos nuevos que hayamos hecho MEDIANTE la aplicación de aquellas hipótesis).
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Me dices que 'no explico' cómo es posible una contrastación empírica neutral. Eso demuestra que no has entendido lo que quiero decir, porque lo que digo es que NO ES POSIBLE...
ni necesaria: para que la ciencia 'funcione' (es decir, para que nos siga proporcionando descubrimientos), lo ÚNICO necesario es que, cuando hay varias teorías rivales, podamos adjudicar la razón a una de ellas mediante hechos empíricos que sean lo SUFICIENTEMENTE neutrales como para no depender de ESAS teorías científicas (pero pueden depender de OTRAS). O sea, no hay una experiencia ABSOLUTAMENTE neutral, pero no hace falta: basta con que sea "lo bastante neutral como para sacarnos del atolladero EN PARTICULAR en el que nos encontremos en cada caso".
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Además, el reconocer que las TEORÍAS y los CONCEPTOS TEÓRICOS juegan un papel INEVITABLE en la investigación empírica no supone ninguna defensa del RACIONALISMO: sobre todo porque esas TEORÍAS son, por lo general, FALSAS (o, al menos, sólo son "aproximadamente verdaderas"), no son "verdades a priori", sino más bien "prejuicios", en el peor de los casos, y en el mejor, pues sencillamente peldaños de una escalera que nos permiten encontrar una TEORÍA radicalmente mejor (un peldaño por encima).
.Y, en definitiva, la cuestión IMPORTANTE no es si esta visión Neurathiana o Popperiana es "correcta filosóficamente" o no, sino si es una "guía de instrucciones" ÚTIL de cómo apañarnos en la actividad científica. El racionalismo puede tener todas las "virtudes filosóficas" que quieras ponerle, pero si hubiéramos tenido que ceñirnos rigurosamente a sus dogmas metodológicos y epistemológicos, no habríamos descubierto la estructura del átomo, ni la del ADN, ni las neuronas espejo, ni la deriva de los continentes, ni las leyes de los gases, ni la ecuación de Schrödinger, ni la isla de Pascua, ni habríamos descifrado los textos hititas. La cuestión es que la EXPERIENCIA y las TEORÍAS son necesarias para obtener todas estas cosas, y que MUCHO de lo que tomamos como "datos empíricos fiables" y como "teorías bien establecidas", llegamos a descubrir que son ERRORES (o que, al menos, no casan bien con los DEMÁS datos y teorías "bien establecidos"), de modo que tenemos que "corregirlos" (o sea, sustituirlos por otros, a ver si la cosa casa mejor).
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Aunque he hablado de "utilidad", no pretendo reducir el valor del conocimiento a consideraciones pragmáticas; de hecho, no he hablado de la utilidad DEL CONOCIMIENTO, sino de la utilidad de los MÉTODOS, así que habría sido más correcto hablar de EFICACIA (o sea, la capacidad de un método de proporcionarnos resultados de cierto valor epistemológico)..
En lo que veo que la comprensión mutua va a ser difícil es en tu caracterización del empirismo (
"El empirismo es una tesis epistemológica (y la epistemología una disciplina filosófica) cuyo objeto es demostrar la posibilidad de conocimientos universalmente válidos y objetivamente verificables"). Tal vez Locke lo apoyara, pero desde Hume los empiristas tenemos bastante claro que ESO ES PRECISAMENTE lo que no es alcanzable: los "conocimientos universalmente válidos y objetivamente verificables". Al menos, si entiendes ambos conceptos en sentido "absoluto". Alcanzar tales cosas (más allá de la lógica y de las matemáticas) está fuera del alcance de los humanos, así que , en lugar de inventarnos una teoría acerca de "cómo se pueden conseguir ESE TIPO de conocimientos", hemos "evolucionado" hacia posturas que lo que intentan es comprender, en la medida de lo posible, cómo nos las apañamos los humanos para alcanzar EL TIPO DE "CONOCIMIENTOS" QUE HEMOS ALCANZADO sobre la naturaleza. No es el mismo TIPO de conocimientos que los que parecéis querer 'vosotros' (no son "universalmente válidos" ni "objetivamente verificables"; al contrario, son probables, provisionales, de andar por casa), pero DE ESTOS (de los de "andar por casa"), hemos conseguido la repera bananera de ellos.
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Son, efectivamente, conocimientos "probables". ¿CUÁNTO de probables, me preguntas? Hombre, no se puede cuantificar así como así, pero eso no quiere decir que no se puedan hacer COMPARACIONES. Por ejemplo, que existe un elemento químico llamado oxígeno, con tales y cuales propiedades (las que diga la enciclopedia) es MUY seguro, por usar un término técnico diríamos que es LA HOSTIA de seguro, y me apostaría un pastón a que la química de dentro de cien años sigue afirmando lo mismo. Que los elementos están organizados de acuerdo con lo que dice la tabla periódica es un poquito menos seguro, pero también muchísimo (aunque los DETALLES acerca de cuántos elementos hay, cuáles son los pesos exactos de cada uno, y cuál es la razón de que se organicen así y no de otro modo, es a su vez un poco menos seguro). Que existen fuerzas electromagnéticas que obedecen con una aproximación acojonante (a escala humana) las leyes de Maxwell también es LA HOSTIA de seguro. Que existen los quarks es un poco menos seguro. Que alguna versión de la teoría de cuerdas es correcta es bastante menos seguro. Que la gripe porcina va a causar una pandemia con millones de muertos, es también poco seguro.
En el otro extremo, que existan la telequinesia, el flogisto, los epiciclos planetarios, el plesiosaurio de lago Ness, y otras cosas asi, es la hostia de seguro QUE NO.
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La inmensísima mayoría de los "conocimientos" que tenemos los seres humanos ACERCA DE LA NATURALEZA (en realidad, es bastante seguro que TODOS, no sólo "la mayoría", si exceptuamos las TAUTOLOGÍAS) andan entre estos extremos. Lo malo del racionalismo "a lo loco" y del empirimo "a lo Locke" es que NO ES CAPAZ DE OFRECER UNA TEORÍA CONVINCENTE PARA EXPLICAR
CÓMO OBTENEMOS ese tipo de conocimientos que son con los que tenemos que vivir.
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¡Claro que mis argumentos son circulares! Lo que estoy intentando decir es que, si quieres entender cómo se obtiene el conocimiento científico mediante una teoría "fundamentalista" (es decir, que parta de fundamentos absolutamente firmes, y a partir de ahí prosiga)... pues NUNCA conseguirás "proseguir", nunca llegarás a escribir un manual de química que "funcione" (que te sirva para organizar los resultados de los experimentos, para planificar nuevos experimentos, para conectarlo con lo que "sabes" de otras áreas, etc.).
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En la ciencia (y en la vida diaria), los "conocimientos" se apoyan UNOS EN OTROS (con unos apoyos en la "experiencia" que no son sagrados, sino revisables, en función de la coherencia con el resto del edificio, y con unas estructuras teóricas y conceptuales que también son revisables). La EPISTEMOLOGÍA es PARTE DEL SISTEMA, no es una ACTIVIDAD PREVIA (no son "los cimientos" del sistema), sino que la vamos también CORRIGIENDO según el sistema avanza.
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Ya sé que esto es circular, y ya sé que tú no QUIERES llamar "conocimientos" a lo que obtenemos GRACIAS a esta estrategia epistemológica, pero si pasas por una biblioteca y miras los libros de física, química, biología, geología, ingeniería, historia..., todo lo que hay en ellos (que no sean tautologías matemáticas) está "obtenido" así. Yo llamo "conocimientos" a ESAS cosas (pero tú llámalas como quieras), y tu filosofía NO AYUDA ABSOLUTAMENTE NADA a comprender cómo los hemos podido obtener.
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Tú estás OBCECADO con el problema al que te refieres una y otra vez (
"cómo cuadrar la presunción de universalidad y objetividad de las leyes científicas (en el sentido de que, de ser ciertas, deberían poder aplicarse a todos los casos a los que dan forma legal) con la inevitable particularidad y subjetividad que caracteriza a la experiencia"), pero Popper ya te dio la solución (bueno, otros la inventaron antes, p.ej., Whewell en el siglo XIX, por no hablar de Hume): NO SE PUEDE "cuadrar", porque las teorías no tienen esa "presunción": son HIPÓTESIS, y las aceptamos mientras sus predicciones se cumplen.
El problema, además, no se refiere sólo a las "teorías científicas", sino a CUALQUIER CONOCIMIENTO QUE OBTENEMOS POR LA EXPERIENCIA: ¿cómo "sabes" que al libro que tienes delante, pero cerrado, no se le han borrado todas las páginas desde la última vez que lo abriste?, ¿cómo "sabes" que el mundo no ha empezado a existir hace cinco minutos?, ¿cómo "sabes" que Nueva York está en América?... Pues porque, en la vida diaria (no en la filosofía cartesiana) llamamos "conocimiento" a ese sistema de proposiciones que aparentemente "se sostiene en pie" (sin saber dónde se apoya).
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Y con respecto a la última cuestión, lo que olvidáis los que soñáis con una teoría física "final" que pueda ACEPTARSE usando sólo la matemática (y no la experiencia) es que las RESTRICCIONES a las estructuras matemáticas que se pueden considerar están dadas por la experiencia (p.ej., Einstein "infirió" la relatividad pensando en las incoherencias entre la mecánica y la electrodinámica... pero esas incoherencias eran relevantes PORQUE las ecuaciones de ambas teorías se ajustaban bastante bien a la experiencia en la mayoría de los casos; si los físicos no hubieran sabido NADA de cómo se mueven EMPÍRICAMENTE las cosas cuando se acercan unas a otras, no habría habido forma de encontrar las ecuaciones de la teoría de la relatividad).
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Un ejemplo más: imagínate un universo unidimensional, y piensa en la TEORÍA MATEMÁTICA que describe los números enteros, y en la que describe los números reales. Ambas son ABSOLUTAMENTE CIERTAS (cada una describe con exactitud las propiedades de su "objeto" -bueno, salvo el pequeño detalle de Gödel, pero obviémoslo-). Ahora bien, lo que importa en la FÍSICA (no en las matemáticas) es si UN DETERMINADO SISTEMA EMPÍRICO (más o menos "pequeño", o el "universo" en su conjunto, da igual) es ISOMORFO con un sistema matemático o con otro. Las matemáticas nos describen cojonudamente AMBOS sistemas matemáticos; pero no podemos tener ARGUMENTOS PURAMENTE MATEMÁTICOS para determinar si el universo se describe mejor con la serie de los números enteros o con la de los números reales.

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Más:
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29 de agosto de 2012

¡POR FIN LO ENTENDERÁS!

Tírate el pingüis con tus amigotes explicándoles todos los detalles de la trama.
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Consigue que tus ligues se queden alucinados con tu perspicacia.
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Si un niño de cinco años puede entenderlo, ¿por qué no tú también??????
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Es una gentiliza del OttoNeurath, siempre fomentando la divulgación de los enigmas filosóficos.

26 de agosto de 2012

LOS MERCADOS FINANCIEROS SE BASAN EN EL ERROR

El famoso psicólogo, ganador del premio Nobel de Economía y Ciencias Sociales en 2002, Daniel Kahneman, menciona en su reciente best seller Thinking: fast and slow, una curiosa paradoja sobre el funcionamiento de los mercados financieros.
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Es sabido que la existencia de los mercados, como del intercambio en general, se basa en el hecho de que los individuos tienen preferencias distintas: cuando yo compro un kilo de melocotones, lo hago porque prefiero tener ese kilo de melocotones y dos euros menos en mi bolsillo, en vez de seguir con los dos euros y no disfrutar de los melocotones; el frutero, en cambio, tiene una preferencia distinta: él prefiere tener los dos euros y perder los melocotones, en lugar de quedarse con los melocotones pero sin los dos euros. Hasta aquí, nada extraño (aunque sí curioso, y que ha dado lugar a muchas reflexiones y lo seguirá haciendo).
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Pero en el caso de los mercados financieros hay una circunstancia peculiar e importante: aquello que se compra y se vende son "activos financieros", que no satisfacen ninguna necesidad o preferencia inmediata, sino que se valoran casi exclusivamente por una cualidad específica: su rentabilidad futura esperada. Es cierto que puede haber algunas diferencias, como si los activos tienen vencimiento (p.ej., los bonos del estado) o no (como las acciones, o las "mortificaciones preferentes" de tan mala y merecida prensa), o si el vencimiento es a un plazo más o menos largo, pero si hay un mercado fluido en el que los activos se pueden comprar y vender en cualquier momento, esas diferencias son irrelevantes: la empresa que emite acciones cotizadas en bolsa no tiene la obligación de devolver el dinero a quienes las suscriben, pero éstos las pueden vender cuando quieran, al precio que tengan en el mercado llegada la ocasión. También es verdad que algunos activos, en especial las acciones, pueden ser deseadas no sólo por su rentabilidad, sino por el poder que otorgan (cuando se poseen muchas) para influir en el comportamiento de la empresa a través de las juntas de accionistas. Pero centrémonos en el caso de aquellos compradores y vendedores de activos que sólo están preocupados por la rentabilidad futura, y nada más.
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La pregunta, obvia como la luz del día, pero que no se me había ocurrido hasta leerla en Kahneman, como supongo que a mucha otra gente, es: ¿qué puede tener un determinado título -pongamos, un bono del estado  español a 3 años, emitido al 4 % de interés anual- para que yo lo posea y lo quiera vender, mientras que otra persona me lo quiera comprar? Naturalmente, es posible que yo ande falto de liquidez y quiera ir deshaciéndome de mi cartera de activos. Pero pensemos en el caso en el que "yo" soy (como es el caso típico en esta situación) un fondo de inversión preocupado únicamente por maximizar la rentabilidad de mi cartera, de modo que si vendo un activo, será para comprar con el dinero de su venta otro activo que crea que es más rentable? Es perfectamente lógico que yo quiera vender aquel activo y comprar otro en su lugar (p.ej., letras del tesoro finlandesas), porque piense que la rentabilidad del segundo será más alta. Pero la cuestión es: si lo que yo pienso acerca de la rentabilidad de los bonos españoles y letras finlandesas es correcto, ¿por qué hay alguien dispuesto a comprar mi bono español, en vez de usar ese dinero, como hago yo, en comprar letras finlandesas?
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Obviamente, el hecho de que mucha gente quiera vender sus bonos españoles hace que baje su precio y, por lo tanto, aumente su rentabilidad, hasta que ésta se iguale con la rentabilidad esperada de las letras finlandesas. Pero el caso es que, para que ese proceso de igualación ocurra, alguien tiene que comprar mi bono español antes de que el proceso finalice, pues si ya hubiera finalizado cuando yo vendo mi activo, entonces me daría igual venderlo o no, pues lo que voy a comprar en su lugar es por hipótesis igual de rentable.
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Por lo tanto, cuando sucede una compraventa de un activo financiero (que esté motivada únicamente por las creencias de los agentes sobre la rentabilidad futura de ese activo), ocurre necesariamente que el vendedor piensa que el activo va a ser menos rentable de lo que piensa el comprador: yo le vendo a mi bono del tesoro a alguien que cree que es más rentable de lo que creo yo que es. Luego al menos uno de los dos se equivoca necesariamente. Pues en este caso los intercambios existen no sólo porque los agentes tengan distintas preferencias, sino sobre todo porque tienen diferentes creencias.
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Así, el hecho de que los agentes económicos estén sistemáticamente equivocados (no que sus equivocaciones sean sistemáticas y por tanto predecibles, sino el que por sistema algunos de ellos no acierten en sus estimaciones, aunque lo hagan de manera aleatoria) resulta ser una condición de posibilidad para la existencia de los mercados financieros. Si esto tiene alguna consecuencia política o económica interesante, ya lo veremos.

24 de agosto de 2012

VEINTE LIBROS MÁS... Y YA VAN DOSCIENTOS

200. Sesenta millones de romanos. Jerry Toner. Pesadísimo tocho académico, vendido engañosamente como obra de divulgación, que se encarga básicamente de explicar que los romanos de a pie las pasaban canutas. (4)
199. Rapsodia gourmet. Muriel Barbery. Fantásticamente bien escrita y construida. (9,5)
198. El último encuentro. Sandor Marái. Genial; como un negativo de una novela de Agatha Christie, pero en buena literatura. (9,5)
197. The moral landscape. Sam Harris. Me lo leí por lo que dice sobre la distinción hechos-valores, y me parece bastante sensato, incluso me ha hecho cambiar algunas de mis viejas ideas sobre la subjetividad de los valores. (8)
196. La mujer justa. Una novela de las de verdad, también escrita en los años 40, precisamente, como la de Graves. Estupenda escena de la Europa de entreguerras y después (9).
195. Ponga un vasco en su vida. Óscar Terol. Unas risas, aunque menos que con "Todos nacemos vascos". (5)
194. El arte de no amargarse la vida. Rafael Santandréu. Sentido común, pero conveniente recordarlo. (6)
193. Las islas de la imprudencia. Robert Graves. Maravillosa novela sobre la expedición española que descubrió las Marquesas y las Salomón en el siglo XVI; fresquísima lectura que no parece estar escrita en los años 40. (9)
192. ¿Cómo leer y por qué? Harold Bloom. Innecesario y pedante. (3)
191. El enigma del cuatro. Ian Caldwell y Dustin Thomason. Un coñazo; no pude pasar de las 100 primeras páginas. (2)
190. Representing reality. Discourse, rhetoric and social construction. Jonathan Potter. Introducción interesante al tema, aunque un poco soporífera. (5)
189. Reassembling the social. Bruno Latour. Un puñado de trivialidades vestida de glamurosa ininteligibilidad franco-postmoderna. (4)
188. Thinking, fast and slow. Daniel Kahnemann. Interesantísima introducción a la psicología del razonamiento y toma de decisiones consciente e inconsciente. (8)
187. Value-free science: ideals and illusions. Kincaid, Dupré & Wylie. La nueva ortodoxia, así que seguro que está mal. (7)
186. Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo. Albert Espinosa. Filosofía y esoterismo de los más facilones, y párrafos minúsculos. Y qué éxito el cabrón. (4)
185. El búnker de Noé. Una trama inverosímil y facilona, pero al menos es muy barato. Eso sí, libros así pueden revolucionar la industria. (4)
184. Cognitive surplus. Clay Shirky. A destacar una frase: "cuando le pides a alguien su número de teléfono, no le pides una copia de su número de teléfono". (7,5)
183. El jardín colgante. Javier Calvo. Novela ganadora del premio Biblioteca Breve 2012. ¡Qué malas serían las otras! (3,5)
182. El abuelo que saltó por la ventana y se largó. Jonas Jonasson. Una especie de Forrest Gump en Ikea, pero sin gracia y sin la intriga de Millenium. (3)
181. The number sense. Stanislas Deahene. Interesante exposición sobre la psciología y neurología del pensamiento matemático, aunque no se esperen much filosofía profunda. (7)
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Ver libros del 161 al 180.
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21 de agosto de 2012

ECHÁNDOLE LAS CUENTAS A LA TEOLOGÍA

Sigue así mi debate con un (presunto) agnóstico:
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Agnóstico: no te dejes engañar por la falacia de los teólogos; esas no son las DOS únicas alternativas. En primer lugar, hay dos alternativas MÁS FUNDAMENTALES:
1) el concepto de "creación" aplicado a la totalidad de lo existente, o al menos al universo físico, es legítimo, no autocontradictorio, o
2) el concepto de "creación" aplicado a la totalidad de lo existente, o al menos al universo físico, no es legítimo, porque es autocontradictorio, aunque sea imposible para nosotros determinar si lo es.
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 Si la opción 2 fuese verdadera, eso querría decir que todas las frases en las que decimos "X es el creador de todo lo existente" son meramente sonidos sin ningún significado real, como si digo "podemos averiguar cuáles son los zrotilipintos del universo". Aplicando el criterio de imparcialidad, debes otorgar la misma probabilidad a ambas opciones. Lo mismo sucede con el propio concepto de "la totalidad de lo existente": puede que no tenga sentido hablar de ello (lo que no es una opción poco razonable, a la vista de los argumentos de Cantor sobre el carácter autocontradictorio del concepto de "conjunto universal").

Si resulta que para que la opción 1 sea aceptable es necesario decidir primero entre estas otras dos:

 3) el concepto de "totalidad de lo existente" tiene sentido
4) el concepto de "totalidad de lo existente" no tiene sentido,

 y otorgas un 50% de probabilidad a cada una de estas últimas, ya estamos en una situación en que la probabilidad de 1 es el 25 %.

Si añadimos la posibilidad de que "existente" sea una palabra carente de sentido cuando se aplica a entidades con las que no podemos interactuar físicamente (una posibilidad que no podemos descartar), resulta que la probabilidad de que 1 sea verdadera, se convierte en 1/8.

Además, no podemos descartar que haya que decidir entre otras muchas opciones conceptuales PREVIAS a admitir la opción 1, con lo que la probabilidad que es razonable asignar a esa opción es seguramente aún menor. Pero dejémoslo de momento en 1/8.
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 Supongamos, por lo tanto, que consideramos que es razonable examinar la opción 1, pues, aunque sabemos que a priori tiene una probabilidad de como máximo 1/8, somos personas razonables que le damos a cada opción la consideración que merece. Pues bien, lo que dice 1 es que podemos plantearnos con sentido la pregunta de si el universo ha sido creado y, en caso afirmativo, cuáles son los "detalles" relevantes de esa creación ("relevantes" para la cuestión de si existe dios, claro).
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 Pues bien, ahora parecería que tenemos de nuevo otras dos opciones:
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 5) el concepto de "creación del universo" tiene sentido, pero el universo es el tipo de cosa que no necesita ser el resultado de un proceso o acto de creación [esto es como afirmar que el concepto de masa tiene sentido, pero que los fotones en particular no tienen masa]
6) el concepto de "creación del universo" tiene sentido, y además el universo es el tipo de cosa que necesita un acto de creación.
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 ¡¡¡Pero esto es falso!!!! No tenemos SÓLO dos opciones, sino un número INDETERMINADO de ellas, porque lo relevante es (prescindo ahora de la aclaración sobre si el concepto de creación tiene sentido):

 7) el universo existe como resultado de un proceso o acto de "creación"
8) el universo existe como resultado de "aparición por pura y dura casualidad"
9) el universo existe como resultado de algún tipo de proceso que no sean los referidos en 8 y 9
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(Por cierto, he olvidado indicar que en todo este argumento estoy entendiendo por "creación" algo así como "creación desde la nada por parte de una entidad que posee tales características que es razonable atribuirle conocimiento y voluntad", o sea "creación intencional" o algo así).

 La cuestión es, ¿CUÁNTOS procesos PUEDEN estar incluidos en el apartado 9? Simplemente, no tenemos ni idea. El caso es que a algunas personas se les ha ocurrido SIN NINGUNA JUSTIFICACIÓN RAZONABLE un tipo de "proceso", que es lo que llamamos "creación intencional", pero en realidad NO TENEMOS NI IDEA de si la causa de que "haya algo en vez de nada" (en caso de que sea necesaria una CAUSA para ello, lo que es dudoso) sólo puede ser algo a lo que se le puedan atribuir voluntad e inteligencia, o si más bien es (repito, en caso de que lo haya) algo SOBRE CUYAS PROPIEDADES NO PODEMOS TENER NI LA MÁS REMOTA IDEA.
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 La situación es EXACTAMENTE la misma que la de la hipótesis de que la tierra se apoya sobre el caparazón de una tortuga gigante... ¿¿¿Por qué demonios va a ser justo una tortuga, y no un canguro gigante, o un cangrejo gigante, o un pulpo gigante, o una ballena gigante, o una hormiga gigante??? O sea, ¿por qué van a ser JUSTO las características que accidentalmente resulta que tienen las tortugas las que sean necesarias para 'sujetar' el mundo? (todo ello, bajo el supuesto -que luego se vio que era falso- de que la tierra sea algo que necesite estar "apoyada" en otra cosa) Pues en este caso lo mismo: de todas las propiedades que tienen las entidades que conocemos, ¿por qué van a ser la VOLUNTAD E INTELIGENCIA -que son las que tienen un tipo específico de bichos gracias a la evolución biológica- las necesarias para "crear" el mundo? ¿Por qué no la fotosíntesis, o la digestión, o la respiración, o el metabolismo? Y por supuesto, ¿por qué diantres tiene que ser una propiedad que poseen ALGUNOS ANIMALES, y no las propiedades de los cristales, de los campos electromagnéticos, de los agujeros negros...?

Me dirás, "es que voluntad e inteligencia sólo se atribuyen de modo analógico o metafórico", y mi respuesta a eso está clara: si NO TENEMOS NI IDEA de las propiedades de lo trascendente, entonces NO TENEMOS NINGUNA RAZÓN para pensar que una propiedad concreta de un bicho concreto sea MÁS O MENOS PARECIDA a esas propiedades desconocidas de lo transcendente. Así que lo honesto es más bien decir:

 10) Las propiedades que puede tener aquello que es la causa de la existencia del universo (en el caso -50% de probable llegados a ese punto- de que la existencia del universo sea el tipo de cosa que necesita una causa) son propiedades... QUE NO TENEMOS NINGUNA FORMA DE AVERIGUAR CUÁLES SON NI CUÁLES PUEDEN SER.

Así que CUALQUIER CONJUNTO DE PROPIEDADES, concebibles o inconcebibles por nosotros, PUEDE EN PRINCIPIO ser aquello que se ponga en el lugar del punto 9, y por lo tanto, las opciones 7, 8, 9(1), 9(2), 9(3)... son TANTAS como conjuntos de propiedades puede haber.
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 Así que, ¿cuál es la probabilidad HONESTAMENTE ATRIBUIBLE a la opción 7? Pues quedamos en que había como mucho 1/8 de probabilidad de que TUVIERA SENTIDO responder a la pregunta para la que 7 es una respuesta. Y ¿cuántas respuestas ALTERNATIVAS a 7 tiene esa pregunta? En principio, innumerables (tantas como conjuntos de propiedades haya, concebibles por nosotros o no). Y como la elección de una alternativa u otra (incluida 7) sólo puede hacerse al tuntún, porque UN AGNÓSTICO ES EL QUE RECONOCE QUE SOBRE ESOS TEMAS NO SE PUEDE SABER NADA, la única opción razonable es pensar que la probabilidad de que sea verdadera la frase "el universo existe porque un ser inteligente lo ha creado voluntariamente de la nada" es infinitesimal tirando por lo alto.
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Viene de aquí.

20 de agosto de 2012

STOP TXAKURRAK FIGHTING

Buen momento éste para rescatar una vieja entrada del Otto Neurath, ahora con motivo de los recientes movimientos anti-taurinos y pro-trato-humanitario-a-torturadores en el País Vasco.


Tras el gran éxito de las manifestaciones antitaurinas de los txikos de Equanimal y Azpeitiako Animalistak, se ha convocado para próximas fechas una gran protesta con todos los anticafristas de Euskadi ante la Herriko Taberna de Azpeitia, tumbados en el suelo desnudos con tiros en la nuca simulados, y bajo lemas como "Abolition of Txakurrak Killing Fighting", o "Stop Bombing Ya, Hostia".
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Más:
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